viernes, 6 de febrero de 2015

ALTA TENSIÓN (2003)



Estrenamos el monográfico de Febrero sobre Terror Extremo Francés con una de mis películas favoritas de este subgénero, Alta Tensión (2003). Llevaba mucho tiempo queriendo ver esta película después de haber leído tan buenas críticas sobre ella, pero por una causa o por otra no había tenido oportunidad. La vi hace cosa de un mes, y me encantó. Por fin algo que me impactaba y me dejaba petrificada en el sillón mirando la pantalla sin parpadear.
Dos amigas, Marie y Alexa, se disponen a pasar el fin de semana en la casa de campo que tienen los padres de esta última para estudiar sin ningún tipo de interrupción. Pero esa noche un desconocido asaltará la casa matando de manera brutal a la familia y raptando a Alexa. Marie, que no ha sido descubierta por el asesino, le perseguirá sin descanso para poder salvar a su amiga.

Su director es el francés Alexandre Aja. Alta Tensión fue su segunda película y con la que empezó a cosechar su fama mundial, gracias a la gran aceptación que obtuvo en multitud de festivales. Llegó incluso a conseguir el premio al mejor director en el Festival de Sitges del año 2003. En la producción contó con la colaboración del famoso director francés Luc Besson y, según cuentan las malas lenguas, la relación no acabó muy bien. La película fue rodada en francés con subtítulos en inglés por imposición de Besson, cosa que no agradaba del todo al joven director francés que lo veía como un lastre para su distribución internacional. Además, el giro argumental al final de la película, principal punto de controversia entre los espectadores  del que ya hablaremos más adelante, fue sugerido por Besson.
La cinta de Aja es brutal de principio a fin, cuenta con un opening muy impactante que no dejará indiferente a nadie. En él descubriremos cómo se las gasta el asesino, un personaje de lo más enigmático, del que desconoceremos su procedencia, y  sus motivaciones para matar a la familia o para raptar a la chica. El asesinato del padre de familia en las escaleras de la casa, es absolutamente atroz. La protagonista, Cécile de France, está perfecta en su papel de Marie. Una chica dura y fuerte, que nos recuerda vagamente a la teniente Ripley de Alien, que hará todo lo posible por salvar a su amiga del horror.

El punto débil de Alta Tensión es su final. Pretendía impactar con un sorprendente giro argumental y dejar al público boquiabierto pero, desde mi punto de vista, no funcionó. Después de ver la película por segunda vez e interpretarla según este twist, hay muchas cosas que no encajan y que no tienen explicación ninguna. El final que había pensado Aja era totalmente diferente: Marie aparecería en un manicomio, mientras un doctor le mostraba las cintas de seguridad de la gasolinera donde se veía que ella era la asesina. Los espectadores descubríamos el pastel al mismo tiempo que ella, y seríamos conscientes de que lo que habíamos visto durante toda la película era su visión de la historia.

Alta Tensión es intensa, sangrienta y aterradora. Los asesinatos son tan brutales y crueles que las armas que aparecen en la cinta, la cortadora de césped de mano y el alambre de espino enrollado a una estaca, ya forman parte del repertorio mítico de armas usadas en el cine de terror. Una historia tensa, muy tensa, que no nos dejará apartar los ojos ni un minuto de la pantalla y que nos hará vivir con angustia la persecución de Marie al asesino. Una película que no termina de ser redonda debido a su desafortunado final, pero que en todo lo demás es una auténtica delicia (para los amantes del gore, claro está).




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