miércoles, 20 de mayo de 2015

WOLF CREEK (2005)



Confieso que adoro el cine de terror australiano, y si su director es Greg McLean ya siento auténtica pasión. Wolf Creek (2005) es muy conocida dentro de los círculos del cine de terror  pero no lo es tanto para el público en general, y es una pena porque es uno de los mejores slasher de los últimos tiempos.

Aunque había oído hablar mucho y muy bien de Wolf Creek no había tenido oportunidad de verla hasta que en la pasada edición de Nocturna, el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid proyectaron la segunda parte, y allí que fui yo derechita. Me encantó y hasta me reí un poco porque fui con un compañero de la universidad, que es filólogo inglés como yo, y no entendíamos ni una palabra de lo que decía Mick Taylor. Así que no se yo cómo me iba a defender en el Outback australiano, menos mal que cuando acabas de ver la película pasa a ocupar el último puesto en tu lista de destinos turísticos preferidos, jejeje. Salí tan emocionada del cine que cuando llegué a casa me vi inmediatamente la primera parte, y éste es el resumen de cómo vi las dos películas de Wolf Creek en menos de 24 horas, jejeje.

Ben y sus dos amigas inglesas, Liz y Kristy, deciden alquilar un coche para viajar por el Outback australiano. En primer lugar, deciden visitar el espectacular cráter formado por la caída de un meteorito en el Parque Nacional de Wolf Creek, pero cuando van a marcharse se dan cuenta de que su coche no funciona. Deciden pasar la noche allí, cuando un lugareño muy amable se ofrece a llevarles a su taller para poder arreglarles el coche. Una vez llegan al campamento de este hombre, sus idílicas vacaciones pasarán a convertirse en una auténtica pesadilla, y Mick Taylor será un nombre que se les grabará a fuego para lo que les reste de vida.

Una cosa muy importante en ésta, y en todas las películas de Mclean, es la fotografía tan espectacular y de amplios planos que hace del inhóspito, aunque atractivo, paisaje australiano. Estaba a cargo del desaparecido Will Gibson, y llama la atención que unos paisajes tan maravillosos aparezcan en una película de terror de bajo presupuesto en las que estos aspectos no se tratan con el mimo que vemos aquí. Pero también tuvieron que lidiar con algunas inclemencias temporales que no estaban en el guión. Cuando les tocó grabar en el cráter se puso a diluviar, algo que no sucedía en ese lugar desde hacía diez años, y tuvieron que adaptarse a las nuevas condiciones. Yo creo que la lluvia les vino estupendamente porque sin duda acrecienta la sensación de temor de los protagonistas al encontrarse tirados con el coche en una zona remota.

Hace poco hablaron sobre esta película y su continuación en uno de los podcast que suelo escuchar asiduamente: Aguas Turbias. Una cosa muy graciosa que comentaron y con la que estoy totalmente de acuerdo es que Mclean no hace precisamente muy buena publicidad de su país con su filmografía, ¿no os parece? Jejeje. A esto contribuye también el opening en el que se anuncia que: cada año desaparecen en Australia 30.000 personas , de las cuales el 90 % aparecen al cabo de un mes, pero  algunos nunca aparecen…. ¿Todavía queda alguien con ganas de viajar a Australia? Jejeje.

En Wolf Creek conocemos a Mick Taylor, un asesino que no necesita ningún tipo de máscara, con una risa que te pone los pelos de punta, que da mucho, pero que mucho miedo y al que sólo le hizo falta esta película para hacerse un hueco en el elenco de asesinos míticos del cine de terror. Pero Mick Taylor no sería quien es sin la soberbia interpretación de John Jarrat que se preparó el papel a conciencia: pasó semanas en el desierto, e incluso estuvo varios días sin ducharse antes del rodaje para darle un aspecto más rudo (y desde luego sucio)  a este asesino despiadado, con pinta de paleto y con un humor de lo más macabro.

La película comienza con una presentación de personajes bastante extensa, pero muy realista, y que refleja la relación entre los tres amigos. Las actuaciones de todos ellos son muy buenas y sus conversaciones, en su mayoría  improvisadas, son muy naturales. Precisamente creo que esta “naturalidad”, unida al carisma de Mick Taylor, es lo que hace a Wolf Creek destacar en el mundo de los slasher. Realmente no aporta nada nuevo a este subgénero, pero  sus protagonistas son unos chicos normales (nada de mujeres con amplios escotes y hombres musculados) a los que se  pone frente a una situación extrema y reaccionan de la mejor manera que pueden, sin grandes heroicidades, ni actos de valentía. Esto es lo mismo que Mclean hizo en Rogue (2007), otra película que tenéis que ver, en la que un cocodrilo gigantesco amenaza la vida de un grupo de excursionista normales y corrientes.

Supongo que lo sabréis, pero Wolf Creek está basada en la historia de dos asesinos australianos: Ivan Milat y Bradley John Murdoch. Sin embargo, Mclean afirma que escribió el guion en 1997, pero que nunca le gustó lo que había escrito y no fue hasta que el caso de Milat salió a la luz que McLean reescribió el guión e introdujo al hombre agradable que parece que va a  ayudarte pero realmente ha venido para matarte, es decir, a Mick Taylor. Debido a las similitudes con el caso Murdoch y que la película iba a estrenarse durante la celebración del juicio, el fiscal del Estado pidió que se retrasase en el Territorio Norte hasta la finalización del juicio.

Una cosa que a mí me habría dado un miedo terrible, por las similitudes que guarda con la película, fue lo que le pasó al segundo equipo de grabación cuando estaban rodando planos del cráter. Como el lugar estaba a varias horas de cualquier ciudad, el equipo decidió quedarse  a dormir en el coche tras el rodaje. Por la noche, un extraño muy misterioso apareció en un camión para investigar y, aunque al poco tiempo se marchó, el equipo asustado decidió dar por terminada su estancia allí y conducir durante una hora para alejarse del lugar.

No es que os recomiende Wolf Creek, es que os ordeno que dejéis todo lo que estéis haciendo ahora mismo y os pongáis a verla si todavía no la habéis visto, jejeje. Os aseguro que, si sois amantes de los slashers, os encantará conocer a Mick Taylor, su risita, su sadismo y su humor negro que no dejan indiferente a nadie. Y para todos aquellos, que como a mí, no tengan suficiente con dos películas sobre este asesino, se está preparando una miniserie basada en la franquicia que volverá a contar con John Jarrat y con Greg Mclean a frente del proyecto. No puedo esperar para verla, ¿y vosotros?



2 comentarios:

  1. Ya tenia ganas de verla, pero después de leer tu crítica se me hace imperativo. Creo que la veré pronto y, en cuanto lo haga, volveré por aquí y te comentaré qué me ha parecido.

    Jos.

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    1. ¡Vaya por dios! ¿Pero cómo no la habías visto? Es un peliculón si te gustan los slashers, y Mick Taylor creo que es uno de los iconos del cine de terror de esta década. Ya me contarás que te parece su risita, a mí me pone nerviosísima. Además, el otro día en el pase de Charlie's Farm en Nocturna, vino creo que el productor a presentarla, que tambien es australiano, y tenía la misma risa, jejejeje. Llegué a pensar si es que todo el mundo es Autralia se reía así o era una casualidad...No veas que mal rollo.

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