miércoles, 16 de septiembre de 2015

EL EXORCISMO DE EMILY ROSE (2005)


Es extraño que todavía no haya hecho ninguna reseña de una película perteneciente a uno de los subgéneros que más me gustan del cine de terror: las posesiones diabólicas. Sí, ya sé que tengo muchos subgéneros preferidos, jejeje, pero creo que los tops serían: slashers, animales asesinos, posesiones demoniacas y hombres lobo.
El cine de exorcismos y posesiones ha sido muy prolífico desde el gran triunfo de El Exorcista (1973). La mayoría suelen retratar a niños, niñas o adolescentes que son poseídos por diversos demonios o por el mismísimo Satanás, aunque existen excepciones como: The Possession of Michael King (2014), en la que el poseído es un hombre adulto, o The Taking of Deborah Logan (2014), donde el Mal ataca a una mujer de avanzada edad, víctima del Alzheimer. Pero, sin duda, lo que más me gusta de este tipo de producciones es la transformación que sufre la víctima, que suele ser retratada, en un primer momento, como un ser adorable, bueno e incluso temeroso de Dios.
Está escrita y dirigida por Scott Derrickson, al que seguramente conoceréis por Sinister (2012) y  Líbranos del Mal (2014). Todas sus películas tienen importantes connotaciones religiosas y aquí están muy presentes. Derrickson afirma que el terror es el mejor género para los cristianos ya que trata temas sobrenaturales y ayuda a reforzar la idea de que el Mal existe y, por consiguiente, el Bien también. De hecho, la productora realizó una campaña especial para que la película contase con el beneplácito del público cristiano, de gran influencia en EEUU.
Emily Rose es una adolescente que sale de su pueblo natal para estudiar en la universidad. Una vez allí, la joven empieza a experimentar alucinaciones y sucesos paranormales cada vez más intensos y violentos por lo que, aterrorizada, decide pedir ayuda al padre Moore para que le practique un exorcismo. Como consecuencia de esta práctica Emily fallece y el padre Moore es acusado de homicidio. Erin Bruner es la reputada abogada que se hará cargo del caso y la que experimentará cómo su ateísmo inicial se tambalea a medida que investiga los extraños sucesos que rodearon la muerte de Emily y que pueden estar acechándola a ella durante el juicio.
Para los que no lo sepáis, como yo antes de empezar esta crítica, esta producción está basada en hechos reales. Todo sucedió en 1952 en Alemania, cuando la joven Anneliese Michel, católica devota, fue sometida a un exorcismo y murió deshidratada y malnutrida, víctima de las tensiones que sufrió durante los rituales que se prologaron durante un año. La investigación del caso y el juicio posterior atrajeron la atención de la opinión pública. Se han hecho dos películas basadas en esta historia: la que nos ocupa, que lo hace desde un punto de vista más religioso y creyente, y la alemana: Réquiem (El exorcismo de Micaela) (2006), que hace una aproximación más científica y analítica.
Estrictamente hablando, El exorcismo de Emily Rose (2005) no es literalmente una película de terror, es más bien un thriller judicial que trata un tema controvertido: discernir si las causas que llevaron a la muerte de Emily fueron producto de un cuadro esquizofrénico y psicótico indebidamente tratado, o de una posesión diabólica. Con todo esto lo que la película pretende es que los espectadores reflexionen y que acepten cualquiera de las dos opciones como plausibles, ya que la cinta no llegará a ninguna conclusión. Por eso no nos resultará raro que la abogada encargada de defender al padre Moore, de ideas racionalistas, adopte la postura de la posesión para su defensa, mientras que los representantes de la Iglesia, encargados de la acusación, usan la explicación científica y médica para lo sucedido a Emily.
La cinta se centra en todo el proceso judicial contra el padre Moore, y las únicas imágenes que tenemos sobre la ya fallecida Emily y su “posesión” son a través de los flashbacks de los testigos. Sin duda, lo mejor de la película es ver como Jennifer Carpenter, que interpreta a Emily, se contorsiona en posturas imposibles, y se va transformando en un ser demoniaco, que la verdad es que impresiona bastante. Me encanta la escena en la que Emily está totalmente contorsionada en el suelo de su habitación. Para esta secuencia contaban con una muñeca que reproducía perfectamente a Carpenter, pero no la usaron ya que se dieron cuenta de que la actriz tenía una flexibilidad fuera de  lo normal (doble articulación) y podía adoptar una postura mucho más perturbadora que la del maniquí. Tuvo que ser  bastante impactante verla en plena acción, ¿no os parece?
Junto a Jennifer Carpenter, también actúa Tom Wilkinson como el padre Moore, y Laura Linney, como la abogada fría y profesional que ve como todo su mundo se tambalea con este caso. Ambos están muy convincentes y correctos en sus papeles aunque, a mi parecer, son eclipsados por la rotunda actuación de Carpenter. Puede que a muchos les parezca exagerada, y yo no lo niego, pero para mí es lo  mejor de toda la película.
Me encanta El exorcismo de Emily Rose, pero entiendo que puede ser una cinta que no gustará a todo el mundo. Aunque sea fundamentalmente un proceso judicial,  es una historia  muy bien contada y que consigue crear una atmósfera tenebrosa y muy inquietante. Además, al descubrir que está basada en hechos reales, aunque estén adaptados a otra época y a la sociedad americana, se te ponen los pelos de punta con sólo imaginarlo. Y como yo digo siempre: la realidad es mucho más aterradora que la ficción, y si no ya lo comprobaréis con otra película que me he enterado hace poco que también estaba basada en una historia real. Os dejo con el suspense, jejejeje.
 

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