jueves, 28 de mayo de 2015

THE CHILDREN (2008)


Mi elección a la hora de elegir una película se basa en las críticas que voy leyendo o escuchando en los  blogs o podcast que sigo asiduamente y que, de algún modo, me llaman la atención. También tengo un montón de amigos twitteros, verdaderos expertos en el cine de género, que se han convertido en los mejores consejeros que podría tener. La cinta que hoy nos ocupa la descubrí en un blog mexicano que he descubierto hace relativamente poco, El Horror. Está formado por un equipo de blogueros expertos, y eso es quedarse corto, en el cine de terror y, además de las críticas, os recomiendo sus listas de películas de temáticas variadas que son espectaculares.

Elaine y Jonah, un matrimonio con una hija adolescente y  dos hijos pequeños, van a la casa de campo de la hermana de Elaine, Chloe, para pasar con ella y su familia el año nuevo. Al poco tiempo, los niños parecen enfermar y comienzan a comportarse de una manera inusualmente agresiva con sus padres, transformando el idílico fin de semana en una pesadilla de la que éstos no podrán escapar.
The Children (2008) aborda un tema tratado en multitud de ocasiones en el cine: niños diabólicos que intentan someter o matar a los adultos. Una de estas cintas, convertida hoy en película de culto y de la que sin duda beben todas las demás, fue: ¿Quién puede matar a un niño? (1976) de Narciso Ibañez Serrador, donde una pareja de turistas ingleses de vacaciones en la costa española  visitan una isla  que sólo habitan niños que se han deshecho de los adultos. Después vendrían títulos como: Abrazo mortal (1980), Los chicos del maíz (1984), El pueblo de los malditos (1995) o  Juego de niños (2012).
Ésta fue la segunda película para su director, el inglés Tom Shankland, que había debutado con Waz (2007), un thriller de terror. Con The Children Shankland quería enfrentar al público a la idea preconcebida de que los niños son inocentes y darle la vuelta a eso, mostrándolos como unos expertos manipuladores y asesinos.
The Children es una película que, a pesar de no mostrar nada nuevo, funciona. ¿Por qué? Por muchos motivos. En primer lugar, la atmósfera tan opresiva en la que se desarrolla la acción: una casa de campo en medio de la nada, cerca de un bosque, y todo, absolutamente todo, rodeado de nieve. Transmite una sensación angustiosa de aislamiento, no puedes escapar y nadie va a venir a ayudarte. La nieve también contribuye a transmitir esa frialdad que parece haberse apoderado de los niños.

Por otro lado, también me gustó mucho la idea de que no traten de explicarnos qué es lo que ha llevado a los niños a convertirse en psicokillers. Simplemente vemos cómo  empiezan a encontrarse mal, pero como si se tratase de una simple gripe o una gastroenteritis de la que no sabemos su procedencia. Me parece muy aburrido que todas aquellas cosas inexplicables desde un punto de vista racional se traten de justificar en el cine de terror como consecuencia de vertidos tóxicos, extraños virus, posesiones demoníacas o alienígenas o experimentos científicos o nucleares. Un poco más de imaginación queridos guionistas, que ya hasta suelo hacer apuestas conmigo misma sobre cuál de las explicaciones habituales me voy a encontrar cuando estoy viendo una película en la que aparecen niños poseídos o zombis. Así que, en The Children me pareció refrescante que no nos expliquen a qué se debe el cambio de comportamiento de los niños, porque si no sabes cómo hacerlo, mejor no lo hagas, o ¿no?
La película refleja muy bien el dilema moral al que se somete a los padres, y a nosotros también como espectadores, al mostramos  unos niños que se vuelven agresivos contra los adultos y la única opción para sobrevivir es acabar con ellos. Es complicado ver a un niño, y más sí es tu propio hijo, como una amenaza para tu integridad física, al que hay que hacer daño para que él no te lo haga a ti. Lo que llama mucho la atención en la película es ver como los adultos se enfrentan a lo que está pasando: son incapaces de asumir que sus hijos se han convertido en pequeñas bestias asesinas y lo que hacen es acusarse y enfrentarse entre ellos.

También me gustó cómo se muestra en la cinta la violencia hacia los niños. Se hace de una manera muy inteligente y creemos que vemos más de lo que realmente nos muestran. Pero la verdad es que, en este sentido, te quedas bastante satisfecho, al contrario de lo que suele pasar en las películas americanas en las que toda la violencia hacia los niños se produce fuera de pantalla.  Es bastante impactante ver como un padre hace daño a su propio hijo, a pesar de que estamos viendo que es en defensa propia, pero el rechazo que nos produce es automático e inevitable.  
¿Conocéis esa sensación de angustia y miedo cuando sabes que algo malo va a pasar y estás esperando a que suceda? Pues eso es lo que os va a producir The Children. Esa atmósfera tan asfixiante, los niños, la nieve, la casa, todo contribuirá a causaros esa sensación de desasosiego que hará que os revolváis intranquilos en vuestros sillones. Así que, sólo puedo deciros que la veáis porque os prometo que estos niños os van a dar miedo, mucho miedo. Resumiendo, ¿alguien puede decirme por qué la gente sigue empeñándose en ir a casas aisladas en los bosques? Nunca traen nada bueno. 

jueves, 21 de mayo de 2015

NOCTURNA 2015: FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE FANTÁSTICO



El próximo lunes por fin arranca el festival que todos los amantes de cine de terror y fantástico estábamos esperando. Ese evento en el que the Bloody Princess se lo pasa como una autentica enana rodeada de películas y cortos de terror, de grandes directores y actores del cine del género, pero sobre todo del público más entregado del mundo. Y es que ya está aquí Nocturna, el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid.

He asistido a las dos ediciones anteriores de Nocturna y cada año voy aumentando el número de días y de películas que veo. A este paso, en el 2016 acampo en los cines Palafox toda la semana, jajaja.  
Lo que más me gusta de este festival es el ambientazo que le proporciona un público de excepción, que aplaude ante una buena escena de asesinato, que chilla cuando algo les asusta, que se entusiasma ante una buena película y que abuchea cuando algo o alguien no les gusta. Me encanta la gente que vive las cosas intensamente y con pasión, y precisamente ese es el tipo de personas que forman el público de Nocturna. Un sitio donde no me siento rara por disfrutar con una escena gore o sangrienta o alegrarme si una película ha conseguido darme miedo o agobiarme.

Este año voy a ver todas las películas que aparecen en el collage que os he preparado para este post. Puede que durante el fin de semana vea alguna más, pero como poco veré estas nueve que creo que no son pocas, ¿no? Las que más ganas tengo de ver son: The House of Pine St. (2015) película de terror psicológico sobre una casa encantada que según he leído cuanta con muy buenas críticas, Cuernos (2013), adaptación de la novela homónima de Joe Hill, hijo de Stephen King y dirigida por mi adorado Alexandre Aja y It Follows (2014), terror sobrenatural que según apuntan todos los rankings es una de la mejores cintas de terror de los últimos tiempos. No me gusta tener tantas expectativas en una película, porque luego te sueles dar el batacazo, aunque espero que esto no pase en esta ocasión.
También me apetece mucho ver Demons (1985), clásico del cine italiano, dirigido por Lamberto Bava y que, aunque os parezca mentira, todavía no he visto. Tengo muchas esperanzas en Charlie’s Farm (2014), ya que el cine de terror australiano me suele gusta mucho como habéis podido comprobar. Espero haber elegido bien mis películas y salir muy satisfecha de mi paso por esta edición de Nocturna.

Como plato fuerte, el Festival nos tiene preparada la visita de grandes estrellas del género como: Robert Englund, el gran Lamberto Bava y el que para mí es uno de los mejores directores actuales de cine de terror, Alexandre Aja. Cuando me enteré que mi querido Aja iba acudir a Nocturna a recoger el “Nocturna Visionary Award” y a presentar su nueva película, sólo me faltó dar saltos de alegría. Pienso llevarme mi copia de Las colinas tienen ojos (2006), a ver si consigo que me la firme. ¡Qué emoción!

Aparte de las intensísimas sesiones de cine que no tienen preparadas para las tardes del 25 al 31 de Mayo, por las mañanas podemos asistir en Fnac Callao a las presentaciones de algunas de las películas, de libros, talleres de maquillaje, entrevistas con los directores… Una delicia a la que yo lamentablemente no podré asistir, así que lloraré en silencio por mi mala suerte, jejeje.
Y para todos aquellos que no puedan esperar, hoy arranca el Prenocturna, donde podemos ver una selección de películas procedentes de Latinoamérica, que competirán por el premio Blood Window. Además una de las novedades de este año es que se introduce una nueva sección, Focus, que cada año traerá las películas de un país invitado. Este año el elegido es Mexico, y durante todo el festival podemos disfrutar de sus cortos, documentales y largometrajes.

Pues nada, aquí me tenéis contando los minutos que quedan para que empiece Nocturna porque tengo unas ganas locas de que llegue ese lunes 25 de mayo. Y si vosotros también os consideráis auténticos fans del cine de terror y vivís o estáis por Madrid, tenéis que acudir a este festival ya que es un experiencia que no os querréis perder.

miércoles, 20 de mayo de 2015

WOLF CREEK (2005)



Confieso que adoro el cine de terror australiano, y si su director es Greg McLean ya siento auténtica pasión. Wolf Creek (2005) es muy conocida dentro de los círculos del cine de terror  pero no lo es tanto para el público en general, y es una pena porque es uno de los mejores slasher de los últimos tiempos.

Aunque había oído hablar mucho y muy bien de Wolf Creek no había tenido oportunidad de verla hasta que en la pasada edición de Nocturna, el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid proyectaron la segunda parte, y allí que fui yo derechita. Me encantó y hasta me reí un poco porque fui con un compañero de la universidad, que es filólogo inglés como yo, y no entendíamos ni una palabra de lo que decía Mick Taylor. Así que no se yo cómo me iba a defender en el Outback australiano, menos mal que cuando acabas de ver la película pasa a ocupar el último puesto en tu lista de destinos turísticos preferidos, jejeje. Salí tan emocionada del cine que cuando llegué a casa me vi inmediatamente la primera parte, y éste es el resumen de cómo vi las dos películas de Wolf Creek en menos de 24 horas, jejeje.

Ben y sus dos amigas inglesas, Liz y Kristy, deciden alquilar un coche para viajar por el Outback australiano. En primer lugar, deciden visitar el espectacular cráter formado por la caída de un meteorito en el Parque Nacional de Wolf Creek, pero cuando van a marcharse se dan cuenta de que su coche no funciona. Deciden pasar la noche allí, cuando un lugareño muy amable se ofrece a llevarles a su taller para poder arreglarles el coche. Una vez llegan al campamento de este hombre, sus idílicas vacaciones pasarán a convertirse en una auténtica pesadilla, y Mick Taylor será un nombre que se les grabará a fuego para lo que les reste de vida.

Una cosa muy importante en ésta, y en todas las películas de Mclean, es la fotografía tan espectacular y de amplios planos que hace del inhóspito, aunque atractivo, paisaje australiano. Estaba a cargo del desaparecido Will Gibson, y llama la atención que unos paisajes tan maravillosos aparezcan en una película de terror de bajo presupuesto en las que estos aspectos no se tratan con el mimo que vemos aquí. Pero también tuvieron que lidiar con algunas inclemencias temporales que no estaban en el guión. Cuando les tocó grabar en el cráter se puso a diluviar, algo que no sucedía en ese lugar desde hacía diez años, y tuvieron que adaptarse a las nuevas condiciones. Yo creo que la lluvia les vino estupendamente porque sin duda acrecienta la sensación de temor de los protagonistas al encontrarse tirados con el coche en una zona remota.

Hace poco hablaron sobre esta película y su continuación en uno de los podcast que suelo escuchar asiduamente: Aguas Turbias. Una cosa muy graciosa que comentaron y con la que estoy totalmente de acuerdo es que Mclean no hace precisamente muy buena publicidad de su país con su filmografía, ¿no os parece? Jejeje. A esto contribuye también el opening en el que se anuncia que: cada año desaparecen en Australia 30.000 personas , de las cuales el 90 % aparecen al cabo de un mes, pero  algunos nunca aparecen…. ¿Todavía queda alguien con ganas de viajar a Australia? Jejeje.

En Wolf Creek conocemos a Mick Taylor, un asesino que no necesita ningún tipo de máscara, con una risa que te pone los pelos de punta, que da mucho, pero que mucho miedo y al que sólo le hizo falta esta película para hacerse un hueco en el elenco de asesinos míticos del cine de terror. Pero Mick Taylor no sería quien es sin la soberbia interpretación de John Jarrat que se preparó el papel a conciencia: pasó semanas en el desierto, e incluso estuvo varios días sin ducharse antes del rodaje para darle un aspecto más rudo (y desde luego sucio)  a este asesino despiadado, con pinta de paleto y con un humor de lo más macabro.

La película comienza con una presentación de personajes bastante extensa, pero muy realista, y que refleja la relación entre los tres amigos. Las actuaciones de todos ellos son muy buenas y sus conversaciones, en su mayoría  improvisadas, son muy naturales. Precisamente creo que esta “naturalidad”, unida al carisma de Mick Taylor, es lo que hace a Wolf Creek destacar en el mundo de los slasher. Realmente no aporta nada nuevo a este subgénero, pero  sus protagonistas son unos chicos normales (nada de mujeres con amplios escotes y hombres musculados) a los que se  pone frente a una situación extrema y reaccionan de la mejor manera que pueden, sin grandes heroicidades, ni actos de valentía. Esto es lo mismo que Mclean hizo en Rogue (2007), otra película que tenéis que ver, en la que un cocodrilo gigantesco amenaza la vida de un grupo de excursionista normales y corrientes.

Supongo que lo sabréis, pero Wolf Creek está basada en la historia de dos asesinos australianos: Ivan Milat y Bradley John Murdoch. Sin embargo, Mclean afirma que escribió el guion en 1997, pero que nunca le gustó lo que había escrito y no fue hasta que el caso de Milat salió a la luz que McLean reescribió el guión e introdujo al hombre agradable que parece que va a  ayudarte pero realmente ha venido para matarte, es decir, a Mick Taylor. Debido a las similitudes con el caso Murdoch y que la película iba a estrenarse durante la celebración del juicio, el fiscal del Estado pidió que se retrasase en el Territorio Norte hasta la finalización del juicio.

Una cosa que a mí me habría dado un miedo terrible, por las similitudes que guarda con la película, fue lo que le pasó al segundo equipo de grabación cuando estaban rodando planos del cráter. Como el lugar estaba a varias horas de cualquier ciudad, el equipo decidió quedarse  a dormir en el coche tras el rodaje. Por la noche, un extraño muy misterioso apareció en un camión para investigar y, aunque al poco tiempo se marchó, el equipo asustado decidió dar por terminada su estancia allí y conducir durante una hora para alejarse del lugar.

No es que os recomiende Wolf Creek, es que os ordeno que dejéis todo lo que estéis haciendo ahora mismo y os pongáis a verla si todavía no la habéis visto, jejeje. Os aseguro que, si sois amantes de los slashers, os encantará conocer a Mick Taylor, su risita, su sadismo y su humor negro que no dejan indiferente a nadie. Y para todos aquellos, que como a mí, no tengan suficiente con dos películas sobre este asesino, se está preparando una miniserie basada en la franquicia que volverá a contar con John Jarrat y con Greg Mclean a frente del proyecto. No puedo esperar para verla, ¿y vosotros?



sábado, 16 de mayo de 2015

TU ERES EL SIGUIENTE (2011)


Tu eres el siguiente (2011) es otra de esas películas que, a pesar de que había leído que era muy buena, no había encontrado la ocasión de verla. Pero ese día llegó cuando la otra noche, invadida por el aburrimiento que me había causado el visionado de la Pirámide (2014), tenía ganas de ver un peliculón o al menos una cinta que me dejase con buen sabor de boca.

La verdad es que la película me ha gustado mucho, de hecho no me esperaba que tanto. Durante la semana no suelo ver las películas del tirón, veo la mitad un día y la mitad otro, porque si no se me hace muy tarde. Esto es lo que pretendía hacer con Tu eres el siguiente, pero me fue imposible parar la cinta ya que estaba totalmente absorbida por la historia.

El matrimonio Davidson va a celebrar durante el fin de semana su 35 aniversario de bodas junto a sus cuatro hijos y sus respectivas parejas, en su aislada casa de campo. Las relaciones entre los diferentes miembros de la prole no son para nada idílicas y durante la cena, la tensión ira en aumento. Sin embargo, estos problemas familiares pasarán a un segundo plano cuando un grupo de asesinos enmascarados deciden darles caza y acabar uno a uno con todos ellos…, o no.

Supongo que ya habéis oído hablar del tándem formado por el director Adam Wingard y el guionista Simon Barret. Son conocidos por estar detrás de las antologías de ABC of Death (2012), VHS I (2012) y II (2013), y últimamente con el thriller The Guest (2014), que todavía no he visto pero que no paran de alabar en las redes sociales.

A pesar de que Tú eres el siguiente fue la estrella del Programa Madness de Medianoche del Festival Internacional de cine de Toronto de 2011, por diferentes motivos, no fue entrenada en los cines hasta agosto del 2013 con gran éxito.

Y vamos a adentrarnos ya en una película que se encasillaría dentro del subgénero de invasiones del hogar como lo son también Alta Tensión (2003), Á l’intèrieur (2007), Secuestrados (2010)Los extraños (2010),… Es bastante aterrador que el sitio en el que no sentimos más seguros, como es nuestro hogar, sea invadido por personas que quieren hacernos daño. Sin embargo, Tú eres el siguiente, supone un soplo de aire fresco para este subgénero, ya que aquí no vamos a encontrar a personas atadas a sillas y torturadas, ni personajes femeninos débiles que se limitan a gritar y esperar ser salvadas. De hecho, los asesinos no van a aparecer en pantalla hasta bien avanzada la película, lo que acrecienta la tensión al desconocer quién les amenaza. Además estos individuos tampoco se van andar por las ramas torturándolos o haciéndoles sufrir, van a matarlos directamente, sin ningún tipo de recreación.

La elección de los actores es bastante curiosa, ya que encontramos a varios directores amigos de Wingard y Barret. El insoportable hijo mayor de los Davidson, Drake, está interpretado por Joe Swanberg, director y actor conocido principalmente en EEUU, por sus dramas cinematográficos de bajo presupuesto. Tariq, el novio de la única hija de los Davidson, es nada más y nada menos que el director Ti West, famoso por películas tales como: Los Huéspedes (2011), Cabin Fever 2 (2009), The Sacrament (2013),…

Pero sin duda el punto fuerte de la cinta es su protagonista, Erin, novia de uno de los hijos de la familia e interpretada por Sharni Vinson. Me encantó Erin, una chica simpática y dulce, pero que cuando la situación se vuelve extrema, demuestra una fortaleza y una resolución fuera de lo común. Pronto empatizaremos con este personaje que toma las riendas de la situación y se enfrentará a los intrusos con gran valentía. En un momento de la película cuenta por qué tiene tantas nociones de supervivencia, ya que es algo que no había contado a nadie, ni siquiera a su novio. Esa es la razón por la que tanto nosotros, los espectadores, como la familia Davidson no contaban con esta inesperada heroína.

Me suelen impactar bastante las películas de terror en las que los asesinos portan máscaras porque me parece que los vuelve más aterradores, al verles como autómatas, con esa mirada vacía, sin ningún tipo de expresión. Siempre me da miedo pensar lo que puede haber al otro lado de la máscara. En Tu eres el siguiente, las caretas de zorro, tigre y cordero son bastante escalofriantes. Aunque parecen los personajes de algún cuento infantil, al estar pintadas de blanco y ser portadas por estos desalmados, se te hiela la sangre cada vez que aparecen en pantalla. Algo que dijo Wingard en una entrevista y que me pareció muy interesante es que a la hora de elegir las máscaras, si se quiere ser lo más realistas posible, hay que pensar en que tienen que ser fáciles de encontrar y de modificar para un grupo de homicidas no demasiado inteligentes. No nos vamos a creer que unos asesinos despiadados se pongan a diseñar unas mascaras muy laboriosas, ¿no? Así que decidieron hacer como en Halloween (1978) donde compraron una máscara del Capitán Kirk de la serie Star Trek (1966-1969), la pintaron de blanco y todo lo demás vino sólo. Yo creo que acertaron siguiendo este patrón, ¿no os parece?, porque miedo dan un rato.

Una cosa muy interesante de esta película es su localización. La casa en la que se desarrolla la acción es una mansión histórica de principios del s.XX en Columbia, Missouri. Por ese motivo no podían dañar absolutamente nada y tuvieron que construir las paredes que sufren daños en la película o cubrir con su propio papel las que se iban a salpicar con sangre. Incluso sí prestamos la suficiente atención, podemos observar que hay un exceso de alfombras en la casa, precisamente para no dañar nada.

Película con un ritmo trepidante, con un opening al más puro estilo de Scream (1996), unas caretas de lo más inquietantes, una heroína que nos caerá genial desde el primer momento y un giro final que no olvidaremos nunca. Creo que posee todos los ingredientes para que paséis hora y media pegados al sillón, disfrutando de una película de terror diferente.

jueves, 14 de mayo de 2015

LA PIRÁMIDE (2014)



Tenía muchas ganas de ver esta película desde que me enteré que era la opera prima de Grégory Levasseur, guionista habitual de las películas de mi adorado Alexandre Aja, y que aquí trabaja como productor. Pues siento deciros que ha sido mi primera gran decepción de este 2015, y me ha dado mucha rabia porque la premisa desde la que partía me parecía muy atractiva ya que aúna dos temas que a mí me interesan bastante: la antigua civilización egipcia y el terror.

Me pareció la típica película sin sustancia que echarían en televisión un sábado por la tarde, bueno a lo mejor alguna de las escenas más sangrientas no serían adecuadas para este horario, pero por lo demás la enmarcaría entre este tipo de cintas: argumento mal desarrollado, personajes planos, pésimas actuaciones, efectos especiales de mala calidad…
Un equipo de arqueólogos estadounidenses ha descubierto una pirámide triangular en medio del desierto egipcio, mientras El Cairo se ha convertido en un polvorín de protestas sociales y disturbios. A pesar de que los arqueólogos reciben órdenes de evacuar la excavación, se adentrarán en la pirámide junto a un equipo de documentalistas y descubrirán que el lugar guarda en su interior un intrincado laberinto, con trampas y criaturas que harán todo lo posible para que todo aquél que entre en la pirámide permanezca allí enterrado para toda la eternidad.

El argumento pintaba bien, ¿verdad? Sin embargo, a mí no me gustó la manera en la que está ejecutado. Introduce elementos de found footage, ya que gran parte de la película está grabada cámara en mano, utilizando como excusa al equipo de documentalistas que ha entrado con los arqueólogos  en la pirámide, pero parece que no les pareció suficiente ya que introdujeron partes grabadas de manera tradicional. La mayor parte de la acción tiene lugar dentro de la pirámide entre corredores muy estrechos, paredes que se mueven, suelos que ceden bajo los pies y, aunque con estos elementos intentan transmitir una atmosfera asfixiante y claustrofóbica, a mí sinceramente no me produjo este efecto.

Los personajes no están muy desarrollados, simplemente sabemos que Holden, el arqueólogo veterano, y su hija, Nora, están constantemente en conflicto debido a que ella pretende introducir las nuevas tecnologías en el mundo de la arqueología; que la reportera, Sunni, es extremadamente ambiciosa y pretende conseguir un premio con este documental; que para el técnico, Michael, su única preocupación es recuperar el robot mecánico que introdujeron a modo de avanzadilla en la pirámide y que ahora ha desaparecido, y que el cámara, Fritzie, es totalmente anodino y lo único que aporta es su cámara con la que lo graba todo. Ya está, esto es todo lo que sabemos de unos personajes junto a los que pasamos 90 minutos, que se me hicieron eternos. No empatizas con ninguno de ellos, te da igual lo que les pase, de hecho quieres que les pase algo para acabar con este aburrimiento, jejeje.

Una cosa que me parece muy graciosa en ésta y todas las películas que tratan sobre la antigua civilización egipcia, es cómo leen los jeroglíficos. Basta con pasar la mano por ellos a medida que te van diciendo lo que pone, que perfectamente se lo pueden estar inventando, jejeje. Siempre me llama mucho la atención porque no creo que los verdaderos arqueólogos se pongan a pasar la mano por un material tan valioso y al mismo tiempo tan frágil, que con el más mínimo roce puede deteriorarse. Fin del apunte cultural, jajaja.
Algunas de las explicaciones que dan los personajes sobre varios sucesos que ocurren en la película me parecen penosas. Por ejemplo, cuando Nora descubre por medio de un satélite un túnel de acceso a la pirámide y deciden abrirlo, uno de sus trabajadores morirá víctima de los gases nocivos que albergaba en su interior. Holden, como experto en la materia, les explica que el aire en la tumbas selladas puede estar impregnado de moho o patógenos tóxicos. Y mi pregunta es la siguiente: si esto es algo tan habitual, ¿por qué los obreros no llevaban máscara? Me dejó un poco anonadada ver como el arqueólogo explicaba con tanta tranquilidad lo que había sucedido y no había hecho nada para impedirlo. Pero, sin duda, lo que ya me dejó muerta del todo fue la explicación que los expertos dan a la existencia de los gatos egipcios carnívoros que les atacan y que han permanecido allí desde tiempo inmemorial. Según ellos, han sobrevivido practicando el canibalismo entre ellos durante siglos, generación tras generación. A mí está justificación me pareció la tontería más grande jamás contada, ¿a vosotros os convence?

Pero bueno, la traca final se la guardaba nuestro amigo Levassier para el “monstruo” que alberga el interior de la pirámide y  que está hecho mediante un pésimo CGI y ante el cual sólo pude reírme por la absurdez. Así que, a los que aún tengan interés por acercarse a esta película os advierto que no vais a sentir miedo, ni tensión, ni absolutamente nada, de nada.
Y la verdad es que no tengo más que contaros sobre esta película que me ha resultado aburrida y una autentica pérdida de tiempo. De hecho va a ser la que estrene la gotita única en el blog. Espero que me digáis lo que os ha parecido a vosotros la opera prima del director francés .


lunes, 11 de mayo de 2015

THE PROWLER (1981)


 
Creo que ya es más que evidente mi pasión por los slashers ochenteros y, a pesar de que muchos de ellos son copias casi idénticas de las dos grandes precursoras de este género: Halloween (1979) y Viernes 13 (1980), me gusta mucho ver cómo cada película intenta introducir novedades a su manera: Asesinos que ocultan sus rostros con disfraces o máscaras de lo más variopintas, armas fetiche cada vez más peculiares con las que prefieren cometer sus asesinatos y las más rocambolescas causas de agravio o trauma que les empujan a convertirse en homicidas.

Año 1945, los soldados que lucharon en la Segunda Guerra Mundial están regresando a casa y uno de ellos recibe la carta de su novia Rosemary en la que ésta acaba con la relación. Al poco tiempo, ella y su nuevo novio mueren asesinados de manera brutal durante su baile de fin de curso. Treinta y cinco años después vuelve a celebrarse en la localidad de Avalon Bay un nuevo baile de graduación, pero alguien acudirá para recordarles que nunca deberían haber vuelto a celebrarlo.

Dirigida por Josep Zito, al que yo no conocía y que leyendo su biografía me he enterado no sólo de que fue el director de Viernes 13. 4º parte: Último capítulo (1984), sino que consiguió ese trabajo gracias a esta película. Resulta que en ese momento los derechos sobre la franquicia de Viernes 13 estaban en posesión del productor Sean Cunningham y varios dueños de cines de Boston. Uno de ellos vio The Prowler (1981) y le dijo a Zito que, aunque su película era muy buena, no iba a triunfar porque en el título no aparecía el prestigioso título de Viernes 13. Sin embargo, le comentó que si volvían a hacer otra película sobre la saga quería contar con él como director, y así fue.

La verdad es que The Prowler es el típico slasher en el que desconocemos la identidad del asesino, bueno, más bien lo que desconocemos es su identidad actual porque creo que desde el primer momento todos nos hacemos una idea de quién es. En este sentido no aporta nada nuevo: asesino que mata a los jovencitos del baile uno tras otro, mucha carne al aire y parejita de policía/final girl encargada de averiguar la identidad del asesino y conseguir detenerlo.

Me hizo mucha gracia el atuendo que eligieron para este asesino que, por cierto, recuerda mucho en sus movimientos pausados a Michael Myers, con un uniforme de soldado de la segunda Guerra Mundial, con la cara tapada de una manera que no sé cómo podía respirar y armado con un horca, de estas que se usan para recoger paja y que no entiendo qué relación tiene con el resto de su indumentaria. ¿Se os ocurre a vosotros?

La protagonista no podía ser otra que la modosita Pam McDonald, interpretada por la desconocida Vicky Dawson. Era de suponer que se iba convertir en la final girl por ser más recatada y casta que sus amigas, ya que todos sabemos que una de las reglas básicas de las películas de terror es que aquéllos que practican sexo son los primeros en morir. La verdad es que me gustó bastante el personaje de Pam porque lucha y corre y nunca se da por vencida, aunque cae en unos de los tópicos de este tipo de películas y es que le cuesta una barbaridad abrir una puerta que está cerrada por dentro, jejeje.

Sin duda lo mejor de la película son los asesinatos tan violentos y brutales que sufren las víctimas de este homicida. La muerte más sorprendente es la última, para la que hizo falta hacer un molde de la cabeza del actor que, dado que era claustrofóbico, lo pasó realmente mal. Me llamaron tanto la atención los efectos especiales de la película y la forma en la que estaban grabadas las secuencias de los asesinatos mediante primeros planos, que tuve que parar la cinta para ver quién era el técnico responsable. Por supuesto se trataba del famoso Tom Savini, conocido por Viernes 13 (1980) y The Burning (1981). De hecho, creo que son estos efectos especiales tan buenos, los que le dan algo de prestigio a una película que de otra manera hubiese resultado anodina. Sin ellos hubiese sido imposible rodar esos primeros planos que nos demuestran lo que se puede conseguir con estos efectos y un maquillaje con un poco de imaginación y destreza, sin necesidad de recurrir a animación por ordenador. Si a nosotros, en pleno siglo XXI, nos parecen buenos, imaginaos en los 80. Hay una anécdota muy curiosa relacionada con esto en la que Joseph Zito le dijo a uno de los vigilantes de uno de los cines en los que se proyectaba la película que él era el director, y éste le respondió: “¿Realmente mataste a estas personas?”, jajajajaa.

Algo que me pasó con The Prowler ,y que hacía mucho que no me pasaba, es que me suscitó casi más preguntas que respuestas. Por ejemplo, entiendo que como todo sucede en el mismo pueblo todo el mundo debería de saber quién era el novio de Rosemary y, cuando ésta es asesinada junto a su nuevo novio, ¿nunca se le consideró como culpable? A no ser que fuese una relación secreta, pero esto no queda claro. Tampoco entiendo muy bien por qué esperaron tanto para celebrar un nuevo Baile de fin de curso, supongo que por respecto a las familias de los fallecidos, pero ¿treinta y cinco años? Me parece una barbaridad. Y bueno, ya lo que me dejó con la boca abierta fue cuando, al final de la película, Pam encuentra el cadáver de uno de sus amigos que llevaba muerto toda la noche y éste abre los ojos y se mueve al más puro estilo Walking Dead. No fui capaz de encontrarle el sentido, jejeje.

Para mi gusto The Prowler es un slasher flojo que no aporta nada nuevo al género, pero que sin duda os recomendaría que vierais para disfrutar de los buenísimos efectos especiales de Savini. Se dice que son los mejores de su carrera. Yo no sé si diría tanto, pero sin duda son una gozada para todo amante del cine de terror.
 


miércoles, 6 de mayo de 2015

HAPPY BIRTHDAY TO ME (1981)




El domingo era mi cumpleaños y por falta de tiempo, entre celebraciones y demás, me fue imposible subir esta reseña. Quería ofreceros una película que tuviese que ver con este día tan especial y buscando, buscando, encontré, como no podía ser de otra manera, ¡un slasher ochentero! Y es que tenemos slashers para todas las fechas señaladas: Navidad (Silent Night, Deadly Night 1984), Baile de graduación (Prom Night 1980), Halloween (La noche de Halloween 1978), San Valentín (San Valentín sangriento 1981), etc.

Un grupo de amigos pertenecientes a la élite del instituto, que se hacen llamar los “Top Ten”, se convierten en el objetivo de un asesino que empieza a aniquilarlos uno a uno. A medida que sus amigos van desapareciendo y su preocupación va en aumento, nuestra protagonista, Virginia, (Ginny), empezará a recordar un trágico accidente que sufrió en el pasado y que permanecía desde entonces enterrado en su memoria.
Pues sinceramente os digo que Happy Birthday to me (1981) me sorprendió gratamente. No es que sea el gran peliculón de la historia, ni el slasher definitivo, pero me entretuvo durante sus casi dos horas de metraje intentando  averiguar quién era el asesino. Y es que la cinta que nos ocupa no es sólo una película en la que un homicida mata adolescentes a diestro y siniestro, no. Es también un thriller con una trama mucho más compleja, que nos llevará a devanarnos los sesos intentando dar con el culpable de los asesinatos.
Es una película canadiense dirigida por el prolífico J. Lee Thompson, que abordó una gran variedad de géneros en sus films. Puede que no os suene mucho el nombre, como me pasó a mí, pero si os digo que entre sus películas más conocidas se encuentran El cabo del terror (1962), Los cañones de Navarone (1961) o La rebelión de los simios (1972) la cosa cambia, ¿verdad? Os invito a que echéis un vistazo a su filmografía porque no tiene desperdicio. Bueno, a lo mejor la última parte de su carrera en la que se dedicó a hacer películas con Charles Bronson Justicia Salvaje (1984) o Yo soy la Justicia II (1987), podéis obviarla, jejejeje.
Tal y como apuntaba uno de los carteles de la película: “Seis de los asesinatos más raros que jamás hayáis visto”, nos enfrentaremos a unos crímenes de lo más originales y muy bien realizados. Mi favorito, y portada de la cinta, por lo que no os desvelo nada, es el que yo llamo: la brocheta asesina. No creo que hayáis visto nada igual y a partir de este momento las brochetas no os parecerán tan inofensivas como hasta ahora. Pero sin duda, lo que más impresión me causó, fueron las imágenes de la operación de Ginny, que no me extraña que pareciesen tan reales, ya que según he leído fueron realizadas por un auténtico neurocirujano.

El punto fuerte de Happy Birthday to me es su sorprendente final, cargado de giros argumentales, pero que para mí estropean la película. ¿Por qué? Pues porque creo que intentaron hacer un final muy enrevesado, que nadie se esperase y lo que obtuvieron fue algo totalmente inverosímil. De hecho, en la época previa a su estreno se corrió entre la prensa el falso rumor de que, para mantener en secreto ese sorprendente final, se habían grabado varios finales alternativos. El bulo sirvió para ocultar que durante la grabación la película no disponía de un desenlace definitivo. El guión original contemplaba un final que daba sentido a la historia, pero sin giro argumental, así que fueron los productores los que decidieron introducirlo para dejar a los espectadores con la boca abierta.
En cuanto a los actores destaca nuestra protagonista con problemas de memoria interpretada por Melissa Sue Anderson, que puede que os suene por haber interpretado a Mary Ingalls en la empalagosa La casa de la pradera (1974-1983). La verdad es que resulta bastante creíble a pesar de la cara de circunstancias que mantiene en casi toda la película. También aparece el archiconocido Glenn Ford, protagonista de una de las escenas míticas de la historia del cine, la bofetada a Rita Hayworth en Gilda (1946), y que aquí interpreta al doctor David Faraday, que operó a nuestra protagonista tras su accidente y que ahora se ha convertido en su principal apoyo. Según comentan las malas lenguas, Ford abusó del alcohol durante el rodaje y esto le llevó a tener una fuerte disputa con el asistente de dirección.

Otro dato sorprendente, es la gran campaña de promoción con la que contó esta película y para la que, supuestamente, la productora Columbia Pictures se gastó el mismo dinero que le había costado realizarla. Se llevaron a cabo acciones de lo más originales: carteles publicitarios para los cines en los que aparecía una tarta de cumpleaños atravesada por un hacha, se animó a la gente que celebraba su propio cumpleaños a que llevase a sus familiares y amigos a ver la película entregándoles camisetas y gorritos promocionales… En la radio, los disc jockeys hacían preguntas terroríficas a sus radioyentes, como por ejemplo de qué forma reaccionarían si fuesen a una fiesta de cumpleaños y ellos fuesen los únicos asistentes a la cena que permanecían con vida. Me parece una campaña publicitaria de lo más original y echo de menos que las cosas ya no se hagan así.

Os recomiendo Happy Birthday to me porque creo que es un gran slasher de los ochenta injustamente olvidado y con un final tan sorprendente como puede ser el de Campamento sangriento (1983). Además nos introducirá de lleno en la dinámica de descubrir quién es el asesino y, a medida que los posibles culpables empiecen a ser eliminados, nuestra tensión irá en aumento, porque si algo os puedo asegurar es que no podéis ni imaginar el final…