jueves, 25 de junio de 2015

COLD PREY (2006)



No había oído hablar de esta película hasta que la descubrí en uno de los blogs que suelo leer habitualmente (que no recuerdo cuál es), y que la señalaba como una de esas cintas que no hay que perderse. Lo único que sabía acerca de ella es que la acción se desarrollaba en un entorno nevado. Si os soy sincera pensaba que iba de un monstruo ancestral o algo así, que llevaba mucho tiempo oculto y que de repente resurgía con sed de sangre. Como dentro de un momento comprobaréis, no tenía ni la más remota idea de qué trataba esta película, jejeje.

Un grupo de amigos deciden pasar el fin de semana haciendo snowboard en Jotunheimen, Noruega. Cuando uno de ellos se fractura la pierna, se ven obligados a refugiarse en un viejo hotel abandonado, ya que se encuentran bastante apartados de la civilización, sus móviles no tienen cobertura y está empezando a anochecer. Pronto descubrirán que el hotel llevaba cerrado varios años y que no están tan solos como creían en ese inmenso y aislado lugar.
 
El co-guionista y director de la cinta es el noruego Roar Uthaug, que debutó en el mundo del largometraje con esta película. Tras ella, ha dirigido otros trabajos como La montaña mágica (2009), Escape (2012) o la todavía sin estrenar The wave (2015), de la que os dejo su impactante tráiler. Uthaug ha  abordado géneros de lo más variopintos, como el fantástico-juvenil, aventuras medievales o el cine de catástrofes, pero no ha vuelto a hacer una película de terror ya que, si os dais cuenta, la saga ha continuado, 3 películas en total, y ninguna de ellas ha sido dirigida por el mismo director. Espero que Uthaug  nos traiga en el futuro una nueva propuesta de cine de género, ya que con el trabajo que lleva ya a sus espaldas, estoy segura de que puede llegar a sorprendernos.
El trabajo de los actores es correcto, y mucho mejor de lo que nos encontramos en alguna película americana de este tipo. La protagonista, Ingrid Bolsø Berdal era la única actriz medianamente conocida en su país, ya que para el resto esta película supuso su debut en la gran pantalla.
 
Desde mi punto de vista Cold Prey (2006) no está mal, es un slasher que se desarrolla en un paraje exótico como es el Parque Nacional de Jotumheimen en Noruega, pero tampoco creo que sea ninguna maravilla ya que no aporta nada nuevo al género. Una vez que empiezan a investigar el pasado del hotel y las causas de su cierre, no es difícil averiguar quién es el asesino. Sin embargo, me  pareció interesante la indumentaria que llevaba el homicida, totalmente tapado de pies a cabeza, y el arma que utilizaba: un pico.
No termino de entender del todo el notable éxito internacional que cosechó esta cinta tras su estreno. Dentro de su país, Noruega, sí porque las películas de terror no deben abundar mucho, pero en un plano internacional no creo que destaque demasiado. No sé si esta película sería la causante, pero tras ella el cine de género escandinavo vivió una época de auge: Déjame entrar (2008), Dead Snow (2009), Rare Exports (2010) o Trollhunters (2010).
 
Lo que más llama la atención en esta película son lo bellísimamente grabados que están los paisajes nevados. En cierta manera, me recordó  lo que Greg McLean hace con el paisaje australiano en sus películas.    
También es sorprendente el inmenso hotel, en medio de la nada, rodeado de nieve, que sin duda nos trae reminiscencias de El resplandor (1980). El edificio es realmente un hotel para esquiadores que está abierto todo año, menos  los 3 meses en los que el invierno es más crudo y las carreteras están impracticables. El equipo de Cold Prey alquiló el edificio durante este periodo, pintaron las paredes de negro para darle un aspecto abandonado al lugar, con la condición de que le devolviesen su color habitual antes de  la temporada de esquí. Pues bien, acabaron tan sólo un día antes de que el hotel abriese sus puertas, así que  podéis imaginar cómo estaban las paredes...
 
Quitando el espectacular paisaje, la película es bastante normalita. Un grupo de jóvenes se va de excursión a un sitio apartado del resto del mundo, esta vez no es una cabaña en medio del campo, pero para el caso es lo mismo. El asesino, una mole inmensa de hombre, tarda bastante en aparecer y, aunque su indumentaria y presencia me impactaron, no tardé en sentirme defraudada: los asesinatos no tenían nada de especial. También se queda corta en explicaciones: no sabemos por qué el asesino decide matar a todo aquel que ose asomarse por el hotel, qué pasa con la historia que los protagonistas descubren acerca del cierre del hotel… Le hubiese faltado una pequeña dosis de la mala baba francesa, un ritmo más trepidante y unas muertes más salvajes, para haberse convertido en un gran slasher, pero parece que los noruegos no quisieron arriesgarse demasiado.
La atmósfera es bastante opresiva y angustiosa. Encerrados en ese inmenso hotel, perseguidos por un desconocido que quiere acabar con sus vidas y teniendo que cargar con un amigo con una pierna rota, las cosas no parecen muy fáciles. Cuando logran salir al exterior, la situación no mejora mucho al ver todo rodeado de nieve hasta donde alcanza la vista.
 
En resumen, Cold Prey es un slasher normal y corriente que sí por algo destaca es por sus escenas de montaña y sus paisajes nevados. Según tengo entendido la segunda parte está bastante mejor, así que tendréis que ver ésta para no perder el hilo de la historia, jejeje. No os dejéis engañar por el subtítulo que le pusieron en España: Fanáticos del snow, porque las escenas sobre este deporte duran, como mucho, dos minutos y básicamente se utilizó como excusa para que uno de los personajes se rompiese la pierna y así tener que buscar refugio. Por la misma regla de tres también lo podrían haber subtitulado: Aficionados al whisky, ya que uno de los personajes toma esta bebida durante el encierro en el hotel. Algún día investigaré qué criterios se usan en España a la hora de traducir los títulos de las películas o ponerles algún subtitulo, porque la verdad es que la cosa tiene miga, ¿no creéis?
 

martes, 23 de junio de 2015

SECUESTRADOS (2011)


Ya era hora de traer al blog una obra de nuestro cine patrio, porque en España, cada vez más, se hacen muy buenas películas de género. No todo han sido comedias  o películas sobre la guerra civil , también se han hecho obras muy destacables de terror, sobre todo a partir de los años 60.  Porque ¿quién no conoce La noche de Walpurgis (1971), ¿Quién puede matar a un niño? (1976) o la tetralogía de Amando de Ossorio sobre los zombis templarios? Si os gusta el cine zombi y no habéis visto las películas de Ossorio, deberías echarle un vistazo porque no tienen desperdicio.
 
Hoy en día contamos con varios directores y guionistas que están realizando muy buenas películas, que están ampliando el número de géneros a tratar dentro del cine de terror y que no escatiman en efectos especiales y de maquillaje, ni en escenas brutales que no tienen nada que envidiar al experimentado cine americano. El problema que yo veo es que son películas aisladas y que no existe un movimiento, propiamente dicho, que impulse e innove en el terror español, como pasó en Francia hace algunos años.
Y vamos con la película que nos ocupa, que si no yo me enrollo como las persianas, jejeje. Secuestrados (2010) me sorprendió muchísimo, porque el tema que trata no es para nada innovador, ya que hemos podido verlo en Funny Games (1997), Los extraños (2008) o Tú eres el siguiente (2011), pero tiene un ritmo tan trepidante, una atmósfera tan tensa y unas escenas tan impactantes, que, de verdad, creedme cuando os digo, que no os dejará indiferentes.
 
Miguel Ángel Vivas es el director y co-guionista junto a Javier García. Como ya os había comentado, pudimos conocerle en la pasada edición de Nocturna, donde acudió para presentar el tráiler y los primeros 10 minutos de su nuevo trabajo, Extinction (2015), que tiene buenísima pinta. A los que no les suene este director os contaré que su primera película fue Reflejos (2001), y que tras ella estuvo unos años impartiendo clases sobre direccion y realización en una universidad de Madrid, hasta que hizo la película que no hoy nos ocupa.
El mismo día que un matrimonio y su hija adolescente se están mudando a una lujosa zona en las afueras de Madrid, son secuestrados en su propia casa por tres encapuchados. Los criminales quieren robarles y no les importará la violencia que tengan que emplear para conseguirlo, al mismo tiempo que la familia tratará de protegerse y escapar de esta terrible pesadilla.
La forma en la que  Secuestrados está grabada, mediante la utilización de 12 planos secuencia, es brutal, te hace meterte de lleno en el secuestro como si los espectadores estuviésemos en la casa siendo testigos de este terrible suceso. Este estilo de grabación es mucho más difícil de rodar que el sistema convencional, ya que requiere que cada escena esté perfectamente planificada porque son planos que duran varios minutos y se ruedan de manera ininterrumpida. Por lo tanto, el montaje se realiza durante la grabación, haciendo que todos los actores que intervienen y los movimientos de la cámara casen a la perfección, ya que el más mínimo error supondría volver a realizar la escena desde el principio. Para la escena con la pantalla partida que aparece al final, se necesitaba que ambas imágenes cuadrasen perfectamente y para ello Vivas cuenta que pasó varios días con un cronómetro anotando escrupulosamente  los puntos de unión de ambas escenas. Como podemos ver, la grabación de esta película no fue tarea fácil y entre los miembros del rodaje se hizo habitual la frase: “a Vivas hay que aprender a decirle que no”, ya que el director exigió el máximo de su equipo.
Los actores elegidos son absolutamente soberbios. El padre, Fernando Cayo, y la madre, Ana Wagener, fueron elegidos expresamente por el director y están estupendos en sus papeles de sufridos padres. Ahora, la que destaca sobre todo ellos por una interpretación que me dejó absolutamente alucinada fue Manuela Vellés en su papel de la hija adolescente. No he visto a nadie expresar la angustia, el miedo y el dolor como a ella. Estoy segura de que sin la actuación de Manuela, Secuestrados no hubiese sido tan efectiva, y su sufrimiento no habría traspasado la pantalla.
 
Como punto negativo destacaría las actuaciones de alguno de los secundarios que me parecieron pésimas. No sé, me dio la sensación de que se habían esmerado mucho en los actores principales, pero que no habían cuidado tanto la elección del resto. Por ejemplo, aparte de que las interpretaciones del vigilante o del novio de la hija me parecen malas, también sus personajes están puestos como para rellenar minutos de metraje y dramatismo, ¿no os parece?
Como os comenté en la reseña de Tú eres el siguiente, el tema de la profanación del hogar es uno de los delitos más aterradores a los que podemos enfrentarnos. Tu hogar, ese lugar especial donde te sientes seguro y a salvo, se convierte de repente en un infierno del que sólo quieres escapar. Aquí los secuestradores no llevan caretas distintivas, sino pasamontañas, haciéndolo todo mucho más real. ¿Os imagináis a un Leatherface o al Jason de turno con su careta de hockey, asaltando vuestra casa? Pues sí, si nos ponemos a imaginar podríamos, pero ¿a qué no os cuesta nada visualizar a unos asaltantes con pasamontañas sumamente violentos? 
 
El prólogo de la película pertenece a la escena final de un cortometraje que Vivas grabó con anterioridad en el que también trató esta temática. Con él nos quería mostrar que el secuestro que se representa en la película no es un hecho aislado e infrecuente , sino que se produce en más ocasiones de las que nos imaginamos.
Hay una escena, hacia el final de la película, que me impactó mucho y que me recordó al corto de Sergio Morcillo Metamorphose (2013). Los que lo habéis visto seguro que sabéis a qué me refiero y los que no, deberíais echarle un vistazo si no tenéis miedo a la impresiones fuertes, jejeje.
 
Una de las cosas que ya me ha quedado clara, después de las reseñas que llevo y de la documentación que he encontrado para hacerlas, es que en todas aquellas películas en las que sale una casa, ésta ha sido elegida mediante un escrupuloso casting. La casa de Secuestrados tenía que funcionar por fuera para grabar los exteriores en una zona residencial de alto nivel  y, al mismo  tiempo, el interior de la casa debía contar con espacios amplios para poder grabar perfectamente los planos secuencia.
Voy resumiendo ya que me estoy enrollando demasiado, jeje. Secuestrados es una película española diferente, impactante, que no se corta a la hora de mostrarnos la violencia en estado puro. La manera en la que está grabada influye en el efecto que produce en el espectador, ya que sentimos que estamos en la casa como testigos impasibles. La atmósfera es agobiante, angustiosa. La casa se convierte en una celda en la que sentiréis que os falta el aire. ¿Os atrevéis a entrar?
 
 

miércoles, 17 de junio de 2015

LATE PHASES (2014)



Y vamos con otra película de hombres lobo y es que, como sabéis, son mis monstruos favoritos. La verdad es que tendré que reconciliarme un poco con los vampiros, ya que quiero que el blog sea  lo más variado posible pero es que: ¡cuánto daño ha hecho Crespúsculo (2008) a los chupasangres!, ¿verdad?
Vi esta película hace un par de semanas con motivo del #díaoficialdelospeluditos que, un poco por casualidad, organizamos  en twitter @BarrySpawn88, @CiskoNokia y yo. Elegí Late Phases (2014) porque había oído hablar bien de ella y me interesó mucho su argumento.
 
Ambrose, un veterano de guerra, ciego, se traslada a vivir junto a su perro  a Crescent Bay, una idílica residencia de ancianos. La primera noche que pasa en su nueva casa sufre el ataque de lo que se supone es un animal, y en el que su vecina resulta asesinada. La policía le cuenta que, aunque no lo crea, ese tipo de ataques suelen ser bastante habituales en lugares tan cercanos al bosque donde habitan animales salvajes. A Ambrose no le convence la versión oficial, por lo que decide averiguar por su cuenta qué es lo que está pasando en la residencia.
Su director es el español afincado en Argentina, Adrian Garcia Bogliano. Yo, la verdad, no le conocía, pero, por lo visto, es uno de los directores de cine de terror independiente más prometedores del momento. Destaca su participación en uno de uno de los segmentos de ABCs of Death (2012) y la película Here comes de Devil (2012). El guión corre a cargo de Eric Stolze que, con Late Phases, quiso devolverles a los adultos el protagonismo perdido en el cine de terror tras el boom de los slashers en los años 80.
 
Es interesante el enfoque que se  da a los hombres lobo en esta película. Aquí no tenemos jóvenes que se transforman en licántropos, ni mujeres bellísimas que son atacadas por ellos. La acción se centra en una residencia de ancianos con personajes de avanzada edad. El único personaje algo más joven es el hijo de Ambrose y, encima, es un personaje bastante odioso. La idea me pareció novedosa ya que todo el mundo, independientemente de su edad o de su condición física, puede ser atacado por un hombre lobo, ¿no os parece? No entiendo por qué en las películas normalmente se les representa  en su juventud porque, que yo sepa, no son inmortales como los vampiros, ¿no? Bueno, ahora que lo pienso, en Lobo (1994), Jack Nicholson era un licántropo madurito, aunque nada que ver con estos ancianos.
El personaje principal, Ambrose, un veterano de la guerra de Vietnam, reservado, duro, malhumorado y ciego, interpretado por Nick Damici, es sin duda el punto fuerte de esta película. Me recordó, salvando las distancias claro,  al personaje de Clint Eastwood en Gran Torino (2008). Cuando me di cuenta de que Ambrose iba a ser el protagonista, me enganché totalmente a la historia porque me moría de ganas de verle en acción, y la verdad es que no me defraudó ni lo más mínimo. Sí que es cierto que el maquillaje que utilizaron para envejecer a Damici no era muy bueno y tuve que parar un minuto la cinta para comprobar cuál era la edad real del actor,  ya que estaba totalmente convencida de  que no era tan mayor como aparentaba ser. También es interesante la aparición de Tom Noonan como el cura de esta residencia. El rostro de Noonan nos resulta bastante familiar porque ha protagonizado multitud de películas entre las que destacaría sus papeles en: Una pandilla alucinante (1987), Robocop 2 (1990), y El último gran héroe (1993), entre tantas otras.
 
Una cosa que me llamó mucho la atención fue la residencia de ancianos que aparece en la película. No tengo ni idea de si en Estados Unidos todas serán así, aunque supongo que será como todo, que las habrá de todas las maneras, pero Crescent Bay parece más bien un resort para la tercera edad.
Late Phases comete la osadía de entremezclar varios géneros y en ocasiones no sale muy airosa del experimento. Por un lado tenemos el drama, representado por la  difícil relación que mantiene Ambrose con su hijo, que aparece como trasfondo de la película. El terror, presente en los ataques de los hombres lobo, donde la sangre corre a raudales. El humor, bastante negro, implícito en las conversaciones que mantiene Ambrose con los miembros de la comunidad y sobre todo con el cura. Pero, para mí, lo que no termina de encajar del todo son algunos personajes y escenas que me resultan bastante absurdas y te sacan en ocasiones de la película. Por ejemplo, la pareja de policías que tienen una actitud bastante pasiva hacia lo que está pasando en la residencia, como si fuesen, no sé, unos robos de poca importancia. Hubo ocasiones en que me preguntaba si ellos estaban viviendo lo mismo que yo, porque no terminé de entender su inactividad.   
 
En toda película de hombres lobo que se precie el punto álgido está marcado por la transformación del hombre en bestia. En Late Phases la transformación parece una copia de la que pudimos ver en Aullidos (1981), obra de Rob Botin, ayudante del reputado técnico de efectos especiales Rick Baker.  Vemos como la piel burbujea y se resquebraja durante la mutación, pero cuando vemos por fin a la bestia es un poco de chiste. No sabría cómo explicároslo, pero el tono de la película es oscuro, deprimente, con ciertos toques de humor negro por parte de nuestro protagonista, así que me esperaba una bestia más grande, más salvaje, en definitiva, que provocara terror. A ver, tampoco quiero confundiros, las criaturas que aparecen en la película son bestias sanguinarias, pero físicamente se  parecen a los Gremlins pero con mucho pelo. La verdad es que me decepcionaron un poco.
En resumen, Late Phases es una película muy interesante de hombres lobo, enfocada desde una perspectiva a la que nos estamos acostumbrados. Es bastante entretenida y con un protagonista de lo más sorprendente. Tiene algunos fallos y unos hombres lobo que no imponen mucho, pero la verdad es que la película me gustó. Le gustará a los amantes de los licántropos a los que les apetezca ver una propuesta  refrescante, distinta.
 
 

viernes, 12 de junio de 2015

TUCKER & DALE CONTRA EL MAL (2010)


¡Madre mía, vaya peliculón! Si alguno de vosotros todavía no la ha visto, no perdáis el tiempo en leer esta reseña, id corriendo a verla y tratad de enmendar este fallo lo antes posible. Para los que todavía sigáis por aquí voy a hablaros un poquito de la que, sin duda, es una de las mejores comedias de terror que he visto yo hasta el momento.

Había oído hablar de esta película, pero no fue hasta que mi amigo de twitter @BarrySpawn88, una de las personas más expertas en cine que conozco, me la recomendó, que no me decidí a ver Tucker & Dale contra el mal (2011). Recuerdo perfectamente ese día, un viernes por la noche, dispuesta a comenzar como siempre con mi sesión de películas de terror, pero lo que no sabía es que ese Fright Friday iba a ser inolvidable.
Tucker y Dale son dos pueblerinos, amigos de toda la vida, que acaban de comprarse una vieja casa de vacaciones en medio de un bosque. De camino a lo que iba a ser un fin de semana idílico, pescando y arreglando su nueva casa, se encuentran con un grupo de jóvenes universitarios que, por error, o más bien a causa de sus prejuicios, les confunden con asesinos al más puro estilo La matanza de Texas (1974) o Deliverance (1972). Tendréis que ver la cinta si queréis averiguar las consecuencias que acarreará tal confusión, jejeje.

Película escrita y dirigida por Eli Craig   que supuso su debut en el mundo del largometraje. Craig trabajó durante varios años como guía de montaña  incluso en viajes de montañismo por Sudamérica y fue aquí precisamente donde le surgió la idea para esta película. En una entrevista dijo que le había sorprendido mucho en su época de montañero que a los chicos a los que guiaba les solía dar miedo que  apareciese un pueblerino y les matase a hachazos. Cuando, para él, era mucho más fácil caer en la garras de algún miembro malvado de una fraternidad universitaria que en las de un paleto esgrimiendo una sierra mecánica. Así que, con esta película lo que Craig pretendía era equilibrar la balanza.
En Tucker & Dale contra el mal encontramos un equilibrio perfecto entre comedia y terror. De la misma manera que esta fórmula cuajó en Shaun of the Dead (2004), de la que no tardaré en haceros la reseña, aquí funciona a las mil maravillas y puede que incluso haga las escenas sean mucho más gore.

Podríamos considerar a esta película como el anti slasher. Tucker y Dale no son unos asesinos, ni mucho menos, son dos personas normales y corrientes, un poco simples, eso sí, pero con un gran corazón. A pesar de ello vamos a tener muertes para rato y de lo más originales. Mi preferida es la del triturador de madera. No sé qué me hizo más gracia, sí lo absurdo de la muerte o el comentario de Tucker, pero fue de esos momentos en los que no podía parar de reír.
Esta cinta no sería lo mismo sin las convincentes interpretaciones de Tyler Labine, en el papel de Dale y Alan Tudyc como Tucker. Labine y Tudyc son bastante conocidos en EEUU y Canadá, principalmente por sus papeles en series de televisión. Decidme si, durante la película, Dale no os enternece y si no os partís de risa con el humor sarcástico de Tucker.
Tucker y Dale contra el mal es una sátira, hecha con todo el respecto del mundo, de las películas de terror, especialmente de los slashers: cambio de papeles entre víctimas y asesinos,  cabaña solitaria en medio de un bosque,  huídas a toda prisa entre los árboles y flashbacks de crímenes pasados…
Y para todos aquellos que, como a mí, una sola película os ha sabido a poco, una buena noticia: Labine y Tudyck anunciaron el año pasado que se estaba trabajando en una secuela. Nos tocará seguir esperando a ver sí por fin sale a la luz y conserva la calidad de su predecesora.

Para resumir os digo que Tucker y Dale contra el mal  es una película con un ritmo trepidante, muy divertida, con unas muertes de lo más imaginativas y gore, que sin duda no olvidareis. Yo ya se la estoy recomendando a todo el mundo. ¿Queréis ser los únicos que se queden sin verla?

martes, 9 de junio de 2015

NOCTURNA 2015: DEMONS (1985)


Como todos los años Nocturna nos trajo un clásico  y este año quiso celebrar el 30 aniversario de Demons (1985), uno de los mayores éxitos comerciales del cine de terror italiano fuera de su país. A la proyección asistió su director, Lamberto Bava, que recibió el premio Maestro del Fantástico y a todos los asistentes nos regalaron una reproducción de la entrada que, en la película, entrega el misterioso enmascarado para asistir a la proyección del cine Metropol.
Tenía ganas de ver esta cinta ya que mis contactos con el cine de género italiano se limitaban a El destripador de Nueva York (1982) de Lucio Fulci, que tuve la oportunidad de ver en el Festival de cine de terror de Molins de Rei de 2014. La verdad es que un asesino que hablaba como el Pato Donald no era lo mejor para atraerme al cine de terror italiano, pero como había leído buenas críticas sobre Demons sentía una gran curiosidad por el argumento, que me parecía muy original.

Un grupo de personas recibe una invitación para acudir a la inauguración de un cine en Berlin oeste, en el que se proyectará una película sorpresa. Tras probarse una máscara que estaba como atrezo en el vestíbulo, una de las asistentes se araña la cara. Mientras tanto, en la película que se está proyectando en la sala, un grupo de jóvenes encuentra la tumba de Nostradamus donde descubren un libro que contiene una profecía acerca de un mundo infectado de demonios. Uno de ellos encuentra la máscara de un demonio y se la prueba, a pesar de que sus compañeros le advierten que todo aquél que lo hace se convierte irremediablemente en uno de ellos.  En el cine Metropol ocurre lo mismo, la mujer que se araña la cara con la máscara se convierte en demonio y ataca a todo aquél que se cruza en su camino, convirtiéndolo a su vez en un ser ávido de sangre.

Como os había comentado antes, el director es Lamberto Bava, hijo del famoso Mario Bava. A su padre se le considera un maestro del cine de terror y creador del Giallo, subgénero precursor de los slashers, al que pertenecen títulos tan conocidos como: La muchacha que sabía demasiado (1963), Seis mujeres para un asesino (1964) o Bahía de sangre (1971). Por su parte, Lamberto, aunque no ha conseguido llegar a su nivel, se ha forjado una sólida carrera en el mundo del cine que inició como ayudante de dirección de su padre y del prestigioso Darío Argento, con el que contó para la producción de esta película. Sin ninguna duda, Demons ha sido su mayor éxito y cuenta con un gran número de seguidores.

La cinta, una serie B al más puro estilo Evil Dead (1981), me gustó bastante. Me pareció sumamente entretenida y divertida, teniendo en cuenta  las tres décadas que nos separan del estreno de Demons: el heavy metal que suena durante toda la película, y que ahora se ve desfasado, el vocabulario de mal gusto de algunos de los personajes… Pero la escena que acabó con todo el cine Palafox desternillándose de risa fue aquélla en que el protagonista, que al principio estaba asustado por la escenas que salían en la película, se sube a una moto y se pone a dar vueltas por la sala de cine mientras va matando demonios a golpe de catana, al más puro estilo Chuck Norris. Aparte de que la escena ya  es chocante de por sí, lo que más me llamó la atención es el tiempo que se tira en la moto matando demonios en un que voy que vengo eterno. Vamos, que te acabas preguntando por qué no sale del cine y deja ya de hacer el tonto. Eso sí, esta escena es un auténtico festival de sangre, que encantará  a los amantes del gore, ya que los efectos especiales, obra de Sergio Stivaletti, habitual de Argento, y Rosario Prestopino, que solía trabar con Lucio Fulci, están muy bien hechos.

Los personajes: el chulo (Bobby Rhodes) y las dos prostitutas, aunque estereotipados, son buenísimos. El personaje de Rhodes es tan carismático que también tuvo un papel en Demons 2 (1986) donde interpreta a un personaje totalmente diferente; el ciego, que va con su hija o sobrina, para que luego ésta le deje tirado en la sala, para irse a satisfacer sus instintos amorosos; un matrimonio de mediana edad, en el que el marido es de lo más machista que he visto yo en mucho tiempo; la parejita joven que va al cine para besuquearse (la actriz que interpreta a la chica es Fiore Argento, hija de Dario). También es curioso el cameo del director Michele Soavi en el papel del enigmático enmascarado que reparte las entradas y que también aparece, por si no os disteis cuenta, en la película sobre la tumba de Nostradamus que están proyectando en el cine.

Una vez terminado el guión de la película todavía no contaban con un título para la misma. Lamberto le empezó a dar vueltas y reparó en uno de los libros de la biblioteca de su padre que se llamaba “Los demonios de Dostoievski” y de ahí surgió Demons. Ahora, una cosa que yo no termino de entender es por qué los llaman demonios cuando está más que claro que son muertos vivientes o zombis, ¿no os parece?

Demons es una película muy loca que tiene bastantes cosas sin sentido. La parte en la que el grupo de chicos entra en el cine huyendo de la policía, me pareció metida con calzador y con el único propósito de introducir nuevas víctimas en escena, cosa que me pareció innecesaria teniendo en cuanta el gran numero de gente que había en el cine Metropol. El personaje de la acomodadora pelirroja, muy misteriosa e inquietante, hace que pensemos, en un primer momento, que forma parte de este plan siniestro, pero luego nos damos  cuenta de que está  tan asustada como los demás y no entendemos a qué vienen todas esas miradas desafiantes.
Sin duda, creo que todos aquellos que no hayáis visto Demons deberíais  verla porque es divertida, extrema, gore, frenética y muy loca, jejeje. En serio, que no os dé pereza acercaros a una película ochentera, puro cine de terror italiano, porque os aseguro que es muy entretenida y que los efectos especiales son muy buenos. Atreveos a abrir las puestas del cine Metropol y dejaos atrapar por sus peculiares asistentes, jejeje.


miércoles, 3 de junio de 2015

NOCTURNA 2015: HORNS (2013)



Con esta película me pasó una cosa muy curiosa y es que una tiene sus manías, como todo el mundo, jejeje. Me daba mucha pereza ver Horns (2013) ,y eso que sabéis de mi devoción por Alexandre Aja, pero a su protagonista, Daniel Radcliffe, el eterno Harry Potter, le tengo un poco de tirria. Pero gracias a Nocturna, que invitó a Aja para concederle el Nocturna Visionary Award y eligió esta película para el estreno del festival, me vi obligada a verla. ¿O creíais que yo me iba a perder el poder ver en persona a mi adorado Aja? Pues no, verle le vi, eso sí, aunque un poco lejos, que una es muy tímida para estas cosas y, aunque una foto con él hubiese sido mi tesoro más preciado, la vergüenza me impidió pedírsela. Tendré que trabajar más este aspecto si no quiero quedarme sin fotos, ni autógrafos de mis ídolos porque teniendo la oportunidad sería para matarme, ¿no os parece?

Pero dejemos de hablar de mí y de mi vergüenza crónica al famoseo y os cuento de qué va la película: Ig Perrish es el único sospechoso de la muerte de su novia Merrin. Al despertarse, tras una fuerte borrachera en el aniversario de su muerte, se da cuenta de que le están creciendo unos cuernos en la cabeza y que posee un don que hace que todo el mundo le diga la verdad. Ig decidirá usar este nuevo poder para averiguar quién es el culpable de la muerte de su amada.

Me alegró mucho haber visto Horns, me ha encantado. Sé que esta cinta ha generado opiniones de lo más diversas, pues hay quién piensa que el guión es absurdo y que la multitud de géneros que te entremezclan en la película no terminan de encajar, pero a mí me divirtió y me mantuvo embelesada durante sus dos horas de duración.

Horns ha conseguido reconciliarme con Daniel Radcliffe, jejeje. Creo que hace una excelente interpretación en la que muestra una variedad de sentimientos que consiguieron que, en ningún momento, recordase al niño con gafitas que inundó nuestras pantallas durante 10 años. Sin duda creo que Radcliffe ha conseguido quitarse ese sambenito y hasta voy a ver La mujer de negro (2012), que es otra de esas películas de las que había oído hablar muy bien, pero, como Radcliffe era el protagonista, no la había visto. ¿Sabéis con quién me pasa esto mismo? Con Elijah Wood. Tampoco he visto Maniac (2012) , por el mismo motivo. Y viendo esto me pregunto: ¿será necesario hacer películas de terror para despojarte de la influencia de personajes de sagas míticas? ¿O es Aja el que tiene un interés enfermizo por transformar a actores de personajes entrañables, e incluso un poco ñoños, en adultos perversos e incluso asesinos? No sé, seguiremos vigilando, jejeje.
Horns está basada en la novela homónima de Joe Hill, hijo de Stephen King. No la he leído, pero sí que leí la anterior, El traje del muerto, y me gustó mucho la historia y el estilo de Hill. La verdad es que la película ha despertado mi interés por leer la novela  y comprobar si coincido con  Aja  en la forma de llevarla a la pantalla, a partir del guión de Keith Bunin.

Horns es un thriller sobrenatural, con un humor muy negro y con una potencia visual exquisita. Intentamos averiguar durante toda la película quién ha matado a Merrin y, sobre todo, por qué, porque no nos cabe en la cabeza que alguien quisiese hacer daño a una persona tan adorable. Sé que hay gente que descubrió quién era el asesino muy pronto, pero yo no debo de ser tan lista porque no lo hice hasta prácticamente el final, lo que me permitió disfrutar mucho más, creo yo, de la trama de la película.
Lo más impactante de la película son los momentos en los que la gente confiesa a Ig todo lo que piensa o desearía hacer. Son, sin duda, las situaciones más grotescas y desternillantes, pero al mismo tiempo las más dolorosas e hirientes cuando se trata de las confesiones de su propia familia. Hay situaciones buenísimas y mi preferida es cuando Ig les dice a los periodistas, que no paran de acosarle, que se peleen y que al ganador le concederá una entrevista. En este momento se monta una batalla campal entre reporteros, cámaras y presentadores mientras suena la canción de Marilyn Manson “Personal Jesus”; absolutamente brutal.

Partiendo de la base de que el protagonista se esté convirtiendo en el mismísimo diablo, Horns está plagada de referencias a la Biblia y a Satanás que pueden pasar inadvertidas para la gran mayoría. Algo que leí y me pareció muy curioso es que las matrículas de los coches que salen en la película hacen referencia a pasajes de la Biblia. La de Ig es 2036LUK, Lucas (20:36): Porque no pueden ya más morir, pues son iguales a los ángeles, y son hijos de Dios, al ser hijos de la resurrección”, y la del coche del hermano de Ig cuando lleva a Merrin a su casa es GEN138, Génesis (13:8): “Y Abraham dijo a Lot: Te ruego que no haya contienda entre nosotros, ni entre pastores y tus pastores, porque somos hermanos”. También es curioso que el tatuaje del brazo de Ig sea un pasaje del Paraíso Perdido de Milton (un libro que, en mi carrera, era como el Santo Grial de la Literatura Inglesa): ¡Despierten, levántense o permanezcan para siempre envilecidos!” Curioso, ¿verdad? A mí me encantan estos pequeños detalles ocultos, jejeje.
La fotografía es una auténtica pasada, unos planos bellísimos, unos colores saturados que aparecen sobre todo en las escenas del bosque y en los flasbacks de Ig, que nos sugieren la idea de estar introduciéndonos en un lugar mágico. Y hablando de colores, si alguno de vosotros ha visto Harry Potter se habrá dado cuenta de que Ig lleva una cazadora y una camiseta granates y una sudadera mostaza, que son exactamente los colores de la bufanda del uniforme de la casa Gryffindor a la que pertenecía Potter en el prestigioso colegio Hogwarts de magia y hechicería. ¿Casualidad? Lo dudo mucho.

Y os estaréis preguntando si encontramos violencia extrema en Horns, ya que estamos hablando de una película del gran Aja. Pues no, no  esperéis encontraros con algo similar a Alta Tensión (2003) o Piraña 3D (2010), estáis avisados. Es más bien un cuento sobrenatural de amor, traición y venganza con algunos toques de violenta. Hay una escena en la recta final que refleja el estilo gore al que nos tiene acostumbrados este director francés.
Sinceramente, os recomiendo Horns porque, aunque la historia no os termine de gustar, creo que merece la pena por su potencia visual y porque, sin duda, es una historia diferente y entretenida.



lunes, 1 de junio de 2015

NOCTURNA 2015: HOUSE OF PINE STREET (2015) y DARK WAS THE NIGHT (2014)

Bueno, pues ya va siendo hora de comenzar con las reseñas de las películas que he visto este año en Nocturna: el Festival Internacional de Cine Fantástico de Madrid, ¿no os parece? Pues vamos allá.

HOUSE OF PINE ST. (2015)

Pertenece al subgénero de películas sobre casas encantadas, aunque aquí se introduce el factor de que todo puede estar en la mente de la protagonista. Es un género muy trillado en el cine de terror y con The house of Pine St. no hay nada nuevo bajo el sol.

Jennifer, embarazada de siete meses, se acaba de mudar con a su marido a Kansas. Pronto ella empezará a notar fenómenos extraños en su nueva casa: puertas que se cierran, sombras que se mueven por los pasillos, cosas que se cambian de sitio,… Pero como sólo es ella la que presencia estos fenómenos, su marido y su madre no terminarán de creerla. ¿Será verdad que la casa está embrujada o es que Jennifer se está volviendo loca?
El equipo que ha hecho posible la película, los directores Aaron y Austin Keeling y la guionista Natalie Jones, son amigos y compañeros de la Escuela de Cine de la Universidad del Sur de California y consiguieron la financiación para su película gracias a Kickstarter, una página web de financiación colectiva.

La verdad es que no se puede negar que la película está muy bien hecha y no parece obra de unos principiantes. La localización, la música, las actuaciones de los actores, todo funciona a las mil maravillas y no aparenta ser una película de bajo presupuesto. El principal problema que yo vi es que la historia es muy lenta y excesivamente larga, 111 minutos nada más y nada menos. Además, tampoco es que pase gran cosa durante todo este tiempo y, si os soy sincera, me aburrió un poco. No sé, quizás sea porque este género no es uno de mis favoritos y para que una película de casas demoniacas me guste tiene que ser muy buena, como lo fue Expediente Warren (2013).

Sí que quiero destacar la actuación de Emily Goss como Jennifer, ya que es ella la que soporta todo el peso de la película y resulta bastante convincente. En definitiva, creo que son unos directores que habrá que seguir de cerca para observar su evolución porque me parece que prometen, lo único, bajo mi punto de vista, que deberían mejorar sería  trabajar un poco más  las historias, para que  sean entretenidas y  sorprendentes, que desde luego no es el caso de The House of Pine St.

Así que, si queréis ver algo del género de casas malditas y pasar miedo de verdad, yo me quedaría con Suspense (1961), El resplandor (1980) o Expediente Warren (2013).


DARK WAS THE NIGHT. (2014)



Thriller de terror de esos en los que un pueblo se ve amenazado por el ataque de una criatura ancestral, y tardaremos bastante en descubrir qué es lo que les acecha. Muy buena ambientación y actuaciones, pero Dark was the night  no me termina de convencer. Me gustan las películas de monstruos, pero con mucha más acción y más dinámicas, al estilo de Alien (1979).

Una criatura oculta durante años en la profundidad del bosque se ve obligada a salir de su escondite debido a la deforestación que está causando una empresa maderera cerca del pueblo de Maiden Woods. El sheriff, un hombre atormentado por un trágico suceso del pasado, y su ayudante tratarán de salvar al pueblo de esta terrible amenaza.

Indagando datos sobre la película, he averiguado, y no os lo vais a creer, que está basada, tomándose ciertas licencias claro, en hechos reales. En Febrero de 1855, los habitantes de la pequeña localidad de Topsham, en Inglaterra, se despertaron con marcas de pezuñas sobre la nieve recién caída. Estas huellas recibieron el nombre de “Las huellas del diablo”, debido a las peculiaridades que presentaban. ¡Toma ya!

No me gustan mucho las películas de bajo presupuesto que giran en torno a un monstruo porque, habitualmente, se limitan a enseñártelo al final. De hecho, se va creando una atmósfera de tensión e impaciencia tan grande a medida que la historia va transcurriendo por ver el aspecto de la criatura, que normalmente, cuando nos la muestran, te decepciona. Y es entonces cuando me hago la típica pregunta de: ¿todo este rato esperando para esto?

Pero bueno, no me voy a quejar tanto porque el sheriff está interpretado por Kevin Durand, que es un actor con  un magnetismo que me encanta. Además, pudimos verle el día anterior en el avance que nos ofreció Nocturna de Extintion (2015), el nuevo trabajo de Miguel Ángel Vivas, en la que tendrá que enfrentarse junto a Matthew Fox y Clara Lago a una horda de zombies en un futuro post-apocalíptico. Os puedo asegurar que tiene una buenísima pinta, así que no habrá que perdérsela.

Y volvamos a Dark was the Night, que me desvío del tema. Las actuaciones tanto de Durand, como de Lukas Hass son buenas. La ambientación en un entorno nevado, la luz de un tono azulado y la música inciden en esa sensación de frialdad, miedo y tensión que tenemos ante el próximo ataque de la criatura. Durante toda la película lo único que vemos son las patas del monstruo, y a mí no hacían más que recordarme a la escena de los velociraptores en Parque Jurásico (1993) cuando veíamos su patas por debajo de la mesa mientras golpeaba con su garra el suelo. Pero claro, el resultado final no es tan espectacular ni mucho menos.

Dark was the night es una película que no permanecerá durante mucho tiempo en mi recuerdo y, sí os soy sincera, que os prometo que siempre lo soy, si hubiese estado viendo esta película en mi casa, la hubiese parado mucho antes de que acabará. Con esto creo que os lo digo todo, jejeje.