miércoles, 30 de septiembre de 2015

MIDNIGHT MEAT TRAIN (2008)


Descubrí esta película gracias a un blog mexicano que adoro: El Horror. Con bastante frecuencia sacan listas con diferentes temáticas: “Películas de terror desconocidas”, “Los nuevos clásicos de terror” o “Los mejores slasher modernos”, en la que precisamente  di con esta cinta. Os recomiendo que echéis un vistazo al blog porque vais a descubrir muchas películas desconocidas que son una auténtica delicia.
 
Midnight Meat Train (2008) es una película impactante, posee un alto contenido de violencia y su potencia visual es abrumadora. Los asesinatos están grabados a cámara lenta y con giros de cámara que me recordaron, en gran medida, a lo que pudimos ver en Spartacus (2010-2013).  Sólo os digo que no soy una persona que se impresione con facilidad y que veo muchas películas de terror cenando en mis ya conocidos #frighfriday, pero con ésta tuve que aparcar un rato mi pizza porque me costaba masticar viendo semejantes imágenes. Con eso, os lo digo todo.
Leo es un fotógrafo que busca captar la verdadera esencia de la ciudad de Nueva York, retratando sus aspectos más sórdidos. Una noche, el fotógrafo salva a una chica de ser atacada por una pandilla en el metro pero al día siguiente se entera por los periódicos de que la mujer ha desaparecido. Acude a la policía para contarles lo que sabe, pero estos no dan mucho crédito a su testimonio, así que Leo decide volver al metro e investigar, no solo ésta, sino otras desapariciones que se están produciendo en el mismo lugar.
 
Lo primero que  llamó mi atención en esta película fue ver a Bradley Cooper en el papel de Leo y a la exuberante Brooke Shields como la directora de la galería de arte a quien el protagonista trata de impresionar con sus fotografías. No tenía ni idea de que salían actores conocidos y, sinceramente, creo que a Cooper el papel le quedaba grande. La estrella indiscutible de esta cinta es el actor Vinnie Jones como el carnicero Mahogamy. El pavor que me producía este hombre con su sola presencia, ya que no pronuncia ni una sola palabra (bueno, al final puede que diga tres, jejeje), era apabullante. Es  de los mejores asesinos que yo he visto en mucho tiempo.
Midninght Meat Train está basada en un relato corto del conocidísimo escritor y director  Clive Barker, autor de obras tan conocidas como Hellraiser o Razas de Noche. ¿Quién no conoce a Pinhead o a los Cenobitas? Yo sí que los conozco, aunque todavía no he visto Hellraiser. No me digáis por qué, pero siempre me ha dado mucha pereza ver esta película, pero después de ver cómo funciona la mente del Sr. Barker estoy segura de que me gustará (momento confesión). Como os estaba contando, este relato pertenece al primer volumen de la saga Libros de Sangre y hay muchos que apuntan que es superior a la película, así que en vuestras manos dejo que querías haceros con un ejemplar si todavía no lo habéis leído, que yo voy a hacerme con el mío ¡ya!
 
La historia te atrapa, te hipnotiza, de igual manera que le pasa a nuestro protagonista Leo que, cuando descubre lo que está haciendo Mahogamy, no puede dejar de seguirle para saber más sobre este sádico carnicero. Para Leo, Mahogamy se convierte en una obsesión y, a pesar de saber que está haciendo algo que no debería porque, sin duda, le va a acarrear consecuencias negativas y, en este caso concreto, nefastas, no puede dejar de seguirle. Es algo que  escapa a su control.
Su director, el japonés Ryuhei Kitamura debutó en Hollywood con esta película y en ella puede verse el gusto por la estética que  los directores asiáticos de cine tienen en sus películas. La ambientación es bastante oscura y sórdida y las escenas de los asesinatos grabados a cámara lenta, donde todo se ve perfectamente desde todos los ángulos, son brutales. Se abusa un poco del CGI, pero, claro, ver cómo sale el chorro de sangre a perfecta cámara lenta desde una panorámica de 360 grados no se consigue de otra manera.
 
Algo curioso que pasó con esta producción, en la que ya os digo que se fue mucho dinero en los efectos especiales, fueron los problemas que tuvo con su estreno. The Midnight Meat Train se estrenó directamente en unos cines denominados “Discount Theaters”, que proyectan aquellas películas que ya han salido de los circuitos de primera línea por poco más de un dólar. Así que, os podéis imaginar el cabreo que se pilló  Clive Barker ya que esto provocó una recaudación bastante pobre en taquilla. Podéis encontrar por internet las encendidas declaraciones que lanza Barker contra Lionsgate y especialmente contra su presidente, Joe Drake.
La cinta me gustó y consiguió atraparme totalmente, aunque sí considero que hay cosas que no quedan totalmente explicadas. Por ejemplo, no sé cuál era el significado de las marcas que lucen Mahogamy y Leo en el pecho o la relación tan rara que guarda el fotógrafo con su pareja o cómo es posible que en la carnicería que aparece en pantalla la gente entre y salga a su antojo pero, ¿qué medidas higiénicas son esas? Jejeje. Sinceramente, son pequeños detalles que no empañan para nada la película y que no hacen más que acrecentar mis ganas de leer el relato, donde seguro que todo esto está mucho mejor explicado.
 
Resumiendo, Midnight Meat Train no es una película apta para todo el mundo, y menos para aquellos que se impresionan con facilidad. Los asesinatos son bastante brutales, nuestro amigo Mahogamy no se anda con contemplaciones. Pero lo que me dejó con la boca abierta y, estoy segura que a  vosotros también, es ese giro argumental final que ha generado bastante controversia. Nada más verlo a mí se me quedo una cara de WTF tremenda, pero a media que he ido digiriendo la película (y nunca mejor dicho, jejeje) me gusta más y me hace interesarme por la obra de semejante genio creativo. Así que, creo que, no tardando mucho, me convertiré en una incondicional  de Clive Barker.
 
 

jueves, 24 de septiembre de 2015

ZOMBIS MOMENTS: FIDO (2006) / LIFE AFTER BETH (2014)


Os traigo una nueva entrega de la sección  Zombis Moments, que seguro que ya la echabais de menos, jejeje. Las dos propuestas de hoy tienen en común el humor y es que son dos comedias de terror de temática zombi al más puro estilo de Shaun of the Dead (2004). Pero esto es lo único en lo que se parecen, en las sonrisas y carcajadas que nos van a provocar, ya que, por lo demás, son totalmente diferentes. Una es un peliculón y la otra es bastante  flojita, aunque posee escenas y situaciones bastante graciosas. Estoy segura de que, en mayor o menos medida, ambas os van a hacer pasar momentos muy divertidos, sin dejar nunca de lado la parte más sangrienta que tanto nos gusta y que aquí también vamos a disfrutar.

FIDO (2006)

La verdad es que había oído hablar mucho y muy bien de esta producción y no entiendo porque había tardado tanto en verla, ya que es una de esas joyas difíciles de encontrar. Así que, no voy a dejarlo para el final como acostumbro y desde ahora mismo os recomiendo encarecidamente esta cinta  porque estoy segura de que vais a adorar Fido (2006), su estética y la historia tan original que nos cuenta.
Una nube de polvo espacial provocó que los muertos se levantaran de sus tumbas dando lugar a la Guerra Zombi. Gracias a los collares creados por la empresa ZomCon, que convirtieron a los zombis en seres dóciles, todo volvió  a una aparente  normalidad. Ahora, los muertos vivientes se encargan de cuidar los jardines, repartir el correo y  las tareas domésticas. En Willard, un pequeño pueblo situado en unos idílicos años 50, la Sra. Robinson, que no quiere ser menos que nadie, ha comprado un zombi/mayordomo para su hogar sin la aprobación de su marido. La llegada de Fido, el nuevo miembro no-vivo de la familia, cambiará la vida de todos ellos para siempre.
La mayor parte de las películas con esta temática, ya sean comedias o no, tienden a retratar a un grupo de personas que huyen despavoridas de una horda de zombis, pero aquí no: los muertos vivientes están integrados en la sociedad,  son utilizados como sirvientes y todos tan contentos, o a lo mejor no tanto... Tras ver la  cinta pensé que su director, el canadiense Andrew Currie, trataba de reflejar, de manera irónica, las atrocidades ocurridas en las guerras, en las que los vencidos pasaban a ser los esclavos de los vencedores. Sí, a veces me pongo trascendental pensando en los mensajes que pueden ocultar las películas de zombis medianamente inteligentes, pero es que si leyeseis como yo artículos, y hasta tesis de la evolución del cine zombi (que las hay, jejeje), estaríais también obsesionados buscando lo que éstas tratan de reivindicar o denunciar. 

En Fido, la historia se centra sobre todo en la familia Robinson: el padre (Dylan Baker) tiene miedo de los zombis debido a una experiencia traumática anterior, la madre (Carrie-Anne Moss) está empeñada en conseguir que su familia sea igual de perfecta que las demás y para ello necesita un zombi/sirviente, como toda familia de bien. El hijo (K’Sun Ray) es  un niño retraído y triste por la escasa atención recibida de sus padres. La llegada de Fido (Billy Conolly) supondrá un auténtico cambio para todos ellos, sobre todo para el niño, que ve como el zombi se convierte en el amigo que nunca ha tenido y le proporciona la atención y la compañía que ni siquiera su padre le ha otorgado.

Lo más divertido de esta película, y que al mismo tiempo demuestra el uso de un humor muy inteligente, es la incongruencia que supone esta idílica sociedad de los años 5o salpicada de zombis y la educación tan violenta que se promueve entre la población. La empresa ZomCon, que lo controla todo, proyecta videos en los colegios donde advierten a los niños de la amenaza que suponen los ancianos, ya que en cualquier momento pueden morir y convertirse en zombis. Los niños también reciben clases de tiro para afinar su puntería, mientras entonan canciones de alto contenido violento, pero bastante graciosas. Como curiosidad deciros que el video promocional de Zomcon, en blanco y negro y de clara estética romeriana que se proyecta al principio de la película, contiene imágenes de un corto anterior del director: Night of the Living (1993), que podéis encontrar en los extras del DVD.
La estética de la película es espectacular, colores muy vivos, ropa y peinados muy años 50,… Pero no tenemos que olvidar que estamos en una película de zombis y también hay sangre, vísceras y… muertos.

Resumiendo, estáis tardando mucho si no os habéis puesto ya a ver Fido. Da igual si os gusta el terror o no, porque es una película que divierte a todo el mundo por igual. Una auténtica joya, digna sucesora de The Shaun of the Dead, que no contó con una gran distribución y por eso no es tan conocida como ésta. Así que desde aquí quiero romper una lanza a favor de esta película y me declaro Fido Lover, y vosotros qué me decís, ¿os apuntáis?
LIFE AFTER BETH (2014)
Esta película está varios peldaños por debajo de la cinta que os acabo de proponer, pero tiene también sus partes divertidas y disfrutables. Life after Beth (2014) es una comedia-zombi adolescente bastante light que tiene un argumento clavado al de otra película del mismo año, Burying the ex (2014). Se ve que está de moda que las novias muertas vuelvan de sus tumbas y se obsesionen con continuar con sus relaciones amorosas hasta límites insospechados.
Beth ha fallecido tras ser picada por una serpiente mientras paseaba por el campo. Sus padres y su novio, Zach, están desolados y éste intenta estrechar los lazos con la familia de su novia visitándoles a menudo. Un día, los padres de Beth no le dejan entrar en su casa y Zach, que no se explica a qué se debe este cambio de actitud, entra por la fuerza y allí se encuentra con su novia Beth tal y como estaba antes de morir. Pero la Beth que ha vuelto de entre los muertos ¿será la misma que Zach recordaba o se habrá convertido en un ser letal?
El escritor y director de esta cinta es Jeff Baena, conocido guionista de la comedia Extrañas coincidencias (2004). Su intención con Life after Beth era hacer una película de zombis más personal, que reflejará a gente normal y no a héroes capaces de salvar la situación o a  científicos que tratan de hallar una cura contra la epidemia. Exactamente lo mismito que pasa en Tucker y Dale contra el Mal (2010), Juan de los Muertos (2011) o Memorias de un zombi adolescente (2013), que innovador, ¿no os parece? Jejeje.
La película tiene altibajos, hay momentos bastante divertidos como los protagonizados por John C. Reilly y Molly Shannon, padres de Beth, que son bastante religiosos y ven la vuelta de su hija como una resurrección, negándose a reparar en el comportamiento salvaje de ésta, lo que genera escenas bastante cómicas. Sin embargo, creo que en Life after Beth hay cosas que no funcionan del todo bien, por ejemplo: no sabemos por qué los muertos vuelven a la vida, porque no es Beth la única que vuelve, también va a haber otros zombis por allí pululando. Puede que la idea de Baena de dotar a sus zombis de una mayor humanidad le pareciese novedoso, pero a mí me parece una absurdez que a Beth le guste el jazz o los áticos. ¿Dónde está la verdadera esencia de los zombis, a los que sólo les interesa comer y matar?  
He sabido, leyendo información sobre la película, que la actriz que interpreta a Beth, Aubrey Plaza, es bastante conocida por el personaje tan inexpresivo que representa en la serie cómica Parks and Recreations (2009-2015), por lo que hacer de zombi no le habrá resultado muy diferente ¿no? Yo no veo esta serie pero parece que en la película que nos ocupa hay un montón de referencias a ella, así que, si vosotros la seguís, quizás os hagan gracia estos gags. Plaza no está mal en su interpretación de novia zombi, celosa y controladora, pero hay veces en las que se queda hierática y  parece más una muñeca que un muerto viviente. Su novio, interpretado por Dane DeHaan, aparece en Chronicle (2012) o The Amazing Spider-Man 2 (2014) y, si os digo la verdad, no me gustó nada en este papel de chico enamorado y triste por la muerte de su novia. DeHaan tiene una mirada perturbadora que te hiela la sangre y a mí él me daba más miedo que cualquier zombi de esta película, jejeje.
Life after Beth es una comedia para pasar un rato entretenido, pero no aporta nada nuevo. Tiene momentos muy graciosos, como la escena en la que atan a Beth a un horno, que sin duda es de lo mejor de la película. El final es bastante abrupto y precipitado y no guarda mucha relación con el mensaje de amor más allá de la muerte que nos están vendiendo durante todo el metraje. En definitiva, otro ejemplo más de esas cintas que aprovechan el tirón de las comedias de zombis pero que no convencen demasiado.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

EL EXORCISMO DE EMILY ROSE (2005)


Es extraño que todavía no haya hecho ninguna reseña de una película perteneciente a uno de los subgéneros que más me gustan del cine de terror: las posesiones diabólicas. Sí, ya sé que tengo muchos subgéneros preferidos, jejeje, pero creo que los tops serían: slashers, animales asesinos, posesiones demoniacas y hombres lobo.
El cine de exorcismos y posesiones ha sido muy prolífico desde el gran triunfo de El Exorcista (1973). La mayoría suelen retratar a niños, niñas o adolescentes que son poseídos por diversos demonios o por el mismísimo Satanás, aunque existen excepciones como: The Possession of Michael King (2014), en la que el poseído es un hombre adulto, o The Taking of Deborah Logan (2014), donde el Mal ataca a una mujer de avanzada edad, víctima del Alzheimer. Pero, sin duda, lo que más me gusta de este tipo de producciones es la transformación que sufre la víctima, que suele ser retratada, en un primer momento, como un ser adorable, bueno e incluso temeroso de Dios.
Está escrita y dirigida por Scott Derrickson, al que seguramente conoceréis por Sinister (2012) y  Líbranos del Mal (2014). Todas sus películas tienen importantes connotaciones religiosas y aquí están muy presentes. Derrickson afirma que el terror es el mejor género para los cristianos ya que trata temas sobrenaturales y ayuda a reforzar la idea de que el Mal existe y, por consiguiente, el Bien también. De hecho, la productora realizó una campaña especial para que la película contase con el beneplácito del público cristiano, de gran influencia en EEUU.
Emily Rose es una adolescente que sale de su pueblo natal para estudiar en la universidad. Una vez allí, la joven empieza a experimentar alucinaciones y sucesos paranormales cada vez más intensos y violentos por lo que, aterrorizada, decide pedir ayuda al padre Moore para que le practique un exorcismo. Como consecuencia de esta práctica Emily fallece y el padre Moore es acusado de homicidio. Erin Bruner es la reputada abogada que se hará cargo del caso y la que experimentará cómo su ateísmo inicial se tambalea a medida que investiga los extraños sucesos que rodearon la muerte de Emily y que pueden estar acechándola a ella durante el juicio.
Para los que no lo sepáis, como yo antes de empezar esta crítica, esta producción está basada en hechos reales. Todo sucedió en 1952 en Alemania, cuando la joven Anneliese Michel, católica devota, fue sometida a un exorcismo y murió deshidratada y malnutrida, víctima de las tensiones que sufrió durante los rituales que se prologaron durante un año. La investigación del caso y el juicio posterior atrajeron la atención de la opinión pública. Se han hecho dos películas basadas en esta historia: la que nos ocupa, que lo hace desde un punto de vista más religioso y creyente, y la alemana: Réquiem (El exorcismo de Micaela) (2006), que hace una aproximación más científica y analítica.
Estrictamente hablando, El exorcismo de Emily Rose (2005) no es literalmente una película de terror, es más bien un thriller judicial que trata un tema controvertido: discernir si las causas que llevaron a la muerte de Emily fueron producto de un cuadro esquizofrénico y psicótico indebidamente tratado, o de una posesión diabólica. Con todo esto lo que la película pretende es que los espectadores reflexionen y que acepten cualquiera de las dos opciones como plausibles, ya que la cinta no llegará a ninguna conclusión. Por eso no nos resultará raro que la abogada encargada de defender al padre Moore, de ideas racionalistas, adopte la postura de la posesión para su defensa, mientras que los representantes de la Iglesia, encargados de la acusación, usan la explicación científica y médica para lo sucedido a Emily.
La cinta se centra en todo el proceso judicial contra el padre Moore, y las únicas imágenes que tenemos sobre la ya fallecida Emily y su “posesión” son a través de los flashbacks de los testigos. Sin duda, lo mejor de la película es ver como Jennifer Carpenter, que interpreta a Emily, se contorsiona en posturas imposibles, y se va transformando en un ser demoniaco, que la verdad es que impresiona bastante. Me encanta la escena en la que Emily está totalmente contorsionada en el suelo de su habitación. Para esta secuencia contaban con una muñeca que reproducía perfectamente a Carpenter, pero no la usaron ya que se dieron cuenta de que la actriz tenía una flexibilidad fuera de  lo normal (doble articulación) y podía adoptar una postura mucho más perturbadora que la del maniquí. Tuvo que ser  bastante impactante verla en plena acción, ¿no os parece?
Junto a Jennifer Carpenter, también actúa Tom Wilkinson como el padre Moore, y Laura Linney, como la abogada fría y profesional que ve como todo su mundo se tambalea con este caso. Ambos están muy convincentes y correctos en sus papeles aunque, a mi parecer, son eclipsados por la rotunda actuación de Carpenter. Puede que a muchos les parezca exagerada, y yo no lo niego, pero para mí es lo  mejor de toda la película.
Me encanta El exorcismo de Emily Rose, pero entiendo que puede ser una cinta que no gustará a todo el mundo. Aunque sea fundamentalmente un proceso judicial,  es una historia  muy bien contada y que consigue crear una atmósfera tenebrosa y muy inquietante. Además, al descubrir que está basada en hechos reales, aunque estén adaptados a otra época y a la sociedad americana, se te ponen los pelos de punta con sólo imaginarlo. Y como yo digo siempre: la realidad es mucho más aterradora que la ficción, y si no ya lo comprobaréis con otra película que me he enterado hace poco que también estaba basada en una historia real. Os dejo con el suspense, jejejeje.
 

sábado, 12 de septiembre de 2015

I SAW THE DEVIL (2010)



Cuando terminé de ver I saw the devil (2010) supe que iba a ser la película con la que el blog volvería de sus vacaciones. Para que entendáis un poco las circunstancias en las que vi esta cinta, tenéis que saber que, tras un viaje que hice a Francia en tren hace ya algunos meses, y en el que sufrí una demora de dos horas, ya nunca hago este tipo de trayectos largos sin mi Ipad cargado con varias películas, por si las moscas. Así fue como vi I saw the devil, en el AVE camino de Barcelona y puedo deciros que me mantuvo tan absorta durante sus 144 minutos de metraje que el viaje se me pasó volando.
Ya sabéis que no me gusta limitarme al cine de género que nos ofrece la potente industria estadounidense y que suelo reseñar películas de terror de otros países, especialmente de Australia y Francia que son mi debilidad. Todavía no os había traído nada del cine de terror asiático y creo que ya iba siendo hora, ¿no? Si os digo la verdad, me daba un poco de pereza enfrentarme a estas películas, ya que mi contacto con ellas se remontaba a finales de los 90, principios del 2000, con el boom del cine de terror japonés. En esa época yo rondaba la veintena y me parecía soberanamente aburrido el ritmo pausado, los fantasmas y el terror, predominantemente psicológico, que caracteriza a las películas del J-horror. Sin embargo, decidí enfrentarme a este rechazo inicial y recurrí a mis amigos cinéfilos para que me recomendasen una buena cinta con la que adentrarme de manera segura en el prolífico cine de terror asiático. Puedo deciros que acertaron de lleno con I saw the devil, y ahora estoy ansiosa por descubrir las innumerables joyas que esconde la industria oriental.
Su director es el surcoreano Ji-woon Kim, cineasta de renombre en todo el mundo.  Las películas de Kim abordan multitud de géneros pero, sin duda, la fama internacional le llegó con A Tale of Two sisters (2003), una historia de fantasmas terrorífica que ya estoy deseando ver. Min-sik Choi, el actor que interpreta al homicida en la película, le pasó el guion a Kim, que rápidamente se sintió atrapado por la crudeza de la historia y,  aprovechando el retraso que estaba sufriendo la producción americana que iba a realizar en ese momento, decidió enfrentarse al desafío que suponía la realización de I saw the devil. 
La novia de un agente del servicio nacional de inteligencia es cruelmente asesinada por un psicópata. El padre de la chica, un reconocido comisario retirado, le pasa los expedientes de los principales sospechosos a Soo-hyeon, el novio, que, cegado por el deseo de venganza, perseguirá y torturará a todos los sospechosos hasta hallar al asesino de su prometida, el temible Kyung-chul. Cuando Soo-hyeon consigue dar con él, le torturará en su intento de hacerle experimentar el mismo dolor que él está padeciendo y el terror que debió sufrir su novia. Pero tras esto, el agente secreto le dejará nuevamente en libertad pero sólo para volver a darle a darle caza una y otra vez, iniciando un despiadado juego del gato y el ratón.
El estreno de la película en las salas coreanas sufrió demoras ya que fue necesario recortar las escenas de mayor violencia para que recibiese una calificación adecuada para ser proyectada en los cines. Afortunadamente las copias que se distribuyeron en el extranjero muestran la versión original del director, sin ningún tipo de censura.  Una de esas escenas suprimidas en Corea, que me pareció sumamente impactante, es aquella en la que Soo-hyeon secciona el talón de Aquiles del psicópata.
Nos encontramos ante un thriller totalmente sobrecogedor, donde la venganza es llevada a su máximo extremo. Seremos testigos de cómo la ira y el sentimiento de culpa hacen que una persona normal se convierta en el mismo monstruo al que trata de atrapar. Esto plantea un dilema moral a los espectadores que ven como sus simpatías están con un héroe de lo más sádico. De hecho, llega un momento en la película en que no sabes quién de los dos es el diablo al que hace referencia el título. ¿Qué os parece a vosotros?
Gran parte de la fuerza de esta joya cinematográfica reside en las potentes actuaciones de sus dos protagonistas. El conocido Min-sik Choi interpreta a un psicópata que trabaja a tiempo parcial como conductor de un autobús escolar. Su aspecto desaliñado y esa mirada perturbadora hacen que desconfiemos de él desde el primer momento, mucho antes de saber cuáles son sus intenciones. Todo en él transmite maldad y locura. Su némesis, el policía secreto desolado por el asesinato de su novia, está interpretado por Byung-hun Lee. Lee transmite a la perfección la transformación que sufre su personaje, de una persona enamorada y cariñosa a un torturador despiadado sin escrúpulos.
El ritmo de la película es vertiginoso y no decae en ningún momento por lo que su excesivo metraje a mí no se me hizo pesado. Sí que hay partes que se podrían haber eliminado y el resultado seguiría siendo el mismo, pero en lo que a mí respecta esta perfecta así.

En cuanto a la puesta en escena considero que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood. Hay escenas con multitud de extras y persecuciones espectaculares. Destaca aquella que tiene lugar dentro de un taxi y que es absolutamente brutal. Como curiosidad deciros que para rodar esa escena, en la que hay litros y litros de sangre, disponían de ropa extra para el cambio de vestuario, pero tuvieron que repetir la escena tantas veces que se quedaron sin ropa y tuvieron que lavarla. Cuando se disponían a grabar la cuarta toma, que por lo visto fue la definitiva, los actores vestían la ropa húmeda porque no había dado tiempo suficiente para que se secara.
Algo que destaca en I saw the devil es su cuidada estética. La crudeza de la historia contrasta con lo bellas que son las imágenes en cada escena. Los colores son fuertes y definidos y los contrastes muy marcados. Destacaría la escena del comienzo de la película en la que todo el paisaje está cubierto por una gruesa capa de nieve blanca, en contraste con la sangre de la chica de un color rojo intenso.  También me llamo la atención la indumentaria de los dos protagonistas: el asesino viste con colores variados, mientras que el agente secreto va siempre de negro o tonos oscuros.

Puede que el mercado ya esté saturado de películas que abordan el tema de la venganza, pero I saw the devil es mucho más que eso. Aquí el héroe no se pasa tres cuartas partes de la película persiguiendo al asesino, para luego acabar con él en tramo final, como suele ser lo habitual. Lo que hace esta película es reflejar fielmente una de las más famosas citas de Nietzsche: “Quien con monstruos lucha, cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti” (Más allá del bien y del mal) Así que no esperéis más y poneos a disfrutar con esta joya del cine de terror asiático.