miércoles, 10 de febrero de 2016

DOLLS (1987)



El poster de esta película era otro de esos que me llamaban tanto la atención en el videoclub cuando era pequeña: una muñeca cadavérica con sus ojos en la mano y la frase “Quiero jugar contigo”, impresionaba bastante a una niña que todavía jugaba con ellas, jejeje. Dolls (1987) era una cinta que tenía muchas ganas de ver, como todas aquellas que me sobrecogían en mi más tierna infancia y, a pesar de que me ha costado bastante dar con ella, la encontré en el impresionante catálogo de Filmin. Si sois amantes del cine de terror y estáis dudando a qué portal de streaming uniros, yo os recomendaría Filmin porque su catálogo sobre el género es insuperable. Yo me decidí gracias a una comparativa que, si no recuerdo mal, puso en twitter el blog de cine de terror Aullidos, en la que dicho portal de streaming ganaba por goleada en contenido terrorífico y, seamos sinceros, si incluyes en tu catalogo títulos como Bubba Ho-Tep (2003) o Á L’intèrieur (2007), te has ganado mi corazón.

A causa de una terrible tormenta, el coche en el que viaja una niña junto a su padre y su madrastra se queda atascado en el barro en medio de ninguna parte. Cuando se adentran en el bosque descubren una misteriosa mansión en la que sus propietarios, un anciano fabricante de muñecas y su mujer, les acogen gustosamente. Poco tiempo después aparece otro hombre, Ralph, junto con dos autoestopistas y el matrimonio de ancianos les invita a todos a pasar la noche en la mansión. Lo que todavía no saben es que esa noche serán puestos a prueba y no todos lograrán ver la luz del sol al día siguiente.

Segunda producción del director Stuart Gordon  tras el éxito conseguido con su ópera prima, Re-animator (1985). El prolífico productor Charles Band, que durante toda su carrera ha producido infinidad de películas relacionadas con  todo tipo de muñecos asesinos, galletas de jengibre poseídas, etc. y cuyo mayor éxito ha sido la saga The Puppet Master (1989-2012), decidió llevarse a Gordon y al productor de su primera película, Brian Yuzna, a Italia para que realizasen allí su siguiente trabajo. El proyecto que iban a grabar era From Beyond (1986) siguiendo un poco la estela de Re-animator, pero Band se sacó de la manga el guion de Dolls y, aunque ésta se grabó con anterioridad, salió al mercado un año después debido a lo mucho que se demoró la postproducción.

Para que os hagáis una idea ésta no es una película de muñecos asesinos como las que estamos acostumbrados a ver en las que el susodicho es poseído por algún ser malvado y se pone a liarla parda como Chucky, Anabelle y compañía. Aquí  estamos frente a una especie de cuento de hadas siniestro con cierta carga moral en el que todos los juguetes asesinan al más puro estilo de un Toy Story maligno. Además, aquí los muñecos no han sido poseídos por nadie, pero ya os enterareis durante la película a qué se debe su condición, que no os quiero adelantar acontecimientos.  La verdad es que más que provocar terror resulta gracioso ver a estos muñecos tan pequeños apuñalando y masacrando a los huéspedes de la casa. Creo que sólo por esto y por lo bien que están hechos merece la pena ver esta película. 

La parte más complicada de esta producción, y por la cual os comentaba antes que se retrasó un año su estreno, fue realizar los efectos especiales necesarios para dar vida a estos juguetes. Se recurrió a la animatrónica de bajo presupuesto y, en mayor medida, al Stop Motion, obra del afamado David Allen . El proceso le llevó 6 meses. Sí que tuvo que ser laborioso, ¿no?

Lo que más me gustó, junto con el diseño de los muñecos, fue la localización en la vieja casona de los ancianos. Una casa muy tétrica, fantasmagórica, llena de habitaciones y pasillos oscuros en los que cualquier cosa puede suceder...

En cuanto a las actuaciones, me parecieron todas bastante pésimas a excepción de los Hartwicke, los ancianos que acogen a los viajeros en su peculiar casa. La pareja está perfecta en su papel y la verdad es que daban bastante mal rollo, a pesar de que en todo momento se muestran encantadores. En el extremo opuesto tenemos a la niña interpretada por Carrie Lorraine que, aparte de tener un papel de lo más memo, se ve como, en ocasiones, mira insegura a alguien del equipo de grabación o esa es la sensación que me daba a mí. Su padre, Ian Patrick Williams, me pareció totalmente odioso y sobreactuado, sólo superado por la madrastra a la que da vida Carolyn Purdy-Gordon, mujer del director que, además de no entender por qué llevaba la mayor parte del tiempo una especie de turbante en la cabeza, haría que la mismísima madrastra de la Cenicienta os resultase un ser encantador. El rechazo por parte del público a estos dos personajes es instantáneo y sus interpretaciones son exageradas e histriónicas y no me gustaron nada. Las autoestopistas, que parecen una copia barata de la Madonna de los 80, son absolutamente penosas y Ralph, el hombre que las rescata, interpretado por Stephen Lee, es un personaje entrañable pero que tampoco me dijo mucho.

En Dolls  el equilibrio entre el horror y la comedia ligera está bien medido. Me pareció buenísima la escena en la que todos los muñecos hacen un juicio a Ralph para decidir si todavía hay en él un corazón de niño. Ver a todos esos juguetes cuchicheando fue de lo más gracioso/absurdo que he visto en mucho tiempo. Se grabaron escenas mucho más gore que las que aparecieron finalmente en la película, como por ejemplo una en la que una de las muñecas le sacaba los intestinos a unos de los huéspedes con un tenedor.  Sin embargo, decidieron no incluirla para no romper el tono de horror ligero que impera en la cinta y la verdad es que fue una pena porque le habría dado un toque cañero a la producción que creo le hubiese beneficiado.

Gordon tenía pensado hacer una secuela en la que la niña recibía en su casa de Boston un paquete de Inglaterra que contenía dos muñecos: el Sr y la Sra. Hartwicke. Finalmente la cosa no llego a  ningún lado, aunque el director no descarta que, con todos los remakes y reboots que hay últimamente, ésta se pueda llevar a cabo en un futuro.

Para finalizar os diría que, a pesar de que Dolls no es ninguna maravilla, creo que merece la pena su visionado aunque sólo sea para ver a estos muñecos asesinos en acción mediante el Stop motion. Si os gustan como a mí las películas de juguetes turbios, ésta es una de las imprescindibles, otras como Anabelle (2014) y similares os las podéis saltar, pero ésta no deberíais…

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