jueves, 30 de junio de 2016

BEDEVILLED (2010)



A diferencia de sus vecinos japoneses que se decantaron por un terror más centrado en los fantasmas, espíritus y tradiciones ancestrales, en Corea del Sur el miedo lo provocan las personas, una sociedad cada vez más decadente que busca en la violencia una vía de escape ante la crueldad y la maldad humana. Para mí son películas que tengo que ver en pequeñas dosis porque su poder de devastación es tal, que me dejan hecha polvo durante días.

La ordenada y solitaria vida de Hae-Won en Seúl se tambalea tras ser testigo de un asesinato y causar un incidente en el banco en el que trabaja. Decide relajarse unos días en la isla en la que de niña había visitado a sus abuelos y allí Bok-Nam, una amiga de aquel entonces, la recibe con los brazos abiertos. Con el paso de los días Hae-Won se dará cuenta que su amiga es tratada como una esclava por los demás habitantes de la isla. Bok-Nam ha tratado de escapar de este calvario en varias ocasiones pero está vez pedirá ayuda a Hae-Won para que ella y su hija puedan comenzar una nueva vida en Seúl. Sin embargo, ante la negativa de su amiga a involucrase, Bok-Nam tendrá que tomar una drástica decisión que acarreará consecuencias fatales para todos los implicados.

Ópera prima del director Cheol-soo Jang que ya había trabajado como asistente de dirección para Ki-Duk Kim en varias de sus películas. Bedevilled fue seleccionada para La Semana Internacional de la Crítica en el festival de Cannes de 2010, aunque no consiguió llevarse el galardón.


Lo que más me impactó de esta película fue contemplar el alcance de la crueldad humana. Cómo en esta isla, habitada por 9 personas, se ha formado una sociedad matriarcal absolutamente desconectada del mundo, totalmente salvaje y en la que no sólo se permite, si no que se incita al abuso de la única mujer joven que existe, Bok-Nam. A su marido le está permitido humillarla y golpearla constantemente y a su cuñado abusar de ella cuando ambos se encuentran a solas. La matriarca del pueblo y sus secuaces se divierten menospreciando a Bok-Nam y tratándola como una esclava que no tiene prácticamente derecho ni a descansar. A su manera, Hae–Won, a la que la vida en la ciudad ha trasformado en un tempano de hielo, también es bastante cruel al no querer involucrarse en nada que la pueda salpicar, ya sea en el caso de asesinato del que ha sido testigo en Seúl o para ofrecerle su ayuda a Bok-Nam.


La historia consiguió engancharme de principio a fin y me mantuvo sin apenas pestañear durante sus casi dos horas de metraje. De hecho, en una entrevista en la que a Cheol-soo Jang se le preguntó por lo que había aprendido al lado de su maestro, el director Ki-Duk Kim, éste dijo que “lo único que la había dicho era que utilizase cualquier medio para mantener los ojos de la audiencia fijos en la pantalla”. Se ve que aprendió muy bien la lección, jejeje. Os dejo aquí la entrevista completa por si os interesa.

Sinceramente, esto de quedarme absorta es algo que me pasa habitualmente con los thrillers coreanos, me atrapan de tal manera que parezco un niño hipnotizado viendo una película de dibujos animados, jejeje. Así que nada, si el Bloody Prince quiere deshacerse de mí durante unas horas, ya sabe lo que tiene que hacer... 

Los dos primeros tercios de la historia son más un drama en el que se va fraguando, la injusticia, el abuso y la traición que desencadenaran la locura de Bok-Nam y su posterior venganza. Su represalia será todo lo sangrienta y violenta que cabe esperar de una película coreana. En este sentido, no decepciona a nadie, aunque el gore se hará esperar.

Es curioso el cambio de enfoque que encontramos en Bedevilled. En un primer momento, la protagonista absoluta es Hae-Won y la vemos en su trabajo en el banco de Seúl y prestando declaración en la comisaría por el asalto que sufrió. En ambas situaciones se muestra como una persona fría, desagradable y que evita implicarse en algo que pueda perjudicarla en lo más mínimo, actitud determinante en el desenlace de la película. Cuando Hae-Won llega a la isla pasa a un segundo plano y se convierte en un testigo pasivo de los abusos que sufre Bok-Nam que se convierte en la protagonista de la película.

El trabajo de los actores es sublime, son todos tan creíbles y convincentes que no te los imaginas de otra manera. Destaca, sin duda, la interpretación de Yeong-hie Seo que da vida a Bok-Nam, por la que obtuvo el galardón a la mejor actriz en los premios del Cine coreano. Seo es capaz de mostrarnos con la misma naturalidad, la bondad, el sufrimiento y la furia desmedida que la convertirán en un personaje inolvidable.

Es interesante el contraste, no sólo cultural, sino físico, que existe entre las dos protagonistas. Por un lado, Hae-Won, la perfecta urbanita, lleva un corte de pelo perfecto, la tez clara y no se quita los tacones ni para andar por la montaña. En contraposición, Bok-Nam aparece con una melena descuidada y una piel muy morena como consecuencia de sus largas jornadas de trabajo en el campo.

Y ¿qué decir del desenlace? Pues que Bedevilled tiene uno de esos giros finales que te dejan con la boca abierta, que te hacen perder la confianza en el ser humano. El mayor mal de nuestra sociedad, cada vez más aislada por las tecnologías, es la inactividad, ese mirar hacia otro lado ante el sufrimiento ajeno. Todos sabemos que es preferible gritar ¡Fuego! a ¡Socorro! ante una agresión para que la gente se implique, muy triste.

En definitiva, Bedevilled es una de esas joyas que no han tenido tanto renombre como Oldboy (2003), The Chaser (2008) o I saw the Devil (2010), pero, sin duda, no la hacen sombra. No es una película apta para todo el mundo porque es bastante perturbadora y no precisamente por la violencia explícita que se muestra, que también, sino por la tortura psicológica a la que se somete a un ser humano. Así que os aconsejo que os enfrentéis a ella con buen ánimo si no queréis ser invadidos por la importancia y la rabia.

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