jueves, 31 de marzo de 2016

THIRST (2009)


¿Qué tal han ido esas vacaciones? ¿Habéis aprovechado para viajar, descansar o ver mucho cine de terror? Yo he tenido tiempo para todo y me he dado cuenta de que he visto más películas de las que pensaba, pero no puedo relajarme estos meses si quiero  conseguir el reto que me he propuesto en twitter. Ver 365 cintas en 2016 es muy difícil, así que  ¡a darlo todo! , jejeje.


Como sabréis, sobre todo los que me seguís en mi cuenta de twitter, estoy sufriendo una pequeña fiebre por el cine de terror asiático y es que cada película que descubro es una pequeña joya, de esas que dan mucho que pensar tras su visionado y que te dejan un mal cuerpo… Pues bien, para la vuelta de vacaciones os he traído una película de vampiros coreanos que me gustó bastante y que está  dirigida por el conocido director Chan-Wook Park.

Un sacerdote se somete a un experimento médico que sale mal y lo trasforma en un vampiro. Esto modificará sus hábitos de vida y sus necesidades, despertando en su interior un deseo irrefrenable por la mujer de su amigo con la que iniciará una tormentosa relación.

Chan-Wook Park es uno de los directores más destacados e importantes de Corea del Sur. Dio el salto al mercado internacional con la segunda parte de su trilogía de la venganza, Oldboy (2003), que cosechó numerosos premios entre los que destaca el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes o el premio a la mejor película en el Festival de Sitges. De momento sólo he visto la primera parte de esta trilogía, Sympathy for Mr. Vengeance (2002) y me ha parecido una absoluta maravilla, así que me tiemblan las piernas sólo de pensar en la experiencia tan alucinante que me espera con Oldboy. La película que hoy nos ocupa es la última que realizó en Corea antes de dar el salto al cine norteamericano con Stoker (2013), protagonizada por Nicole Kidman y Mia Wasikowska. Yo sólo os digo que después de ver estas dos películas pienso darle un repaso a toda la filmografía de Park de principio a fin, con cortos incluidos y todo, porque hacía tiempo que no me impresionaban tanto los guiones y la manera de filmar de un director.


La historia de cómo Chan-Wook Park concibió el guion de Thirst es un tanto curiosa ya que, según apuntaba en una entrevista que concedió tras su estreno, la historia le había venido a la cabeza hacía 10 años, incluyendo la famosa escena que aparece en la carátula. Sin embargo, aparcó la idea durante un tiempo porque no se le ocurría cómo desarrollar esta relación amorosa tan desgarradora y no fue hasta que cayó en sus manos la obra de Emilie Zola, Thérèse Rasquin, que decidió fusionar en su guion el libro y la historia de vampiros. Ya sabéis que me encanta descubrir este tipo de historias, cómo guionistas y directores encuentran la inspiración para sus películas. Creo que es algo mágico, nunca sabes dónde te puede estar esperando tu “musa”…
Estrictamente hablando, Thirst no es una película de terror, es la historia de un amor amargo y cruel protagonizada por un vampiro, que en su vida como humano fue sacerdote. Así que os podéis ir haciendo una idea del calvario y de los conflictos morales que le va a suponer a nuestro protagonista el tener que matar para alimentarse de sangre humana (buenísimo el sistema que usa para procurarse el alimento) o la lujuria incontrolable que siente por la mujer de su amigo, un sentimiento que no había experimentado anteriormente. Kang-ho Song interpreta perfectamente el tormento que soporta este sacerdote/vampiro, así como el amor y la pasión que siente por Tae-ju. El personaje al que da vida Song está construido de tal forma que desde el primer momento empatiza totalmente con el público. Un sacerdote tan bondadoso que se ofrece como voluntario para ser infectado con un nuevo virus que ha aparecido en África, para que así puedan probar en su cuerpo un medicamento experimental que hasta la fecha ha causado la muerte a todos los voluntarios, no puede caerle mal a nadie, ¿no? Y si además, esta prueba le provoca la muerte y convertirse en un vampiro durante el resto de su existencia, ya nos rendimos totalmente a sus pies, jejeje. En cualquier otra película, este personaje habría resultado extremadamente edulcorado, pero no en una impregnada con el estilo de Chan-Wook Park. La otra componente de este tándem amoroso y, que en muchas ocasiones eclipsa al mismísimo Song, está interpretada por Oh-bin Kim. Encarna a una pobre chica a la que su madrastra ha obligado a casarse con su hijo enfermo, a la que tratan como una esclava y que verá, en su clandestina relación con el sacerdote, una válvula de escape a su terrible vida.


La potencia visual con la que Chan-Wook Park nos deleita en esta película es espectacular, el contraste de colores, unas imágenes bellísimas, unos efectos especiales utilizados con maestría y en su justa medida, que no hacen más que potenciar el mensaje de esta historia de amor tan atípica. Y no os penséis que la sangre escasea, que va, hay pequeñas dosis de violencia extrema y sangre en abundancia como para satisfacer a los amantes del gore.
Y si tengo que ponerle algún pero a Thirst sería su excesiva duración, 2 horas y 13 minutos, que creo que se podría haber reducido recortando alguna escena pero, sinceramente, tampoco me molestó mucho porque la historia me enganchó en todo momento.

Tanto si os gustan los vampiros como si no, os recomiendo totalmente esta cinta porque creo que tiene todos los ingredientes de una gran experiencia cinéfila. No os dejéis engañar por su ritmo lento porque os estarán esperando algunas sorpresas, giro de guion incluido, y un final tan poético que os dejará con la boca abierta. Y no dejéis de disfrutar del arte de Chan-Wook Park porque es un verdadero regalo para las personas que, como yo, amamos el cine.


viernes, 18 de marzo de 2016

HIDDEN: TERROR EN KINGSVILLE (2015)



Ésta fue una de las primeras películas que vi de esa lista de Blog Horror que me tiene loca descubriendo las mejores películas de género del año pasado. No sé por qué había tardado tanto en hablaros de ella ya que, aunque por motivos totalmente diferentes, Last Shift y Hidden son mis cintas favoritas a día de hoy. Es de esas películas que cuando acaba y ves los créditos en la pantalla, lo primero que piensas es en el gran peliculón que acabas de ver y la sensación de satisfacción de haber disfrutado enormemente te invade por completo. Empecemos, que la cosa promete, jejeje.
Una familia lleva 301 días refugiada en un bunker bajo tierra, huyendo de un virus que se ha extendido por la zona y ataca a la población. Además, unos seres a los que denominan breathers (no sé cómo se traducirá en España) que se encuentran en la superficie, quieren darles caza.

Con esta cinta indie de bajo presupuesto se estrenaban los gemelos Duffer, Matt y Ross, en la meca del cine. Se les conoce como los Duffer Brothers y el año pasado obtuvieron un gran reconocimiento tras haber firmado el guion de cuatro de los capítulos de la afamada serie Wayward Pines (2015 -  ). Actualmente, se encuentran inmersos en la nueva serie que Netflix está preparando para este verano, Strangers Things, protagonizada por Wynona Ryder y en la que los hermanos se encargan del guion y de la dirección.
Es muy complicado conseguir que una película que se desarrolla casi totalmente en un espacio tan reducido como es un bunker y en la que la mayor parte del tiempo sólo aparecen 3 personajes, resulte atractiva e interesante durante todo su metraje. Hidden lo consigue porque la intriga por saber qué o quienes son los temibles breathers es tal que no puedes despegar los ojos de la pantalla ni un solo minuto. Además, la película es bastante oscura, no hay apenas luz en las escenas del bunker por lo que la atención se tiene que intensificar para no perderte nada.

A pesar de ser una película pequeña, Hidden cuenta con actores de la talla de Alexander Skarsgård (True Blood, 2008-2014; Melancolia, 2011) y Andrea Riseborough (Oblivion, 2013; Birdman, 2014). Sus actuaciones son estupendas, pero sobre todo me gustó el papel que interpreta Skargård como un amante padre y esposo cuya mayor preocupación es proteger a su hija pequeña y hacer que su encierro sea lo más agradable posible. La niña, interpretada por Emily Ann Lind, me resultó familiar durante toda la película pero no conseguí averiguar el por qué hasta hoy cuando, recabando información, me he dado cuenta de que era la joven Amanda Clarke en la serie Revenge (2011-2015). Placeres culpable de éstos que tiene una, jejeje. Pues bien, aunque la actuación de Lind me parece para quitarse el sombrero, su papel me parece cargante y de niña redicha e insoportable. Sinceramente pienso que su papel tendría que haber tenido menos importancia  porque, en ocasiones, las intervenciones de la niña chirrían. 
Considero que lo que mayor intriga y tensión provoca es que no sabemos apenas nada de esos seres que habitan el exterior y de los que la familia se está protegiendo con cadenas en todas las puertas de salida del bunker. Me pareció muy interesante que el “enemigo” no aparezca en pantalla durante la mayor parte del tiempo y  sólo con mover esas cadenas bruscamente, simulando que algo quiere entrar, se me ponían los pelos de punta. Hay que ver lo sencillo que resulta  a veces  transmitir tensión al espectador sin recurrir a grandes alardes tecnológicos.

Pero, sin duda, lo mejor de todo es cuando por fin llega ese giro final que te hace entender perfectamente lo que ha pasado y te quedas con la boca abierta de par en par. Todas las incógnitas sobre lo que le ha pasado a la población, quienes son los breathers y por qué la familia acabó en ese refugio, se despejan. Todas las piezas encajan como en un gran puzle. Sé que habrá gente que se podrá imaginar o habrá averiguado este giro final, pero yo no fui una de ellas y eso me permitió disfrutar a lo grande. No os puedo contar mucho más, porque ésta es una de esas películas a las que debéis enfrentaros con la mínima información posible, para no echar a perder la sorpresa final de un gran thriller.
En cuanto a la producción no entiendo muy bien lo que pasó con esta película porque se rodó en 2013, su estreno se pospuso para el 2014, y finalmente fue lanzada en DVD y en los portales de streaming en el 2015. Es incomprensible que bodrios como Zombeavers (2014) o la Pirámide (2014) lleguen a las pantallas de cine y este peliculón no. Pero, en fin, no hay quien entienda a los grandes estudios, porque detrás de esta producción está, nada más y nada menos, que la Warner Bross.

Hidden es una de esas películas pequeñas de las que no te esperas nada y te lo da todo. Un thriller post-apocalíptico que te deja muy buen sabor de boca. Así que sólo me queda pediros que no se os ocurra perderos esta pequeña joya porque sería un gran error por vuestra parte y que se la recomendéis a todo el mundo para que no caiga en el olvido. Ah, y una cosa muy importante, grabad en vuestra memoria las normas para sobrevivir al apocalipsis:

1.       No perder los nervios por nada

2.      No salir al exterior porque puedes ser descubierto.
      3.    Respetar las normas


miércoles, 16 de marzo de 2016

INTRUDERS (2015)



Ésta es una de esas películas de las que había oído hablar mucho últimamente y, como el Home invasion es un subgénero que me suele entretener bastante, me decidí a verla hace un par de semanas. La verdad es que fue un fin de semana un tanto curioso porque además de Intruders, vi otra película en la que la protagonista era también una agorafóbica, por lo que me estoy volviendo una autentica experta en la materia. La otra cinta era Musarañas (2014), una de las mejores cintas de género español que he visto últimamente y os aseguro que estoy viendo muchas, ¿por qué será?
Anna es agorafóbica y por eso, cuando tres criminales asaltan su casa, ella no puede escapar. Lo que los asaltantes no saben es que Anna no es tan frágil como parece y les va a poner las cosas bastante difíciles. 

A pesar de su extensa carrera como asistente de producción y de dirección, Adam Schinder debuta como director con este thriller opresivo en el que las apariencias engañan. En la producción cuenta con la colaboración de Brian Netto, junto al que escribió el guion de Delivery: The Beast Within (2014), una película bastante apreciada en el ámbito festivalero. En un primer momento, la película recorrió el circuito de festivales bajo el título de Shut in, pero puede que fuese ante el inminente estreno de una película con el mismo título protagonizada por Naomi Watts que se espera para este 2016, que decidiesen cambiarlo a Intruders. Tampoco es que se rompieran la cabeza buscando alternativas, jejeje.
Creo que nunca os lo había dicho, pero me encantan las frases promocionales que aparecen en los poster de las películas como la escalofriante: “En el espacio nadie escuchará tus gritos” (Alien, 1979) o la advertencia: “No les mojes, mantenlos lejos de la luz y no les des de comer después de medianoche” (Gremlins, 1984) o con la que aún me sigo estremeciendo a día de hoy: “Ya están aquí…” (Poltergeist, 1982). Pues bien, la frase que acompaña al título en esta cinta: “They should have left her alone” (Deberían haberla dejado sola) también llama bastante la atención ya que desde el principio estás intrigado intentando averiguar el por qué de tal afirmación y cuándo lo descubres… no  puedes estar más de acuerdo, jejeje.

Intruders es una de esas cintas que intenta salirse un poco de las pautas establecidas por el subgénero al que pertenece, introduciendo un importante giro argumental en el último tercio de la película, del que depende mayormente su éxito o fracaso. La verdad es que el giro es bastante original y sorprendente pero creo no se sustenta del todo, principalmente por el personaje de Anna. Con esto no quiero decir que la actuación de Beth Riesgraf sea mala, porque es la única que destacaría de todo el reparto, sino que la psicología de su personaje carece de sentido. Cambia de víctima a agresora y viceversa con una facilidad apabullante y, lo que ya es de traca, es que en toda esta persecución por su casa, corriendo de un lado para otro otro, me cogen, me escapo, Anna siempre luce perfecta. Supongo que no todo el mundo se fija en estas cosas, pero a mí me chirrían muchísimo como también me pasó con la chica que se iba a escalar con escote en Vertige (2009), totalmente creíble, ¡venga ya! Pues como os decía, Anna va perfectamente peinada y maquillada durante toda la película y el único desperfecto que tiene es que a su espectacular vestido se le rompe una manga. ¡Qué tragedia!
Por otro lado, los asaltantes tampoco me dijeron mucho ya que reproducen a la perfección los estereotipos habituales en este tipo de películas.  Uno de ellos es un psicópata que no dudará ni por un minuto en hacer daño a Anna o a quién se tercie, otro es el cabecilla y el que parece poner un poco de orden en toda esta locura y, por último, tenemos a su hermano pequeño, un chico sensible y débil. Algo que ya empieza a aburrirme porque suele ser habitual en todos los home invasión, por muy originales que pretendan ser en su argumento, es que siempre hay cierto tipo de parentesco entre alguno de los asaltantes. Con esto, lo único que pretenden es que cuando uno de ellos es agredido o muere, el enfrentamiento del resto con las víctimas se convierta en algo personal que ya no tiene vuelta atrás. En este aspecto, esta película no es diferente.

Resumiendo, Intruders es un Home invasion correcto, con buenas actuaciones, bien ejecutado y con un giro argumental bastante original y dramático, pero al que le falta algo de fuerza para convertirse en el peliculón que pretendía ser. No obstante, es una opción bastante interesante y entretenida para disfrutar cualquier horror night, pero eso sí, solos en casa…
 
 

sábado, 12 de marzo de 2016

MUESTRA SYFY 2016 (PART II)



# Day 3

THE PIPER (2015)
Ésta era otra de las películas que más interés me despertaba debido, principalmente, al argumento de cuento infantil tan turbio que nos proponía. Una película Surcoreana que como viene siendo habitual no defraudó, pero que, como siempre, hay que saber respetar sus largos metrajes y sus tiempos pausados.   

Después de la guerra de Corea, un padre y su hijo de dirigen a Seúl para encontrar un médico que consiga curar la tuberculosis del niño. Llegan exhaustos a un pueblo perdido en medio de las montañas donde les acogen con amabilidad y cuando el hombre, flautista de profesión, descubre que las ratas están asolando el lugar, les da la idea para acabar con el problema. Una vez que libera al pueblo de la plaga y pretende cobrar la recompensa que le habían prometido, el jefe del pueblo le acusa de ser un expía comunista para no pagarle la deuda, desencadenando una sucesión de terribles acontecimientos para todos ellos.

Opera prima para su guionista y director Kim Kwang-tae, del que no he conseguido averiguar nada, así que habrá que seguir su trayectoria muy de cerca porque la verdad es que promete y mucho.
Kwang-tae nos presenta una versión del cuento del flautista de Hamelin mucho más siniestra y oscura, y en la que se mezclan varios géneros. En un primer momento estamos frente a un drama en el que este padre, cojo tras la guerra, se dirige a Seúl cargando con su pocas pertenencias para que un medico consiga ayudar a su hijo enfermo. Una vez en el pueblo, todo este sufrimiento parece quedar en un segundo plano y encontramos ciertos momentos de comedia, para terminar con una venganza de éstas crueles (no merecían otra) que tanto abundan en el cine asiático. Todos los géneros están bien integrados entre sí y pasamos de unos a otros sin si quiera darnos cuenta.

La historia se encuadra en el difícil momento que atravesaba Corea del Sur tras la guerra y explora el alcance de la crueldad y la maldad humana. Este pueblo aislado del resto de la civilización funciona como un pequeño microcosmos en el que el líder actúa como un dictador que impone sus directrices y creencias a todos los miembros de la comunidad.
En The Piper, la fotografía está muy cuidada y es absolutamente preciosa. En los paisajes abunda una vegetación muy frondosa que se mece al son del viento y que es una verdadera gozada para los sentidos.

Sí que es cierto que hay que esperar bastante para presenciar ese giro final que hace que toda la rabia y la injusticia contenida exploten en un festival de sangre y venganza, pero os puedo asegurar que merece la pena.
Sólo me queda recomendaros esta película que, aunque considero que le sobrarían unos minutos de metraje al principio de la historia, me ha parecido una delicia y cada vez tengo más ganas de explorar en profundidad el cine asiático de género porque, hasta el momento, todo lo que he visto han sido pequeñas joyitas. 





LISTENING (2015)





Y vamos con la última película que disfruté en la Muestra, un thriller de ciencia ficción con tintes dramáticos que, aunque posee ciertas limitaciones, me resultó entretenido.
David y Ryan son unos estudiantes de informática que crean una tecnología capaz de leer la mente humana. Un descubrimiento de tales dimensiones no puede permanecer oculto durante mucho tiempo porque todo el mundo quiere sacarle algún partido y los dos estudiantes verán como la vida que han conocido hasta ahora, desaparecerá para siempre.

Listening supuso el debut de su guionista y director Khalil Sullins que con su opera prima pretendía mostrar lo rápidamente que cambian las tecnologías en nuestra era y como, a pesar de todas las facilidades que ésta pone a nuestro alcance para relacionarnos los unos con los otros es, precisamente, en la comunicación con los que tenemos más cerca, familia o amigos, la que termina fallando.

Es evidente que Listening es una película indie de bajo presupuesto ya que hay determinadas escenas en las que se ve claramente esa carencia de medios, por ejemplo en los episodios en los que los chicos están realizando los experimentos telepáticos, el recurso que utilizaron con movimientos de cámara constantes y como a flashazos no me gustó nada, por lo demás, no tengo queja, jejeje.

El desarrollo de los personajes está bien llevado a cabo. Vemos una evolución clara en la relación de David y Ryan, dos personas con ideales y motivaciones diferentes que, a pesar de ser amigos desde hace bastante tiempo, a medida que vaya avanzando la película, descubriremos que no se conocían tan bien como creían. Lo que no me terminó de gustar fue el personaje de Jordan, la chica que trae la discordia a estos dos estudiantes. Me dio la sensación de que estaba metido un poco a la fuerza para contar con una presencia femenina y, además, el giro que sufre su personaje no me pareció para nada creíble.

A pesar de sus limitaciones económicas, Listening cuenta con una gran historia, un ritmo trepidante durante la mayor parte del metraje y unos actores bastante convincentes y correctos en sus interpretaciones. El problema que yo le vi a esta cinta es que creo que toda esta historia de ciencia ficción alrededor de la telepatía y el control de los pensamientos se les acaba quedando un poco grande y hacia el final de la película va perdiendo fuelle.

Sin embargo, pienso que es una propuesta bastante atrevida, interesante y contada de una forma dinámica que no me arrepiento para nada de haber visto y considero que merece la pena. Además, estoy segura de que si este director dispusiese de un presupuesto más abultado, podría tráenos propuestas espectaculares. Estaremos alerta…



Y hasta aquí llego mi experiencia en la XIII Muestra Syfy, un festival en que me lo pase pipa gracias a ese grupo de mandaguers con los que no paré de reir y de charlar sobre cine. Una verdadera gozada que esperamos volver a repetir pronto. Ya sólo me queda deciros que no se os ocurra perderos la Muestra el próximo año, que si no nunca llegareis a saber porque le aplaudimos a la Luna o cuál es la rima de esa famosa película griega....

jueves, 10 de marzo de 2016

MUESTRA SYFY 2016 (PART I)


Como ya sabréis, el pasado fin de semana se celebró en Madrid la XIII Muestra Syfy que alberga, como cada año, una selección de películas de diferentes géneros que hacen las delicias de todos los madrileños. Como buena amante de los festivales de cine que soy, no me perdí esta cita y me lo pasé en grande compartiendo la experiencia con otros blogueros, ya amigos, que hicieron de este festival algo más grande si cabe. La simpática Leticia Dolera fue la encargada de presentar una vez más la Muestra, que según ella misma nos contó ya lleva diez años haciéndolo. Una anfitriona de lujo para un festival irreverente, divertido y único que no os deberías perder por nada del mundo. Y hecha la presentación, vamos ya con mi opinión sobre las  películas que se proyectaron en la Muestra:


#DAY 1

THE INVITATION (2015)
Para la inauguración del festival pudimos disfrutar de la ganadora a la mejor película de la pasada edición del Festival de Sitges. Un thriller psicológico de bajo presupuesto que es absolutamente perfecto. 

Will y Eden se separaron tras ser incapaces de superar una tragedia que azotó sus vidas y ahora, dos años después, con Eden casada de nuevo y Will con su nueva pareja, vuelven a reencontrarse en una cena de amigos. Eden ha decidido organizarla para reencontrarse con sus amigos a los que llevaba sin ver todo este tiempo y no tardarán en surgir las incomodidades, los reproches y las sospechas. 

Cuanto menos sepáis sobre The Invitation mucho mejor, porque es de esas películas en las que la trama se va deshilvanando lentamente y se va degustando poco a poco. Es de esas cintas en las que sabes que algo malo está a punto de pasar, pero que no tienes ni idea de qué y esto genera una tensión tal que yo no hacía más que moverme intranquila en mi butaca. 

La cinta está dirigida por Karyn Kusana, guionista y directora estadounidense conocida por Girlfight (2000), Æon Flux (2005) o Jennifer’s Body (2009). Actualmente está inmersa en el proyecto XX, una antología de terror dirigida y formada por un casting totalmente femenino que posiblemente vea la luz este año.  

The Invitation es una película que muestra las diferentes maneras que tenemos los seres humanos de afrontar la pena y vivir con ella.  Es sobrecogedor ver a Will, interpretado magistralmente por Logan Mashall-Green, con las paranoias y la ansiedad que le produce esta reunión pero, al mismo tiempo, el espectador no sabe si se está dejando influenciar por su visión de los hechos y realmente no está pasando nada raro durante la velada. Lo mejor para mí es lo lentamente que se va desarrollando la historia, generando esa tensión en tu interior que irá creciendo hasta hacerse incontrolable y cuando todo estalle… prepararos para quedaros con los ojos clavados en la pantalla y la boca abierta.
Acabamos de empezar el 2016, pero estoy segura que The Invitation va a ocupar los primeros puestos de mi lista con lo mejor del año y creo que con eso os digo todo, jejeje. Así que, como pienso recomendar esta película a todo el mundo, puede que cuando la estrenen en Abril tenga que “sacrificarme” e ir otra vez a verla. ¡Qué vida más dura la mía!, ¿eh?


# DAY 2


VILLMARK 2: ASYLUM  (2015)


Leticia Dolera presentó Villmark 2 como la secuela de una de las cintas de género más taquilleras de Noruega. Esto ya me hizo sospechar un poco porque he visto las cintas más valoradas de este país como Cold Prey (2006) o Dead Snow (2009) y la segunda parte del 2014 y esta película no me sonaba de nada.
Un grupo de trabajadores ha sido contratado para comprobar que en un sanatorio mental que lleva varios años cerrado, no existen residuos tóxicos. Para examinar estas instalaciones tan inmensas sólo disponen de tres días, pero conseguir terminar el trabajo a tiempo va ser el menor de sus problemas ya que hay algo que habita ese lugar que va a empezar a darles caza.
¿A qué os suena este argumento? A Session 9 (2001), ¿verdad? No la terminé de ver porque o bien no elegí el momento adecuado para hacerlo o es que el tema de la limpieza de residuos no es lo mío, pero en cualquier caso, en Session 9 sabías de que iba la película, no como aquí. En Villmark 2 tenemos una sucesión de acontecimientos inconexos y una serie de personajes que no tenemos ni idea de donde han salido. Sólo os digo que si en un momento dado hubiese aparecido una horda de zombis o una manada de hombre-lobo no me habría extrañado en lo más mínimo porque cualquier cosa cabía en este maremágnum de película.
Para que os hagáis una idea de lo caótica que es la cinta, el comentario generalizado tras su visionado fue: ¿Alguien sabría explicar de qué iba esta mierda? Ninguno entendimos cuál era la intención del guionista o del director con Villmark 2, si es que alguna vez tuvieron alguna. Miedo me da ver la primera parte, aunque según he leído lo único que tienen en común es el lago cercano al sanatorio pero, sinceramente, no sé si esto es bueno o no, jejeje.
Mi consejo es que evitéis esta película a toda costa si no queréis desperdiciar una hora y media de vuestras vidas.


NINA FOREVER (2015)
Ésta era una de las cintas que más ganas tenía de ver, gracias a las recomendaciones que de ella se habían hecho tanto en el podcast de Aguas Turbias como en el de El Terror No Tiene Podcast (Podcasts de obligada escucha para todo amante del cine de terror que presuma de serlo) Además, después del tostonazo de la película anterior, nada podía ser peor.

Pasado un tiempo después de la trágica muerte de su novia, Ben está empezando a rehacer su vida cuando conoce a Holly, una compañera de trabajo, con la que inicia una relación. Ambos descubrirán que la difunta novia de Ben va a ser un miembro más de su incipiente relación.
Estamos frente a una pequeña película británica, con la que los hermanos Blaine, Chris y Ben, dieron el salto hacia el mundo del largometraje. Os invito a que visitéis su página web en la que tienen colgados todos sus cortos y anuncios, no tiene desperdicio.

Nina Forever es un drama sobre la pérdida del ser querido y cómo este vacío afecta a nuestras vidas, sobre el amor incipiente que debe superar y abrirse paso a través de ese bagaje emocional que cada cual aporta a la relación y sobre el horror que supone que tu novia fallecida vuelva de entre los muertos para acabar con tu nueva relación, jejeje. Es cierto que, últimamente, hemos tenido otras propuestas con un argumento bastante similar como Buriying the ex (2014) o Life after Beth (2014), pero creo que éstas se centraban más en el humor y en las situaciones absurdas que todo esto provocaba, que en el verdadero drama que esta muerte supone para el protagonista. En cierta manera, las apariciones de Nina podrían verse como la imposibilidad que tiene Ben para eliminarla de su recuerdo y los hermanos Blaine han elegido una forma bastante gráfica para mostrarlo, jajaja.
El trabajo de los tres actores es muy bueno y la química que existe entre ellos ayuda a dar credibilidad a este trio tan absurdo. Yo destacaría el papel de las dos féminas ya que es bastante interesante ver como Holly, a la que da vida Abigail Hardingham, acepta esta situación tan “terrorífica” con total normalidad, porque creo que no quiere que nadie vuelva acusarla de ser demasiado convencional o aburrida como hizo su último novio. En el otro lado, tenemos a Nina, interpretada por Fiona O’Shaughnessy, que aparece siempre totalmente desnuda y ensangrentada desde dentro del colchón cada vez que la nueva pareja está practicando sexo. Su humor negro y ese tono de voz entre sexy y siniestro son de lo mejor de la cinta.

El problema que vi en Nina Forever es que su segunda parte es un tanto repetitiva y esto provoca que se haga larga a pesar de su poco más de hora y media de duración. La premisa de la película es muy buena pero creo que no han sabido explotarla del todo o darle un nuevo giro sorprendente y esto hizo que las grandes expectativas creadas en la primera parte se fuesen desvaneciendo poco a poco. Aun así, creo que es una de las propuestas más refrescantes en lo que llevamos de año y merece totalmente un visionado.





THE GREEN INFERNO (2013)

Todo festival que aborde el género del terror no puede dejar de incluir en su cartel una película dirigida o producida por Eli Roth, le tenemos hasta en la sopa. Tenía muy pocas expectativas con respecto a esta película ya que el último trabajo de Roth, Knock, Knock (2015) me pareció una autentica castaña y las críticas que había leído sobre ella no auguraban nada bueno.
Un grupo de activistas estadounidenses en defensa de la selva del Amazonas decide viajar hasta allí para luchar por los derechos de una tribu peruana. Sufren un accidente de avión y van a parar al territorio de una tribu caníbal que ha decidido incluirlos en el menú de sus próximos días.

The Green Inferno es una película que hay que ver entre amigos, mientras se comparten unas cervezas o, como en mi caso, en un festival irreverente en el que el público no para de comentar y aplaudir cada escena sangrienta o absurda que aparece en pantalla. Si la veis de otra manera seguramente os resulte un auténtico peñazo.
La cinta está dirigida principalmente a los seguidores de Roth que disfrutaron con la mala baba, violencia y sangre que éste derrochó en  Cabin Fever (2002) y Hostel (2005). Es de esas películas malas que te entretienen, que te hacen pasarlo bien durante el tiempo que dura su visionado, pero que no creo que nadie, salvo la fans incondicionales, quiera revisionarla de nuevo.

Este es el particular homenaje que el bueno de Roth quiso hacerle a la película de Ruggero Deodato, Holocausto Canibal (1980). Las dosis de violencia y sangre son altas en la película y los efectos especiales están bastante bien conseguidos a excepción de alguna cosilla (hormigas).
El problema que tiene The Green Inferno es que a pesar de tener momentos bastante graciosos que funcionan muy bien como la diarrea interminable de la vegana o, la muerta de la novia del líder del grupo, la mayor parte del guion en una auténtica estupidez. ¿A quién se le ocurrió la feliz idea de utilizar la marihuana como método de distracción para los indígenas/captores? Me pareció el método de escape más absurdo e inverosímil que he visto en mi vida, sólo superado por la forma que tiene el líder de este grupo para desestresarse de la situación tan tensa que están viviendo, totalmente penoso.

Ya se ha hablado de una segunda parte que se llamará Beyond The Green Inferno y estará dirigida por Nicolás Lopez, el director chileno amigo de Roth que le dirigió en Aftershock (2012).