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lunes, 10 de diciembre de 2018
FRANKENSTEIN'S ARMY (2013)
Como os confesé el otro día en twitter, me apasionan las películas que combinan acción y terror. Títulos inolvidables como Predator (1987), Alien (1979) o más recientes como Dog Soldiers (2002), The Raid (2014) o I saw the devil (2010), me hacen disfrutar como una autentica enana, mientras la adrenalina corre por mis venas. Tras salir del cine con una sonrisa de satisfacción, tras haber disfrutado con Overlord (2018), os pregunté por otras películas con esta combinación de géneros y la respuesta fue enorme. Hoy os traigo una de las muchas recomendaciones que me hicisteis y en el blog no tardarán en aparecer el resto, porque como ya os he dicho es una mezcla de géneros que me llama mucho la atención y las estoy devorando sin control.
Reconozco que mis expectativas hacia Frankenstein's Army (2013) eran más bien bajas, debido, en gran medida, a su título, que me sugería un producto de esos que han explotado la premisa de la novela de Mary Shelley hasta la saciedad, con criaturas, en este caso soldados, revividas por algún científico loco, con fines oscuros. Aunque ésta es la trama principal de la película que nos ocupa, sí que he encontrado varios aspectos que me han parecido interesantes y que me gustaría destacar, pero primero vamos a conocer de qué trata exactamente Frankenstein's Army. La cinta nos sitúa en la Segunda Guerra Mundial, cuando un grupo de soldados rusos, junto a los que viaja un cámara que pretende grabar un vídeo propagandístico de la guerra, quedan atrapados en territorio del bando enemigo, tras responder a la llamada de auxilio de otro comando aliado. Allí descubren el bizarro laboratorio en el que un científico nazi, nieto del Viktor Frankenstein de Shelley, está creando unos soldados letales que parecen sacados de las pesadillas post-apocalípticas de George Miller.
Frankenstein's Army es la ópera prima y, hasta ahora, único largometraje de su director Richard Raaphorst, principal artífice de la idea de la película que ya perseguía desde niño cuando se quedó impactado con la figura del monstruo de Frankenstein. Cuando tuvo la oportunidad de realizar una película, quiso aunar los dos aspectos que mas le interesaban: Frankenstein y la Segunda Guerra Mundial. Muchos de los monstruos nazis de la película ya aparecieron en un largometraje del director, titulado The Worst Case Scenario y que os dejo para que disfrutéis porque sirve como apetitivo para lo que os deparará este found footage.
Sí, queridos horror lovers, estamos ante una película en formato de metraje encontrado en plena Segunda Guerra Mundial, ¿no es esto ya suficiente reclamo como para picar vuestra curiosidad? Además, ya os adelanto que los movimientos de cámara y la forma en la que está grabada la cinta, dan la sensación que estamos ante un videojuego de terror en primera persona, en el que en cada recoveco y pasillo se te echa encima un nuevo monstruo, a cada cual más letal y espeluznante. Todo esto unido, a la subida del volumen y del ruido de los metales de estas criaturas, dan la sensación de estar sumergidos en plena partida de House of the Dead, pero con monstruos nazis o como los llama cariñosamente su creador, zombots.
La ambientación en la Segunda Guerra Mundial, está muy bien conseguida en el primer tercio de la película, con una especie de vídeo propagandístico soviético y nuestros soldados acudiendo a la llamada de ayuda en un territorio un tanto hostil. Sin embargo, la mayor parte del presupuesto se empleó en el diseño de los monstruos y por lo tanto, el resto de la la trama transcurre en este laboratorio que funciona como un parque de atracciones terrorífico. El diseño de los monstruos nazis es absolutamente espectacular y sólo por ello ya merecería la pena ver esta película. No os voy a adelantar nada de estas criaturas, porque merecen ser descubiertas y disfrutadas de primera mano, pero os dejo con una frase que lanza el personaje del nieto de Frankenstein que dice así: "Mi padre me dijo que los hombres serían más eficientes si tuviesen martillos y destornilladores, en vez de dedos". Os aseguro que con esto, no os hacéis una idea de la creatividad del equipo de arte encargado de estas criaturas, que tomaron como base los diseños del propio Raaphorst. Mi favorito es el prototipo mosquito que aparece en el poster de la película, no tiene desperdicio y da bastante
Como os podéis imaginar, Frankenstein's Army, no escatima en gore, desmembramientos, amputaciones y las mayores barbaridades en cuanto a modificación corporal. Las cirugías que realizaba Katherine Isabelle en American Mary (2012) son cosas de niños comparadas con esto. Aunque se ha usado algo de CGI, la mayor parte de los efectos especiales son prácticos para disfrute de los espectadores que como yo, se maravillan con todo lo que aparece en pantalla.
Aunque hay algunos momentos en Frankenstein's Army, en los que el ritmo decae y el formato found footage puede hacerse un poco pesado, considero que es una película que merece ser vista. Últimamente he visto varias películas que comparten en su argumento la supuesta existencia de los experimentos que el ejercito nazi realizó para conseguir unos super soldados y, aunque no dejo de maravillarme con la variedad de interpretaciones que le han dado, no he visto nada tan imaginativo como en Frankenstein's Army. Podéis pensar que estamos ante otra película de zombis nazis o de nuevas criaturas al estilo de Frankenstein, pero os aseguró que no estaréis preparados para lo que os espera aquí y, mucho cuidado con los sensibles, que pueden ver como nuevos monstruos moran sus pesadillas.
lunes, 18 de diciembre de 2017
OPEN WATER 3: CAGE DIVE (2017)
Es bastante significativo ver lo ilusionada que me he enfrentado a todos los clásicos de mi maratón y lo poco que lo estaba con las películas de este año. ¿Habré elegido mal? Lo cierto es que con Wish Upon (2017) y con Cage Dive (2017) sabía, casi a ciencia cierta, que no iba a descubrir la joya del año, pero tampoco esperaba que casi ninguna me fuese a gustar. La única razón por la que decidí incluir la tercera pseudo-entrega de Open Water en mi visionado fue porque los chicos del podcast de Aguas Turbias, me preguntaron la semana pasada sí la había visto y no sé si sería porque conocen de sobra mi pasión por escualos cinematográficos o porque tienen pensada algún nuevo volumen de animales mortíferos en el que quieren que participe. Así que chicos, ¡¡ya estoy preparada!! jajaja.
Antes decía lo de pseudo-secuela porque tanto ésta, como la segunda parte de la trilogía, Open Water 2: Adrift (2006), no fueron concebidas desde un principio como secuelas directas de la película de 2002, sino que se decidió incluir ese sobre-título con fines únicamente publicitarios y económicos. El único nexo de unión que existe entre todas ellas, ya que no comparten ni directores, ni país de origen, sería que en sus tramas siempre hay un grupo de gente que acaba a la deriva en alta mar. El tema de los de los tiburones ya es algo opcional y si no que me lo digan a mí, que todavía estoy esperando que aparezcan los escualos en Adrift, jajajaja.
Tres amigos norteamericanos viajan a Australia con la intención de grabar un vídeo nadando entre tiburones para un concurso de actividades extremas. Como no podía ser de otra manera, la cosa sale mal y una ola impresionante azota el barco en el que viajaban todos los excursionistas, dejándolos a la deriva en un agua infectada de tiburones.
La verdad es que con esta sinopsis bien podíamos pensar que estamos ante una película cargada de acción, con momentos angustiosos y espeluznantes esquivando las fauces de los reyes del mar, pero nada más lejos de la realidad porque Cage Dive es una película que se hace larga, a pesar de que sólo dura 80 minutos. Uno de sus principales problemas es la dilatada presentación de unos personajes que resultan totalmente aborrecibles. Tenemos a un par de hermanos y la novia de uno de ellos que se comportan como adolescentes descerebrados que sólo piensan en beber y pasárselo bien, pero el problema es que tienen más pinta de treintañeros y como que no encaja mucho ese comportamiento tan alocado. Os prometo que paré la cinta para buscar la edad de los actores, pero parece ser un secreto mejor guardado que el asesinato de Kennedy porque no hubo manera de encontrarlo.
El director australiano Gerald Rascionato para el que Cage Dive ha sido su ópera prima, se vanagloria de haber realizado la primera película de tiburones en formato Found Footage, con sus entrevistas y fragmentos de noticias adicionales, para dar credibilidad a todo el asunto. No se si esto es algo de lo que enorgullecerse porque es posible que no existiera ninguna, al resultar un poco forzado que una persona que tiene que nadar para mantenerse a flote y está luchando por sobrevivir, quiera inutilizar una de sus manos para grabar su propia agonía y la de sus amigos. Así que sintiéndolo mucho, en este caso, el formato cámara en mano me parece bastante forzado y no resulta muy creíble.
La parte en la que se empiezan a producir los ataques de los tiburones y que por lo tanto, suele ser las más tensa en este tipo de películas, no termina de funcionar del todo bien en Cage Dive. Se echan en falta un mayor número de ataques de tiburón, más víctimas, más movimiento, más acción porque en resumidas cuentas, lo que tenemos, son las conversaciones y los problemas de un trío de inútiles cerebrales que no nos interesan ni lo más mínimo.
En definitiva, Cage Dive es una película de tiburones mortíferos totalmente prescindible que queda ensombrecida después de las recientes The Shallows (2016) o 47 Meters Down (2016), que son bastante superiores. Aunque esta tercera entrega de Open Water tiene alguna escena interesante como la de la ola que vuelca el barco o algún ataque de tiburón, el conjunto no consigue interesar, ni mantener al espectador interesado. Sólo me queda deciros que ésta ha sido la peor película de la saga y de mi maratón, así que allá vosotros si queréis darle una oportunidad.





