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viernes, 9 de abril de 2021

ZOMBIES MOMENTS: THE RETURN OF THE LIVING DEAD (1985) / NIGHT OF THE CREEPS (1986)


Hay que retomar las buenas costumbres y ya hacia años (qué rápido pasa el tiempo) que no os traía este double feature de cine zombi. La verdad es que es un género que disfruto bastante porque refleja muy bien los miedos y ansiedades de una cultura o de un periodo de tiempo determinado. Esa es la razón por la que en las películas de zombis de los años 30 y 40 el origen de las criaturas estaba en el vudú y las historias se desarrollaban en lugares exóticos. A finales de los 60 y hasta los 80 con el ciclo de Romero, los zombis se acercan a nuestros hogares, no tienen ningún amo, se mueven por el instinto de comer carne humana en hordas enormes entre los que podía estar tu padre o tu vecino y en los 2000 llegaron los infectados, las pandemias y los zombis rápidos.

Para esta ocasión, he elegido dos comedias zombis de los años 80 que me parecen estupendas y que deberían estar en cualquier lista de este subgénero porque su revisión del mito, su parodia tanto de Night of the Livind Dead en el primer caso, como de las películas de ciencia ficción de los 50 y los slashers de los 80 en el segundo son toda una delicia. 


THE RETURN OF THE LIVING DEAD (1985)


A mediados de los años 80, los espectadores estaban ya bastante acostumbrados a los muertos vivientes, tras el éxito de cintas como Night of the Livind Dead (1968), Dawn of the Living Dead (1978) y, sobre todo, el icónico videoclip de Michael Jackson, Thriller (1983)  que los acercó al gran público. A partir de este momento es cuando empiezan a surgir películas con esta temática, con un tono más desenfado y aptas para un público más amplio (PG-13). El cine zombi se despoja así de la critica social, el tono triste y dramático que caracterizaba a las películas de Romero, para convertirse en productos de entretenimiento divertidos y disparatados. Y, en este contexto es en el que aparece la ópera prima de Dan O'Bannon, conocido por ser el co-guionista de Dark Star (1974), junto a John Carpenter, pero sobre todo por ser el creador de Alien (1979) junto a Ronald Shusset.

La idea para el guion de The Return of the Living Dead surge como una secuela a Night of the Living Dead que tuvo su co-guionista, John Russo. En un primer momento iba haber sido dirigida por Tobe Hooper, pero debido a problemas legales acerca de quién tenía los derechos sobre la denominación de "Living Dead" para sus películas, este proyecto se retrasó unos años y acabó cayendo en manos de O'Bannon que reescribió el guion dándole un tono paródico.

The Return of the Living Dead nos presenta a dos trabajadores de un almacén de suministros médicos dónde uno le relata al otro que los hechos descritos en la película de Romero estaban basados en hechos reales, pero que el gobierno y el ejercito los ocultaron. Algunos de esos zombis permanecen disecados en barriles sellados y casualmente, debido a un error, uno de esos barriles fue a parar al almacén. Cuando el veterano Frank quiere fardar de la historia ante su aprendiz y le enseña el barril, accidentalmente liberan un gas muy especial y a un zombi con ganas de comer cerebros. El gas es especial porque revive a los muertos, haciendo que estos salgan de sus tumbas y, ¡oh casualidad! el almacén está situado muy cerca de un cementerio, pero si son los vivos los que inhalan este gas, sus funciones vitales se van apagando hasta convertirse en vivos-muertos. A partir de aquí, se monta un lio tremendo cuando también un grupo un tanto heterogéneo de amigos va al lugar a buscar al aprendiz y para hacer tiempo se divierten en el cementerio, cuando los zombis empiezan a salir de sus tumbas y a comerse sus cerebros.  

Aunque la parte más icónica y que más recordamos de esta película es el striptease gratuito y el sensual baile de la punky Trash sobre la tumba de Archibald Leach, el verdadero nombre de Cary Grant, mis partes preferidas son cada uno de los diálogos e intervenciones de Frank y su aprendiz, Freddy, interpretados por James Karen del que me declaro muy fan y Thom Mattews respectivamente. Cuando se dan cuenta de la que han liado con la liberación de este gas y llaman al jefe para que les ayude a resolverlo, sus interpretaciones totalmente  histriónicas, pasadas de rosca y muecas, son puro delirio. 

Cada una de las decisiones que se toman en la película para librarse de los zombis: quemarlos en una incineradora o el plan de contención de los militares provocan que la situación empeore todavía más y que prácticamente lleguemos a la conclusión de que no hay escapatoria posible a este mal, aunque sea entre risas y diversión. 

Según me parece recordar, esta película es la que popularizó la ingesta de cerebros en la comunidad zombi y es que escuchar: "ce-reeee-bro", alargando esa "e" nos retrotrae a ese zombi que parecía haber salido de un bidón cargado de chapapote y que tenía más articulaciones que cualquier ser vivo que conozcamos. Las caracterizaciones de los zombis, así como los animatrónicos usados son excepcionales y es difícil quedarse con un solo. Sus funciones son mas variadas de lo habitual, ya que además de correr para alcanzar a sus víctimas, algunos son capaces de mantener breves conversaciones o de idear estrategias para conseguir nuevas víctimas, como el zombi que pide más sanitarios por la radio de la ambulancia. 

The Return of the Living Dead no escatima en gore, desnudos integrales, música discotequera, performances en cementerios porque llegados a este punto, al guionista y a nuestros personajes les vale todo. Una comedia de terror tremendamente divertida, con un guion que funciona en todos los niveles, principalmente por contar con unos personales excepcionales y unos diálogos que parecen sacados de Airplane! (1980).  La película cosechó un éxito increíble y tan solo en su fin de semana de estreno consiguió amortizar el presupuesto de 4 millones de dólares. Esta acogida propició dos secuelas, de las que recientemente he visto la de 1987 y que sinceramente creo que no aporta nada nuevo a la saga. La historia es prácticamente la misma, conservando a la dupla de Frank y Freddy y añadiendo nuevas víctimas potenciales, entre las que ahora hay niños pistoleros, pero el argumento es el mismo porque se ve que los militares perdieron muchos de estos bidones con zombis dentro, jejeje. 




 NIGHT OF THE CREEPS (1986)


Confieso que por Night of the Creeps siento un cariño especial y no sabría deciros la de veces que la he visto porque siempre me parece buen momento para esta mezcla de comedia de terror y ciencia ficción tan genuina. Todo un homenaje a la serie B de los años 50 con sus invasiones alienígenas y a los slashers de los 80, ambientados en institutos con sus hermandades, fraternidades, fiestas y bailes de graduación. Y, qué mejor tributo que poner al icónico e inigualable Tom Atkins frente a uno de los papeles principales y que tiene las mejores frases de toda la película.

Otra ópera prima, en este caso de Fred Dekker que no sólo dirige, si no que también escribe el guion. Dekker dirigió otra película icónica de los 80, Monster Squad (1987), pero ha sido más prolífico es su labores como guionista en cintas como House (1985), Ricochet (1991) o las más reciente Predator (2018).

Volviendo a Night of the Creeps os diré que cuenta con un prólogo doble. En la primera parte vemos como unos alienígenas liberan a la atmosfera un artefacto y en la siguiente, ambientada en 1959, en riguroso blanco y negro, el artilugio llega a la Tierra en forma de una gran bola de fuego, unos jóvenes van a investigarlo y la babosa que contenía el artefacto invade el cuerpo de uno de ellos. Tras este impactante comienzo, nos trasladamos unos años después, hasta 1986, dónde conocemos a Chris y JC, dos adolescentes que para entrar en una hermandad tienen que robar un cadáver del laboratorio de ciencias del campus, pero acaban liberando al huésped criogenizado que contiene el parásito alienígena. A partir de aquí, el parásito se extiende por el campus convirtiendo a los estudiantes en zombis y para tratar de solucionar las cosas, nuestros jóvenes amigos contarán con la inestimable ayuda del avinagrado detective Ray Cameron y la chica de los sueños de Chris, Cynthia, una prima de Ripley con lanzallamas en mano.

El modus operandi de estos parásitos con forma de babosa es muy similar al del gas de The Return of the Living Dead: reviven a los muertos, pero a los vivos los convierte a su vez en muertos vivientes, sin pulso, ni latidos. Se meten por la boca de sus víctimas, incuban huevos en el cerebro de ésta y se reproducen. Pasado un tiempo, las cabezas explotan liberando a un un puñado de babosas dispuestas a infectar el mundo. Así que tendremos desde zombis universitarios con sus galas para el baile de graduación, hasta gatitos revenidos o muertos vivientes con hacha en mano y multitud de cabezas explotando. Todo un festival de gore y viscosidad muy divertido y cargado de humor negro que hace las delicias de cualquier espectador con ganas de pasar un buen rato.

Dekker escribió el guion de la película en tan solo una semana y tenía la fuerte convicción de que si no dirigía él mismo la película, no le iba a vender el libreto a nadie. Así que menos mal que Tri-Star estuvo viva y decidió producirla con él al frente porque no me querría haber perdido esta joya por nada del mundo. Entre los muchos homenajes que hace Night of the Creeps, creo que a nadie se le escapa que todos su personajes tiene el apellido de un reconocido director de cine de terror de la época como: Cronenberg, Cameron o Carpenter. Este carácter autoconsciente de la película que se permite el lujo incluso de hacer varios homenajes a la película de Plan 9 from the Outer Space (1957), incluir en su reparto a Dick Miller, en un personaje con el mismo nombre que tenía en A Bucket of Blood (1959) o incluir líneas de diálogo como: "¿Esto es un asesinato u otra mala película de Serie B?", es sin duda precursora de lo que años después veríamos en Scream (1996).

Existen dos finales para Night of the Creeps. Uno es el que llegó a los cines porque cuando le presentaron a los productores el que Dekker tenía en mente, todavía estaba inacabado y no les gustó, así que decidieron acortarlo con una babosa que salía de la boca de un perro zombi, mientras los protagonistas veían arder la hermandad. El final original que es el que yo siempre he visto y que aparece en la versión para televisión y DVD es uno tremendamente parecido al de The Return of the Living Dead.




Espero que disfrutéis de esta doble sesión que os propongo con las que para mi no son sólo de las mejores comedias de Terror Zombi, si no también de las mas influyentes. Dado su carácter desenfado y divertido también son perfectas para esas personas a las que queremos ir introduciendo en el Terror poco a poco, sin grandes traumas, para ir afianzando el camino porque claro, si les ponemos de repente Martyrs (2008) o Evil Dead (2013), les perderíamos para siempre, jejeje.


jueves, 23 de enero de 2020

LAS MEJORES PELÍCULAS DE TERROR DEL 2019

Gif de @TrentShayClaymations en Instagram

Menudo año sabático bloguero me tomé el 2019, pero perdí la inspiración para escribir y la energía necesaria para mantener toda la maquinaria en funcionamiento. En una época en la que los blogs empiezan a estar de capa caída, debido al cambio en los hábitos de consumo de los aficionados al séptimo arte, que prefieren podcasts y canales de Youtube, el blog tenía que adaptarse a esos cambios y ofrecer propuestas atractivas para los Horror Lovers. Así que durante estos más de tres meses de ausencia, no sólo me he dedicado a descansar del gran trabajo que supone estar al mando de todos los aspectos que implican llevar un blog, si no que me he sumergido en una especie de super brain-storming para actualizar el contenido que os ofrezco. No penséis que fue una tarea sencilla porque todo proceso de creación implica su dificultad, pero por fin las ideas salieron a flote y estoy deseando traéroslas para que las disfrutéis. 

Antes de que eso pase, hay algunas tradiciones inapelables con las que hay que proseguir y como siempre os traigo mi TOP 10 con las que fueron PARA MI, las mejores películas de terror del año pasado. Aclaro que son las películas que yo he podido ver en cines, festivales o alguna plataforma a lo largo del 2019, así que no os echéis las manos a la cabeza si hay alguna película que vosotros consideráis de 2018. La vida es dura y no la he inventado yo.

¿Volvió a ser el 2019 el año de terror cómo lo llevan afirmando las publicaciones NO especializadas durante los últimos 5 años aproximadamente? Pues yo diría que NO. Cierto es que las producciones de género siguen incrementándose año tras año, para el goce y disfrute de los Horror lovers, pero a mi parecer, las películas del 2019 tuvieron una calidad media y no hubo tantos productos excepcionales como en años pasados en los que esta lista se hacia sola. 

Publico este TOP a mediados de enero porque aprovecho hasta el mismísimo día 31 de diciembre para ponerme al día con todo lo que se me pudiera haber escapado pero evidentemente, no puedo abarcarlo todo. Así que dicho esto, empezamos con las películas que destacaron sobre la media, en mis visionados del extinto ya 2019.



10. BLISS



La última posición de la lista es para Bliss, una película que ha ido ganando enteros a medida que la he ido digiriendo tras su visionado. Un visionado, que no la beneficiaba en gran manera, ya que sólo se proyectó en las maratones nocturnas de Sitges y después de las jornadas que nos pegábamos viendo una película tras otra, ponerte está explosión de color y sonido a las 2:00, era como si tú mismo te hubieses chutado lo mismo que la protagonista. 

La nueva propuesta de Joe Bergos es el viaje psicotrópico de una artista que frustrada tras haber perdido las inspiración para su último encargo, decide buscar en las drogas el fuego de Prometeo que tanto anhela. El descenso a los infiernos de nuestra protagonista es como si hubieran metido en una batidora a Climax (2018) y Mandy (2018). El resultado es una locura de cinta con música estridente, colores chillones, sexo, litros  de sangre y un ritmo vertiginoso que empieza la primera vez que nuestra protagonista recurre a sustancias prohibidas y ya no para nunca más. 

También la temática del artista que se vuelve medio loco y sus cuadros se vuelven cada vez más oscuros y enigmáticos como influencia de las fuerzas que les poseen, me recordó a Devil's Candy (2015). Una película bastante interesante del director Sean Byrne, el mismo de la gran The Loved Ones (2009) que también os recomiendo.

Ya os advierto que puede que durante la primera media hora de Bliss, no entendáis a dónde quiere llevarnos Bergos con esta historia, pero es un viaje salvaje que nunca olvidareis y que se guarda algún que otro secreto bajo la manga. De hecho, yo hubo un momento que solté un gran "Ahhhhh", cuando me di cuenta por dónde iban los tiros.

Una visión de los Ángeles sórdida y sucia que nos tramité la decadencia en la que está cayendo nuestra protagonista, Dezzy. Cabe destacar la impresionante actuación que se marca Dora Madison porque todo el peso de la película recae sobre ella y es parte fundamental de lo bien que funciona una cinta que con otra actriz al frente, habría sido una chapuza. 



9. IN FABRIC



¿Quién me iba a decir a mi que me iba a gustar tanto una película sobre un vestido mortífero? Una cinta que antes de verla en la pasada Muestra Syfy, no sabía nada sobre ella, pero estaba avalada por el guionista y director, Peter Strickland del que todavía no he visto nada más, pero del que siempre he oído buenas críticas.

Podríamos dividir la estructura de la película en dos partes bien diferenciadas con un hilo conductor que sería el vestido mortífero. La primera y mi preferida es la de una mujer divorciada que vive con su hijo y la odiosa novia de éste, que para su próxima cita decide comprarse un fabuloso (y maldito) vestido rojo. En el segundo tramo, nuestro protagonista celebra su despedida de soltero para la que le han elegido como disfraz nuestro famoso y maligno vestido. En ambas historias su posesión arrastrará una serie de desgracias y de momentos bastante inquietantes. La trama se irá enrareciendo hasta límites insospechados, no sólo por los desastres que acarrea la posesión del vestido, si no por las extrañas prácticas de los dependientes y dueños de la boutique durante sus horas de descanso.

In Fabric está enmarcada en una estética visual muy potente que nos recuerda fuertemente a los gialli: colores saturados con predominación del rojo, maniquís, ambientación setentera y hasta puede que las brujas de Suspiria (1977) hayan cambiado de oficio. La música es tremendamente inquietante y los diálogos pedantes y cargados de humor negro de algunos de los personajes, contribuyen a crear una atmósfera muy turbia y bizarra.

Una propuesta diferente que estoy segura no será del gusto de todo el mundo, pero que si os dejáis atrapar por una película con un vestido con vida propia, dependientas creepys, maniquíes profanados y jefes quisquillosos, In Fabric no os decepcionará. Si su recuerdo ha permanecido en mi memoria desde el mes de Marzo que la vi, será por algo, ¿no?


8. CRAWL



Ya sabéis lo que me gustan las películas de animales mortíferos y para mi está fue la triunfadora del duelo del pasado verano entre los cocodrilos y la propuesta de tiburones que fue la nefasta secuela: 47 Meters Down: Uncaged.

Tenía muchas ganas de ver el regreso de mi adorado Alexandre Aja al terror más puro, tras una temporada dedicado al drama fantástico con Horns (2013) y The 9th Life of Louis Drax ( 2016) y la verdad es que no me ha decepcionado.

A grandes rasgos, la película trata sobre una joven que va a rescatar a su padre que se ha quedado aislado en una cabaña durante un fuerte huracán, con la mala suerte que allí se han refugiado unos cocodrilos, del tipo mortífero extremo y la cosa se va a complicar mucho.

Aja nos da exactamente lo que queríamos para una película veraniega de cocodrilos mortíferos: acción desenfrenada, reptiles creíbles y agresivos, pero no con sentimientos humanos como la sed de venganza del tiburón de The Shallows (2016) y una protagonista fuerte y luchadora como Kaya Scodelario.

¿Qué hay elementos que la hacen no ser una película totalmente redonda? Estoy de acuerdo. Varias de las víctimas de los cocodrilos, están puestas con calzador con el simple objetivo de convertirse en carne de cañón para nuestros depredadores, pero una cinta de terror de estas características demanda un número aceptable de víctimas y muertes violentas y ésta es la manera de proporcionárnoslas. Así que esto no me produjo demasiados problemas.

Puede que Crawl no ascienda al podio de las películas de cocodrilos mortíferos (puesto ocupado por Rogue (2007) desde hace más de una década), a pesar de sus múltiples referencias cinéfilas a Jaws (1975) o Jurassic Park (1993) y a hechos reales, sí en los huracanas hay quién aprovecha para robar, pero sí es un producto adrenalítico y altamente disfrutable.


7. UPGRADE



Al igual que con In Fabric, pude disfrutar de Upgrade en la pasada edición de la Muestra Syfy y la disfruté a lo grande. Las dos veces que Logan Marshall-Green se ha pasado por este Festival ha sido con sendos peliculones (el anterior fue The Invitation (2015)). Creo que ya ha llegado la hora de que le quitemos esa etiqueta que le encasilla como la versión Hacendado de Tom Hardy porque es un gran profesional que nada tiene que envidiarle al actor de Venom (2018). 

Segundo trabajo de Leigh Whannel como director, tras Insidious: Chapter 3 (2015). Ahora el cineasta australiano tiene a las puertas del estreno The Invisible Man (2020), una de las películas más esperadas del año que cuenta con Elisabeth Moss como protagonista y con ella en el barco, nada puede salir mal.

Upgrade nos habla de una pareja que sufre un accidente y cuando nuestro protagonista se despierta en el hospital, descubre que se ha quedado parapléjico. Uno de sus antiguos clientes le ofrece la oportunidad de implantarle un chip en su espina dorsal que le permitirá volver a caminar. Además de esta habilidad nuevamente recuperada, todo su organismo se verá actualizado con múltiples destrezas que le vendrán muy bien porque la trama se va a volver muy loca y este Johh Wick cibernético va a repartir mandanga de la buena. 

A pesar de que Upgrade tiene una trama sencilla, los debates que se plantea su protagonista no los son tanto y parecen sacados de un episodio de Black Mirror (2011-2019). La historia nos sitúa en un futuro cercano, dónde la nuevas tecnologías ya permiten hacer cosas increíbles, pero todavía existen personas que prefieren hacerlo todo a la viaja usanza y reniegan un poco de estos nuevos adelantos. Es el caso de nuestro protagonista, mecánico de profesión, que tendrá que sobreponerse a sus reticencias tecnológicas para salir adelante.

Esta cinta de serie B lo tiene todo: acción, terror y ciencia ficción. En cierta manera, me recordó a las grandes películas del fantástico de los 90, estilo Hardware (1990), Universal Soldier (1992) o Fortress (1992) con las que nos lo pasábamos en grande con la acción que veíamos en pantalla y tampoco necesitábamos una actuaciones impresionantes, ni unas tramas creíbles. Simplemente era entretenimiento y diversión. Upgrade renueva las escenas de lucha con movimientos mecánicos, secos y rapidísimos como si de una mezcla de John Wick y el T-1000 se tratase, pero mantiene ese tufillo de serie B con una trama oscura de las traiciones y de luchas de poder en los bajos fondos tan típicas de antaño.


6. THE LODGE



The Lodge era una de las películas que mas ganas tenía de ver en la pasada edición de Sitges, ya que venía avalada por los directores de la tremendamente inquietante Goodnight Mommy (2015): Veronika Franz y Severin Fiala. Los directores austriacos vuelven a indagar en los problemas de las relaciones entre padres e hijos, en este caso, con una futura madrastra.

Los padres de Aidan y Mia se están divorciando, ya que su padre se ha enamorado de Grace, la única superviviente del suicidio colectivo de una secta, cuando éste estaba escribiendo un artículo sobre ellos. Los niños no aceptan a Grace y a su padre se le ocurre la feliz idea de que los cuatro pasen las Navidades en una cabaña en medio de ninguna parte. Sin embargo, este "genio" en psicología familiar tiene que ausentarse unos días por trabajo y deja allí a los tres juntos para que hagan migas. Y, ¿qué os tengo yo dicho que pasa en el cine de terror con las cabañas aisladas, ya sean en el bosque o en la montaña? Que las cosas no salen como uno había imaginado, si no, infinitamente peor y esta película no va a ser una excepción. 

Como dato curioso, deciros que la secta a la que pertenecía Grace en el pasado está inspirada en los hechos acontecidos a la secta ovni, Heaven's Gate, en la que su líder arrastró a 39 de sus seguidores a un suicido colectivo tras el paso del cometa Hale-Boop en 1997.

Una de las mejores cosas que funcionan en The Lodge y que te hace estar sentado al borde de la butaca, preparado para saltar cuando se produzca la gran revelación, es su atmósfera tremendamente opresiva, oscura y helada. Los tres protagonistas están aislados en una cabaña, en plena tormenta de nieve, la calefacción ha dejado de funcionar y los teléfonos han muerto. Por si esto no fuese suficientemente dramático, la relación de Grace con los niños es bastante tirante y empiezan a suceder cosas raras en la casa. 

¿Fuerzas ocultas acechan la cabaña, alguien está volviéndose loco? La cosa es que cuando la tensión que llevamos conteniendo durante prácticamente toda la película, salta por los aires, te deja con el culo totalmente torcido. Hay gente a la que este giro de la trama no les gustó nada, pero a mi me funcionó perfectamente y me pareció absolutamente terrorífico. Creo que The Lodge es de esas cintas en las que si la trama y la atmósfera no te atrapan desde el principio, corres el peligro de que su final no te funcione e incluso te resulte una estafa. 

The Lodge es un thriller psicológico que se desarrollan a fuego lento, que te va sobrecogiendo poco a poco y en el que tanto la banda sonora, como los silencios que te ponen la piel de gallina, inciden en esa atmósfera sobrecogedora que nos atrapa desde el minuto uno. Si no teméis la historias que se desarrollan lentamente y disfrutasteis con películas como The Witch (2016) o Hereditary (2018), creo que The Lodge puede ser de vuestro agrado.  



5. DANIEL ISN'T REAL



Ésta fue la última cinta que vi y que se coló por derechos propios en la lista de lo mejor del año. En cierta manera, me recordó a la anteriormente comentada Upgrade en el sentido que es perfectamente posible crear una gran película de terror/ciencia ficción con un presupuesto moderado, pero con un montón de buenas ideas. Los responsables de traernos esta gran película de serie B, no son otros que Spectre Vision, popularmente conocida como la productora de Elijah Wood. Cuanto tenemos que agradecerle los horror lovers a este actor con el comparto año de nacimiento, por su gran labor hacia el jorror, ya que nos ha traído algunas de las mejores cintas de género de los últimos años: The Greasy Strangler (2016), Mandy (2018) o Color Out of Space (2019).

Segundo largometraje de su director, Adam Egypt Mortimer del que tan sólo he visto la antología de Holidays (2016) en la que participaba en uno de los episodios y lo cierto es que no puedo hablar muy bien de ella. Sin embargo, después del buen sabor de boca que me ha dejado Daniel isn't real quizás pruebe suerte con su anterior trabajo, Some Kind of Hate (2015), a pesar de que sus críticas son más que modestas. La película, basada en la novela de Brian DeLeeuw, In this way I was saved, tuvo la suerte de contar con el propio escritor para la elaboración del guion junto a Egypt Mortimer y son más que evidentes las similitudes de la historia con The Fight Club (1999) y Donnie Darko (2001). Podríamos ver a Daniel, el oscuro amigo imaginario del protagonista, como una versión moderna de Tyler Durden y con la película de Richard Kelly comparte la enfermedad de sus protagonistas y las visión alterada que éstos tienen de la realidad. 

Daniel isn't real nos presenta el viaje a los infiernos de nuestro protagonista Luke, un joven con problemas de esquizofrenia que tiene una amigo imaginario que actúa como su alter ego, mostrando su lado más oscuro. Al principio, será una ventaja contar con este amigo que le ayudará a reafirmar la confianza en sí mismo y destacar en clase o lucirse con las chicas, pero a medida que pasa el tiempo, los deseos de Daniel se van volviendo más oscuros y tóxicos. 

Una película que se envuelve en una estética retro, muy de moda últimamente en cintas cómo Neon Demon (2016), Mandy (2018) o la anteriormente comentada, Bliss (2019), que se caracterizan por potentes bandas sonoras y saturación de colores en algunas de sus escenas. Esto contribuye a que un tema cómo los problemas mentales del protagonista, ya sobradamente tratados en el cine, adquiera aquí una dimensión muy atractiva, cercana a un terror de carácter surrealista. 



4. VIVARIUM





Le toca el turno a la cinta que más disfruté de todas las que puede ver en la edición VII del Festival Nocturna de Madrid. Un propuesta de ciencia ficción muy turbia en la que una joven pareja que está buscando la casa de sus sueños, termina atrapada en un barrio residencial de pesadilla.

La película que nos propone Lorcan Finegan, en su segundo trabajo como guionista y director, más bien parece sacada de un capitulo de Twilight Zone (1959-1964) o de Black Mirror (2011-2019). La película parte de una premisa sencilla que se va enturbiando y enrareciendo de mala manera y en la que la estética medio onírica, medio fantástica es sublime. 

En su esencia, Vivarium contiene una fuerte crítica contra el estilo de vida acomodado en los barrios residenciales de la clases medias, dónde todo es aparentemente perfecto. Aquí esa perfección raya en lo desesperante: las calles del barrio de nuestros protagonistas están formadas por hileras interminables de casas idénticas a la suya, el cielo es azul sin una sola nube, en su casa todo está decorado a la perfección, pero de un manera anodina e impersonal. La monotonía de su día a día irá minando la buena relación de esta joven pareja que no puede soportar el tedio y la desesperación de verse atrapados en una situación que no han elegido o quizás sí.

La película se enmarca en una estética cuidadísima llena de tonos pastel, dónde predomina el verde, las líneas rectas, la pulcritud y la copia. Las casas, los jardines, todo es igual y se repite una y otra vez, hasta los cuadros de la casa representan la propia casa o partes de la misma. Es como si los personajes se vieran atrapados por el estilo de vida perfecto que habían soñado. ¿Lo queréis? Pues aquí tenéis dos tazas.

La química entre sus dos protagonistas en innegable. Imogen Pots y Jesse Eisenberg ven como la maquinaria de la vida acomodada hace mella en su relación, reproduciendo de forma exagerada estereotipos de género: Él sale todos los días a trabajar (escavar un hoyo que no tiene ninguna función, ni sentido) y ella se dedica a la crianza de un niño que no es suyo y que tiene una clara tendencia a la sociopatía.  


Vivarium es una de las propuestas más refrescantes y mal rolleras de todo el año y no deberíais perdérosla, sobretodo si pensáis que la máxima de la felicidad es casarse, tener un hijo y vivir en la casa de tus sueños. Es todo un engaño de la mal llamada: Sociedad del Bienestar.  


3. READY OR NOT



No tenía muchas expectativas en que una película producida por la Disney/Fox y que iba a tener recorrido en las salas comerciales, pudiese ser tan gamberra, divertida y sorprendente, como lo es Ready or Not, pero se acabó convirtiendo en mi cinta favorita del pasado festival de Sitges. Lo que no sabía en ese momento y que descubrí tras investigar un poco más sobre la cinta es que detrás de ella está la Fox Searchlight, lo que viene a ser la filial más irreverente de la gran productora y que nos ha traído películas nada convencionales como: Juno (2007), Black Swan (2010) o Shape of Water (2017). Así que la próxima vez que me enfrente a una producción de la Fox me fijaré antes en que filial la respalda, antes de echarme a temblar, jejeje. 

Un survival en el que una novia debe de huir de la familia de su recién estrenado marido que intenta matarla, porque si sobrevive a esa noche fatídica, una curiosa maldición se cernirá sobre todos ellos. 

Uno de los grandes aciertos de Ready or Not es que va directa al grano y una vez celebrada la boda y elegido el juego para esa noche, pasamos a la acción desenfrenada y el ritmo vertiginoso de este escondite macabro. Aunque la absoluta protagonista es la nueva Final Girl del s. XXI, Samara Weaving que en esta película le quita el título a Leticia Dolera en lo que a novia mortífera molona se refiere, el resto de secundarios están sublimes en sus roles estereotipados de familia política odiosa. No podía haber mejor elección para este patriarca totalmente descerebrado y fiel a las tradiciones familiares, que Henry Czerny. No hay nadie como él para interpretar papeles de villano despiadado con clase y para prueba, la serie Revenge (2011-2015). Su mujer, interpretada por Andie MacDowell, es un personaje bastante ambiguo y nunca tendremos claro si es de fiar o no. Pero el personaje que me robó el corazón fue la despiadada matriarca, interpretada por Nicky Guadagni que a sanguinaria y perturbada no le gana nadie y en esa familia de desequilibrados, la competencia es dura.

Ready or Not es una comedia de terror que destila un humor negro como el carbón, en lo que supone una crítica contra las clases adineradas y las dificultades a las que se enfrenta una persona normal para entrar en un círculo tan cerrado y sus peculiares tradiciones familiares. Todo esto bastante salido de madre eso sí, pero contribuye muy bien a que el público se identifique con esta novia normal y de clase media, en la que su supervivencia puede verse como una lucha frente al orden establecido por los ricos y la tradición más casposa. 

La cinta es el último trabajo del tándem formado por Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillet , también llamados Radio Silence y que ya trabajaron juntos en uno de los segmentos de VHS (2012), de Southbound (2015) y en el largometraje Devil's Due (2014) que no he tenido el placer o la desgracias de ver, dado sus críticas más que modestas. 

Si todavía queda alguien que no ha visto Ready or Not, os la recomiendo muy mucho porque es una de las películas más refrescantes del año, con un final a la altura de las grandes expectativas creadas y con lo que creo que es un guiño a Takeshi Miike, ahí lo dejo. Además, es una cinta que puede ver prácticamente todo el mundo, al que le guste la tensión, la acción y no le importe un poquito de sangre.


2. US



Para un director que con su primer trabajo consiguió un éxito tan fulgurante como Jordan Peele con Get Out (2017), su segunda película no iba a ser tarea fácil, ya que iba a ser observada con lupa por críticos y espectadores, dispuestos a endiosarlo o con hacha en mano para sepultarlo. 

La verdad es que ha sido recabando información para hablaros de ella que me han entrado unos deseos irrefrenables de volverla a ver. Aunque ya conozco el gran enigma de la trama, considero que es una película que tiene varias capas de información que iremos descubriendo es posteriores visionados. Además, también tiene diferentes interpretaciones a la cuestión que nos plantea y que según el momento en el que nos enfrentemos a ella y la información de la que dispongamos en ese momento, pueden variar. Aquí os dejo el super vídeo que se marcó Emma de Spooky Astronaut explicando cada referencia, Easter egg (conejos, tijeras, guantes y 11:11) y posibles interpretaciones que encontramos en Us.

En cierta manera y salvando las distancias, esta película me recuerda a alguno de los capítulos más controvertidos de Black Mirror (2011-2019) que solía comentar con amigos y me resultaba muy curioso descubrir que según las experiencias y la cultura de cada uno sobre los temas que se trataban, las interpretaciones podían ser muy diferentes.

A estas alturas del año, ya todo el mundo sabe que Us es una película de terror sobre los doppelgängers, los dobles malvados que todos tenemos por ahí pululando y que el día que nos encontremos cara a cara con el nuestro, sera un augurio de nuestra propia muerte. Yo como cohabito con mi lado Bloody y mi lado Princess, ese problema no le tengo, jejeje. Pues bien, es esta película una familia afroamericana de clase media americana se ve a enfrentar exactamente a la versión mortífera de sí mismos. 

El terror en Us no es solamente opresivo por la invasión del hogar que sufren los protagonistas, si no que el hecho de estar siendo atacados por una copia de si mismos que en ningún momento saben cómo va a actuar, es completamente perturbador. Lo que más me gusta del cine de Peele, sí de sus dos películas, es que no se limita a plantearnos una sencilla historia de terror (que también son validísimas, no me estoy quejando), sino que lo utiliza como un vehículo muy efectivo para lanzar una contundente critica social. Si en Get Out nos ofrecía una crítica incisiva contra el racismo y la hipocresía de las clases altas, aquí lo que nos plantea es una visión amarga y desoladora contra el capitalismo y el miedo a ser suplantado. 

Las actuaciones de todos y cada uno de los personajes son sublimes porque se ponen en la piel de dos personajes antagónicos y lo bordan. Especial mención para su protagonista, la últimamente omnipresente Lupita Nyong'o, que quién me iba decir a mi a esas alturas de año con lo que me había gustado en esta película que iba a acabar detestándola por esa cinta que casi todos amáis y yo odio muy fuerte, la extremamente ñoña y edulcorada, Little Monters (2019). No puedo dejar de nombrar a mi adorada Elisabeth Moss que aunque no aparezca mucho en pantalla, tiene una escena hacia el final de la película que es absolutamente sublime y se me quedó grabada a fuego. 

Una de las cosas que me gustan de los directores jóvenes de ahora es que sienten la necesidad de compartir con el mundo las películas que les han inspirado o influenciado para crear su historia. En este caso, os dejo las 10 películas que Peele les dijo a su actores que debían verse para preparar sus personajes y salvo la primera, las he visto todas (increíble):
  • Dead Again (1991)
  • The Shinning (1980)
  • Babadook (2014)
  • It follows (2014)
  • A Tale of two sisters (2003)
  • The Birds (1963)
  • Funny Games (1997/2007)
  • Martyrs (2008)
  • Let me in (2010)
  • The sixth sense (1999)


1. MIDSOMMAR



Sin duda, la película con la que peor lo pasé y por consiguiente, la que más he disfrutado este año, ha sido Midsommar. Si os soy sincera, no contaba con que la nueva película de Ari Aster me fuese a conquistar, ya que soy de las pocas a la que Hereditary no le impresionó tanto como a la mayoría. 

No necesito sentirme identificada con el personaje de una película para que ésta me guste, pero en esta ocasión, entendía tan bien como se podía estar sintiendo la protagonista con respecto a uno de los dramas que la tocan de lleno, que salí del cine echa polvo. Esto es algo que sólo entenderán los horror lovers y no los que me preguntan que por qué voy al cine a pasarlo mal, pero que una película consiga removerme por dentro y transmitirme sensaciones de manera tan visceral, para mi tiene un valor incalculable. 

A estas alturas ya sabemos que Midsommar cuenta la historia de Dani, una joven que intenta superar una tremenda tragedia familiar y decide unirse al viaje que su novio y sus amigos, estudiantes de antropología, deciden hacer al festival del solsticio de verano que se celebra en un pequeña comuna de la campiña sueca. Allí las cosas no son lo que parecen y las tradiciones de esta comunidad son más oscuras y salvajes que lo que nuestros protagonistas imaginaban.

Midsommar se enmarca dentro de ese reducido grupo de película de terror diurno en las que todo el horror se produce a plena luz de día y ningún susto procede de alguien o algo que se oculta entre los sombras: The Birds (1963), The Wicker man (1973), Who can kill a child (1976), Funny Games (1997/2007) o Bone Tomahawk (2015). Además, la belleza de las imágenes de la campiña y de esta bucólica comunidad floral, se transforman en cuestión de segundos, en algo terrorífico e incluso gore. Si ya el año pasado  Hereditary nos ofreció un montón de imágenes icónicas para el imaginario del cine de terror, Midsommar no se queda atrás.

Aunque las dos películas de Ari Aster no tienen nada que ver a nivel argumental, ni de escenografía, ambas dejan vislumbrar las dotes y el estilo propio de un director que esperemos que de mucho que hablar en los próximo años. La gran potencia visual de las imágenes, unida a la maestría a la hora de utilizar el sonido, hacen de Midsommar una experiencia única para todos los sentidos.

Y, como dato curioso os vuelvo a dejar las películas que según el joven director hay que ver previamente para entender mejor Midsommar y aunque a estas alturas eso ya sea prácticamente imposible, nunca viene mal echarle un vistazo a las fuentes que utilizó como referencia para crear semejante joya:
  • Black Narcissus (1947)
  • MacBeth (1971)
  • Tess (1979)
  • ¿Qué difícil es ser un dios (2013)




Hasta aquí llega el TOP con mis 10 películas favoritas del pasado 2019 en lo que a Terror se refiere. No obstante, ha habido varias que se han quedado fuera por muy poco y me gustaría mencionarlas, para que las tengáis en cuenta por si no las habéis visto todavía:


MENCIONES DE HONOR


LEAP OF FAITH: WILLIAM FRIEDKLIN ON THE EXORCIST: No está en la lista principal porque es un documental, pero me parece ORO PURO. Entrevista a Friedklin dónde nos cuenta las anécdotas y el por qué de cada decisión artística de la que para mi es la mejor película de Terror de todos los tiempos.

HAUNT: Un slasher correcto, entretenido, con alguna muerte bastante sangrienta y los payasos mas chungos del 2019.

RABID: De cómo hacer cualquier cosa por preservar tu belleza, puede cobrarte una tremenda factura e incluso generar una epidemia sanguinaria.

BRIGHTBURN: La versión maligna y molona de Superman. La idea de qué hubiese pasado si el gran héroe no hubiese ido por el buen camino, me pareció muy entretenida, gamberra y mucho más gore de lo esperado.

4X4: Como ir a robar un coche y quedarte atrapado en él y que esto se convierta en un calvario asfixiante y agónico. Salvo su mensaje social metido con calzador, bastante entretenida.

THE PERFECTION: De cómo los sueños truncados y las aspiraciones por ser la número uno, pueden convertirte en un monstruo.


Y, como siempre, no podrían faltar las grandes decepciones y truños del año de las que hay que huir muy fuerte, que ya he hecho yo el sacrificio de verlas por vosotros:


TRUÑOS DEL AÑO 


HAPPY DEATH DAY 2U: No me gustó el giro de esta segunda parte hacia la ciencia ficción y el romanticismo. Eché mucho de menos la carga de terror. 

47 METERS DOWN: UNCAGED: No me funcionó nada bien esta película de tiburones que se adentran en el universo de The Descent, pero con resultados totalmente opuestos.

RATTLESNAKE: Primer batacazo de Netflix con esta historia de maldiciones y deudas con seres sobrenaturales carente de alma y de interés.

WOUNDS: Otra de las producciones de Netflix, pero en este caso una que ha causado gran controversia. Hay quienes la aman y otros como a mi, a los que le ha parecido un tostón incomprensible y del que hubiere necesitado media hora más de película para entender el sentido de la trama.

BODY AT BRIGHTON ROCK: Una premisa, a priori interesante, con una chica bastante torpe perdida en un bosque y con algo o alguien que la acecha, que se acaba convirtiendo en una cinta de terror psicológico extremadamente light y tramposa. 

LITTLE MONSTERS: Se que aquí estoy en minoría, pero hacia tiempo que no odiaba tan fuerte una película. Una comedia zombi con niños y una Lupita muy divertida sí, pero excesivamente edulcorada, mema y horrible. No puedo con ella, lo siento.




viernes, 12 de abril de 2019

KILLER PARTY (1986)


Hace unos días fue el April's Fools Day o lo que es lo mismo, el Día de los Inocentes para medio mundo. El 1 de abril las rrss se inundaron de bromas más o menos ingeniosas y los medios de comunicación y algunas empresas publicaron noticias falsas para celebrar este día. Yo me tragué el spoiler que se marcaba Maissie William en el programa de Jimmy Fallon y casi me da un infarto. Sin embargo, los horror lovers somos mas sencillos y solemos honrar este día revisionando el slasher de 1986, del mismo nombre, pero ya que me iba un poco de fecha, me apetecía rescatar una cinta bastante desconocida y que también se desarrolla en una fiesta dedicada al April Fools Day.

Nuestra comedia de terror, porque esto no es un slasher al uso para nada, se inicia con tres chicas que quieren formar parte de la prestigiosa hermandad Sigma Alpha Pi y en la noche de iniciación, una de ella prepara una broma tan elaborada, que automáticamente las tres pasan a formar parte de hermandad. La líder de las Alpha Pi les encarga que preparen una broma especial para la fiesta del April Fools Day que se celebrará en una casa abandonada en la que hace 22 años un chico fue asesinado. Como era de suponer, la fiesta será más salvaje de lo que nadie podría imaginar, incluidos los espectadores.

Killer Party u Odio en la Sangre que fue el nombre que le dio en España nuestro querido señor de los títulos, fue dirigida por el canadiense William Fruet todo una personalidad del cine de terror de serie B de la época. Fruet tocó varios subgéneros dentro del género:  The House by the Lake (1976) = Rape & vengeance, Cries in the Night (1980) = Zombies, Trapped (1982) = Terror rural o Spasm (1983) = animales mortíferos. En esta ocasión, se decantó por el guión de Barry Cohen, autor del libreto de Friday the 13th- The Final Chapter (1984), en el que proponía una fiesta universitaria tan bizarra que podía considerarse una mezcla entre la propia April Fools Day (1986), The Exorcist (1973), un slasher con un asesino aniquilando jovenzuelos y mucha parodia y humor. No hay que perder de vista que estamos a finales de los 80 y la fiebre por el slasher estaba empezando a decaer por lo que se buscaban nuevas formulas que impulsaran estos pseudo slashers.

Killer Party tiene una de las escenas iniciales más meta y bizarras que he visto. No sólo comienza con la típica película antigua que resulta ser la que están viendo los protagonistas, si no que éstos forman parte a su vez de un videoclip musical que hay dentro de la película. Una secuencia que parece una autentica muñeca rusa, pero que te pone en situación para que no te tomes demasiado en serio lo que estás a punto de ver. 

En cuanto al reparto, todo son actores jóvenes bastante competentes y, en el caso de las protagonistas, son todas adorables. Cada una representa un arquetipo de este tipo de películas de adolescentes, pero lo suficientemente dulcificado para que no tengamos ningún problema en empatizar con ellas. Jennifer (Joanna Johnson) las más racional y responsable, Phoebe (Elaine Wilkes) la divertida y aventurera y mi favorita y la de todo el mundo, Vivia (Sherry Willis-Burch), la experta en efectos especiales y maquillaje gore, una pequeña Savini, jajaja. 

Una de las principales flaquezas de Killer Party a la que la mayoría de la gente suele hace alusión es que tiene un tono demasiado pausado hasta explotar por todo lo alto en su último tercio. La verdad es que yo no acusé demasiado este problema y la fiesta me pareció muy divertida intentando averiguar si todas las bromas que se sucedían en la fiesta eran reales u obra de Vivia. Es curioso cómo una vez que ya sabemos quién el es el asesino, se encargan de seguir ocultándole en ciertas muertes. No obstante, por mucho que os haya costado llegar hasta este último acto, este cambio de registro tan loco y sorprendente, merece la pena. No os quiero desvelar nada porque prefiero que lleguéis vírgenes a esta parte de la cinta que cuanto menos que os dejará con el culo torcido, pero de una manera muy satisfactoria (queda prohibido también buscar imágenes de la película que os desvelarán más de lo que necesitáis).

En cuanto a las muertes y gore, lamento deciros que no son muy explicitas, pero todo se compensa con un asesino con traje de buzo o ¿qué más se puede pedir? Así que no me queda nada más que recomendaros esta comedia de terror ochentera tristemente olvidada, que como alternativa a las películas de semana santa, creo que está genial.



jueves, 31 de mayo de 2018

ALL CHEERLEADERS DIE (2013)


Me encanta Lucky McKee. Todo lo que he visto de este director, me ha gustado, por no decir que soy fan absoluta. Desde que le descubrí con la sórdida May (2002), un retrato de la soledad y del daño que puede hacer la falta de amigos en una mente perturbada, me empecé a fijar en él. Angela Bettis en su papel de May se ha convertido en uno de mis personajes femeninos preferidos del cine de terror. Después con The Woods (2006), en un internado del principios del s.XX en el que empiezan a ocurrir sucesos paranormales y la protagonista tiene como padre a nada más y nada menos que al gran Bruce Campbell, me siguió conquistado. Y, ya el remate final llegó con The Woman (2011), un relato desgarrador sobre como un hombre supuestamente asentado en la civilización actual puede ser más inhumano que la propia salvaje que ha capturado con el fin de civilizarla. Sin duda, esta cinta no es apta para estómagos sensibles.

Yo había llegado hasta aquí y todavía me resistía a ver su ópera prima, bueno más bien el remake que le hizo en 2013, porque la original que grabó tras acabar la universidad es prácticamente imposible de conseguir. Había leído muchas críticas que aseguraban que no merecía la pena y eso me había desanimado todo este tiempo porque no quería romper ese hechizo que existía entre McKee y yo, jejeje. Pues bien, creo que ya vais conociendo un poco mi manera errática de escoger películas y ahí andaba yo buceando por el catálogo de cine de Movistar, del que dicen que es uno de los mejores en nuestro país y yo quería comprobar qué tal estaba su sección de terror. En este campo ya sabía que Filmin no tiene rival, pero merecía la pena echar un vistazo y así fue como saltó a mis ojos, All Cheerleaders die. La espera había terminado.  

El equipo de animadoras del instituto Blackfoot está de luto tras la trágica muerte de su capitana en "acto de servicio". El deber apremia y cubren la vacante con Maddy, que tiene un oscuro plan para vengarse del capitán del equipo de fútbol. Sin embargo, los acontecimientos la llevarán por unos derroteros muy diferentes que la acabarán convirtiendo a ella y al resto de animadoras en unos seres sedientos de sangre que emprenderán una lucha encarnizada contra los chicos del equipo de fútbol.  

Aunque os he confesado mi devoción por McKee, es justo decir que tanto la película original, realizada 12 años antes, como la que hoy nos ocupa, fueron co-escritas y co-dirigidas por McKee y Chris Sivertson. No obstante, la carrera de Sivertson no ha corrido la misma suerte, sobretodo con ese descalabro con Lidsay Lohan en I know who killed me (2007), del que entiendo que es difícil recuperarse, jejeje.


Centrándonos ya en All Cheerleaders Die, hay que diferenciar una primera parte en la que nos presentan a todos los personajes y que está organizada a modo de la tradicional comedia de instituto protagonizada por animadoras y quarterbacks. Aquí vemos a las ambiciosas y engreídas animadoras contoneando sus cuerpos perfectos siempre enfundadas en su mini uniformes de "trabajo". Por otro lado, los insoportables jugadores de fútbol dividen su tiempo entre el culto al cuerpo en el gimnasio y el aprovechamiento de cualquier joven ingenua que ose caer en sus redes. Entre todo esta fauna, se encuentra nuestra protagonista, Maddy, que hasta ese momento había sido un espíritu libre, pero ahora quiere introducirse en este selecto grupo, en busca de venganza. Aunque os he  dicho que esta primera parte es una clásica comedia adolescente, lo cierto es que os he engañado un poco, porque en sus diálogos ya se nota el humor negro característico de esta película, sobre todo en su segunda mitad y algunas situaciones más transgresoras que se alejan un poco de lo cánones tradicionales.

Tras un hecho repentino que cambia dramáticamente el curso de lo acontecimientos, nuestras arrogantes animadoras se transforman en un seres sedientos de sangre y venganza y se vuelven mucho más divertidas. Es aquí, cuando entra en acción una antigua amiga de Maddy, que parece sacada directamente de The Craft (1996) y que ayudará con un poco de magia a la reinas de los popones en su lucha encarnizada contra los jugadores de fútbol. A pesar de su tono divertido y desenfadado, All Cheerleaders die, no se detiene a la hora de tratar la violencia de género entre adolescentes y las consecuencias que esto puede acarrear.

Aunque he recalcado mucho lo de la comedia y el humor negro que impera en la película, la sangre, vísceras y mutilaciones también están muy presentes, sobre todo en el tramo final de la cinta. Aquí seremos testigos de una autentica batalla campal entre animadoras y futbolistas para disfrute de todos los fans de las comedias desenfadadas que sólo buscan la diversión del espectador. 

La película está protagonizada casi totalmente por adolescentes atractivos que lucen su cuerpo sin ningún tapujo, pero todos los personajes tienen dobleces y ninguno es totalmente bueno o malo, en el caso de la animadoras porque los hombres en esta cinta son bastante odiosos todos ellos. A mi, particularmente, me encantó la nueva jefa de las animadores, una desternillante Brooke Butler en su faceta de sexy asesina sin tapujos. 

Contra todo pronóstico, me lo pasé pipa con All Cheerleaders die y me pareció una comedia de terror muy refrescante, divertida y con un toque diferente. Mucho más compleja de lo que parece a simple vista, está sátira del mundo adolescente en los institutos americanos y la siniestra consecuencias que los comportamientos violentos pueden acarrear, hacen de esta pequeña, pero digna película de serie B, un producto 100% recomendable. Puede que me haya dejado influenciar por el entusiasmo de los chicos de Sin Audiencia que os comentaba en la crítica de Stephanie (2017), pero sin duda, creo que All Cheerleaders die es una gran película, con sus fallos, pero grande en resumidas cuentas.


jueves, 19 de abril de 2018

THE COTTAGE (2008)


Hoy le toca el turno a una de esas comedías de terror que me llevaban persiguiendo años, de la que sólo había leído cosas buenas, pero que esquivaba una y otra vez en beneficio de un terror más serio y crudo. Lo cierto es que suelo disfrutar bastante con las comedias de terror, pero tengo que tener el humor apropiado para verlas, algo parecido a lo que le pasa al resto de mundo con un drama lacrimógeno o una película gore. En mi caso, suelo estar más predispuesta a ver productos del estilo de Hostel (2005) o Wolf Creek (2005), pero de vez en cuando, me apetece una buena comedia de terror como la que tenemos entre manos.

David y Peter son dos delincuentes de poca monta que secuestran a la hija de un gánster local para conseguir el dinero que necesitan para cumplir sus sueños: Peter quiere comprarle a su hermano la mitad de la casa que han heredado de su madre y éste quiere comprarse un barco con el que dejar su vida atrás. El problema es que la víctima no es la típica joven indefensa y tras una serie de desafortunados incidentes, terminarán con sus huesos en la granja de un familiar de Leatherface que transformará el secuestro, en una lucha sin cuartel por su supervivencia. 

El segundo largometraje de Paul Andrew Williams se mueve entra una comedia negra británica y un slasher de serie B con altas dosis de sangre y vísceras. Una película que comienza con un humor muy británico en la que los tres secuestradores aficionados, (a los hermanos se les une un tercero que lo único que aporta en más inutilidad a la ecuación) la pifian de todas las maneras posibles con su insoportable secuestrada. Pero, a medida que la historia avanza, ésta se irá convirtiendo en un slasher rural del tipo de Texas Chainsaw Massacre (1974) o The Hills Have Eyes (1977) pero con un tono de parodia más similar a Hatchet (2006), con la que su deformado asesino tiene cierto parecido. 

Como os he comentado, la película podría dividirse en dos partes en cuanto a su argumento. La primera tendría lugar en la cabaña que da título a la película y sería una especie de comedia entre gánsters en la que estos tres incompetentes secuestradores se pasan el rato discutiendo y culpándose unos con otros acerca de sus fallos y cagadas durante el secuestro, mientras la situación se les va de las manos. La gran fuerza cómica de The Cottage reside en gran medida en sus dos actores protagonistas: Andy Serkis, interpreta a David, el hermano mayor con esperiencia en trapicheos, que tiene todo planeado, pero cuando todo se desbarata es muy gracioso ver como se desquicia y se enfrenta a su ineptos compañeros. Por otro lado, Reese Shearsmitht da vida a Peter, el desquiciante hermano pequeño, con fobia a las polillas que sólo esta en este lio para conseguir el dinero que le proporcione una casa en propiedad. Dos personajes totalmente antagónicos que nos proporcionan lo momentos más divertidos de la cinta. El personaje que interpreta la única representante femenina de todo el elenco, Jennifer Ellison, no me podía resultar más repelente. Una poligonera más bruta y mal hablada que un pandillero del Bronx, a la que sólo quería ver morir  y si era pronto, mejor, jejeje.



Tras la huida de la secuestrada, la historia cambia de rumbo cuando ésta se topa con una granja habitada por un monstruo psicópata y nos adentramos en una película de terror propiamente dicho, concretamente en un slasher. Como era previsible, es aquí dónde se concentran la mayor parte de escenas sangrientas y no se escatima en tensión y muertes imaginativas. Los paseos nocturnos por un campo plagado de trampas para osos, los ruidos en el sótano y las persecuenciones por la granja a manos de este fiero y descomunal asesino, son solo algunos de los ingredientes de este frenético tramo final.

A algunas personas puede resultarle un tanto decepcionante que un montruo que aparece en el póster, no haga su aparición hasta bien entrada la segunda parte de la cinta, pero considero que el humor negro de la primer parte y como éste va recudreciéndose hasta estallar en una orgía gore, es bastante disfrutable. 

En definitiva, puede que The Cottage no sea tan efectiva como otras comedias de terror británicas: Shaun of the dead (2004) o Severance (2006), pero sin duda, es una película muy divertida y disfrutable. No podéis perderos a Serkis en su papel de delicuente , la desternillante escena del pasa montañas y el asesinato mítico de esta película. Sí amigos, si Hatchet (2006) tenía la muerte de la mandíbula y Tucker and Dale vs Evil (2010) la de la máquina corta madera, aquí hay otra que podría estar a la altura y que arrancaría los aplausos del público si se proyectase en un festival, así que yo que vosotros no la dejaría escapar.