jueves, 19 de febrero de 2015

VERTIGE (2009)



La siguiente entrega del Monográfico de Febrero sobre Terror Extremo Francés es sobre Vertige (2009), quizás una de las películas menos conocidas de este subgénero. Yo todavía no acabo de entender por qué se incluye dentro de este grupo porque terror, lo que se dice terror, no pasas.
Un grupo de cinco amigos, que llevan sin verse un tiempo, deciden pasar el día haciendo alpinismo en un precioso parque nacional croata. El organizador de la excursión, que cuenta con el beneplácito de sus amigos,  decide llevarles por una vía ya cerrada que les conducirá a una pesadilla de la que no podrán despertar. 

Su director Abel Ferry debutó con esta película en la que consiguió aunar dos de sus pasiones: el cine de aventuras y el de terror. Gran aficionado al montañismo, sometió a sus actores a un duro entrenamiento que les permitiese enfrentarse sin problemas a escenas que requerían una gran fortaleza física y mental, ya que no recurrió en ningún momento a imágenes generadas por ordenador o a extras. Los actores estuvieron  colgados de la pared de la montaña y atravesaron realmente esa pasarela de infarto  suspendida a varios metros sobre el suelo. De igual modo, el equipo técnico tuvo que superar el vértigo para poder grabar las escenas desde ángulos imposibles.

La primera mitad de la película tiene un ritmo vertiginoso, una historia de aventuras y alpinismo donde nuestros protagonistas se enfrentan a las dificultades que surgen tras haber elegido la vía cerrada como ruta para su excursión y dónde empiezan a manifestarse los problemas internos del grupo: un trio amoroso que, la verdad,  no despierta mucho interés.

A pesar de contar con un presupuesto muy ajustado, cuenta con una fotografía y unos planos espectaculares de la escalada que consiguen recrear a la perfección la sensación de vértigo. Son  escenas de una gran calidad técnica, que parecen  anticipar  que disfrutaremos de una película de aventuras extremas en la línea de otras propuestas similares como Máximo Riesgo (1993) o Límite Vertical (2000), pero nada más lejos de la realidad.

En la segunda parte, la película se estrella estrepitosamente al cambiar de registro y convertirse en un slasher* anodino y cargado de tópicos. Nuestros amigos no estarán solos y tendrán que escapar de un asesino al más puro estilo La matanza de Texas (1974). No sabremos mucho sobre este personaje y sobre sus motivaciones, pero llegados a este punto, en el que la cinta es bastante previsible, no nos interesa lo más mínimo.

Los personajes tampoco ayudan a impulsar la película. Son todos bastante planos y apenas están desarrollados. Podríamos destacar a Chloé, interpretada por Fanny Valette, la médico que se encuentra en plena crisis existencial y de la que se proyectan flashbacks que explican su situación, pero que no son relevantes para la historia. Su novio Loïc, interpretado por Johan Libéreau, se convierte en el personaje más odioso de todo el grupo y sólo tendremos ganas de que desaparezca lo antes posible.
Cabe destacar que las trampas que aparecen en la segunda parte de la película y que mucha gente ha criticado por parecerles poco viable situarlas en una zona  de tan difícil acceso por la que era poco probable que pasase alguien, sí que estarían contextualizadas en la  zona de los Balcanes en la que se encuentran los protagonistas. Los montes Balcanes son un sistema montañoso que abarca fronteras de varios países, uno de los cuales formaba parte de la antigua Yugoslavia y  hoy es una nación independiente. Durante la guerra se instalaron en estas montañas diferentes trampas para evitar a los invasores.
Vertige es una película bastante floja, pero que merece la pena ver por esa primera parte cargada de tensión y adrenalina. Le gustará a quien, como a mí, le gusten la acción y los Survivals* en plena naturaleza.


Slasher: Subgénero del cine de terror en el que un psicópata o asesino en serie suele asesinar y/o torturar a sus víctimas de una manera violenta y brutal, generalmente usando cuchillos, sierras eléctricas, hachas, etc.

Survivals o Survival Horror: Subgénero del cine de terror en el que una serie de personas tienen que sobrevivir con escasos medios a situaciones extremas. Éstas pueden surgir en plena naturaleza, o como consecuencia de un desastre mundial (virus letal, invasion extraterrestre...)




viernes, 13 de febrero de 2015

A L'INTERIEUR (2007)



La segunda entrega del monográfico de este mes sobre Terror extremo francés, no podía ser otra que una de las joyas de la corona de este subgénero, À l’intérieur (2007). Tardé bastante en ver está película debido a las opiniones que había leído sobre ella, que la tildaban de una película hiperviolenta, sólo apta para incondicionales del género. Tenían razón, es brutal, desgarradora y sangrienta, pero no por ello deja de ser una de las mejores propuestas del cine gore de los últimos tiempos.

Si todavía hay alguien que no haya oído hablar de esta película y no conozca su argumento os lo resumo a grandes rasgos: Hace 4 meses que Sara ha perdido a su pareja en un accidente de tráfico. Traumatizada, y a punto de dar a luz, decide pasar la Nochebuena sola en su casa, pero una mujer que parece conocerla empezará a acosarla en la que será la noche más larga de su vida.

Es el debut de sus directores, Alexandre Bustillo y Julien Maury, con el que consiguieron el prestigioso Méliès de plata a la Mejor Película Fantástica Europea. En una entrevista concedida durante el Festival de Sitges 2007, donde recibieron el premio al mejor maquillaje, Maury afirmó que la idea de la película surgió de una amiga embarazada: “Me preguntaba que extremo podría alcanzar una situación en la que, estando sola en una gran casa, fuese acosada sistemáticamente por un intruso”.

Desde su estreno, À l’intérieur ha sido una película que ha causado gran controversia. Hay quienes la consideran una obra maestra del cine gore y quienes la detestan porque piensan que es una película demasiado violenta y desagradable, en la que la propia historia tiene fallos. Tras verla por segunda vez para esta reseña, considero que hay que ver la cinta como lo que es, una película de terror. No debemos analizarla desde un punto de vista realista y analizar todos los comportamientos y acciones como verosímiles, de la misma manera que no lo haríamos con una película de marcianos o de muñecos asesinos.

Con À l’interieur Maury y Bustillo buscaban el sufrimiento, el malestar del espectador, ya que las escenas de sadismo y brutalidad van in crescendo a medida que avanza la película. La historia se enmarca dentro de los violentos disturbios que tuvieron lugar en Paris durante el año 2007 tras la muerte de dos jóvenes franceses de origen árabe al chocar su moto con un coche de policía. Actualmente están trabajando en LeatherFace, una precuela centrada en los años de adolescencia del protagonista de la saga de La Matanza de Texas.
Gran actuación de sus dos protagonistas donde destaca una perturbadora Beatrice Dalle que sólo con su presencia ya consigue que se nos hiele la sangre. La embarazadísima Alysson Paradis es un personaje antipático, no es la típica víctima débil que sólo sabe llorar y gritar. Esto me gustó bastante ya que se contrapone a la idea de fragilidad e instinto de protección que sentimos hacia las embarazadas, Sarah nos demostrará una fortaleza inesperada.

El título de la película también es muy significativo. Hace referencia al feto que se encuentra en el interior de Sara y del que se intercalan escenas CGI durante toda la película bastante perturbadoras. Pero también se refiere al interior de la casa donde se desarrolla la mayor parte de la película, en un ambiente angustioso y asfixiante.

À l’intérieur es una joya del cine gore, no apta para personas sensibles, ni embarazadas. Tiene altas dosis de sangre, donde todo se muestra de forma explícita y sin contemplaciones. Es una película a partir de la cual ya no miraremos de la misma manera las agujas de tejer, ni las tijeras.


 

martes, 10 de febrero de 2015

EDEN LAKE (2008)




Normalmente no empatizo con los personajes de las películas de terror, bien porque no suelen estar suficientemente desarrollados como para que pueda identificarme con ellos, o bien porque mueren antes de que llegue a conocerlos. Pues bien, Eden Lake (2008) me sorprendió gratamente en este sentido, ya que hacia tiempo que no sufría verdaderamente por la cruel cadena de vicisitudes que sufren los protagonistas.

Una joven pareja de enamorados, Jenny y Steve, deciden  pasar un fin de semana romántico en un pueblo perdido donde hay un precioso lago que se encuentra en medio de un bosque. Todo muy idílico hasta que la tranquilidad se ve perturbada por un grupo de jóvenes que se creen dueños del lugar y no hacen más que importunar a la pareja, con música alta, un Rottweiler sin controlar e incluso robándoles el coche. Cuando Steve se enfrenta a ellos por el robo, el grupo de chicos le atacará brutalmente y Jenny tendrá que escapar adentrándose en el bosque.
Magnífica opera prima del inglés James Watkins, que a pesar de la gran calidad de la cinta, no llegó a proyectarse en las salas españolas. Sin embargo, la fama le ha llegado con su segundo trabajo como director, La mujer de negro (2012), película de terror clásico protagonizada por Daniel Radcliffe.
Eden Lake es sobrecogedora y transmite una impotencia y una frustración como pocas veces habíamos experimentado en una película. La cinta aborda el tema de la violencia juvenil, pero elevada a su máxima potencia. El grupo de perversos y sádicos jóvenes que torturan y aterrorizan a la pareja llama la atención precisamente por su juventud: preadolescentes y niños. Realmente sólo uno de los chicos, Brent, el líder del grupo, es el verdadero psicópata que arrastrará al resto, que teme correr la misma suerte que las víctimas, a una espiral de violencia que acarreará terribles consecuencias para todos.
Esta película destaca sobre otras que tratan temas similares por su sorprendente realismo. No  cuesta ningún trabajo ponernos en el lugar de los enamorados y presenciar con impotencia cómo un hecho banal se convierte en la chispa que desata el odio y la violencia de los jóvenes. Al principio, los dos protagonistas actúan con paciencia y comprensión porque justifican este comportamiento como travesuras e inmadurez propia de jovencitos. A todos nos costaría hacer daño a un niño y verlo como una amenaza hacia nuestra integridad. Pero claro, Brent y sus amigos son niños, sí, pero también asesinos implacables y despiadados.
La tensión que emana la película se consigue gracias a las grandes interpretaciones de sus tres protagonistas. Un, hasta ese momento desconocido, Michael Fassbender como Steve, con el que viviremos los momentos más angustiosos y dramáticos de la cinta. Un personaje que pasa de la seguridad y cierta superioridad que le aporta su posición de adulto frente a los chavales, a la angustia, miedo y frustración ante lo que le está pasando. El líder de la pandilla está interpretado magistralmente por Jack O’Connell, al que pudimos ver el año pasado protagonizando Invencible (2014), el segundo trabajo como directora de Angelina Jolie. El personaje de O’Connell es odioso y lo detestaremos desde el primer momento que aparezca en la pantalla. Pero sin duda, todo el peso de la cinta recae sobre Kelly Reilly que interpreta a Jenny, una dulce profesora que pasa de una actitud benevolente hacia los niños a convertirse en una superviviente despiadada.
El bosque actúa como otro personaje en sí mismo. A pesar de ser un espacio abierto, Watkins ha conseguido crear una atmósfera asfixiante y angustiosa, y eso que la mayoría de las escenas tienen lugar a plena luz del día.
Lo menos destacable, tras el desarrollo realista del film es su desenlace: un final contundente y devastador pero traído por los pelos.  Queda claro que el director quería darnos una explicación  de esta violencia y al mismo tiempo lanzar una mensaje alto y claro, pero….
Eden Lake nos hará sufrir y nos dejará totalmente desolados.  Un sentimiento que sólo puede producirnos una buena película, así que os la recomiendo a todos los que todavía no la hayáis disfrutado.


viernes, 6 de febrero de 2015

HAUTE TENSION (2003)



Estrenamos el monográfico de Febrero sobre Terror Extremo Francés con una de mis películas favoritas de este subgénero, Alta Tensión (2003). Llevaba mucho tiempo queriendo ver esta película después de haber leído tan buenas críticas sobre ella, pero por una causa o por otra no había tenido oportunidad. La vi hace cosa de un mes, y me encantó. Por fin algo que me impactaba y me dejaba petrificada en el sillón mirando la pantalla sin parpadear.
Dos amigas, Marie y Alexa, se disponen a pasar el fin de semana en la casa de campo que tienen los padres de esta última para estudiar sin ningún tipo de interrupción. Pero esa noche un desconocido asaltará la casa matando de manera brutal a la familia y raptando a Alexa. Marie, que no ha sido descubierta por el asesino, le perseguirá sin descanso para poder salvar a su amiga.

Su director es el francés Alexandre Aja. Alta Tensión fue su segunda película y con la que empezó a cosechar su fama mundial, gracias a la gran aceptación que obtuvo en multitud de festivales. Llegó incluso a conseguir el premio al mejor director en el Festival de Sitges del año 2003. En la producción contó con la colaboración del famoso director francés Luc Besson y, según cuentan las malas lenguas, la relación no acabó muy bien. La película fue rodada en francés con subtítulos en inglés por imposición de Besson, cosa que no agradaba del todo al joven director francés que lo veía como un lastre para su distribución internacional. Además, el giro argumental al final de la película, principal punto de controversia entre los espectadores  del que ya hablaremos más adelante, fue sugerido por Besson.
La cinta de Aja es brutal de principio a fin, cuenta con un opening muy impactante que no dejará indiferente a nadie. En él descubriremos cómo se las gasta el asesino, un personaje de lo más enigmático, del que desconoceremos su procedencia, y  sus motivaciones para matar a la familia o para raptar a la chica. El asesinato del padre de familia en las escaleras de la casa, es absolutamente atroz. La protagonista, Cécile de France, está perfecta en su papel de Marie. Una chica dura y fuerte, que nos recuerda vagamente a la teniente Ripley de Alien, que hará todo lo posible por salvar a su amiga del horror.

El punto débil de Alta Tensión es su final. Pretendía impactar con un sorprendente giro argumental y dejar al público boquiabierto pero, desde mi punto de vista, no funcionó. Después de ver la película por segunda vez e interpretarla según este twist, hay muchas cosas que no encajan y que no tienen explicación ninguna. El final que había pensado Aja era totalmente diferente: Marie aparecería en un manicomio, mientras un doctor le mostraba las cintas de seguridad de la gasolinera donde se veía que ella era la asesina. Los espectadores descubríamos el pastel al mismo tiempo que ella, y seríamos conscientes de que lo que habíamos visto durante toda la película era su visión de la historia.

Alta Tensión es intensa, sangrienta y aterradora. Los asesinatos son tan brutales y crueles que las armas que aparecen en la cinta, la cortadora de césped de mano y el alambre de espino enrollado a una estaca, ya forman parte del repertorio mítico de armas usadas en el cine de terror. Una historia tensa, muy tensa, que no nos dejará apartar los ojos ni un minuto de la pantalla y que nos hará vivir con angustia la persecución de Marie al asesino. Una película que no termina de ser redonda debido a su desafortunado final, pero que en todo lo demás es una auténtica delicia (para los amantes del gore, claro está).





miércoles, 4 de febrero de 2015

MONOGRÁFICO: TERROR EXTREMO FRANCES O NOUVELLE TERROR VAGUE


Ahora que acabamos de estrenar Febrero quería anunciaros una novedad en el blog, los monográficos. ¿En qué van a consistir? Pues bien, todos los meses voy a elegir algún tema habitual o subgénero del cine de terror y, al menos una vez a la semana, voy a hacer una crítica del tema elegido. Las reseñas del monográfico se irán intercalando con las habituales en el blog para que no se nos haga pesado. Tengo muchos temas preparados, pero igualmente podéis mandarme vuestras preferencias o sugerencias, que serán bien recibidas.

Y el tema elegido para nuestro monográfico de Febrero es, nada más y nada menos, que Terror extremo francés o Nouvelle Horror Vague.

Estará dedicado a la serie de películas que, procedentes del país vecino, impulsaron a principios de siglo el género de terror que se encontraba falto de ideas desde finales de los 90. En aquel momento triunfaban los slashers, como Scream (1996) y Scream 2 (1997), Sé lo que hicisteis el último verano (1997) y Aún se lo que hicisteis el último verano (1999), The faculty (1998) o Halloween H20 (1998). Eran películas que seguían un patrón bastante similar: grupo de adolescentes inmaduros que van muriendo a manos de un asesino que la mayoría de la veces ocultaba su rostro con máscaras o capuchas. Un terror bastante comercial y sin altas dosis de sangre.

En este contexto las películas de Terror extremo francés impactaron con gran fuerza entre el público. Todas ellas tienen en común una violencia salvaje, una crueldad extrema y escenas muy sangrientas. Abordan gran variedad de contenidos como la venganza, la invasión del hogar, zombis, asesinos,… Y no tienen miedo a la hora de mostramos escenas que hasta ahora no se habían presentado de manera tan explícita en el cine como es la violencia hacia niños, o hacia embarazadas.

Dentro de la Nouvelle Horror Vague las principales obras serían: Alta Tensión (2003) de Alexandre Aja, A l’interieur (2007) de Alexandre Bustillo, Martyrs (2008) Pascal Laugier, Frontiere(s) (2007) de Xavier Gens, Ils (2006) de Davis Moreau y Xavier Palaud, Vertige (2009) de Abel Ferry y La Horde (2009) de Yannick Dahan y Bejamin Rocher. También suele incluirse en este grupo, a pesar de ser belga, Calvaire (2004) de Fabrize du Welz, porque coincide con esta temática de terror extremo y angustioso.

Espero reseñaros todas estas películas para acercar a  este género a los que aún no lo conozcan, para invitaros a volver a disfrutar con ellas a los que ya las conocíais y para descubriros a todos nuevos títulos de este terror tan visceral.

En breve comenzamos….

viernes, 30 de enero de 2015

AFFLICTED (2013)



Afflicted me sorprendió gratamente. No me suelen gustar  los Mockumentary o Falsos Documentales con esos movimientos de cámara constante, ya que al poco tiempo suelo dejar de interesarme por la historia y me aburro sobremanera. Sin embargo, esta película no sólo aporta frescura a este género tan explotado, sino que también consigue que veamos desde un punto de vista totalmente novedoso el mundo de los vampiros. De hecho consiguió alzarse con el premio a la mejor película de terror en el Fantastic Fest de Austin, Texas.
Derek y Cliff son dos amigos que se disponen a hacer un viaje alrededor del mundo y pretenden grabarlo todo en video a modo de reportaje que irán colgando continuamente en su blog. Tras su estancia en Paris, y como consecuencia de un incidente ocurrido con una guapa desconocida, Derek empieza a notar cambios en su organismo. Es incapaz de ingerir ningún alimento, pero al mismo tiempo su fuerza y agilidad va en aumento, y será a partir de este momento  cuando comiencen los problemas.
Derek Lee y Cliff Prowse son los directores, guionistas y actores de Afflicted. Con un presupuesto bastante reducido han conseguido  crear una película con un ritmo muy ágil, una historia que te atrapa, una fotografía espectacular y unas escenas de acción que parecen sacadas de un videojuego. Hay momentos en los que pierdes totalmente de vista  que estás ante un Falso Documental de cámara en mano que se mueve todo el rato, porque la historia está tan bien contada y montada que no pierdes el hilo en ningún momento.
Me encantó cómo se cuenta en primera persona la transformación que va sufriendo el protagonista, mostrándonos sus miedos y su sufrimiento de una manera tan real. La película sigue los clichés de las películas de vampiros: sólo pueden alimentarse de sangre humana fresca, poseen una fuerza sobrenatural, no pueden exponerse a la luz del sol,… Asombrosa es la escena en la que Derek es perseguido por la ciudad a plena luz del día. Los efectos de maquillaje o visuales usados para hacer que la piel se queme al mínimo contacto con el sol, son asombrosos. Por lo que no es de extrañar que recibiesen el premio a los mejores efectos especiales a su paso por el Festival de Sitges.
En contraposición con la historia tan terrible que estamos presenciando, y casi experimentando como propia, contamos con el magnífico trabajo de fotografía llevado a cabo por Norm Li. Gracias a las localizaciones tan perfectamente escogidas, Barcelona, Paris o la costa italiana, y tomando como excusa las persecuciones, las escalada por fachadas, etc, las imágenes  son asombrosas, permitiéndonos ver  lugares bastante conocidos desde planos diferentes al habitual.
Lo más impactante de Afflicted son sus escenas de acción, que no nos dan un minuto  de tregua y son bastante espectaculares. Ver a Derek saltando de un edificio a otro, lanzando a la gente a varios metros de distancia o escapando a toda velocidad en una ambulancia  es una delicia. El hecho de que estas escenas estén grabadas de maneras subjetiva, como si se tratase de uno de esos videojuegos de acción en primera persona, provoca que las vivamos con mucha más intensidad.
Sí que hay pequeñas cosas del argumento, que analizadas desde un punto de vista racional, resultan algo incongruentes: el hecho de que Cliff no lleve a su amigo a un hospital cuando está sufriendo algún ataque producto de su metamorfosis en monstruo, o que en ocasiones en vez de ayudarle siga grabando como si tal cosa. Son pequeñas licencias que se toma la película para poder contar y documentar la historia, que no empañan para nada el resultado.
Una película diferente, fresca, con un ritmo vertiginoso, que no deberías dejar de ver. Sin lugar a duda, uno de los mejores Mockumentary que he visto y que ha conseguido que me reconcilie con este género.
 





martes, 27 de enero de 2015

FROZEN (2010)

 
Un survival horror entretenido. De esos en los que se somete a los protagonistas a una situación extrema en plena naturaleza y que podría ser perfectamente real, lo que la hace más aterradora y perturbadora. Frozen muestra la cara más cruel de la naturaleza, la dureza del frio y cómo un lugar de recreo y diversión puede convertirse en un territorio hostil. Una película de temática similar es la conocida Open Water (2013), donde una pareja de submarinistas es abandonada en alta mar, en una zona infectada de tiburones y tienen que agudizar el ingenio para intentar sobrevivir.


Es una película de bajo presupuesto dirigida por Adam Green, director del conocido slasher Hatchet (2006). Cuenta con un reducido número de  actores y la acción se desarrolla prácticamente en un único escenario. Dos amigos, muy aficionados a los deportes de invierno, deciden pasar, como cada año, un fin de semana junto con la novia de uno de ellos en una estación de esquí. Allí, debido a una serie de hechos fortuitos que no os voy a revelar, acabarán atrapados en un telesilla, solos, de noche y abandonados a su suerte.


Debido al realismo de la película nos identificamos fácilmente con los protagonistas, llegando incluso a  buscar posibles soluciones para salir de la difícil situación en la que se encuentran. Los personajes están más desarrollados de lo que suele ser habitual en este tipo de películas. Conocemos sus miedos, su manera de pensar y sus motivaciones a través de las conversaciones que mantienen tanto cuando están disfrutando de su perfecto fin de semana, como cuando la situación se pone de lo más peliaguda. Hay incluso una conversación muy curiosa que mantienen en el telesilla sobre cuál sería la mejor forma de morir.


Frozen es una película tensa, angustiosa, donde el entorno, una estación de esquí desierta y, más concretamente, el telesilla, produce una sensación de agobio y claustrofobia que sorprende al tratarse de un espacio abierto. Su director Adam Green ha sido capaz de trasmitirnos, con muy pocos medios,  toda la angustia que están viviendo los protagonistas. Porque ¿quién no se moriría de miedo al verse atrapado en un telesilla a considerable altura, en una estación de esquí que no volverá a abrir hasta dentro de siete días y en la que se espera una tormenta de nieve durante la noche?

Aunque la película me ha gustado bastante, sí que vi cosas que me chocaron un poco. Por ejemplo, no entiendo cómo una persona puede dormirse en plena tormenta de hielo y nieve,  agarrada a la barandilla del telesilla con la mano desnuda. Me pareció más una excusa para darle un mayor dramatismo a la película, que  una situación verosímil. O cómo estando a tan bajas temperaturas no sale vaho cuando están hablando. Sin embargo, son pequeños detalles que no afectan a la valoración general de esta película.

En resumen, Frozen me ha gustado. Es  una película pequeña, sin grandes pretensiones, que consigue mantenernos enganchados a la pantalla durante su apenas hora y media de metraje, a pesar de transcurrir prácticamente en un solo escenario. Una película que consigue con escasos recursos y personajes contarnos una historia verosímil, sencilla y terrorífica, que refleja lo indefensos que estamos todos ante la Naturaleza en estado puro.