sábado, 14 de noviembre de 2015

SLITHER (2006)


Siempre me han encantado los carteles de las películas y retengo muchos de ellos en mi memora desde pequeña, cuando solía acompañar a mi padre al videoclub y me escabullía a la sección de terror para ver todas esas carátulas tan impactantes.  Slither (2009) ya me pilló más mayor, pero posee también una de esas portadas inolvidables: la pierna de una mujer asomando por una bañera a la que están subiendo una especie de babosas gigantes. No había encontrado el momento para ver esta película hasta que hablaron muy bien de ella en el podcast de 31 días de terror que el blog El pájaro Burlón realiza durante el mes de octubre. Creo que, esta película en concreto, la reseñan en su especial del año pasado pero es que desde que descubrí el podcast lo estoy devorando, jeje.
Un meteorito que alberga un parásito alienígena cae en un pequeño pueblo de la América profunda. El hombre más rico del pueblo, Grant Grant, es el primer infectado por este parásito que tomará el control de su cuerpo, su conciencia y empezará a transformarlo en un ser deforme. El parásito intentará dominar a todos los habitantes del pueblo mediante unas larvas que ha generado y que al infectar a los humanos hace que éstos se conviertan en zombis sedientos de sangre. El sheriff del pueblo y su antiguo amor serán los encargados de acabar con este alienígena que está dispuesto a apoderarse de  la especie humana.
La película fue escrita y dirigida por James Gunn, hoy bastante conocido por haber sido el responsable de la aclamada Los guardianes de la galaxía (2014). Gunn inició su carrera en Troma Entertaintment, una productora y distribuidora americana independiente especializada en la realización de películas de bajo presupuesto que se caracterizan por sus numerosas escenas de sexo, violencia y grandes dosis de sangre.
Una de las mejores bazas de esta película es el gran elenco de actores con los que cuenta. Un Michael Rooker inmenso en su papel de Grant Grant, cuya transformación en pulpo viscoso alienígena está muy bien hecha y requería, nada más y nada menos, de 7 horas y media de maquillaje. Para que luego digan que el trabajo de los actores no es duro, jejeje. En el papel de su esposa tenemos a la siempre encantadora Elisabeth Banks, que aquí me recuerda a la típica rubia guapa y elegante de las películas de Hitchcock. El sheriff del pueblo no es otro que Nathan Fillion, el simpático Castle (2009 - ), así que cuando lo vi aparecer a los pocos minutos de metraje supe que esta película  no iba a tener un tono muy serio, que digamos.

Slither es un tributo a todas esas películas de ciencia ficción de serie B de los años 70 y 80 que tanto nos hicieron disfrutar. Presenta muchos de los tópicos habituales en este tipo de producciones: policías poco espabilados, un alcalde estúpido al que únicamente le preocupa su reelección, lugareños paletos, etc. Pero a pesar de que todos estos elementos están muy vistos, Gunn le da un toque especial que hace que todo encaje a la perfección y que Slither sea un producto muy divertido y disfrutable.
El balance entre humor y horror de la película está muy bien equilibrado. Es gracioso ver cómo estas personas se enfrentan de una forma “seria” al ataque de babosas alienígenas que quieren introducirse en su cuerpo para controlar su mente. También es cierto que la película hace uso de gags y chistes fáciles, sobre todo en boca de ese alcalde tan maleducado y primitivo, interpretado por Gregg Henry. Por cierto, el nombre que tiene su personaje, Jack MacReady rinde homenaje al protagonista de esa joya de la ciencia ficción, La cosa (El enigma de otro mundo) (1982).

En una entrevista Gunn contó que la idea de esta película le había surgido un día que estaba cenando con su hermano y éste le pregunto qué sería lo más aterrador que se le ocurriría plasmar en un largometraje. Gunn le describió exactamente la escena que posteriormente reproduciría en Slither en la que una de estas babosas extraterrestres intenta introducirse en la boca de una adolescente mientras ésta estaba dándose un baño tranquilamente. Sin duda, una de las mejores y más aterradoras escenas de toda la película. Sin embargo, cuando se estrenó esta producción canadiense, allá por el año 2009, se generó una gran polémica a su alrededor ya que la tachaban de ser una copia de El terror llama a su puerta (1986). Gunn se defendió de las acusaciones alegando que no había visto dicha película hasta después de estrenar la suya, pero que ineludiblemente ambas habrían bebido de las mismas fuentes de inspiración: Vinieron de dentro de… (1975), Las mosca (1986), Basket Case (1982),… Yo que he visto ambas películas  puedo decir que ambas parten de la misma premisa: una babosa alienígena que se introduce por la boca de los humanos y los convierte en unos pseudo-zombis. Hasta ahí las similitudes porque todo lo demás es diferente. En la película de Gunn todos los humanos infectados que se convierten en zombis pasan a tener una conciencia única controlada  por el parásito que domina a Gran Grant, mientras que en la película del 86 no. La mayor parte de los protagonistas de la cinta ochentera son adolescentes mientras que en Slither sólo aparece la chica del episodio en el baño que os comentaba antes y el resto son los habitantes del pueblo que, como nos enseñan muy bien en la secuencia inicial, son mayoritariamente gente de mediana edad y ancianos. De hecho los más jóvenes y atractivos son los protagonistas y deben rondar los 40. No quiero extenderme más con este tema pero, resumiendo, creo que tienen bastantes diferencias.
Los efectos especiales y de maquillaje están muy bien realizados para la época de la cinta y se hizo poco uso de CGI, lo que siempre es de agradecer para los eternos enamorados de los métodos tradicionales, como una servidora.

Una de las partes que más me gustó en Slither se refiere a los recuerdos del parásito, en los que ataca y conquista otros planetas. Me parece que enriquece bastante la historia el mostrar las motivaciones del alienígena huyendo de lo habitual: máquinas de exterminación humana de las que desconocemos la razón de esa mala uva o ¿por qué los Aliens quieren acabar con los humanos?
En definitiva, Slither es una película divertidísima, con unos parásitos alienígenas de lo más asquerosos y unos protagonistas entrañables con los que, sin duda, disfrutaréis de lo lindo. Y , en serio, no os podéis perder la mutación de Michael Rooker, así que ya estáis tardando en abalanzaros sobre el sillón y poneros a verla.


domingo, 8 de noviembre de 2015

BODY BAGS (1993)



No sé si ya os había confesado mi absoluta devoción por John Carpenter,  es un director que me fascina. Hace poco he vuelto a revisionar dos de sus mejores películas: The Mist (1980) y The Thing (1982) y han reactivado mis ganas por devorar toda su filmografía. Esto me condujo a la película que hoy nos ocupa y de la que, sinceramente, no había oído hablar. 

Body Bags (1993) fue el episodio piloto de la serie que la cadena de televisión Showtime pretendía hacer a imagen y semejanza del éxito de la HBO, Tales from the Crypt (1989-1996). Sin embargo, la serie nunca salió a la luz y decidieron transformar estos tres relatos, de apenas media hora, en una antología que tuvo bastante éxito cuando fue lanzada al formato video en 1994.

Carpenter siempre había renegado de la televisión, de hecho se refería a ella como “el mueble que habla”. Para explicar por qué aceptó este proyecto hay que remontarse a sus anteriores trabajos: Big Trouble in Little China (1986), hoy película de culto, fue, en su momento, un fracaso de público y crítica que dejó al director sin ganas de trabajar con los grandes estudios de Hollywood. Intentó volver a trabajar con ellos en Memoirs of an Invisible Man (1992) pero no le dejaron mucho margen de maniobra e incluso le apartaron de la sala de montaje. Así que,  en este contexto, recibió con los brazos abiertos el proyecto para televisión de Body Bags ya que con él recuperaba la libertad creativa que le había sido negada en el cine. 

Para enlazar todos los segmentos contamos con el repugnante forense de la morgue, El Coronel, como maestro de ceremonias. Este personaje, por si no lo sabíais, ya que yo me enteré cuando recabé información sobre la película, es el mismísimo Carpenter maquillado por el gran Rick Baker. Según cuenta el director en una entrevista, que podéis encontrar en YouTube, el proceso de caracterización se realizaba bastante temprano y le resultaba horrible tener que estar 3 horas inmóvil en la sala de maquillaje. En la película, El Coronel se dedica a abrir y cerrar bolsas de cadáveres buscando aquéllos que han sido  producto de una muerte violenta y a contarnos su historia. Este personaje tiene un humor bastante negro relacionado con la muerte e incluso se queja de la cantidad de cadáveres que hay por causas naturales. Carpenter tuvo que divertirse de lo lindo interpretando este papel, jejeje.

Vamos con los segmentos. El primero, La estación de gasolina, está dirigido por Carpenter y trata sobre una joven estudiante de psicología que tiene un nuevo trabajo en el turno de noche en una gasolinera cercana a Haddonfield (guiño del director a Halloween, 1978). Durante la noche  acudirán una serie de clientes de lo más variopinto: borrachos, mendigos,.. Entre ellos se encuentran el conocido actor de An American Werewolf in London (1981), David Naughton y el gran Wes Craven. Poco después la chica será acosada por un asesino en serie que se ha escapado de un psiquiátrico y quiere acabar con ella.

La siguiente historia, también dirigida por Carpenter, se titula Pelo y cuenta la historia de Richard, un hombre de mediana edad angustiado por la pérdida del cabello que decide acudir a una clínica que anuncia un método milagroso. Allí el doctor y su enfermera, interpretada por la conocidísima cantante de Blondie, Deborah Harry, le someten a una cirugía que no tendrá, para nada, los resultados esperados, jejeje. 

En el último episodio, dirigido por Tobe Hooper, el conocidísimo director de The Texas Chainsaw Massacre (1974) y Lifeforce (1985),  tenemos a Mark Hamill, el auténtico Luke Skywalker, jejeje, interpretando a un jugador de béisbol profesional que pierde un ojo en un accidente. Mediante un proceso experimental le implantan el ojo de un recién fallecido, pero al poco tiempo este ojo le mostrará cosas que con el otro no ve y que pueden acabar con la tranquila vida que lleva junto a su mujer.  

Los dos primeros segmentos tienen esa mezcla de humor/terror que caracterizaba a Creepshow (1982) pero, sinceramente, aquí no están a la misma altura. Por el contrario, la historia de Tobe Hooper es más oscura y seria, mostrando unos asesinatos de lo más escabroso. Si os habéis dado cuenta, la temática de los dos últimos segmentos es la misma: modificación corporal por intervención médica, quedando la historia de La estación de gasolina, que para mí es la mejor, algo descolgada. 

Parece que John Carpenter se tomó esta película como puro divertimento, no sólo por su aparición como anfitrión, sino por los numerosos cameos de amigos con los que contó, porque además de los que he mencionado anteriormente también participaron: el director Sam Raimi (Evil Dead 1981) y Tobe Hooper y el actor  Tom Arnold como los ayudantes de la morgue. Sin duda, no es una de sus mejores películas, pero disfrutó enormemente con la experiencia y eso es algo que Body Bags transmite perfectamente al espectador. 

Puede que esta antología llegase en mal momento ya que este tipo de formato disfrutó de cierto éxito a finales de los 70 y en los 80 pero en los 90 estaba ya algo desgastado, de ahí que pasase algo desapercibida. Así que, desde aquí os invito a que la veáis porque no os podéis perder la divertida transformación de Carpenter como maestro de ceremonias y, además, estoy segura de que os divertiréis viéndola. Y no nos engañemos, ¿a quién no le apetece ver otra cara del universo Halloween, aunque sea en una gasolinera?


miércoles, 4 de noviembre de 2015

FESTIVAL DE CINE DE TERROR DE MOLINS DE REI 2015




Por segundo año consecutivo asistiré al Festival de Cine de Terror de Molins de Rei y esta vez convertida en Bloody Princess, jejeje. El festival tiene lugar en un pueblo muy cercano a Barcelona del 10 al 15 de Noviembre y este año celebra, nada más y nada menos, que su edición número 34. En cada ocasión eligen una temática y todos los cortos y películas están relacionados con ella, siendo este año el turno de las fobias. Todas las proyecciones tienen lugar en un solo cine, muy acogedor, al que todos vamos bien cargados de provisiones para afrontar las famosas “12 horas de Molins” con energía, jajaja.
Hay un montón de actividades alrededor del festival y una de las que más rabia me da no poder asistir es la presentación del libro Cine Fantástico y Terror Español porque a mí,  que soy adicta a los libros sobre cine de género, me hubiese encantado escuchar a sus creadores. Pero, quien sabe, a lo mejor me vengo con él bajo el  brazo, jejeje.

Este año solamente asistiré a las ya nombradas “12 horas de Molins”, 12 horas ininterrumpidas de cine de terror que tienen lugar la noche del día 14 (19.30-7.30). Allí tendré el placer de disfrutar de 6 películas, una de ellas sorpresa ya que no se descubrirá de cuál se trata hasta que se apaguen las luces y empiece la proyección. Puede que os preguntéis por qué 6 películas, si realmente son 7 las que aparecen en cartel y la razón es muy sencilla: me niego a volver a ver Bunny The Killer Thing (2015). La sufrí en la pasada edición de Nocturna, el festival de cine Fantástico de Madrid y me pareció un tostón inconmensurable. Sé que esta película cuenta con una legión de fans, pero a mí su humor absurdo no me hace ninguna gracia, igual que  Zombeavers (2014). Lo siento, pero tenía que decirlo, jajaja.
Guardo muy buen recuerdo de mi paso por el festival el año pasado. Vi peliculones como mi amada Starry Eyes (2014) o la salvaje Let us Prey (2014), tuve la suerte de conocer al gran equipo que hace posible este festival que me trató como a una autentica princesa sangrienta y a los que espero volver a ver este año. El espectáculo pirotécnico que mezcla luces y música y que inaugura “Las 12 horas” es absolutamente espectacular.

Y ya no me entretengo más y paso a hablaros de lo que verdaderamente nos interesa, las películas. Howl (2015): Un tren se queda parado en plena noche y es atacado por…hombres lobo (buena pinta); The Hallow (2015): Una pareja se muda con su hijo recién nacido a una zona rural y son asediados por espíritus (puede estar bien); Turbo Kid (2015): la conocidísima película de estética ochentera sobre un futuro post apocalíptico en la que un chico se enfrenta al villano que se ha adueñado del territorio (¡¡ganazas!!); Deathgasm (2015): Dos perdedores invocan sin querer a unas fuerzas demoniacas y tendrán que luchar por sobrevivir (interesante, jejeje) y We are still here (2015): Una maldición demoniaca  asola durante años  una casa a la que se acaba de mudar una familia que pretende superar la muerte de su único hijo (muchas ganas de verla también).
La selección tiene muy buen pinta, ¿verdad? Y eso que todavía no sabemos la película sorpresa que normalmente se lleva la mayor parte de los aplausos de la sala. El año pasado nos deleitaron con El descuartizador de Nueva York (1982) de Lucio Fulci, en la que cada vez que oíamos al asesino que hablaba como un pato sí, habéis oído bien, como un pato, el público se desternillaba de la risa.
El Festival de Terror Molins es ese evento acogedor y con una ambientazo de público que os gustaría tener cerca de casa, para no perdéroslo ni un día. Es de esos festivales con magia propia, gracias al cariño con el que está organizado y los peliculones con los que nos deleitan. Sin duda, si tenéis la oportunidad  de ir, os lo recomiendo encarecidamente porque será una experiencia que disfrutaréis mucho y querréis volver al año siguiente, y al siguiente y……..


miércoles, 28 de octubre de 2015

THE GUEST (2014)


Cuando se estrenó esta película en nuestro país, allá por el mes de Abril, los blogs y las redes sociales se deshacían en elogios y todo el mundo hablaba de The Guest (2014). Yo tardé bastante en verla porque cuando una película está hasta en la sopa me da una pereza enorme verla, y ya no os cuento hacer la crítica. Esa es la razón principal por la que no he reseñado todavía It Follows (2014) porque, a pesar de que me gustó bastante, creo que ya se ha escrito demasiado sobre ella, como para ponerme yo también con el tema, jejeje.
Los responsables de esta joya no son otros que el dúo formado por Adam Wingard (director) y Simon Barret (guionista), conocidos ya en este blog gracias a otra de sus genialidades: Tú eres el siguiente (2011). A pesar de que su segmento en V/H/S (2012) no me gustó mucho, no sé cómo puedo yo seguir sin ver la primera película que hicieron juntos, A Horrible  Way To Die (2010), así que tendré que remediarlo en próximos #FrightFridays, jejeje.  Wingard y Barret son conocidos por realizar películas de género de bajo presupuesto en las que le dan un nuevo giro a las temáticas habituales del cine de terror. En The Guest han virado su rumbo hacia el thriller y el invento no les ha salido nada, pero que nada mal.
David es un soldado muy atractivo y educado, que visita a la familia Peterson alegando que fue compañero en el ejército de Caleb, el hijo fallecido de la familia. Los Peterson están encantados con su visita y le invitan a quedarse con ellos el tiempo que necesite. David es encantador con todos los miembros de la familia, pero de repente empiezan a sucederse extrañas muertes y accidentes a su alrededor, que parecen indicar que no todo es lo que parece.

The Guest no es una película de terror, es más bien un thriller de acción con tintes de ciencia ficción, mezclados con momentos bastante violentos en los que sí, tenemos sangre, jejeje. Además tiene una clara estética ochentera que le proporciona un aura de lo más enigmática. Como podéis ver, es una película que no admite clasificaciones y que tendréis que ver y disfrutar de principio a fin.   
Como ya os he comentado antes, el presupuesto con el que contaban Wingard y Barret antes del bombazo que supuso Tú eres el siguiente era bastante ajustado, por lo que los papeles de sus películas solían recaer en amigos o incluso en ellos mismos. En The Guest se permitieron el lujo de realizar audiciones y conseguir los mejores actores que pudieron encontrar para su película. Para el papel del carismático y, al mismo tiempo, inquietante soldado eligieron a Dan Stevens, el irreconocible Matthew Crawley de Downton Abbey (2010- ) (Puede que os sorprenda que yo haya visto esta serie, pero una es Filóloga inglesa y todo lo British me vuelve loca y ¿qué hay más British que Downton Abbey?, jejeje). Siendo francos, me costó darme cuenta de que  Stevens era el actor de esta cinta, así que os voy a contar de qué forma tan graciosa lo descubrí. Aquí va mi segunda confesión de esta reseña, no os acostumbréis ¿eh? Aunque la tendencia está cambiando, el cine de terror ha estado mayoritariamente orientado al público masculino, por lo que en las películas abundan las mujeres explosivas y los desnudos femeninos. Pues bien, cuando yo vi aparecer a ese soldado tan atractivo y de cuerpo atlético, al que yo no conocía, paré rápidamente la cinta para sumergirme en google y averiguarlo. Me quedé ojiplática cuando descubrí que era el insulso de Matthew Crawley, al que había visto mil veces y que para mí tenía el mismo atractivo que un azulejo del baño. Me refiero a su caracterización como hombre refinado de época, no a su actuación que también era soberbia. Según he leído, el actor británico tuvo que someterse a una dieta estricta y a duras sesiones de entrenamiento para conseguir el cuerpo musculado con el que aparece en pantalla. De hecho, la escena en la que Stevens se quita la camiseta, para deleite del público femenino, fue la última que se grabó para dar tiempo al actor de alcanzar el cuerpo fibroso que querían conseguir.
Su antagonista es Maika Monroe, la conocidísima actriz protagonista de It follows. En su papel en esta película representa a la hija de los Peterson, una chica fuerte y luchadora que empieza a dudar, casi desde el primer momento, del soldado. Me gustan los papeles que desempeñan las mujeres en las películas del  tándem Wingard/Barret. Ellas son las heroínas, fuertes y luchadoras que se enfrentan al mal que las acecha y sin la ayuda de nadie consiguen salvar la situación.
Uno de los platos fuertes en  The Guest es esa tensión que se crea alrededor del soldado y que, según avanza la película, se va incrementado hasta que, prácticamente llegados al final, nos desvelan lo que verdaderamente ocurre y que, os puedo asegurar, os va dejar con la boca abierta. Lo que pretendían conseguir sus responsables dilatando tanto el clímax era que los espectadores proyectásemos nuestras ideas sobre lo que oculta David y creásemos nuestras propias teorías. Es muy curioso cómo, al comentar la película con otras personas que la han visto, nos damos cuenta de que cada uno pensó una cosa diferente acerca de cuáles eran las verdaderas motivaciones de David.
La acción transcurre en los días previos a la celebración de Halloween, por lo que todo está lleno de calabazas y de la decoración típica de esta festividad. La escena final, una de las más impactantes de la película, tiene lugar en un laberinto, de lo más impresionante, que se han montado en el instituto para celebrar la noche de los muertos. En este laberinto no sólo rinden tributo a su anterior película escribiendo en una de las paredes You’re Next, sino que también hay claras referencias a Halloween III (1983) con la aparición de las famosas caretas de la calabaza, la bruja y la calavera.
En The Guest destaca notablemente la música electrónica de estilo ochentero que da a cada escena la fuerza que se merece. También hay que resaltar la peculiar estética de la película en la que abundan los colores vibrantes y luminosos y que se aleja de las atmósferas oscuras y sórdidas creadas en sus anteriores trabajos.

Una película de culto casi desde su estreno y con uno de los “villanos” más carismáticos de los últimos tiempos, creo que tiene los ingredientes necesarios para recomendárosla encarecidamente. Además, como en ella confluyen varios géneros, creo que puede ser del agrado de la mayor parte del público. Y por lo que más queráis, tenéis que ver a Dan Stevens porque está que se sale en este papel.
PD. Wingard y Barret están preparando la que será su siguiente película, The Woods, y lo único que se ha filtrado sobre ella es que tratará sobre un grupo de estudiantes que se van de campamento y allí serán atacados por algo o alguien. Un argumento típico en las películas de terror al que estoy segura que este dúo le dará ese giro sorprendente al que no tienen acostumbrados.  


sábado, 24 de octubre de 2015

DEADLY FRIEND (1986)



Conocí esta película gracias a mi gran amigo Salva Valero, del programa de radio Noches de Terror y del podcast Terrores Nocturnos, que me habló de ella y a la que incluso le dedicó parte de uno de sus programas que podéis escuchar aquí. Cuando hice mi búsqueda exhaustiva de cintas para Halloween como buena Sherlock Holmes y di con Deadly Friend (1986), tuve claro que la elegiría para este especial porque siempre hay ganas de ver una película del maestro Wes Craven. Es una de sus producciones menos conocidas, de la que incluso el propio director renegó debido a los cambios que se vio obligado a realizar sobre su obra original y que no le dejaron contento con el resultado.
Paul, un estudiante aventajado con grandes conocimientos de inteligencia artificial y matemáticas, se muda junto a su madre y BB, un robot de su creación, a un nueva ciudad para continuar con sus estudios. Al poco tiempo conoce a Tom, el repartidor de periódicos, y a su encantadora vecina, Samantha, de la que se enamora rápidamente. Sam tiene problemas en casa y, como consecuencia de ellos, muere al caerse por las escaleras. Paul, desolado por la perdida, intenta revivir a su amada instalando uno de los chips de BB en el cerebro de Sam. Sin embargo, no todo saldrá como Paul espera, ya que la chica vuelve con oscuras intenciones.

Deadly Friend me resultó un poco confusa, con esto no quiero decir que no me gustase, merece la pena verla aunque sólo sea por esa gran escena con el balón de baloncesto, jejeje. El problema que le vi es que tenía partes muy naïves con esos adolescentes tan sumamente inocentes, porque la broma de Halloween que consiste en saltarse la valla de la casa de la bruja del barrio para tocar su timbre, me parece un poco, no sé, infantil para la edad de estos chicos, ¿no? Esto se contrapone con las escenas tan sangrientas que hay en ocasiones y que te sacan un poco del tono dramático que tiene la película, y  ya no hablemos del final que, aparentemente, no tiene ningún sentido y que tiene toda la pinta de estar puesto con calzador.

Todo este caos se entiende cuando leí lo complicada que había sido la producción de esta película. La idea original del bueno de Wes Craven era haber hecho un thriller sobrenatural, con calificación PG (los padres deben orientar sobre el contenido a los menores de 10 años), en la que el verdadero monstruo hubiese sido el padre de Sam. Sin embargo, la Warner Bros. quería que esta cinta fuese similar al último éxito de Craven, A Nightmare on Elm Street (1984), y le instaron a incluir escenas más gore y un nuevo final por lo que pasó a obtener una calificación R (menores de 17 años acompañados por adultos), que normalmente supone el fracaso económico de una película.  Pero los cambios no terminaron aquí, ya que la MPAA (Asociación Cinematográfica de EEUU) también llevo a cabo sus habituales recortes. Craven cuenta en una entrevista que una de las partes que eliminaron pertenecía a la escena del baloncesto que os comentaba antes, en la que se podía ver a la víctima corriendo durante unos segundos de un lado para otro sin cabeza. Así que, con todas estas modificaciones no es de extrañar que el director reniegue de la cinta porque el resultado tiene poco que ver con su proyecto.
A pesar de todo esto, puede verse el toque característico de Craven y las similitudes que tiene con Nightmare on Elm Street en los sueños que tienen los dos protagonistas y que son a cada cual más sangriento y oscuro.

En el reparto destaca Kristy Swanson interpretando a la chica robot/zombi. En la primera parte te encariñas con su cara de ángel y su dulzura, pero tras ponerle el chip, un poco de sombra de ojos y la postura de manos del saludo vulcaniano, ¡¡tenemos a una robot asesina!! Lo que nadie explica y queda un poco extraño es por qué con la instalación del chip adquiere una fuerza sobrenatural. Matthew Labyorteaux que interpreta a Paul, fue una estrella televisiva a principios de los ochenta por su papel en Little House on the Prairie (1976-1983), que como comprenderéis yo no he visto, jejeje. Me hizo mucha ilusión encontrarme con la que para mí siempre será Mama Fratelli de los Goonies (1985), Anne Ramsey, pero la estrella indiscutible de Deadly Friend es BB, ese robot amarillo tipo WALL-E construido por Paul, que tiene bastante mala leche y una lengua de trapo muy al estilo de los Gremlims. Menudo justiciero esta hecho BB, jajaja.

El resto de los personajes son bastante planos ya que desconocemos las motivaciones o problemas que hacen que el padre de Sam sea un monstruo, o por qué la vecina loca es tan violenta con la gente que ronda su casa.

El final de Deadly Friend no hay por dónde cogerlo. Menuda feliz idea tuvo Mark Tapin, cabeza pensante de este cambio y presidente, por aquel entonces, de la Warner. La escena que, no me digáis por qué, me recordó el momento en  que Schwarzenegger se quita la máscara en Total Recall (1990), sólo tendría sentido si se tratase de otro sueño macabro de Paul, ¿no os parece?
En resumen, una película que merece la pena ver o revisitar acompañado por estos amigos que estamos intentando introducir en nuestro mundo de horror lovers, jejeje. Tiene el encanto de constatar cómo en los 80 no necesitaban complicadas sesiones de maquillaje o recurrir al CGI para conseguir transformar a un ser humano en robot, un poco de sombra de ojos y marchando…

domingo, 18 de octubre de 2015

SILVER BULLET (1985)


Sinceramente, ésta ha sido una de las críticas que más me ha costado escribir, no porque no me gustase la película, sino porque me enteré de la trágica historia del protagonista y la verdad es que me afectó, que aunque una sea horror lover, también es muy sensible con estas cosas. No había oído hablar de Silver Bullet (1985), lo único que sabía era que, en cierta manera, tenía que ver con Halloween. Pero nada más empezar y ver al niño protagonista enseguida me recordó  The Lost Boys (1987). Me resultaba una cara tan familiar del cine de los 80 que paré la cinta un momento para investigar qué otras películas había hecho y fue ahí cuando me saltó la noticia de su trágica muerte y de su complicada juventud en la meca del cine, muy al estilo de la vivida por Drew Barrymoore o River Phoenix. Así que, como podéis imaginar seguí viendo la película con cierta tristeza pensando que ese niño que aparecía en pantalla y que acaba de empezar su carrera en el cine, desconocía en ese momento lo que la fama le iba a deparar.

Quiero que se recuerde a Corey Haim por los grandes papeles que realizó y con los que nos hizo soñar, así que empiezo ya con el argumento de la película.  Estamos en 1976, en Tarker’s Mills, el típico pueblo americano tranquilo donde nunca pasa nada y todo el mundo se conoce.  De repente, se empiezan a suceder una serie de extraños asesinatos y la gente del pueblo teme que un psicópata este rondando la zona. Marty, un niño que va en una silla de ruedas muy peculiar, está convencido de que el asesino es un hombre-lobo y convencerá a su hermana y a su tío Red para que le ayuden a buscarlo entre sus vecinos.
La producción de esta película, basada en la novela de Stephen King, Cycle of the Werewolf (1983), fue un poco accidentada. El productor de la cinta, Dino De Laurentiis, que ya era conocido por su difícil carácter, tenía en esta época los derechos sobre las novelas de King. En un primer momento eligió como director a Don Coscarelli, conocido por la saga Phantasm, pero tras grabar una serie de escenas abandonó el proyecto por las tensiones con De Laurentiis. Finalmente, tomo las riendas el director Daniel Attias, para el que Silver Bullet fue su primera y única película, ya que ha dedicado, casi exclusivamente, su carrera al mundo de la televisión.
Esta película, una de las adaptaciones menos conocidas de la obra de King, es bastante infantil y con notables errores de guion, pero considero que posee esa magia ochentera de la que siempre os hablo y está bien para pasar una tarde entretenida o para introducir a un amigo en el cine de terror. Silver Bullet es una cinta de hombres-lobo en la que los protagonistas principales son niños, con lo cual no podemos esperar grandes dosis de terror, aunque sí que hay algún asesinato ligeramente sangriento y escenas, como la de la persecución en el puente, que me resultaron muy tensas.
Uno de los principales atractivos de la cinta es averiguar la identidad del hombre-lobo que no se desvela hasta la segunda mitad de la película, mediante una escena de lo más ingeniosa en la que los espectadores nos enteramos antes que los propios protagonistas.

El diseño de la bestia tuvo bastantes problemas. En primer lugar, Don Coscarelli inició el rodaje por las escenas en las que no aparecía el licántropo porque De Laurentiis había rechazado la primera versión del disfraz. Esto demoró la producción y fue una de las principales razones por las que Coscarelli abandonó el proyecto. Por otro lado, fue expreso deseo de Stephen King que el hombre-lobo no apareciese mucho en pantalla y que éste no fuese demasiado monstruoso, ya que pretendía diferenciarlo de los licántropos que aparecían en otras películas de la época. Yo pienso que, como al final se tuvo que recurrir al primer diseño del hombre-lobo para no cancelar la producción, no querían mostrarlo demasiado porque eran conscientes de que no era ni la mitad de bueno que el de An American Werewolf in London (1981) o The Howling (1981). Pero, por si esto no fuera poco, el bailarín que se contrató para que llevase el traje de la bestia no era del agrado de De Laurentiis y, al final, el papel recayó en el actor que interpretaba al licántropo en su forma humana. Menudo carácter el de este hombre, ¿no?

Prácticamente los únicos papeles que están desarrollados son los de Marty y su tío Red, interpretados respectivamente por Corey Haim y el magnífico Gary Busey. Marty tiene la silla de ruedas más chula que hayamos visto nunca , cuyo nombre da título a la película original, Silver Bullet. Cuando vi al niño, que no tendría más de 8 o 9 años, montado en esa silla de ruedas motorizada, lo primero que pensé es  qué clase de madre permitía eso, pero claro, estamos en los 80, una época en la que no se tendía a la sobreprotección de los niños que vivimos ahora. Volviendo otra vez al título de la película, en la versión original se refiere al nombre que Marty le ha puesto a su moto-silla, pero el título que le pusieron aquí en España, Silver Bullet, no hay por dónde cogerlo. Os puedo contar mi teoría pero ,claro, hay que hilar muy fino y buscar la correlación a la fuerza. Yo creo que podría referirse al coche que conduce el hombre-lobo en su forma humana que, en cierta ocasión, casi atropella al niño y es de color azul. Como ya os digo, esto es buscándole tres pies al gato, porque el título no tiene ningún sentido, pero la traducción de los títulos de las películas en España es sin duda un poltergeist que ya trataremos en otro momento.

En cuanto a los fallos del guion, que fue escrito por el propio King, con lo cual no sé si lo serán también de la novela  porque no la he leído, son abundantes. En primer lugar, Marty es un niño parapléjico, pero tiene un destreza sorprendente para subirse a árboles o salir a la calle por la ventana de su habitación y yo, sinceramente, no le vi unos brazos a lo  Schwarzenegger. Por otro lado, si se supone que hay un asesino o un hombre-lobo acechando la zona, no me parece muy lógico que el protagonista se vaya a tirar cohetes en medio del bosque en plena noche, porque luego pasa lo que pasa. Y una cosa con la que ya me partí de risa fue cuando Marty y su hermana le dan a su tío sus pequeñas medallas de plata para que las funda y acuñe una bala con la que matar al hombre-lobo. Menudo tamaño tiene el proyectil. Me he planteado llevar las pocas cosas que tengo de plata para que me las fundan porque parece que triplican el tamaño, jejeje.

Ah, y se me olvidaba, os preguntaréis qué tiene que ver todo esto con Halloween, ¿no? Pues la escena final, cuando los protagonistas se van a enfrentar a la bestia porque es noche de luna llena, coincide casualmente con Halloween (uy, por los pelos, jejeje). Resumiendo, Silver Bullet no es una gran película de hombres-lobo pero tiene un encanto especial y con ella  podéis pasar un rato entretenido, sobre todo con esos fallos o momentos de la cinta que carecen de sentido.


sábado, 10 de octubre de 2015

SATAN´S LITTLE HELPER (2004)


En mi investigación sobre películas de terror relacionadas con Halloween,  Satan’s Little Helper (2004) aparecía en todas las listas y la mayoría la catalogaban como una extraña joya del cine de terror. Yo no sé si diría tanto porque hay alguna cosa que me saca un poco de quicio, pero estoy de acuerdo en que es una película original, diferente y bastante entretenida.
Dougie es un niño de 9 años que está obsesionado hasta tal punto con un videojuego llamado Satan’s Little Helper, que se ha disfrazado para Halloween como el personaje que allí aparece.  Su hermana ha vuelto a casa con un nuevo novio para disfrutar de la fiesta junto a su familia, pero a Dougie no le ha hecho ninguna gracia este invitado inesperado. El niño se marcha de la casa enfadado, y paseando por el barrio se encuentra con un hombre que, vestido de negro y con una careta de demonio, está decorando su porche para la fiesta de Halloween con lo que parece ser un cadáver real. Dougie  se ofrece a ser su ayudante porque cree que ha encontrado al demonio de su videojuego, sin percatarse que está frente a un asesino real y le pide que acabe con el novio de su hermana.
¿Cómo os habéis quedado los que no habéis visto la película? Jajaja. El argumento parece una auténtica tontería, ¿verdad? Realmente lo es, pero su guionista y director, Jeff Lieberman, ha conseguido darle un giro de 180 grados a la historia, gracias a su sádico sentido del humor, que al final te resulta hasta interesante. Satan’s Little Helper es una comedia de terror muy irreverente que sin duda os sorprenderá tanto como a mí.
La película puede considerarse como una sátira bastante exagerada del abuso que los niños hacen de los videojuegos y de cómo hay una tendencia, cada vez mayor, a que éstos sean cada vez más reales, provocando que los más pequeños no diferencien bien la realidad de la ficción. Os he dicho que es exagerada porque no es creíble que el protagonista, Dougie, sea tan sumamente ingenuo como para creerse que los asesinatos y las fechorías que perpetra el asesino no son reales. Como recordaréis, al principio os comentaba que algo en la película que me sacaba de quicio, era este niño. Me resultó insoportable de lo tonto que es, pero menos mal que el demonio/asesino que lo acompaña, casi en cada momento, tiene tanto carisma sin apenas pronunciar una palabra, que acabó con mis deseos de aniquilar a la criatura, jajaja. He leído por algún lado que realmente este papel se escribió para un niño más pequeño, de unos 4 o 5 años, pero que a los productores les daba miedo la posibilidad de traumatizar a un actor tan joven. A mí esto me parece muy bien pero, ¿por qué no modificaron el papel para adecuarlo a la edad del nuevo personaje? Un poltergeist inexplicable.
La película es soberbia en sus dos primeros tercios con ese humor políticamente incorrecto que destila. Una de las mejores escenas de la película es aquella en la que Dougie y el “demonio” van a un supermercado a comprar golosinas y se lo pasan pipa atropellando con un carrito a la gente que está en el parking. Mientras tanto, el niño va gritando los puntos que van obteniendo por los atropellos: un hombre ciego, una embarazada,… Digamos que es un placer culpable porque es una escena que te hace gracia, pero al mismo tiempo eres consciente de que lo que estás viendo es una auténtica barbaridad.
En mis indagaciones sobre Jeff Lieberman, he averiguado que es un director considerado de culto, gracias principalmente a sus películas de terror y thrillers: Squirm (1976), Blue Sunshine (1978) y Just before Down (1981), pero yo sinceramente no le conocía, ni he visto sus películas. Investigando un poco sobre él y esta producción, me he enterado de cómo le surgió la idea para el guion y he alucinado con las ocurrencias que tienen los norteamericanos. Resulta que Lieberman celebró su 50 cumpleaños con una fiesta de disfraces y, en un momento dado, un hombre disfrazado de gorila entró por la puerta de su casa y se puso a bailar con él. El director supuso que era un amigo suyo por la corpulencia y los ademanes del primate, hasta que vio a ese amigo en el salón con otro disfraz. En ese momento, la diversión se trasformó en miedo, ya que no tenía ni idea de quién era el gorila con el que estaba bailando. Al final, resultó que  un amigo suyo que no había podido ir al cumpleaños y  le había enviado al gorila como regalo. Ahora viene lo más fuerte: resulta que en EEUU existe algo que se llama GorillaGram (Gorilla+Telegram) y que consiste en que una persona disfrazada de gorila se encarga de llevar felicitaciones o regalos a cumpleaños o eventos en nombre de la persona que lo ha contratado. Me quedo sin palabras.
Volvamos con Satan’s Little Helper porque hay determinadas cosas que no me terminaron de encajar. Por ejemplo, cuando Dougie le dice a su madre que quiere casarse con su hermana y que odia a todos los novios que ha tenido y ésta ni se inmuta, o los saqueadores que aparecen en determinado momento y no sabes muy bien qué sentido tienen. Después, creo que la película se desinfla en su tramo final cuando, POR FIN, Dougie se da cuenta de que el “demonio” es un psicópata y que sus asesinatos son reales, porque la historia se vuelve más convencional y el humor negro desaparece. Además, la resolución final es un poco WTF.
Pero bueno, obviando estos temas y lo insoportable que resulta Dougie, os recomiendo esta película porque creo que no os deberíais perder su humor irreverente y al “demonio”, que es muy, pero que muy, bueno. Además, la idea de que una fiesta de disfraces, en este caso Halloween, es el mejor sitio para que se escondan o pasen desapercibidos asesinos y psicópatas porque casi todo el mundo lleva máscara o es irreconocible, me parece un planteamiento muy interesante que yo desarrollaría hacia una vertiente mucho más sangrienta y menos cómica.