miércoles, 30 de septiembre de 2015

MIDNIGHT MEAT TRAIN (2008)


Descubrí esta película gracias a un blog mexicano que adoro: El Horror. Con bastante frecuencia sacan listas con diferentes temáticas: “Películas de terror desconocidas”, “Los nuevos clásicos de terror” o “Los mejores slasher modernos”, en la que precisamente  di con esta cinta. Os recomiendo que echéis un vistazo al blog porque vais a descubrir muchas películas desconocidas que son una auténtica delicia.
 
Midnight Meat Train (2008) es una película impactante, posee un alto contenido de violencia y su potencia visual es abrumadora. Los asesinatos están grabados a cámara lenta y con giros de cámara que me recordaron, en gran medida, a lo que pudimos ver en Spartacus (2010-2013).  Sólo os digo que no soy una persona que se impresione con facilidad y que veo muchas películas de terror cenando en mis ya conocidos #frighfriday, pero con ésta tuve que aparcar un rato mi pizza porque me costaba masticar viendo semejantes imágenes. Con eso, os lo digo todo.
Leo es un fotógrafo que busca captar la verdadera esencia de la ciudad de Nueva York, retratando sus aspectos más sórdidos. Una noche, el fotógrafo salva a una chica de ser atacada por una pandilla en el metro pero al día siguiente se entera por los periódicos de que la mujer ha desaparecido. Acude a la policía para contarles lo que sabe, pero estos no dan mucho crédito a su testimonio, así que Leo decide volver al metro e investigar, no solo ésta, sino otras desapariciones que se están produciendo en el mismo lugar.
 
Lo primero que  llamó mi atención en esta película fue ver a Bradley Cooper en el papel de Leo y a la exuberante Brooke Shields como la directora de la galería de arte a quien el protagonista trata de impresionar con sus fotografías. No tenía ni idea de que salían actores conocidos y, sinceramente, creo que a Cooper el papel le quedaba grande. La estrella indiscutible de esta cinta es el actor Vinnie Jones como el carnicero Mahogamy. El pavor que me producía este hombre con su sola presencia, ya que no pronuncia ni una sola palabra (bueno, al final puede que diga tres, jejeje), era apabullante. Es  de los mejores asesinos que yo he visto en mucho tiempo.
Midninght Meat Train está basada en un relato corto del conocidísimo escritor y director  Clive Barker, autor de obras tan conocidas como Hellraiser o Razas de Noche. ¿Quién no conoce a Pinhead o a los Cenobitas? Yo sí que los conozco, aunque todavía no he visto Hellraiser. No me digáis por qué, pero siempre me ha dado mucha pereza ver esta película, pero después de ver cómo funciona la mente del Sr. Barker estoy segura de que me gustará (momento confesión). Como os estaba contando, este relato pertenece al primer volumen de la saga Libros de Sangre y hay muchos que apuntan que es superior a la película, así que en vuestras manos dejo que querías haceros con un ejemplar si todavía no lo habéis leído, que yo voy a hacerme con el mío ¡ya!
 
La historia te atrapa, te hipnotiza, de igual manera que le pasa a nuestro protagonista Leo que, cuando descubre lo que está haciendo Mahogamy, no puede dejar de seguirle para saber más sobre este sádico carnicero. Para Leo, Mahogamy se convierte en una obsesión y, a pesar de saber que está haciendo algo que no debería porque, sin duda, le va a acarrear consecuencias negativas y, en este caso concreto, nefastas, no puede dejar de seguirle. Es algo que  escapa a su control.
Su director, el japonés Ryuhei Kitamura debutó en Hollywood con esta película y en ella puede verse el gusto por la estética que  los directores asiáticos de cine tienen en sus películas. La ambientación es bastante oscura y sórdida y las escenas de los asesinatos grabados a cámara lenta, donde todo se ve perfectamente desde todos los ángulos, son brutales. Se abusa un poco del CGI, pero, claro, ver cómo sale el chorro de sangre a perfecta cámara lenta desde una panorámica de 360 grados no se consigue de otra manera.
 
Algo curioso que pasó con esta producción, en la que ya os digo que se fue mucho dinero en los efectos especiales, fueron los problemas que tuvo con su estreno. The Midnight Meat Train se estrenó directamente en unos cines denominados “Discount Theaters”, que proyectan aquellas películas que ya han salido de los circuitos de primera línea por poco más de un dólar. Así que, os podéis imaginar el cabreo que se pilló  Clive Barker ya que esto provocó una recaudación bastante pobre en taquilla. Podéis encontrar por internet las encendidas declaraciones que lanza Barker contra Lionsgate y especialmente contra su presidente, Joe Drake.
La cinta me gustó y consiguió atraparme totalmente, aunque sí considero que hay cosas que no quedan totalmente explicadas. Por ejemplo, no sé cuál era el significado de las marcas que lucen Mahogamy y Leo en el pecho o la relación tan rara que guarda el fotógrafo con su pareja o cómo es posible que en la carnicería que aparece en pantalla la gente entre y salga a su antojo pero, ¿qué medidas higiénicas son esas? Jejeje. Sinceramente, son pequeños detalles que no empañan para nada la película y que no hacen más que acrecentar mis ganas de leer el relato, donde seguro que todo esto está mucho mejor explicado.
 
Resumiendo, Midnight Meat Train no es una película apta para todo el mundo, y menos para aquellos que se impresionan con facilidad. Los asesinatos son bastante brutales, nuestro amigo Mahogamy no se anda con contemplaciones. Pero lo que me dejó con la boca abierta y, estoy segura que a  vosotros también, es ese giro argumental final que ha generado bastante controversia. Nada más verlo a mí se me quedo una cara de WTF tremenda, pero a media que he ido digiriendo la película (y nunca mejor dicho, jejeje) me gusta más y me hace interesarme por la obra de semejante genio creativo. Así que, creo que, no tardando mucho, me convertiré en una incondicional  de Clive Barker.
 
 

jueves, 24 de septiembre de 2015

ZOMBIS MOMENTS: FIDO (2006) / LIFE AFTER BETH (2014)


Os traigo una nueva entrega de la sección  Zombis Moments, que seguro que ya la echabais de menos, jejeje. Las dos propuestas de hoy tienen en común el humor y es que son dos comedias de terror de temática zombi al más puro estilo de Shaun of the Dead (2004). Pero esto es lo único en lo que se parecen, en las sonrisas y carcajadas que nos van a provocar, ya que, por lo demás, son totalmente diferentes. Una es un peliculón y la otra es bastante  flojita, aunque posee escenas y situaciones bastante graciosas. Estoy segura de que, en mayor o menos medida, ambas os van a hacer pasar momentos muy divertidos, sin dejar nunca de lado la parte más sangrienta que tanto nos gusta y que aquí también vamos a disfrutar.

FIDO (2006)

La verdad es que había oído hablar mucho y muy bien de esta producción y no entiendo porque había tardado tanto en verla, ya que es una de esas joyas difíciles de encontrar. Así que, no voy a dejarlo para el final como acostumbro y desde ahora mismo os recomiendo encarecidamente esta cinta  porque estoy segura de que vais a adorar Fido (2006), su estética y la historia tan original que nos cuenta.
Una nube de polvo espacial provocó que los muertos se levantaran de sus tumbas dando lugar a la Guerra Zombi. Gracias a los collares creados por la empresa ZomCon, que convirtieron a los zombis en seres dóciles, todo volvió  a una aparente  normalidad. Ahora, los muertos vivientes se encargan de cuidar los jardines, repartir el correo y  las tareas domésticas. En Willard, un pequeño pueblo situado en unos idílicos años 50, la Sra. Robinson, que no quiere ser menos que nadie, ha comprado un zombi/mayordomo para su hogar sin la aprobación de su marido. La llegada de Fido, el nuevo miembro no-vivo de la familia, cambiará la vida de todos ellos para siempre.
La mayor parte de las películas con esta temática, ya sean comedias o no, tienden a retratar a un grupo de personas que huyen despavoridas de una horda de zombis, pero aquí no: los muertos vivientes están integrados en la sociedad,  son utilizados como sirvientes y todos tan contentos, o a lo mejor no tanto... Tras ver la  cinta pensé que su director, el canadiense Andrew Currie, trataba de reflejar, de manera irónica, las atrocidades ocurridas en las guerras, en las que los vencidos pasaban a ser los esclavos de los vencedores. Sí, a veces me pongo trascendental pensando en los mensajes que pueden ocultar las películas de zombis medianamente inteligentes, pero es que si leyeseis como yo artículos, y hasta tesis de la evolución del cine zombi (que las hay, jejeje), estaríais también obsesionados buscando lo que éstas tratan de reivindicar o denunciar. 

En Fido, la historia se centra sobre todo en la familia Robinson: el padre (Dylan Baker) tiene miedo de los zombis debido a una experiencia traumática anterior, la madre (Carrie-Anne Moss) está empeñada en conseguir que su familia sea igual de perfecta que las demás y para ello necesita un zombi/sirviente, como toda familia de bien. El hijo (K’Sun Ray) es  un niño retraído y triste por la escasa atención recibida de sus padres. La llegada de Fido (Billy Conolly) supondrá un auténtico cambio para todos ellos, sobre todo para el niño, que ve como el zombi se convierte en el amigo que nunca ha tenido y le proporciona la atención y la compañía que ni siquiera su padre le ha otorgado.

Lo más divertido de esta película, y que al mismo tiempo demuestra el uso de un humor muy inteligente, es la incongruencia que supone esta idílica sociedad de los años 5o salpicada de zombis y la educación tan violenta que se promueve entre la población. La empresa ZomCon, que lo controla todo, proyecta videos en los colegios donde advierten a los niños de la amenaza que suponen los ancianos, ya que en cualquier momento pueden morir y convertirse en zombis. Los niños también reciben clases de tiro para afinar su puntería, mientras entonan canciones de alto contenido violento, pero bastante graciosas. Como curiosidad deciros que el video promocional de Zomcon, en blanco y negro y de clara estética romeriana que se proyecta al principio de la película, contiene imágenes de un corto anterior del director: Night of the Living (1993), que podéis encontrar en los extras del DVD.
La estética de la película es espectacular, colores muy vivos, ropa y peinados muy años 50,… Pero no tenemos que olvidar que estamos en una película de zombis y también hay sangre, vísceras y… muertos.

Resumiendo, estáis tardando mucho si no os habéis puesto ya a ver Fido. Da igual si os gusta el terror o no, porque es una película que divierte a todo el mundo por igual. Una auténtica joya, digna sucesora de The Shaun of the Dead, que no contó con una gran distribución y por eso no es tan conocida como ésta. Así que desde aquí quiero romper una lanza a favor de esta película y me declaro Fido Lover, y vosotros qué me decís, ¿os apuntáis?
LIFE AFTER BETH (2014)
Esta película está varios peldaños por debajo de la cinta que os acabo de proponer, pero tiene también sus partes divertidas y disfrutables. Life after Beth (2014) es una comedia-zombi adolescente bastante light que tiene un argumento clavado al de otra película del mismo año, Burying the ex (2014). Se ve que está de moda que las novias muertas vuelvan de sus tumbas y se obsesionen con continuar con sus relaciones amorosas hasta límites insospechados.
Beth ha fallecido tras ser picada por una serpiente mientras paseaba por el campo. Sus padres y su novio, Zach, están desolados y éste intenta estrechar los lazos con la familia de su novia visitándoles a menudo. Un día, los padres de Beth no le dejan entrar en su casa y Zach, que no se explica a qué se debe este cambio de actitud, entra por la fuerza y allí se encuentra con su novia Beth tal y como estaba antes de morir. Pero la Beth que ha vuelto de entre los muertos ¿será la misma que Zach recordaba o se habrá convertido en un ser letal?
El escritor y director de esta cinta es Jeff Baena, conocido guionista de la comedia Extrañas coincidencias (2004). Su intención con Life after Beth era hacer una película de zombis más personal, que reflejará a gente normal y no a héroes capaces de salvar la situación o a  científicos que tratan de hallar una cura contra la epidemia. Exactamente lo mismito que pasa en Tucker y Dale contra el Mal (2010), Juan de los Muertos (2011) o Memorias de un zombi adolescente (2013), que innovador, ¿no os parece? Jejeje.
La película tiene altibajos, hay momentos bastante divertidos como los protagonizados por John C. Reilly y Molly Shannon, padres de Beth, que son bastante religiosos y ven la vuelta de su hija como una resurrección, negándose a reparar en el comportamiento salvaje de ésta, lo que genera escenas bastante cómicas. Sin embargo, creo que en Life after Beth hay cosas que no funcionan del todo bien, por ejemplo: no sabemos por qué los muertos vuelven a la vida, porque no es Beth la única que vuelve, también va a haber otros zombis por allí pululando. Puede que la idea de Baena de dotar a sus zombis de una mayor humanidad le pareciese novedoso, pero a mí me parece una absurdez que a Beth le guste el jazz o los áticos. ¿Dónde está la verdadera esencia de los zombis, a los que sólo les interesa comer y matar?  
He sabido, leyendo información sobre la película, que la actriz que interpreta a Beth, Aubrey Plaza, es bastante conocida por el personaje tan inexpresivo que representa en la serie cómica Parks and Recreations (2009-2015), por lo que hacer de zombi no le habrá resultado muy diferente ¿no? Yo no veo esta serie pero parece que en la película que nos ocupa hay un montón de referencias a ella, así que, si vosotros la seguís, quizás os hagan gracia estos gags. Plaza no está mal en su interpretación de novia zombi, celosa y controladora, pero hay veces en las que se queda hierática y  parece más una muñeca que un muerto viviente. Su novio, interpretado por Dane DeHaan, aparece en Chronicle (2012) o The Amazing Spider-Man 2 (2014) y, si os digo la verdad, no me gustó nada en este papel de chico enamorado y triste por la muerte de su novia. DeHaan tiene una mirada perturbadora que te hiela la sangre y a mí él me daba más miedo que cualquier zombi de esta película, jejeje.
Life after Beth es una comedia para pasar un rato entretenido, pero no aporta nada nuevo. Tiene momentos muy graciosos, como la escena en la que atan a Beth a un horno, que sin duda es de lo mejor de la película. El final es bastante abrupto y precipitado y no guarda mucha relación con el mensaje de amor más allá de la muerte que nos están vendiendo durante todo el metraje. En definitiva, otro ejemplo más de esas cintas que aprovechan el tirón de las comedias de zombis pero que no convencen demasiado.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

THE EXORCISM OF EMILY ROSE (2005)


Es extraño que todavía no haya hecho ninguna reseña de una película perteneciente a uno de los subgéneros que más me gustan del cine de terror: las posesiones diabólicas. Sí, ya sé que tengo muchos subgéneros preferidos, jejeje, pero creo que los tops serían: slashers, animales asesinos, posesiones demoniacas y hombres lobo.
El cine de exorcismos y posesiones ha sido muy prolífico desde el gran triunfo de The Exorcist (1973). La mayoría suelen retratar a niños, niñas o adolescentes que son poseídos por diversos demonios o por el mismísimo Satanás, aunque existen excepciones como: The Possession of Michael King (2014), en la que el poseído es un hombre adulto, o The Taking of Deborah Logan (2014), donde el Mal ataca a una mujer de avanzada edad, víctima del Alzheimer. Pero, sin duda, lo que más me gusta de este tipo de producciones es la transformación que sufre la víctima, que suele ser retratada, en un primer momento, como un ser adorable, bueno e incluso temeroso de Dios.
Está escrita y dirigida por Scott Derrickson, al que seguramente conoceréis por Sinister (2012)Deliver us from evil (2014). Todas sus películas tienen importantes connotaciones religiosas y aquí están muy presentes. Derrickson afirma que el terror es el mejor género para los cristianos ya que trata temas sobrenaturales y ayuda a reforzar la idea de que el Mal existe y, por consiguiente, el Bien también. De hecho, la productora realizó una campaña especial para que la película contase con el beneplácito del público cristiano, de gran influencia en EEUU.
Emily Rose es una adolescente que sale de su pueblo natal para estudiar en la universidad. Una vez allí, la joven empieza a experimentar alucinaciones y sucesos paranormales cada vez más intensos y violentos por lo que, aterrorizada, decide pedir ayuda al padre Moore para que le practique un exorcismo. Como consecuencia de esta práctica Emily fallece y el padre Moore es acusado de homicidio. Erin Bruner es la reputada abogada que se hará cargo del caso y la que experimentará cómo su ateísmo inicial se tambalea a medida que investiga los extraños sucesos que rodearon la muerte de Emily y que pueden estar acechándola a ella durante el juicio.
Para los que no lo sepáis, como yo antes de empezar esta crítica, esta producción está basada en hechos reales. Todo sucedió en 1952 en Alemania, cuando la joven Anneliese Michel, católica devota, fue sometida a un exorcismo y murió deshidratada y malnutrida, víctima de las tensiones que sufrió durante los rituales que se prologaron durante un año. La investigación del caso y el juicio posterior atrajeron la atención de la opinión pública. Se han hecho dos películas basadas en esta historia: la que nos ocupa, que lo hace desde un punto de vista más religioso y creyente, y la alemana: Réquiem (2006), que hace una aproximación más científica y analítica.
Estrictamente hablando, The Exorcism of Emily Rose (2005) no es literalmente una película de terror, es más bien un thriller judicial que trata un tema controvertido: discernir si las causas que llevaron a la muerte de Emily fueron producto de un cuadro esquizofrénico y psicótico indebidamente tratado, o de una posesión diabólica. Con todo esto lo que la película pretende es que los espectadores reflexionen y que acepten cualquiera de las dos opciones como plausibles, ya que la cinta no llegará a ninguna conclusión. Por eso no nos resultará raro que la abogada encargada de defender al padre Moore, de ideas racionalistas, adopte la postura de la posesión para su defensa, mientras que los representantes de la Iglesia, encargados de la acusación, usan la explicación científica y médica para lo sucedido a Emily.
La cinta se centra en todo el proceso judicial contra el padre Moore, y las únicas imágenes que tenemos sobre la ya fallecida Emily y su “posesión” son a través de los flashbacks de los testigos. Sin duda, lo mejor de la película es ver como Jennifer Carpenter, que interpreta a Emily, se contorsiona en posturas imposibles, y se va transformando en un ser demoniaco, que la verdad es que impresiona bastante. Me encanta la escena en la que Emily está totalmente contorsionada en el suelo de su habitación. Para esta secuencia contaban con una muñeca que reproducía perfectamente a Carpenter, pero no la usaron ya que se dieron cuenta de que la actriz tenía una flexibilidad fuera de  lo normal (doble articulación) y podía adoptar una postura mucho más perturbadora que la del maniquí. Tuvo que ser  bastante impactante verla en plena acción, ¿no os parece?
Junto a Jennifer Carpenter, también actúa Tom Wilkinson como el padre Moore, y Laura Linney, como la abogada fría y profesional que ve como todo su mundo se tambalea con este caso. Ambos están muy convincentes y correctos en sus papeles aunque, a mi parecer, son eclipsados por la rotunda actuación de Carpenter. Puede que a muchos les parezca exagerada, y yo no lo niego, pero para mí es lo  mejor de toda la película.
Me encanta The Exorcism of Emily Rose, pero entiendo que puede ser una cinta que no gustará a todo el mundo. Aunque sea fundamentalmente un proceso judicial,  es una historia  muy bien contada y que consigue crear una atmósfera tenebrosa y muy inquietante. Además, al descubrir que está basada en hechos reales, aunque estén adaptados a otra época y a la sociedad americana, se te ponen los pelos de punta con sólo imaginarlo. Y como yo digo siempre: la realidad es mucho más aterradora que la ficción, y si no ya lo comprobaréis con otra película que me he enterado hace poco que también estaba basada en una historia real. Os dejo con el suspense, jejejeje.

sábado, 12 de septiembre de 2015

I SAW THE DEVIL (2010)



Cuando terminé de ver I saw the devil (2010) supe que iba a ser la película con la que el blog volvería de sus vacaciones. Para que entendáis un poco las circunstancias en las que vi esta cinta, tenéis que saber que, tras un viaje que hice a Francia en tren hace ya algunos meses, y en el que sufrí una demora de dos horas, ya nunca hago este tipo de trayectos largos sin mi Ipad cargado con varias películas, por si las moscas. Así fue como vi I saw the devil, en el AVE camino de Barcelona y puedo deciros que me mantuvo tan absorta durante sus 144 minutos de metraje que el viaje se me pasó volando.
Ya sabéis que no me gusta limitarme al cine de género que nos ofrece la potente industria estadounidense y que suelo reseñar películas de terror de otros países, especialmente de Australia y Francia que son mi debilidad. Todavía no os había traído nada del cine de terror asiático y creo que ya iba siendo hora, ¿no? Si os digo la verdad, me daba un poco de pereza enfrentarme a estas películas, ya que mi contacto con ellas se remontaba a finales de los 90, principios del 2000, con el boom del cine de terror japonés. En esa época yo rondaba la veintena y me parecía soberanamente aburrido el ritmo pausado, los fantasmas y el terror, predominantemente psicológico, que caracteriza a las películas del J-horror. Sin embargo, decidí enfrentarme a este rechazo inicial y recurrí a mis amigos cinéfilos para que me recomendasen una buena cinta con la que adentrarme de manera segura en el prolífico cine de terror asiático. Puedo deciros que acertaron de lleno con I saw the devil, y ahora estoy ansiosa por descubrir las innumerables joyas que esconde la industria oriental.
Su director es el surcoreano Ji-woon Kim, cineasta de renombre en todo el mundo.  Las películas de Kim abordan multitud de géneros pero, sin duda, la fama internacional le llegó con A Tale of Two sisters (2003), una historia de fantasmas terrorífica que ya estoy deseando ver. Min-sik Choi, el actor que interpreta al homicida en la película, le pasó el guion a Kim, que rápidamente se sintió atrapado por la crudeza de la historia y,  aprovechando el retraso que estaba sufriendo la producción americana que iba a realizar en ese momento, decidió enfrentarse al desafío que suponía la realización de I saw the devil. 
La novia de un agente del servicio nacional de inteligencia es cruelmente asesinada por un psicópata. El padre de la chica, un reconocido comisario retirado, le pasa los expedientes de los principales sospechosos a Soo-hyeon, el novio, que, cegado por el deseo de venganza, perseguirá y torturará a todos los sospechosos hasta hallar al asesino de su prometida, el temible Kyung-chul. Cuando Soo-hyeon consigue dar con él, le torturará en su intento de hacerle experimentar el mismo dolor que él está padeciendo y el terror que debió sufrir su novia. Pero tras esto, el agente secreto le dejará nuevamente en libertad pero sólo para volver a darle a darle caza una y otra vez, iniciando un despiadado juego del gato y el ratón.
El estreno de la película en las salas coreanas sufrió demoras ya que fue necesario recortar las escenas de mayor violencia para que recibiese una calificación adecuada para ser proyectada en los cines. Afortunadamente las copias que se distribuyeron en el extranjero muestran la versión original del director, sin ningún tipo de censura.  Una de esas escenas suprimidas en Corea, que me pareció sumamente impactante, es aquella en la que Soo-hyeon secciona el talón de Aquiles del psicópata.
Nos encontramos ante un thriller totalmente sobrecogedor, donde la venganza es llevada a su máximo extremo. Seremos testigos de cómo la ira y el sentimiento de culpa hacen que una persona normal se convierta en el mismo monstruo al que trata de atrapar. Esto plantea un dilema moral a los espectadores que ven como sus simpatías están con un héroe de lo más sádico. De hecho, llega un momento en la película en que no sabes quién de los dos es el diablo al que hace referencia el título. ¿Qué os parece a vosotros?
Gran parte de la fuerza de esta joya cinematográfica reside en las potentes actuaciones de sus dos protagonistas. El conocido Min-sik Choi interpreta a un psicópata que trabaja a tiempo parcial como conductor de un autobús escolar. Su aspecto desaliñado y esa mirada perturbadora hacen que desconfiemos de él desde el primer momento, mucho antes de saber cuáles son sus intenciones. Todo en él transmite maldad y locura. Su némesis, el policía secreto desolado por el asesinato de su novia, está interpretado por Byung-hun Lee. Lee transmite a la perfección la transformación que sufre su personaje, de una persona enamorada y cariñosa a un torturador despiadado sin escrúpulos.
El ritmo de la película es vertiginoso y no decae en ningún momento por lo que su excesivo metraje a mí no se me hizo pesado. Sí que hay partes que se podrían haber eliminado y el resultado seguiría siendo el mismo, pero en lo que a mí respecta esta perfecta así.

En cuanto a la puesta en escena considero que no tiene nada que envidiar a las grandes producciones de Hollywood. Hay escenas con multitud de extras y persecuciones espectaculares. Destaca aquella que tiene lugar dentro de un taxi y que es absolutamente brutal. Como curiosidad deciros que para rodar esa escena, en la que hay litros y litros de sangre, disponían de ropa extra para el cambio de vestuario, pero tuvieron que repetir la escena tantas veces que se quedaron sin ropa y tuvieron que lavarla. Cuando se disponían a grabar la cuarta toma, que por lo visto fue la definitiva, los actores vestían la ropa húmeda porque no había dado tiempo suficiente para que se secara.
Algo que destaca en I saw the devil es su cuidada estética. La crudeza de la historia contrasta con lo bellas que son las imágenes en cada escena. Los colores son fuertes y definidos y los contrastes muy marcados. Destacaría la escena del comienzo de la película en la que todo el paisaje está cubierto por una gruesa capa de nieve blanca, en contraste con la sangre de la chica de un color rojo intenso.  También me llamo la atención la indumentaria de los dos protagonistas: el asesino viste con colores variados, mientras que el agente secreto va siempre de negro o tonos oscuros.

Puede que el mercado ya esté saturado de películas que abordan el tema de la venganza, pero I saw the devil es mucho más que eso. Aquí el héroe no se pasa tres cuartas partes de la película persiguiendo al asesino, para luego acabar con él en tramo final, como suele ser lo habitual. Lo que hace esta película es reflejar fielmente una de las más famosas citas de Nietzsche: “Quien con monstruos lucha, cuide de convertirse a su vez en monstruo. Cuando miras largo tiempo a un abismo, el abismo también mira dentro de ti” (Más allá del bien y del mal) Así que no esperéis más y poneos a disfrutar con esta joya del cine de terror asiático.

domingo, 9 de agosto de 2015

BLOODY SUMMER

El verano ya está totalmente asentado y nos está haciendo sufrir de lo lindo con este calor tan insoportable. Hay días que salgo a la calle y me parece estar rememorando el sueño de Sarah Connor  con la bomba nuclear en Terminator 2 (1991), ¿no os pasa a vosotros también? Para que disfrutéis del periodo estival, sentados en vuestro sillón, con el aire acondicionado a tope y un vaso de tinto de verano en la mano (probadlo, es la bomba, jejeje), os traigo una selección de películas de terror de varios subgéneros pero con la particularidad de que todas ellas se desarrollan en el periodo veraniego. No voy a hablaros de las típicas cintas para esta fecha como podrían ser Tiburón (1975) o Viernes 13 (1980), sino que he elegido películas algo más desconocidas, pero igualmente buenas, que no podéis  perderos. 


 BLACK WATER  (2007)

 

Survival australiano basado, tomándose ciertas licencias, en hechos reales. Relata la terrible experiencia que vivieron dos hermanas y el marido de una de ellas cuando, en sus vacaciones al norte de Australia, un cocodrilo enorme devoró al capitán y volcó la barca que habían alquilado en el Blackwater Barry tour para pasar una jornada de pesca. Para alejarse lo máximo posible del agua se suben a los árboles que pueblan el pantano, mientras piensan en una solución para escapar de su terrible situación.


Película muy realista gracias, en parte, a que retrata a unos personajes normales y corrientes, entre los que no se encuentra ningún héroe, y al ritmo pausado utilizado para contar la historia. A pesar de su lentitud es tensa y angustiosa ya que nadie sabe dónde se encuentran y las posibilidades para escapar por si mismos son bastante limitadas.
Las actuaciones son bastante solventes y con cada aparición del cocodrilo saltareis del asiento, aunque éste se muestre a cuentagotas al más puro estilo de Tiburón de Steven Spielberg. Aquí el reptil no está creado por CGI, utilizaron varios ejemplares reales y sus planos se superponían con los de los actores. Disponían de entrenadores y de un zoólogo permanentemente a su disposición ya que para los primeros planos sí que el cocodrilo y los actores estaban frente a frente.

TRIANGLE (2009)


Una de mis películas de terror favoritas de los últimos años, aunque yo más bien diría que es una cinta de misterio que nos volverá locos con su intrincado puzle. Producción anglo-australiana que cuenta con el añadido de que la protagoniza, la que para mí es una de mis Scream Queens favoritas del cine de terror actual, la carismática Melissa George.


Jess (Melissa George) es una madre soltera estresada con la crianza de su hijo autista. Su amigo Greg la invita a pasar una mañana navegando en su yate junto a unos amigos suyos. Desde el primer momento, Jess tiene el presentimiento de que algo no marcha bien y sus temores se confirman cuando son sorprendidos por una repentina tormenta que les obliga a abandonar el yate y subir a un trasatlántico que aparece de repente. El buque parece estar desierto, los relojes parados y a Jess le resulta demasiado familiar el lugar…
Película con un guión innovador, inteligente y enrevesado que requerirá de toda vuestra atención si no queréis perderos en una trama un pelín complicada, pero de lo más absorbente. Al principio, puede parecer que nos encontramos frente al típico slasher, con un asesino persiguiéndoles por el barco, pero no os dejéis engañar, nos enfrentamos a una historia sobre ciclos y paradojas temporales, locura, muerte,…

La atmósfera es agobiante y muy tensa desde el mismo comienzo de la película y posee escenas impactantes que se quedarán grabadas para siempre en nuestra memoria. Hay dosis de sangre, sí, pero es más un ejercicio de intriga psicológica que de terror en estado puro.
 

DEEP BLUE SEA (1999)



Cuando hablamos de películas con animales mortíferos, suelo preferir aquellas en las que éstos se asemejan lo más posible a la realidad, ya que me aterroriza más pensar que lo que sucede en la película podría suceder en la vida real. Sin embargo, a pesar de que en Deep Blue Sea (1999) se usan tiburones alterados genéticamente, me divierte de lo lindo ver a esos enormes escualos, súper agresivos, que cazan de manera estratégica a imagen y semejanza de los velociraptores de Parque Jurásico (1993).


Un equipo de científicos está investigando una cura contra el Alzheimer en una planta subacuática en medio del océano. Sin el conocimiento de sus compañeros, la bióloga, Susan McAlester, ha modificado genéticamente a los tiburones aumentando su capacidad cerebral, lo que hace que segreguen una encima que contribuye a la regeneración de los tejidos cerebrales. Sin embargo, todo esto tiene su contrapartida, ya que los escualos se han convertido en animales mucho más inteligentes, rápidos y letales, que no dudarán en atacar a todo el equipo para conseguir su libertad.
Película a la que muchos tachan de palomitera, pero que creo que cumple mucho mejor su función que la mayoría de los blockbusters que tenemos hoy en día en la cartelera. Deep Blue Sea es entretenida, posee escenas míticas como la protagonizada por Samuel L. Jackson y, en definitiva, es una película perfecta para disfrutar durante una noche de verano. 

RACE WITH THE DEVIL (1975)



No está muy claro que esta película se desarrolle en verano, ya que todos van con ropa de abrigo aunque, una de las escenas principales tiene lugar durante un baño en la piscina. De todas maneras, he decidido incluirla en esta lista porque es una película muy buena, considerada de culto, y que es posible que no conozcáis. En ella se entremezclan dos géneros que tenían bastante tirón en los 70: el terror y las road movies. Además cuenta con dos monstruos de la interpretación como son: Peter Fonda y Warren Oates.


Dos matrimonios se van de vacaciones en su caravana para pasar unos días esquiando en Colorado. En una parada de su ruta son testigos del ritual de sacrificio que está llevando a cabo un grupo de culto satánico. La policía del lugar no les hace mucho caso y deciden ir a buscar ayuda a la comisaría de otro pueblo. Durante el trayecto sufrirán continuos ataques de los miembros de la secta y ellos emplearan las medidas necesarias para defenderse.
Nos enfrentamos a una película en la que no se muestran escenas sangrientas pero que logra transmitir perfectamente al espectador una sensación de tensión y amenaza inminente. La atmosfera es totalmente opresiva ya que la mayor parte de la acción tiene lugar dentro de la caravana en la que viajan. En definitiva, no os deberías perder Race with the devil si queréis disfrutar de una muy buena película setentera con un final de lo mas impactante.
 ¿QUIÉN PUEDE MATAR A UN NIÑO? (1976)



Una de las obras cumbres del cine de terror español dirigida por Narciso Ibañez Serrador, al que sólo le hicieron falta dos películas para ser considerado todo un referente dentro del cine de género patrio.


Una pareja de turistas británicos viaja hasta la costa española para pasar sus vacaciones. Evelyn está embarazada por lo que deciden pasar unos días de descanso en la tranquila isla de Almazora, que su marido, Tom, ya había visitado con anterioridad. Una vez en la isla se darán cuenta de que está únicamente habitada por niños que tiene una actitud de lo más agresiva hacia los adultos.
Una película muy adelantada a su tiempo que trata un tema tabú en el cine como es la violencia hacia niños, en este caso, en defensa propia. Para los protagonistas, al igual que para los espectadores, supone un dilema moral hacer daño a los niños, unos seres a los que instintivamente tendemos a proteger. Sin embargo, llegado el momento, la pareja tendrá que tomar una difícil decisión si quieren salir con vida de esa isla maldita.


¿Quién puede matar a un niño? me sorprendió notablemente por la crudeza de sus imágenes que no me esperaba para nada en una cinta de los años setenta y que sin duda tuvo que suponer un fuerte impacto para los espectadores de la época. Película considerada de culto y de visionado obligatorio, que sin duda ha influenciado cintas posteriores como: Los chicos de maíz (1984), The Children (2008), La huérfana (2009)
LONG WEEKEND (1978)





Producción australiana de los años setenta que obtuvo el premio a la mejor película en el Festival de Sitges de 1978. La cinta posee un guion diferente, original,  de esos que en un primer momento te despistan y no sabes por donde va a ir. Una pareja en plena crisis, una caravana abandonada, una playa apartada de la civilización y los ruidos de varios animales salvajes que se ocultan en el bosque, son todos los ingredientes que encontramos en este survival australiano.
Un matrimonio, en plena crisis, decide pasar el fin de semana en una idílica playa para arreglar sus problemas. Ninguno de los dos respeta la naturaleza lo más mínimo y cometerán crueles actos contra ella, como tirar colillas encendidas en el bosque, talar árboles o romper, deliberadamente, el huevo caído de un nido. Para su sorpresa, estos actos no quedarán impunes, ya que la Naturaleza tiene la última palabra…


No os dejéis engañar por la lentitud de su desarrollo inicial porque la historia os irá atrapando poco a poco. Es sorprendente como, a pesar de que toda la película se desarrolla en exteriores, la atmosfera es opresiva y asfixiante, sobre todo en los últimos 20 minutos de metraje. Los sonidos de los animales, que en  muchos casos parecen un lamento, inciden notablemente en la creación de este ambiente tenso y espeluznante.    
Los personajes principales son odiosos, la mujer no para de quejarse por todo, está disconforme con el viaje  y se lo hace saber a su marido continuamente. Por otro lado, Peter, el marido, es de esas personas que se creen superiores en todo, que si necesitan algo lo toman sin preguntar y que imponen su propia justicia ante cualquier problemas que les surja. Vamos, que no sentiremos ninguna pena  por lo  que pueda pasarles.

Lo mejor son su impactante final, que me dejó con la boca abierta, y esa lección ecológica intrínseca a toda la película que sin duda nos hará ser mucho más respetuosos con la naturaleza ,si cabe, ya que bajo ningún concepto querremos hacerla enfadar, ¿no os parece?
LA CAVERNA MALDITA (2005)
Estamos frente a un survival al estilo de la grandiosa The Descent (2005) que, aunque no está a la misma altura que ésta, es sumamente entretenida y adrenalínica.


Un grupo de expertos norteamericanos en la exploración de cuevas se disponen a investigar un conjunto de cavernas  descubiertas en Rumania bajo el suelo de una abadía del siglo XIII. La expedición está formada por exploradores profesionales, submarinistas, escaladores, una bióloga y un médico. Además, cuentan con los mejores medios tecnológicos para poder adentrase en grutas cubiertas de agua y escáneres que les permiten ver la cartografía de la zona. Sin embargo, toda esta preparación no  será suficiente para enfrentarse a una nueva especie que habita la caverna y que está totalmente adaptada al medio  en el que se encuentran.
Posee un reparto lleno de caras conocidas como la carismática Lena Headey, Piper Perabo, Daniel Dae Kim, Cole Hausser o Eddie Cibrian. Todos están bastante correctos en sus papeles, sobre todo Hausser, que es un actor que tiene algo en la mirada que me inquieta terriblemente y, claro, a este papel le viene como anillo al dedo esa mirada perturbada.

No nos encontramos frente a un peliculón, pero sin duda nos da entretenimiento y tensión durante todo su metraje. No dudo que pasareis un buen rato con el visionado de esta película y que si todavía os quedan ganas de hacer espeleología  se os van a quitar indefinidamente, porque, ¿quién sabe lo que nos espera en las profundidades?
 

jueves, 30 de julio de 2015

BACKCOUNTRY (2014)


Descubrí esta película canadiense en la pasada edición de Nocturna, el Festival Internacional de cine fantástico de Madrid. No quería habérmela perdido pero tuve que descartar alguna de las cintas que tenía pensado ver si no quería que me confundiesen con la tapicería de una de las butacas del cine, jejeje. Las sinopsis que suelen aparecer en la página del Festival son bastante breves y la verdad es que cuando me enfrenté a Backcountry (2014) hace poco, no tenía mucha idea de lo que me iba a encontrar.

Jenn y Alex son una pareja urbanita que se va de acampada a los bosques canadienses. Alex está empeñado en enseñarle a su novia su ruta favorita de cuando era pequeño, la Blackfoot, a pesar de que el guarda del parque les ha advertido de que está cerrada al público. La primera noche se encuentran con Brad, un hombre bastante inquietante que parece estar siguiéndoles. Esto provoca que se adentren en su ruta más rápidamente para intentar perderle la pista. Tras unos días siguiendo las indicaciones de Alex, se dan cuenta de que se han perdido en ese inhóspito paraje. Sin embargo, este será el menor de sus problemas, ya que se han adentrado en el territorio de un oso negro.
Backcountry supuso el debut para su guionista y director Adam MacDonald, que ya se había forjado una sólida carrera como actor, principalmente en el mundo de la televisión. Entre las películas más conocidas en las que ha participado están: Home Sweet Home (2013) y Wolves (2014).  Había oído hablar de ellas y las tengo incluidas en mi amplísima lista de pendientes, jejeje.

Una de las cosas que más me gustan a la hora de preparar una crítica es conocer las ideas o motivaciones que conducen al guionista/director para crear la historia. MacDonald encontró la inspiración para esta película cuando, en una ocasión en que se encontraba de acampada con su mujer, escuchó a un animal merodear fuera de su tienda. Fue en ese momento cuando se le ocurrió la idea de hacer, según sus propias palabras: “un Open Water (2003) en los bosques”. La cinta de la que habla trata sobre una pareja que estaba buceando en las Bahamas y por un descuido de la tripulación es abandonada en alta mar, en unas aguas infectadas de tiburones. La semejanza entre ambas películas es evidente, la imprudencia o un descuido conduce a los protagonistas a adentrarse en el territorio de un animal salvaje y luchar por su superveniencia. Y hasta que MacDonald empezó a trabajar en el guion no descubrió el caso real en el que terminaría inspirándose la cinta.
En Backcountry encontramos un equilibrio entre el drama y las escenas más gores, que haberlas las hay, os lo puedo asegurar. En la primera parte, nos presentan a la pareja protagonista, Alex (Jeff Roop), primo de director y Jenn (Missy Peregrym). Me pareció un una pareja bastante real con sus problemas, inseguridades y reproches. Seguro que a más de uno y, sobre todo, a más de una, le resultó familiar esa escena en la que el guarda del parque les ofrece un mapa y Alex, pretendiendo ser más listo que nadie, lo rechaza para impresionar a su novia. 

Poco después aparece Brad, un guía que realiza excursiones por la zona.  Este personaje es de lo más peculiar, porque ya me diréis vosotros si tiene sentido un monitor con aires de perturbado, pescando solo en plena noche en medio de un bosque. Está claro que está introducido en la historia con calzador, para hacernos creer que la amenaza de nuestros protagonistas va a ser un psicokiller rural al más puro estilo de Deliverance (1972), que si no la habéis visto os la recomiendo encarecidamente. También os digo que, como yo no sabía apenas nada sobre la película, me tragué por completo este truco argumental y cuando fui consciente del verdadero peligro que acechaba a la pareja, me quedé boquiabierta.
Los paisajes que se muestran en la película son absolutamente espectaculares. La fotografía, los planos y los movimientos de cámara están muy cuidados y resaltan la dualidad que podemos encontrar en la naturaleza: un lugar precioso que no es el medio en que nosotros estamos acostumbrados a desenvolvernos y, por lo tanto, puede convertirse en la más terrible de nuestras pesadillas. 
Puede que el comienzo de la película os parezca un poco lento pero dadle tiempo porque en el momento que la acción se desata, la angustia  y la tensión por el destino de los personajes se apoderarán de vosotros. Y sólo me queda deciros que si alguno de vosotros tiene pensado irse de acampada próximamente, puede que se le quiten las ganas tras el visionado de Backcountry, jejeje.

Realmente la nota de esta película estaría entre un tres y un cuatro para que os hagáis una idea.

miércoles, 22 de julio de 2015

PRIMAL (2010)



Todas las cintas que he visto de terror australiano, y ya son unas cuantas, me han gustado en mayor o menor medida. No puedo decir que ninguna de ellas haya sido mala porque todas me han parecido sumamente entretenidas y disfrutables. Primal (2010) no es que sea de las mejores cintas a las que me he enfrentado, pero sí que logró mantener mi atención durante todo su metraje, y eso ya es bastante decir porque me distraigo con facilidad.
Un grupo de amigos viaja hasta la Australia profunda para estudiar unas pinturas rupestres que hay en una roca. Para llegar a la zona de acampada tienen que recorrer una cueva que atraviesa una montaña, para no conducir varios kilómetros rodeándola. Sin embargo, Anja, debido a sus problemas de claustrofobia, decide hacer el camino largo y esperarles al otro lado, en la salida de la cueva.   Al anochecer, Mel cae enferma tras ser picada por las sanguijuelas que había en un lago cercano y empieza a convertirse en un depredador primitivo. Los amigos, ahora convertidos en presa para Mel, tendrán que escapar si no quieren ser devorados por su amiga.
Primal es la opera prima del director australiano Josh Reed que en ella trabaja, además,  como guionista, productor y editor. Desde luego, nadie puede poner en duda la pasión con la que Reed emprendió este proyecto, jejeje. Tras él, el director neozelandés se ha dedicado por completo al mundo de la televisión, dirigiendo varios capítulos de conocidas series de su país.
En las entrevistas en las que se le ha preguntado a Reed si el mal que se oculta en la cueva está basado en alguna leyenda aborigen, ha comentado que es una historia totalmente inventada y que se tuvo bastante cuidado en evitar que  coincidiese con la realidad de algún mito. El equipo no quería que el proyecto tuviese problemas por herir la sensibilidad de alguna tribu o caer en imprecisiones culturales. De hecho, en la  producción contaban con una aborigen que se encargaba de que las pinturas rupestres que se diseñaron no tuviesen nada que ver con algo conocido.
Esta película me recordó mucho a Las Ruinas (2008). En ambas, la ignorancia que tienen los personajes acerca de los tesoros arqueológicos que quieren visitar les lleva a meterse en la boca del lobo, ya que no parecen haber consultado los horrores que ocultan esos sitios aparentemente idílicos.
Una de las cosas que más me sorprendió fue que los chicos seguían viendo a Mel como a su amiga, a pesar de que ésta se había convertido en una animal voraz, sediento de sangre. En vez de intentar matarla tras el primer ataque, que es lo que se te pasaría por la imaginación, ellos tratan de huir y apresarla porque en el fondo de sus corazones queda un atisbo de  esperanza  para la salvación de su amiga. La verdad es que esta situación me creó un dilema moral, para que luego digan que las películas de terror no nos hacen pensar. Por un lado, no entendía como los chicos querían apresar a su amiga para llevarla a un hospital y que se curase, cuando habían visto como a Mel se le habían caído todos los dientes y en su lugar lucía la dentadura de una piraña o algo parecido. La verdad es que yo le veo muy mala solución a esto, ¿no os parece? Pero por otro lado, hay que pensar que, si esto le sucediese a una amiga nuestra muy querida, con la que hemos compartido mil vivencias y aventuras, nos sería muy complicado matarla aunque fuese en defensa propia. Así que pensándolo bien, no me parece tan descabellado el enfoque que le dan en la cinta.
Primal tiene algún golpe de humor en las conversaciones que mantienen los amigos, pero sobre todo con la aparición del conejo sediento de sangre humana. Los encargados de la, no puedo decir otra cosa, pésima Zombeavers (2014), podrían haberse fijado un poco en esta producción australiana para crear unos castores zombis más reales y no que parecían zapatillas de peluches viejas con dientes.
Lo que le hubiera hecho falta a esta película para ser redonda, sería haber introducido un mayor número de amenazas, porque estar sólo atentos a los ataques de Mel se me hace un poco simple. Yo habría puesto al grupo de amigos en muchos más aprietos, jejeje. Por otro lado, el CGI que usan al final de la película, me pareció bastante cutre y podrán haber prescindido de esa escena. Pero bueno, a pesar de eso, la película en conjunto funciona.
Primal es una película sin muchas pretensiones, tiene un argumento sencillo, altas dosis de sangre y momentos tensos. Es una cinta entretenida que nos hará pasar un gran rato, y que volverá a demostrarnos que el cine australiano tiene mucho que decir y que no tiene miedo de enfrentarse a ningún subgénero del extenso universo del cine de terror.