viernes, 19 de marzo de 2021

Los 5 TRUE CRIMES de NETFLIX más adictivos

 


En los últimos años, el contenido que las plataformas le están dedicando a los True Crimes va en aumento y es que la expectación y el morbo que generan estas historias, crímenes y desapariciones tan truculentas han fascinado a la audiencia a nivel mundial. Cuando Netflix anunció que estaba preparando una serie documental que volvería a traer a primera plana la trágica y mediática historia de Elisa Lam, las expectativas no ya sólo de los que somos aficionados a este tipo de productos, si no de todo el mundo que supo de este caso allá por el 2013, estaban por las nubes. Sin embargo, el resultado de Crime Scene: A Vanishing at the Cecil Hotel no fue el esperado, a pesar de concluir con una resolución satisfactoria. La sensación que me dio este True Crime es la de estar frente a un producto cuyo metraje se había alargado en exceso, sólo para cumplir con unos cánones de producción prestablecidos que requerían que la historia fuese contada en 4 episodios, sin valorar si el caso daba para tanto. 

Aunque soy una gran aficionada a este tipo de productos, lo cierto que tengo mis manías y por ejemplo, no puedo enfrentarme a los casos que abordan temas de maltratos o asesinatos a niños. Si bien es cierto que el catálogo de Netflix incluye varios con esta temática, los he esquivado intencionadamente porque me supera esta dosis de maldad. Si bien es cierto que lo intenté con Trials of Gabriel Hernandez (2020) para que el contenido de este especial fuese lo más variado posible, tuve que abandonarlo en el segundo episodio porque me pareció emocionalmente insoportable conocer todos los detalles de la tortura y crimen de esta pobre criatura de 8 años. De hecho, lo que vi no se me borrará nunca de la memoria.

Así que volviendo al tema de esa sensación amarga que se nos quedó a muchos con A Vanishing at the Cecil Hotel, os traigo 5 TRUE CRIMES muy actuales que podéis ver en NETFLIX y que me volaron totalmente la cabeza.



LA MENTE DE UN ASESINO: AARON HERNANDEZ (2020)


Un caso que me dejó boquiabierta fue el de Aaron Hernandez, un jugador de futbol americano con un futuro prometedor que tras haber destacado en la liga universitaria, había llegado a la NFL, fichado por los New England Patriots y que tan sólo un año después, el 23 de julio de 2013, fue detenido por su implicación en el asesinato de Odin Lloyd.

¿Qué hace que una estrella del deporte que acababa de firmar un contrato de renovación multimillonario con uno de los equipos más importantes de la liga profesional, en el que era una estrella y el ojito derecho de su presidente, se convierta en un matón y acribille a tiros al novio de la hermana de su prometida? Esta miniserie que os mantendrá petrificados en el borde del sofá durante sus 3 capítulos, nos hablará de la complicada infancia de un joven de descendencia puertorriqueña con un padre maltratador y su duro trabajo para convertirse en una estrella del futbol. Cómo las malas compañías de exconvictos y traficantes siempre le acompañaron, a pesar de su cambio de vida. La presión que recibía él y todos los jugadores no sólo en la liga profesional, si no también en las inferiores por ganar y conseguir cuantiosas cantidades de dinero para sus universidades o equipos. Cómo el fútbol es toda una institución en los EEUU y cualquier acto reprobable o actividad que no cumpla con la imagen canónica de un perfecto jugador de futbol se tapa y se vuelve la cabeza hacia otro lado porque lo único que importa es que ese jugador siga aportando dinero y patrocinios al equipo, no si es un delincuente o que la falta de tolerancia le están minando por dentro. También saldrá a la luz una enfermedad que durante años ha afectado especialmente a los jugadores de futbol americano y boxeadores por los múltiples golpes en la cabeza que acarrea su profesión y que pudo haber sido un factor clave en la actitud errática, violenta e impulsiva de una persona que lo tenía todo y echó su vida y la de muchas más por la borda.

Asistiremos al juicio por asesinato de Aaron Hernandez, uno de los más mediáticos de los últimos años por lo insólito del caso y que destapó otros posibles delitos bajo la responsabilidad del jugador. Contaremos con testimonios de amigos de la infancia, compañeros de equipo y abogados, así como grabaciones de las conversaciones que mantuvo con sus familiares desde la cárcel. Una historia muy truculenta, llena de culpables, de lealtad familiar enfermiza, de personas que ocultaron o hicieron caso omiso de las señales de una bomba de relojería que estaba a punto de estallar y una institución deportiva no sólo intolerante, si no que puso en peligro la vida de sus jugadores. 

Prepararos para un giro de guion al final de cada episodio que os dejará con la boca abierta y os impedirá detener el visionado. Vidas inocentes truncadas antes de tiempo y una conducta homicida que con la debida atención, podría haberse corregido antes de desembocar en este amargo final.



EL NAZI IVAN EL TERRIBLE (2019)


Si el anterior caso me dejaba ojiplática por lo insólito que tiene que una estrella del deporte sea acusada de asesinato, ahora mismo sólo recuerdo el caso de O. J. Simpson y Oscar Pistorius, el true crime al que ahora nos enfrentamos es una locura. No tanto por el tema que trata, el de un supuesto criminal de guerra nazi descubierto bajo una identidad falsa en suelo norteamericano, si no por lo rocambolesco de su historia y juicios que se convirtieron en todo un espectáculo mediático. 

El documental aborda en sus 5 episodios uno de los casos más polémicos contra criminales de guerra nazis. John Demjanjuk, un ciudadano norteamericano de origen ucraniano fue identificado por algunos supervivientes del Holocausto como Ivan el Terrible, el carnicero que operaba en la cámara de gas del campo de exterminio de Treblinka y Sorbibor. A raíz de estas acusaciones, se le retiró la ciudadanía norteamericana, fue deportado a Israel dónde fue juzgado. Presenciaremos el estupor de su familia ante semejantes acusaciones, el rocambolesco e histórico juicio que si no recuerdo mal, fue el primero retransmitido en directo por televisión en Israel, así como las declaraciones de familiares, abogados y supervivientes. No sólo tendremos  imágenes sobrecogedoras y muy duras de estos campos de exterminio, si no también los dolorosos testimonios de algunas de las personas que lograron sobrevivir a estas atrocidades que me dejaron totalmente estupefacta, ante semejante grado del maldad humana.

Lo cierto es que la temática de esta serie documental se aleja un poco del tema habitual en este tipo de formatos que suelen abordar crímenes o desapariciones truculentas en los que la investigación parece sacada de una novela de misterio con sus giros de guion y todo. Aquí la intriga que se nos plantea es saber si John Demjanjuk es un ciudadano inocente víctima de una identificación errónea como él asegura o si en realidad es uno de los guardianes más despiadados y sádicos de los campos de exterminio del Tercer Reich, conocido con el apodo de Ivan el Terrible. La serie nos llevará por decenas de derroteros durante los que iremos cambiado de parecer como una veleta y no penséis que el juicio de 1988 en Israel decidirá por vosotros porque eso es sólo una de las paradas de este viaje tan increíble y al mismo tiempo sobrecogedor.

Aunque el género en sí de los True Crime no está hecho para todos los paladares, creo que es imposible enfrentarse a El Nazi Ivan El Terrible sin que te rompa el corazón al recordar uno de los episodios más deleznables de la historia de la humanidad dónde la maldad humana superó todos los límites imaginables.


ACOSADOR NOCTURNO: A LA CAZA DE UNA ASESINO EN SERIE (2021)


Empezamos con uno de estos true crimes basados en serial killers famosos, en este caso uno que sembró el terror en los EEUU, concretamente en Los Ángeles, desde junio de 1984 hasta la primavera de 1985. Así que si después de ver Desaparición en El hotel Cecilmi imagen sobre la ciudad de la estrellas ya se ensombreció, esta serie documental la ha puesto al final de la cola de mis destinos viajeros, si es que en algún momento esa actividad deja de estar en la sección de ciencia ficción.

Lo más aterrador del Acosador Nocturno, Richard Ramirez, es que asaltaba a sus víctimas dentro de su propia casa, por lo que nadie podía sentirse seguro mientras duró su carrera homicida. Fue acusado de haber cometido 14 asesinatos, 5 intentos de homicidio, 9 violaciones y 2 secuestros, entre los que no había distinción de raza, edad o sexo. En el documental aparecen alguno de los supervivientes rememorando lo sucedido y os prometo que se os saltan las lagrimas, sobre todo con el de una mujer, ahora adulta, que fue retenida y víctima de abusos por parte Richard Ramirez cuando tan sólo era una niña.

Sin embargo, el punto fuerte en The Night Stalker no es relatarnos la carrera criminal de uno de los asesinos más despiadados y crueles de los EEUU, si no que durante sus 4 capítulos nos llevará de la mano por la investigación policial que consiguió atraparle. En esta parte, la serie cuenta con los dos detectives encargados del caso, Frank Salerno y el agente Gil Carrillo. Gracias a ellos descubriremos lo duro que fue atrapar a este asesino, no sólo porque se enfrentaban a un criminal que carecía de modus operandi, si no por las trabas a la investigación, así como problemas de presupuesto y politiqueos que debían asumir. El True Crime se encarga de desmitificar totalmente el trabajo policial y nos muestra a dos detectives a los que tantos meses de infructuosa investigación, en los que las víctimas se les iban acumulando y la presión de la opinión pública era cada vez mayor, acabaron afectando a sus vidas personales, derivando en conflictos matrimoniales o recurriendo al alcohol para ahogar la frustración. Habrá personajes que os indignarán porque si ya es complicado atrapar a un asesino de estas características, lidiar con chantajes de periodistas o declaraciones públicas de políticos que desvelaron datos claves de la investigación "sin darse cuenta" es totalmente demencial.

Pero si por algo me sorprendió este caso, es por la forma en la que se consiguió atrapar a Richard Ramirez porque, a pesar de las múltiples zancadillas que sufrió la investigación y el miedo al que se vio sometido la ciudad de los Ángeles, incluso en San Francisco dónde también actuó, su detención se siente como un triunfo de todos. 

En definitiva, The Night Stalker es un gran documental muy bien bien estructurado que se aleja del enfoque de este tipo de casos en los que se suele caer en la enumeración de las víctimas y fechorías del criminal. Si por algo merece la pena es por esa investigación policial minuciosa, incansable, por esa imagen del sacrificio policial, de esos supervivientes y familiares de las víctimas que lograron sobreponerse a todo ese dolor sin sentido que les causó este individuo. Un hombre con problema de autoestima y falta de cariño que cuando vio la atención mediática y popular que estaba recibiendo su juicio, se creyó una estrella del rock.



CARMEL: ¿QUIÉN MATÓ A MARIA MARTA? (2020)



Le toca al turno a una serie documental a la que llegué por error y que me dejó al mismo tiempo boquiabierta e indignada por lo que allí se relataba. Os digo por error porque creo que en España, todos oímos la palabra Carmel y la primera asociación que hace nuestra cabeza es  con el famoso barrio de Barcelona y dije pues que buena idea incluir en esta selección un caso de nuestro país, jajaja. Bendita ignorancia, el caso del asesinato de Maria Marta es uno de los casos más mediáticos y polémicos que han sacudido Argentina. Aquí la famosa frase de "la realidad supera a la ficción" tiene una lectura a la inversa porque la realidad que aquí se nos plantea es tan increíble que parece sacada de una novela de intriga a lo Agatha Christie. 

El 27/10/2002, el cuerpo de Maria Marta Garcia Belsunce, socióloga y vicepresidenta de Missing Children Argentina fue hallado por su marido Carlos Carrascosa en el baño de su casa, en el lujoso Country del Carmel, la urbanización privada de clase alta en la que vivían. Pensando que su mujer había tenido un accidente, llamó a familiares, amigos y a urgencias. Mientras que el primer equipo médico que llegó lo calificó como una muerte accidental y consideró la limpieza de la escena como una medida necesaria para ahorrar sufrimiento a la familia, la segunda ambulancia consideró que había demasiada sangre y que la muerte sólo podía calificarse como dudosa por lo que era necesaria la intervención de la policía. A partir de aquí todo se convierte en un caso casi de ciencia ficción, en el que 36 días después de su muerte, la autopsia desvelará datos reveladores sobre la muerte de Maria Marta que pondrán en jaque a la familia, al fiscal y a todas la personas relacionadas con el caso.

No puedo, ni quiero desvelaros más de este asunto porque quiero que alucinéis tanto como hice yo. La serie consta de 4 episodios y en ellos asistiremos al juicio porque los hubo, se plantean las diferentes hipótesis y líneas de investigación que se siguieron en la investigación del caso, así como diferentes variaciones temporales en la sucesión de los hechos, aunque sin indagar profundamente en ninguno de ellos. Las circunstancias que rodearon a la muerte de Maria Marta y su subsiguiente investigación son cuanto menos que enigmáticas y son un testimonio claro del funcionamiento de la justicia en Argentina que según señalan en el propio documental, "existe una diferente para los ricos y otra muy diferente para los pobres". Así mismo, conoceremos los privilegios y salvoconductos con los que cuentan las clases más altas, así como la corrupción que lo salpica absolutamente todo.

El documental cuenta con el testimonio del marido, hermanos y amigos de la víctima, así como del fiscal de caso, Diego Molina Pico. Prepararos para alucinar e indignaros por la deficiencias de la investigación y por cosas que se pasaron por alto que en otro país hubiesen sido evidencias claras de encubrimiento de un asesinato. Dejaros sorprender por el pituto, la gotita y por el hecho de que el asesinato tuvo lugar en una urbanización privada fuertemente protegida, en la que nadie podía entrar o salir sin ser grabado por una de sus cámaras de vigilancia. ¿Jugamos a un Diez Negritos? No os digo más porque quiero que disfrutéis de uno de los True Crime más adictivos y sorprendentes con los que cuenta Netflix. Y yo me pregunto, dónde estaban aquí los investigadores de internet? Porque creo que aquí hubiesen hecho mucha falta, jajaja


EL DESTRIPADOR DE YORKSHIRE


Otro documental sobre un asesino en serie, pero esta vez uno que actuó en Inglaterra, principalmente en el condado de Yorkshire, entre finales de los años 70 y principios de los 80. Petter Sutcliffe, denominado por la opinión pública como el Destripador de Yorkshire, fue un asesino que cometió 13 asesinatos y 7 intentos de homicidio. Sus víctimas eran siempre mujeres solitarias que atacaba en medio de la noche y como varias de ellas fueron relacionadas con la prostitución, fue el motivo por el que se le empezó a denominar The Ripper, por sus similitudes con el mítico asesino victoriano. 

El documental no sólo nos relata la infame carrera de asesinatos y ataques que se dilataron durante 5 años, aterrorizando a las mujeres de un país, si no también la nefasta y costosa investigación policial motivada por los prejuicios machistas de sus principales responsables. Al mismo tiempo, hace un retrato increíble de una época y una sociedad como la Inglesa en la década de los 70 marcada por la crisis económica y social. El testimonio de policías que investigaron el caso, así como de periodistas que cubrieron la noticia, nos aportan diferentes puntos de vista que nos ayudan a entender por qué todo se hizo tan mal. Los investigadores se hicieron a la idea de que estaban persiguiendo a un Jack el Destripador del s.XXI y siguieron esa línea, desestimando otros ataques y pruebas que no cumplían con el perfil que ellos se habían creado del asesino.

Lo que mas me gustó fue el revulsivo femenino que surgió a la raíz de las medidas policiales para proteger a la población que pretendían que las mujeres no salieran solas por la noche, cuando el problema era un hombre que las mataba. ¿Por qué imponerle medidas restrictivas a las posibles víctimas y no a los potenciales asesinos? Todo era un claro indicativo del machismo que imperaba en la época y las manifestaciones de mujeres exigiendo su libertad y derechos, a pesar de la conmoción que suponía tener una asesino en libertad que las estaba matando, me parece admirable.

Así que en definitiva, El destripador de Yorkshire, es uno de los True Crime de este estilo que más me han gustado porque no se centra en la carrera criminal del asesino, sino que devuelve el respeto a las víctimas porque todas ellas eran inocentes y muestra como la misoginia de investigadores y periodistas convirtieron esta investigación en una de las más bochornosas de todo el país. Sólo os adelanto que el asesino fue interrogado hasta en 9 ocasiones, antes de ser detenido y no como fruto de estas investigaciones precisamente.



Hasta aquí mis recomendaciones de True Crimes que podemos encontrar en Netflix. Más adelante, os traeré más especiales como éste pero disponibles en otras plataformas porque como ya es he dicho es un formato que genera mucho ruido en las rrss y la opinión pública y todas quieren un trozo del pastel. Yo me voy a dar un descanso porque tanto dolor y sufrimiento real me deja echa polvo. Necesito ficción, efectos especiales dónde sepa que todos vuelven sanos y salvos casa y volver a creer en el ser humano porque ahora mismo he perdido toda la fe que me quedaba. 



jueves, 4 de marzo de 2021

LAS 101 JOYAS DESCONOCIDAS DEL CINE DE TERROR SEGÚN FANGORIA



No hay nada que me produzca más satisfacción que descubrir listas de películas de terror desconocidas o infravalorados. Para mi son como pequeños tesoros que estoy deseando abrir y descubrir. Como muchos ya sabréis, Fangoria es una de las revistas más longevas y prestigiosas sobre cine de Terror. Desde su fundación en 1979, nos han proporcionado infinidad de artículos, entrevistas, noticias y especiales sobre películas, videojuegos, libros o cualquier aspecto del entretenimiento más terrorífico. 

En 2011 se publicó una guía en la que varios de sus expertos eligieron las 101 mejores películas de Terror desconocidas para el aficionado medio del cine de género. Digo esto porque los auténticos Horror Lovers conocemos la gran mayoría y hemos visto muchas de las películas que nos proponen. Entre ellas podemos encontrar cintas que fueron desechadas por los distribuidores, fracasos iniciales, películas extranjeras (que ya sabemos que eso para los norteamericanos ya es una rara avis en sí misma) o producciones directas a vídeo que esperaban pacientemente ser descubiertas. También encontraremos las películas de directores de renombre que dada su fama, quedaron eclipsadas.

Os he contado todo este rollo porque me ha parecido una gran idea que juntos vayamos descubriendo las películas que Fangoria nos propone y valoremos sí son verdaderas joyas del Cine de Terror. Será un especial que vaya haciendo poco a poco dada su gran envergadura y siempre en artículos de 5 películas, para que no se nos haga muy pesado. 

Dicho esto, empezamos con las primeras 5 películas que nos proponen que casualmente ya había visto, pero he querido revisionar las que tenía más olvidadas para poder hablar de ellas como se merecen.



ALICE SWEET ALICE (1976)


Esta película es toda una joya del cine de Terror sententero y es considerada por muchos críticos como la película más Giallo de producción norteamericana, aunque su director confesara en ese momento, que no había visto nada de Dario Argento.

La película, ambientada en la católica y conservadora Paterson, Nueva Jersey, durante los años 60, nos presenta a Karen, una niña de 9 años que va a celebrar su primera comunión y recibe todo tipo de atenciones y regalos por parte de su madre y el joven párroco de la comunidad. Éste trato privilegiado molesta bastante a su celosa hermana Alice que se divierte fastidiando no sólo a su hermana, si no a quién se le pone a tiro. Por eso, cuando Karen es asesinada, todas las sospechas recaen sobre su celosa hermana. El padre biológico de las niñas que había rehecho su vida con otra mujer, regresa para apoyar a su ex en estos duros momentos y localizar al asesino porque está convencido de que Alice no es la responsable.

El libreto de Alice Sweet Alice corre a cargo de Alfred Sole y de su amiga y vecina en Paterson, Rosemary Ritvo, aunque a los mandos de la dirección sólo estaba Sole. El germen de esta película obedece a dos factores: uno, la influencia que ejerció en el director la película Don't look now (1973), de la que claramente tomo la idea del impermeable amarillo del asesino y la excomulgación de Sole de la diócesis de Paterson, a raíz de los cargos por obscenidad que recibió su anterior película Deep Sleep (1972), de claro contenido erótico. De ahí es de dónde viene todo ese ambiente anticatólico que respira la película y la decisión de no señalar a influencias demoniacas como responsable de los crimenes mundanos, si no al fanatismo y represión católica que tantos disgustos y matanzas han provocado

Una película que funciona como un giallo, en el sentido de que tenemos al padre de las niñas investigando por cuenta propia el asesinato de su hija, desoyendo las acusaciones y diagnósticos de policía y médicos que apuntan a Alice como única culpable. Por otro lado, tenemos a un asesino enmascarado con un careta bastante espeluznante: una especie de recreación de una muñeca, traslucida que da bastante grima.

Brooke Shields hizo su debut cinematográfico en esta película y dada la fama que alcanzó posteriormente con The Blue Lagoon (1980), cuando la película fue reeditada en 1981, se cambió el poster para utilizar su imagen como reclamo, a pesar de que en Alice Sweet Alice, sale apenas 20 minutos. La verdad es que su personaje es de los pocos adorables que tiene la cinta, porque de raros y odiosos anda sobrada. En primer lugar, Alice, a la que da vida una excelente Paula Sheppard que contaba por aquel entonces con 19 años, interpretando a una joven de 12, acaba de perder a su hermana víctima de una asesinato bastante macabro y ella no siente absolutamente nada. Como buena psicópata que es o acabará siendo en un futuro, en vez de llorar las penas, se dedica a hacerle la puñeta a su vecino, el desagradable Sr. Alphonso. Digo desagradable, por no llamarle otra cosa, ya que protagoniza una de las escenas más turbias de la cinta, cuando intenta propasarse con la perturbada, pero todavía niña, Alice.  También la tía de la criatura que ha llegado a la casa para ayudar a su hermana con el duelo, parece odiar a todo el mundo, especialmente a Alice de la que está segura es la asesina de su hermana. Así que salvando a los padres de las niñas que tienen unos momentos de resurgimiento romántico, muy a la italiana y el joven párroco que tiene un claro enamoramiento platónico de la madre, el resto de los personajes de la historias son bastante odiosos, por no decir detestables.

En definitiva, lo que más me atrae de Alice Sweet Alice es su imaginería religiosa tan inquietante, la sordidez del Sr. Alphonso, la frialdad de Alice, los asesinatos tan macabros y su retrato de un cristianismo radical asentado en la represión, las envidias y la hipocresía. 


ALONE IN THE DARK (1982)


Una de esas rareza del cine ochentero que quedó sepultada por el éxito de los slashers de asesinos enmascarados que masacraban adolescentes inmaduros compulsivamente. Aunque se la suele encasillar dentro de este subgénero, lo cierto es que yo la considero más una película de venganza que se acaba transformando en todo un survival. Es cierto que cuando los perturbados escapan de la institución psiquiátrica en la que estaban internos, dejan tras de sí un reguero de muertos y damnificados, pero tan sólo porque es el camino que les separa del objeto de su venganza.

Ópera prima de su director, Jack Sholder que también participó en la elaboración del guión y que años después nos traería otro título de culto para el fantástico, como es Hidden (1987). A grandes rasgos, la película trata sobre un grupo de internos de un psiquiátrico que se escapan de la institución, tras un corte de luz que tira por tierra todo el sistema de seguridad. Obsesionados con la idea de que el nuevo psiquiatra ha asesinado al anterior para ocupar su puesto, este grupo formado por cinco psicópatas bien definidos por las particularidades de su demencia, deciden acudir a la casa del nuevo doctor para vengarse por la supuesta muerte de su anterior psiquiatra.  

Los temas que se tocan en Alone in the Dark son bastante más profundos que los que suelen darse en un slasher prototípico. Aquí se desarrolla la idea de lo fina que es la capa que separa a los cuerdos, de los locos. La institución psiquiátrica en la que va a empezar a trabajar nuestro protagonista se distingue por la indulgencia en las técnicas, hasta con los pacientes más peligrosos que emplea su director. Un espléndido Donald Pleasence que en muchas ocasiones hasta nos hace dudar de que él mismo, sea uno de los los internos. Por otro lado, la familia de este nuevo psiquiatra, perfectamente normal y para nada violenta, tendrá que hacer todo lo posible para sobrevivir cuando estos locos asalten su casa, hasta el punto de  convertirse en asesinos, si fuera necesario. 

Si por algo destaca esta película es por un reparto excepcional. El grupo de pacientes que escapan de la institución está formador por: un ex soldado esquizofrénico y paranoico interpretado por Jack Palance, un párroco con tendencias pirómanas al que da vida Martin Landau, un abusador de menores y The Bleeder, un asesino que oculta su cara tras una máscara de hockey y que sangra por la nariz siempre que quiere cometer un crimen. Aunque estos dos últimos actores no son conocidos, para el papel de nuevo doctor del psiquiátrico, tenemos a Dwight Schulz, más conocido como Murdock del Equipo A (1983-1987), para todo aquel que se criase en los 80.

Como dato curioso, deciros que para la escena de la pesadilla final contaron con el artesano en efectos especiales, Tom Savini, con el que Sholder había trabajado en la grandiosa, The Burning (1981).

Alone in the Dark fue la primera película producida por la New Line Cinema, que ya había visto el filón del mercado de cine de género cuando se dedicaba exclusivamente a tareas de distribución. A esta productora, hoy en día absorbida por la Warner, le debemos sagas como A Nighmare on Elm street, Critters o The Texas Chainsaw Massacre

Considero que Alone in the Dark es una cinta que merece ser rescatada, no sólo por su reparto espectacular y sus guiños a películas como Halloween (1978) o Friday the 13th (1980), si no porque aborda temas o nos pone en situaciones mucho más complejas de las que se perciben a simple vista: el turbio pasado de la hermana del psiquiatra, la permisividad de instituciones mentales que pretenden que los internos sean más colegas que pacientes, las frágiles medidas de seguridad del centro y cómo en un país desarrollado como EEUU, un corte de luz a nivel municipal, puede acarrear disturbios violentos generalizados....


APT PUPIL (1998)


Apt Pupil o Verano de Corrupción, como se la conoce en España es una película que me perturba y me entristece terriblemente, no sólo por la historia que nos cuenta, si no por el trágico final de su protagonista, Brad Renfro que moriría a la temprana edad de 25 años.

La película está basada en uno de los cuatro relatos que forman parte de la antología de Stephen King, Las Cuatro Estaciones (1982) y que cuenta con otras dos historias adaptadas con éxito al cine como son: The Shawshank Redemption (1994) y Stand by me (1986). La realización de esta película fue un sueño cumplido de su director Brian Singer que desde que leyó el libro en su adolescencia, siempre había querido adaptarlo a la gran pantalla y tras el éxito que obtuvo con su ópera prima, The Usual Suspects (1995), puedo llevarlo a cabo. La trayectoria de Singer continuó es ascenso, en primer lugar con las películas de la saga de X-Men, pero sobre todo, por su trabajo más reciente hasta la fecha, la multipremiada, Bohemian Rhapsody (2018).

Apt Pupil nos muestra de una manera bastante gráfica, cómo el mal puede corromper a la mente más brillante e inocente. Un joven de 14 años, atraído por la ideología nazi, descubre que unos de sus vecinos es uno de los criminales más sanguinarios de la Segunda Guerra Mundial y ahora vive en su vecindario bajo una identidad falsa. El chico chantajea al anciano porque quiere que éste le cuente de primera mano las historias de la guerra que no le cuentan en el colegio, ni aparecen en los libros, a cambio de no denunciarle ante las autoridades. A partir de aquí, se inicia una relación de manipulación en ambos sentidos, bastante enfermiza que tendrá consecuencias terribles. Por un lado, el evocar viejos recuerdos e ideales que habían permanecido enterrados durante años, provocan que el monstruo que albergaba el interior de Arthur Denker/Kurt Dussander vuelva a despertase y al mismo tiempo, estas historias de torturas, vejaciones y asesinatos insensibilizan al chaval que poco a poco se va convirtiendo más que en un nazi, en un psicópata controlador y despiadado.

El guion que fue adaptado por Brandon Boyse, se aleja bastante de la novela en su tramo final. El relato de King concluye de una manera mucho más contundente, con una espiral de violencia a manos del propio chaval ya en su edad adulta que aquí sí que se ha convertido en todo un nazi, no sólo por sus impulsos homicidas, si no por los comentarios racistas que vierte sobre su novia judía. Por el contrario, aunque la adaptación de Boyce termina de una forma menos drástica en la que el chaval se ha vuelto un manipulador, pero parece que su maldad no va a ir a más allá, sigue poniendo los pelos de punta. 

Las actuaciones de ambos, especialmente la de Ian McKellen, son muy convincentes. Es todo un espectáculo ver la transformación que sufre el personaje de McKellen que pasa de ser un anciano decrépito de un apacible barrio residencial americano, a un ser despiadado, cruel y mucho más erguido que no se arrepiente de sus atrocidades del pasado. 

Aunque la historia que desarrolla la novela y la película son ficticias, esconden su parte de verdad. Durante la caída del Tercer Reich, mucho altos cargos nazis, especialmente científicos, fueron indultados y introducidos en la sociedad estadounidense mediante identidades falsas en la denominada Operación Paperclip. De hecho, tenéis disponible en Netflix, un true crime llamado The Devil next door (2019), sobre un entrañable ancianito estadounidense que fue identificado como Ivan El Terrible, un sanguinario operario de cámara de gas en los campos de exterminio de la Segunda Guerra Mundial. Si por el contrario preferís algo de ficción más gamberra, porque el True Crime es bastante duro, en Prime Video tenéis también la serie Hunters (2020), protagonizada por Al Pacino, sobre cazadores de nazis en suelo norteamericano durante la segunda mitad del s. XX.

En definitiva, Apt Pupil es una película que me fascina por sus similitudes con la realidad y al mismo tiempo me deja un poso de tristeza muy grande en el corazón. El mal nunca muere y puede terminar pudriendo a todo lo que está a su alrededor.



THE ASPHYX (1973)

The Asphyx es toda una rara avis del terror gótico británico que merece ser rescatada por su original visión del Mad Doctor, la inmortalidad y los experimentos para cambiar los designios divinos. 

Un rico científico de la época victoriana, aficionado a la fotografía, descubre una especie de bruma que aparece en las fotos cerca de la personas, cuando éstas están próximas a la muerte. Tras un trágico accidente descubre que este borrón no es alma de la persona abandonando el cuerpo, si no que es el Asphyx, un espíritu de la mitología griega que aparecía para llevarse a la persona al inframundo. Poseído por la idea de burlar a la muerte, nuestro científico fabrica un dispositivo capaz de atrapar a estos espíritus y así convertir a esas personas en inmortales. Sin embargo, el invento no parece funcionar del todo bien y cegado por la ambición y la arrogancia, este ingenuo mad doctor acabará provocando una serie de consecuencias devastadoras para toda su familia.

La película está ambientada en la impresionante mansión de la familia Cunningham dónde vive este prestigioso y respetado científico junto a sus hijos y su futura esposa. El interior de la casa nos trasporta a esa imagen que tenemos de la época victoriana con salas repletas de estanterías atestadas de libros, instrumental científico, retratos en blanco y negro y relojes de pie. Un ambiente científico intelectual que nos recuerda mucho al de la novela de  Frankenstein. Toda la acción se desarrolla en este entorno y le otorga a la película una apariencia bastante teatral.  

En la película no existe ningún villano, ni monstruo como tal, si no un espíritu, el Asphyx, al que ahora identificaríamos como la Muerte que viene a buscar a sus futuras víctimas porque les ha llegado su hora. No existe ninguna maldición, ni ningún oscuro designio, la muerte se limita a perpetuar el orden natural de las cosas. Lo que sí tenemos es un científico que cegado por el dolor y la tragedia realiza experimentos imprudentes que van más allá de su propia capacidad intelectual y cuya ambición lo acabará devorando. 

El diseño del Asphyx es bastante gracioso, una especie de holograma azulado que representa lo que a mi me parece una momia con la boca abierta y aspecto amenazador. La verdad es que me recordó bastante a los fantasmas verdosos de los Cazafantasmas, jejeje.

A pesar del gran trabajo de dirección y cinematografía que desprende The Asphyx está fue la única película que dirigió Peter Newbrook. El cineasta británico dedicó la mayor parte de su carrera a tareas de producción, cinematografía y operador de cámara en clásicos como The Bridge on the river Kwai (1957)Lawrence of Arabia (1962).

Más que una película de terror considero a The Asphyx como un drama de proporciones astronómicas con ciertas dosis de ciencia ficción. Una película interesante, sin villano, de ritmo pausado, con algún giro en la trama, sin demasiados sobresaltos que nos transporta a esa época en la que era plausible pensar en capturar el alma de alguien y convertirla en inmortal o juntar pedacitos de personas y crear un autómata. Una época donde los espíritus, las maldiciones formaban parte de la vida cotidiana y la inocencia ante lo desconocido era entrañable. 


THE BEYOND (1981)



Me es imposible no amar muy fuerte la trilogía extraoficial de las Puertas del Infierno de Fulci, especialmente su segunda parte. The Beyond o mejor con ese título tan maravillo que los italianos le ponían a sus gialli y películas de terror... E tu vivrai nel terrore! L'Aldilà es una cinta de terror que tiene una ligera coherencia argumental pero que sin embargo, su potencia a la hora de crear una atmósfera de pesadilla infernal, sigue funcionando a día de hoy como un tiro. La intensidad y el efectismo de la violencia y el gore en muchas de las escenas provocaron su censura en varios países y su ascensión a los altares del culto.

La historia gira en torno al hotel Seven Doors en Luisiana. La primera escena nos lleva a 1927, cuando una multitud mal encarada se dirige al hotel con antorchas y cadenas para dar muerte de una forma muy sanguinaria y atroz a Schweick, un artista al que acusan de brujería y haber traído una maldición al hotel y la ciudad. Su muerte abre una de las siete puertas del Infierno que estás esparcidas por el mundo y que permite a los muertos pasar al mundo de los vivos. Acto seguido, la acción nos traslada a la época actua en 1981, dónde Liza Merril, una neoyorquina que no tiene ni idea del pasado del hotel, lo ha heredado y lo ve cómo su última oportunidad para prosperar en la vida. Sin embargo, los trabajos de acondicionamiento del hotel activan el portal maldito y junto al médico del pueblo, su interes romántico, se enfrentarán no sólo a los muertos vivientes, si no a una infinidad de males que podrán contra las cuerdas a la desdichada pareja.

Habré visto The Beyond como tres veces y siempre tarda días en irse de mi memoria porque no paro de darle vueltas a su significado. Aunque la sinopsis de la película es a grandes rasgos la que os he señalado, hay muchas escenas que no aportan contenido a la historia, pero que están ahí por su impacto o para el despliegue de la artesanía gore de la que presume la película. Escenas como aquella en la que a la madre de una niña se le cae un liquido corrosivo encima. ¿Qué provoca que esa mujer esté petrificada en el suelo y que el líquido le caiga sobre la cara? Ni idea porque todo sucede fuera de cámara, pero da igual porque la escena es fantástica e impactante. Otra secuencia que también está insertada por la potencia de su escena gore es en la que la mujer ciega está rodeada por cadáveres que simplemente se quedan mirándola como figuras de cera y en un momento dado, ella le dice a su perro lazarillo que los ataque y se acaba liando muy parda porque el perro se zombifica, fuera de pantalla y la ataca a ella. No le encuento mucho sentido a esta escena en el conjunto de la historia, pero ¿no os parece enigmático que el perro la muerda la yugular y una oreja? Es decir, la víctima es una mujer ciega a la que acabas de dejar sin otros dos sentidos: el habla y el oido. 

La combinación de la belleza, el horror y la música en The Beyond me resulta totalmente hipnótica y nos traslada como en un mal sueño a ese mundo infernal. Tanto aquí como en City of the Living Dead dónde también aparece Catriona MacCall, pero en un papel diferente, abundan los primeros planos de los personajes totamente en sombras, tan sólo iluminados por una banda de luz sobre sus ojos. Los planos en sí son de una belleza expectacular, pero al mismo tiempo esta imagen transmite una sensación de inquietud y temor muy potente. Lo mismo pasa con una de las secuencias más icónicas de toda la cinta, aquella panorámica en la que la protagonista viaja por una carretera totalmente desierta y se detiene al ver a una mujer y su perro en medio de la calzada. Cuando se cierra el plano vemos que la mujer de gran belleza está ciega y su mirada nos pone los pelos de punta.

Sólo se me ocurren palabras de alabanza para esta película en la que encontamos de todo, desde demonios, hordas de zombis, arañas carnivoras o libro maldito hasta la revelación de lo que hay al otro lado de la puerta del infierno. No se ha escatimado en escenas sangrientas con una especial predilección por los rostros derretidos y los ojos que salen de las orbitas. Una joya sin duda del cine de terror, aunque para nada desconocida entre los aficionados al género.


miércoles, 24 de febrero de 2021

WIHM: ALWAYS SHINE (2016)


Tengo que reconocer que tenía mucha curiosidad por ver Always Shine, descubrir a su directora Sophia Takal, que el año pasado recibió unas críticas feroces por su trabajo en según se dijo, una versión de feminismo barato en el remake de Black Christmas (2019). Lo cierto es que todas estas malas opiniones, me alejaron de ver la película, cuando además no soy muy entusiasta de los remakes que a mi parecer son innecesarios. No obstante, si en algo ha contribuido mi visionado de Always Shine es en mi interés por el resto de la filmografia de Takal, sobretodo ha despertado mi curiosidad su opera prima Green (2011), de la que he leído que puede considerarse como una precuela no confesa de esta película. 

No olvidemos que el remake de Black Christmas corría a cargo de la Blumhouse y que está fue la primera película de la compañía dirigida por una mujer, tras la fuertes críticas que recibió su presidente, Jason Blum, al afirmar que en sus más de 100 producciones no había habido ninguna mujer al frente porque había pocas directoras interesadas en hacer cine de terror. Se ve que este buen hombre tan experto en el cine de género para según que cosas, no había oído hablar de: Jennifer Kent, Karyn Kusama, Anna Biller, Julia Ducornau, Lucile Hadzihalilovic, Ana Lily Amirpour o Claire Denis, por nombrar sólo a las más conocidas. De ahí que sean tan importantes iniciativas como la del WIHM que no deberían limitarse a un solo mes en el calendario porque el cine de terror dirigido por mujeres merece que se reconozca su valor porque está lejos de tener la visibilidad y la representación que le corresponde.

Después de esta disertación filosófica, volvemos a Always Shine y su directora porque hay muchas cosas que decir. Sophia Takal estaría dentro de esa ola de cineastas independientes englobados bajo la etiqueta de post-mumblecore. Un movimiento caracterizado por presupuestos muy ajustados, gran naturalismo tanto en interpretaciones y diálogos, como temáticas cercanas a los dramas psicológicos y comedias negras que se produjeron a partir del 2010. De ahí lo de post porque el mumblecore propiamente dicho, iría del 2002 al 2010. Takal compaginaba sus trabajos como actriz con sus proyectos tras las cámaras, hasta que fue fichada por Jason Blum tanto para el remake que os comentaba, como para uno de los capítulos de la serie antológica Into de Dark, New Year, New You (2018). Aunque a priori esto iba a suponer un salto cualitativo en su carrera, parece que las criticas tan hirientes que han recibido sus últimos proyectos pueden truncar este ascenso. Esperemos que esto no sea así porque esta directora tiene todavía muchas cosas que decir que ya se empezaban a atisbar en sus proyectos más personales e independientes.

Always Shine es un thriller psicológico en el que dos antiguas amigas, Anna y Beth, dos actrices en puntos muy diferentes de sus carreras, deciden hacer una escapada de fin de semana para retomar su relación. Las envidias, la falta de sinceridad y los celos aflorarán en este entorno idílico haciendo de la estancia un verdadera infierno en la que la personalidad real de cada una de ellas se manifestará de forma terrible.



Aunque esto puede parecer el típico argumento de película de sobremesa sobre la rivalidad y suplantación de personalidades entre amigas, compañeras de trabajo, a lo Single White Female (1992), lo interesante aquí es ese trasfondo de machismo imperante en la industria del cine que ha experimentado Takal a lo largo de toda su carrera. Las protagonistas son actrices, con un una fisionomía y físico tan similar que Takal juego con ello y hay escenas en las que no podríamos distinguir a una de a otra. Debido a estas similitudes es lógico pensar que aspirarían al mismo tipo de papeles, sin embargo son las dos caras de una misma moneda: la del éxito y la del fracaso. Beth goza de cierta fama que le permite vivir de su trabajo, mientras que Anna recibe pocas ofertas y tiene que trabajar como camarera para poder pagar las facturas. Pero, ¿qué las diferencia? Sus personalidades y su aceptación o rechazo dentro de una sociedad machista. 

En las escenas iniciales, la presentación de ambos personajes nos postulan a Beth como la buena y a Anna como la mala, pero lo cierto es que los dos personajes tienen muchas aristas y aquí no hay nadie libre de pecado. Beth es una profesional educada, sumisa y complaciente que no se queja por nada y que acepta cualquier propuesta, aunque a priori ésta no la satisfaga. No tiene ningún problema en desnudarse en pantalla, una exigencia demasiado frecuente en sus papeles, aunque sea algo que no la hace sentir cómoda pero es lo que se espera de ella y lo contrario podría provocar perder ese proyecto. Esta sumisión y deseo de complacer y agradar a los demás no sólo se limita a  su ámbito laboral, si no también a su ámbito personal, es incapaz de rechazar las adulaciones de otros hombres a pesar de tener pareja o de que su amiga hubiese mostrado cierto interés por esta persona.

Por su lado Anna, a la que en un primer momento etiquetamos como la mala o la persona que rechazamos por su beligerancia, agresividad y carácter intimidatorio es una persona que defiende su valores, no se calla en ningún momento y defiende lo que cree hasta sus últimas consecuencias de una manera bastante extrema, lo que claramente la perjudica a la hora de conseguir proyectos. Solo cuando se transforma en Beth y adopta esa actitud dulce, sumisa y que pasa por los cánones comúnmente aceptados por la sociedad es cuando empieza a conseguir lo que quiere de la gente.

El trabajo de las dos actrices es soberbio, especialmente el de Mackenzie Davis por el que se llevó el premio a la mejor actriz en el Festival de Tribeca. Es capaz de representar en su personaje la fiereza de una mujer que se siente constantemente atacada y menospreciada y en la mayor parte de las ocasiones con razón, lo que pasa es que sus formas bruscas acaban desvirtualizando el sentido de todo. Su carmín rojo pasión actúa más como una señal de advertencia y peligro que de sexualidad. Sin embargo, al mimo tiempo es capaz de mostrar su fragilidad ante las opiniones de los demás, sus traiciones y falsedades. Por su parte Caitlin Fitzgerald, que interpreta a la buena y correcta Beth que menosprecia su trabajo en un intento de no hacer sentir mal a su amiga por sus éxitos, guarda bajo esa perfecta fachada de corrección y falsa modestia, un gran sentimiento de inferioridad. Se sabe peor actriz que su amiga y no la ayuda en nada desde su posición más privilegiada. 

Aunque la trama y el mal rollo se va a cociendo a fuego lento, hasta convertirse en una situación totalmente angustiosa, la escena que recuerdo cómo más perturbadora es en la que Anna le muestra a Beth como interpretar su papel, mientras ésta le hace la replica. La escena es tan visceral y la tensión tan insoportable que sólo por esto Mackenzie Davis ya se merecía todo los premios del mundo.

Aunque Always Shine juega con una superposición de imágenes perturbadoras entre escenas y algunos giritos en la trama que durante un tiempo nos desconciertan, la escena final es totalmente reveladora. Una película sobre las amistades tóxicas, el descenso a la locura, sobre lo que más odias y que al mismo tiempo es en lo que te gustaría convertirte, los problemas de identidad, la realidad de una sociedad machista en la que si las mujeres nos responden a ciertos cánones de comportamiento son rechazadas. Una cinta que cuanto más la pienso, más me gusta.



lunes, 15 de febrero de 2021

WIHM: FATAL FRAME (2014)


Qué contenta estoy con la selección de películas para el WIHM que llevo hasta ahora porque además de brindarme la oportunidad de descubrir nuevas directoras de cine de terror de las que no tenía ni idea, estoy disfrutando bastante con sus propuestas. Este año, quería ampliar un poco más el abanico e introducir una mayor variedad de nacionalidades porque es evidente que no solo hay directoras de terror en Estados Unidos. Así que dada mi reciente pasión por el cine de género asiático, quería incluir al menos una película de aquellas latitudes.

Fatal Frame es la adaptación de la novela de Eiji Otsuka, Fatal Frame: A curse affecting only girls (2014) que su vez se basa en una de las franquicias más importantes del mundo de los videojuegos de terror. Mari Asato, una de las directoras de mayor éxito en los últimos años del panorama del terror nipón, no sólo se encarga de dirigir esta película, si no que también corre a su cargo la adaptación del guion. Mari Asato comenzó su carrera en el mundo del cine como fotógrafa y aprendiz de Kiyoshi Kurosawa, muy conocido en el cine de género por títulos tan influyentes como Cure (1997), Kairo (2001) o Creepy (2016), de la que os hablé en mi especial sobre cine de terror asiático poco conocido. Pocos años después, empezó a dirigir sus propias películas, principalmente aportaciones a franquicias de cine de terror ya consolidadas y exitosas. Fue una de las seleccionadas para impulsar la franquicia de Ju-on en su décimo aniversario con dos películas: Black Ghost (2009) y White Ghost (2009). Entre sus películas más conocidas cabe destacar tres secuelas de la conocida cinta de ciencia ficción/terror The Chasing World (2008)Ring of Curse (2011)película de maldiciones protagonizada por idols y Bilocation (2013), terror con doppelgängers, gracias a cuyo éxito consiguió que la ofrecieran ponerse al frente de la película que hoy nos ocupa.

Como yo no soy muy de videojuegos, me he enterado que la cinta sólo se basa ligeramente en el juego de supervivencia en el que había que matar fantasmas con una cámara oscura. Pues bien, la película nos sitúa en un instituto católico de niñas en el que una de ellas, Aya, la chica más popular, tras tener visiones de su propia muerte, se encierra en su cuarto. A partir de ese día, se aparece el fantasma de una joven que pide ayuda a las estudiantes para que la liberen de la maldición y una a una van desapareciendo. Todas creen que la culpable de todo es Aya, a la que llevan mucho tiempo sin ver menos Michi y juntas tratarán de liberar al colegio de esta horrible maldición que sólo afecta a las chicas cuando a la media noche besan la foto de la persona a la que aman.

De una forma muy inocente y muy bien integrada en la historia, Fatal Frame nos habla de la sexualidad femenina, del tabú de la homosexualidad en Japón y de la fatalidad que acarrea que personas tan jóvenes con las hormonas en total efervescencia, no vayan a poder vivir nunca su amor de manera natural. Las chicas que sucumben ante la maldición son aquellas que en una especie de estado de sonambulismo, besan una foto de Aya de la que todas están enamoradas.

Fatal Frame es una película japonesa de fantasmas de corte clásico: mujeres protagonistas, maldición e investigación para resolver el conflicto. La tensión y el misterio se va cociendo a fuego lento, aquí no tenemos grandes sustos y el fantasma se mueve sigilosamente y se acerca lentamente a la pantalla o a sus víctimas.


Algo que me sorprendió de la estructura de la película es que al principio no hay una protagonista clara, la historia va saltando de una chica a otra y hasta pasado el primer tercio, no tenemos unas protagonistas definidas. Esto provocó que durante los primeros minutos estuviera un poco perdida, pero rápidamente me encontré y empecé a disfrutar bastante de la propuesta. 

Aunque la atmósfera de la película es ya totalmente inquietante de por sí con los fantasmas y las desapariciones de las chicas, lo cierto es que la propia escuela con sus extrañas costumbres, ya pone los pelos de punta. La trágica Ofelia de Hamlet es algo parecido al emblema de la institución y la directora no sólo tiene en su despacho el famoso cuadro de John Everett Millais que representa su ahogamiento en el río, si no que en la ceremonia de graduación, las niñas cantan el soliloquio del suicidio de Ofelia. Todo bastante espeluznante teniendo en cuenta que la escuela arrastra un gran historial de ahogamientos.

La belleza de unas imágenes, que nos trasladan a un especie de estado de duermevela placentero porque la película no produce terror en ningún momento, más bien inquieta y despierta curiosidad por el origen del fantasma. Después de varios giros de guión, algunos más tramposos que otros, la realidad será desvelada y como siempre me quedé con la satisfacción de ese arte que destilan las historias asiáticas de fantasmas que son utilizados como respuesta sobrenatural a crímenes o traiciones terrenales.

Por sacar algún punto débil a la película diría que hay algún personaje secundario que no tienen mucho que ver con la trama principal y aparecen para no volver a hacerlo nunca más. Uno de ellos es el chaman que canaliza la voz de una de las chicas malditas y que no terminé de entender cuál era su función o si simplemente, su inclusión se debía a algún fan service con el videojuego. Digo esto por el tema de la cámara oscura, un elemento clave en el videojuego, cuya aparición aquí es anecdótica.

Reconozco que a pesar de que Fatal Frame no me parece una película perfecta, me ha fascinado. Todo en ella, su trágica historia con varias capas, la bellísima manera de estar rodada, la música que contribuye en gran medida a esa atmósfera onírica, han hecho de esta película todo un descubrimiento. La verdad es que me ha dejado con ganas de seguir conociendo la filmografia de Mari Asato y no tardaré mucho en ver Bilocation (2013), a la que ya tenía en el radar. Así que más pronto que tarde espero traeros su reseña porque tengo en mente hacer otro especial de Terror desconocido asiático y si pasa el corte, allí estará. Según noticias recientes, Chistophe Gans, director francés conocido por la adaptación de Silent Hill (2006), habría afirmado estar preparando una nueva película sobre Fatal Frame.  


jueves, 11 de febrero de 2021

WIHM: MESSIAH OF EVIL (1973)

 


Seguimos en el Woman in Horror Month con una película que llevaba tiempo queriendo ver porque aunque no es de las cintas más conocidas, sí que suele aparecer en casi todas las listas de las mejores películas de terror dirigidas por mujeres. Messiah of Evil es una película enigmática, con una atmósfera totalmente onírica en la que muchas veces no sabremos si estamos viendo la realidad o las pesadillas de alguno de los personajes, deja más interrogantes que respuestas, pero a pesar de ello resulta fascinante. Os confieso que he tenido que verla dos veces para tratar de entenderla y ahora tengo tantas cosas en la cabeza de las que os quiero hablar que a ver si soy capaz de ordenar mis ideas y no convertir esto en una locura, jajaja.

En esta ocasión, la autoría de la película está compartida. Gloria Katz y su marido, Willard Huyck escriben, dirigen y producen esta película, aunque el trabajo de Glorian Katz no aparece acreditado. Messiah of Evil era la única película que habían hecho cuando George Lucas, compañero de universidad de Huyck, les contrató para el guión de American Graffity (1973). A partir de aquí, su carrera despegó, principalmente en el mundo del guión y la producción con películas como Indiana Jones and the temple of the Doom (1984) o Howard the duck (1986). Como veis en el título, la película fue estrenada en 1973 pero 10 años después se reestrenó bajo el nombre de The Dead People porque la MPA (Movie Picture Association of America) les prohibió usar la palabra Mesías porque según ellos, provocaba confusión.

Volviendo a Messiah of Evil fue un película de bajo presupuesto que arrastró varios problemas en la producción y pos producción, lo que acabó convirtiéndola en una película inacabada y con algunos problemas de cohesión: subtramas que se abandonan o personajes flojos. Sin embargo, lejos de desmerecerla, esto "fallos" de cohesión contribuyen a darle al conjunto una patina de surrealismo y extrañeza que la convierten en una película muy interesante. No me extraña en absoluto que haya ascendido a las esferas del culto porque es una obra de lo más enigmática.

Basada ligeramente en el relato de H.P. Lovecraft, The Shadow over Innsmouth (1931), Messiah of Evil comienza con el degollamiento de un hombre a manos de una chica. Tras esto, conocemos a Arletty, una joven que se dirige a Point Dune, en la costa de California porque lleva tiempo sin saber nada de su padre, un artista que se había retirado allí para pintar. Una vez en el pueblo, empiezan a sucederse situaciones extrañas tanto con los lugareños, como con el entorno: un inquietante episodio en la gasolinera, la extraña casa de su padre con pinturas de figuras humanas en blanco y negro que cubren la paredes, el encuentro con un peculiar trío de viajeros, Thom, Laura y Toni, que pasan el tiempo escuchando leyendas de la zona y que acabarán instándose con ella en la casa de su padre. Gracias a la historia que les cuenta un lugareño descubren la leyenda del forastero oscuro. Un personaje que 100 años antes había bajado de la montañas cuando la luna se volvió roja, proclamando una nueva religión con tendencias caníbales que vino acompañada de cosas terribles. El forastero anunció que volvería un siglo después, cuando la luna volviese a teñirse de rojo.

Estos 100 años están a punto de cumplirse y los lugareños parecen estar poseídos por una especie de mal que los obliga a quedarse catatónicos mirando a la luna, esperando expectantes con hogueras en la playa o persiguiendo y "matando" a estos forasteros que han llegado a su pueblo. Es muy curiosa la caracterización de estos infectados porque a parte de sangrar por los ojos, un peculiar gusto por la carne cruda, una expresión hierática e ir bien vestidos, pasarían perfectamente por personas normales. Su representación recuerda mucho a Night of the Living Dead  (1968) de George A. Romero. Otra de las cosas que me llamaron poderosamente la atención es que casi todos los infectados van vestidos de traje, como si acabaran de salir de una boda, en contraposición con Arletty y el trío protagonista que representan una imagen más bohemia, hippy y libertina. Desconozco si esto es un indicativo de una lucha de clases, pero casualmente las figuras pintadas por el padre de Arletty en la casa se corresponden con la estética de estos infectados. 



Aunque todo en Messiah of Evil es fascinante, me gustaría destacar sus 3 escenas más icónicas porque tiene bastante miga. En primer lugar, cuando Laura decide marcharse de la ciudad porque no le gusta el comportamiento de Thom con la recién llegada Arletty y es recogida por una camioneta conducida por el personaje mas enigmático de toda la película. Éste está interpretado por el actor afroamericano albino, Bennie Robison, cuya inexpresividad y mirada desviada, le otorga una aire espeluznante que se incentiva cuando descubrimos su gusto por la ingesta de ratas vivas. Para más inri, lleva a un grupo de personas sentadas en la parte de atrás de la camioneta, totalmente estáticas y con la cabeza inclinada hacia arriba, entiendo que expectantes a que la luna se tiña de rojo. Un hecho que me pareció de lo más inquietante, pero que los personajes que lo presenciaron, no parecían darle mucha importancia.

Pasamos de esta escena casi automáticamente a otra que me interesa y que tiene lugar en el supermercado al que huye Laura, tras escaparse la camioneta. El lugar parece desierto, hasta que la joven gira uno de los pasillos y se encuentra con un gran grupo de autóctonos comiendo carne cruda directamente del contenedor de refrigeración  y cuando detectan su presencia, empiezan a perseguirla. La localización en un entorno comercial nos recuerda al que años después usaría George A. Romero en Dawn of the Dead (1978) y que aquí desconozco si pretende ser una crítica contra el consumismo excesivo porque en Messiah of Evil todo es un enigma, jajaja.

La última escena de las que os quería hablar y que como cinéfila, me fascina es la que tiene lugar en una sala de cine a la que acude la otra joven viajera, Toni para vencer el tedio que le supone su estancia en el pueblo. La chica entra en una sala prácticamente vacía y a media que avanza el Western que se está proyectando, la sala se va llenando a sus espaldas de lugareños hieráticos que sangran por los ojos. El ruido de la película y la situación tan surrealista que se da y al mismo tiempo tan terrorífica, la convierten en una escena que permanecerá para siempre grabada en mi memoria.

También es muy relevante en Messiah of Evil, el uso de la voz en off tanto de la propia protagonista, como del padre desaparecido, a través de los diarios que la joven encuentra en la casa: Estos narradores con ese tono de voz tan escalofriante, no sólo nos ayudan a seguir la trama, si no a otorgarle al conjunto un tono de extrañeza porque es como si Arletty nos contase la historia una vez pasada, pero relata hechos en los que ella no intervino y no estaba presente.

Otro dato curioso es que la mayor parte de las muertes que se dan en la película son más sugeridas que explicitas por lo que queda en manos del espectador la interpretación que se les de. Bueno, la verdad es que todos los interrogantes que nos sugiere Messiah of Evil: ¿de dónde viene esta especie de infección maldita? ¿cómo se contagia? ¿porque estos infectados salvan a algunas personas y a otras no? ¿porque se pinta el padre de Arletty la cara de azul? queda en nuestra mano, los espectadores, darle una interpretación.

Como habéis podido comprobar Messiah of Evil ha sido una película que a pesar de sus imperfecciones, me ha fascinado y que os recomiendo encarecidamente. Dejaros atrapar por la maldición de Cape Dune, estad prevenidos para cuando aparezca la luna de sangre porque abrirá las puertas del Infierno. "Y, entretanto dejemos que nuestro tiempo discurra, suavemente, en la prisión de nuestras mentes.



lunes, 8 de febrero de 2021

WIHM: GHOST IN THE MACHINE (1993)





Volvemos un año más a celebrar por todo lo alto el WIHM, una iniciativa internacional que durante todo el mes de Febrero pretende dar más visibilidad al papel de las mujeres en el Cine de Terror, ya sea dentro, fuera de la pantalla o con alguna de las variedades artísticas que contribuyen a hacer grande este género. La importancia de las mujeres en la historia del cine de terror es un hecho indudable y cada vez tenemos a más directoras frente a productos de un corte terror/fantástico. Sin embargo, la paridad entre hombres y mujeres está todavía lejos de alcanzarse y por ello hay que insistir en la visibilización de esta otra mirada y sensibilidad que tanto necesita un género en perpetua reinvención. 

En el 2020 vimos como una nueva ola de películas de terror dirigidas por mujeres exploraban ansiedades, ambiciones y terrores eminentemente femeninos. Relic, Amulet, She Dies tomorrow, 12 hours shift, Nocturne, The other Lamb o Sea Fever son sólo algunas de ellas. Muchos de estos títulos fueron los mas importantes del año por derechos propios, al tratar con tanta sensibilidad aspectos que nos preocupan tanto: la enfermedad de nuestras madres y el miedo a envejecer, los problemas para lidiar con la ansiedad en una sociedad en la que especialmente las mujeres, están sometidas a una gran presión por ser perfectas en todos los aspectos de su vida o esa competitividad impuesta socialmente entre nosotras,.... En la mayor parte de estas películas se explora la vulnerabilidad del personaje femenino, no su debilidad. No son víctimas que corren perseguidas por monstruos o asesinos, ni superheroínas que se enfrentan a sus mayores temores con total valentía, son mujeres corrientes que a pesar de ser vulnerables, se enfrentar como mejor pueden a sus miedos.

Dicho esto, mi pequeña aportación al Women in Horror Month siempre suele ser traeros películas de género dirigidas por mujeres que no suelen ser muy conocidas, ni aparecer en las listas habituales. Todos conocemos Near Dark (1987), Jennifer's body (2009), American Mary (2012), The Babadook (2014), The Invitation (2015), Raw (2016), pero aunque no lo creáis, existen muchas más. Así que si mas dilación arranca el WIHM 2021.


GHOST IN THE MACHINE (1993)



Los que me seguís por twitter sabéis que últimamente, en mi búsqueda de joyas desconocidas del Cine de Terror, estoy descubriendo maravillas y documentos gráficos que permanecerán para siempre en mi retina (os lo voy dejando todos en mi lista de letterbox). Así fue como di con Ghost in the Machine, una cinta de la que nunca había oído hablar y de la que no supe que había sido dirigida por una mujer, hasta que no investigué un poco sobre ella. Fue la casualidad y lo bien que me lo pasé, lo que la convirtió en la primera candidata de mi WIHM de este año. 

Rachel Talalay es una directora consagrada en el mundo de la televisión dónde ha dirigido infinidad de episodios en series tan importantes como: Doctor Who (2014-2017), Sherlock (2017), Chilling Adventures of Sabrina (2018), American Gods (2019) y un largo etc. Sin embargo, sus inicios están ligados al cine y a su amistad con Robert Shaye, director de New Line Cinema que le brindó su primera oportunidad tras las cámaras, dirigiendo Freddy's Dead: The Final Nightmate (1992), en la que también colaboró en el guión. Tan sólo un año después, dirigiría el slasher sobrenatural que hoy tenemos entre manos, cuyo guión pertenece a William Davies y William Osborne

Aunque Ghost in the Machine bebe claramente de películas como Shocker (1989) de Wes Craven o The Lawnmower Man (1992), lo cierto es que su argumento no tiene desperdicio. Una madre viuda, interpretada por Karen Allen, pierde su agenda de teléfono en una tienda de informática y un hecho tan banal, acaba provocando todo un calvario bastante surrealista. El "Asesino de la agenda telefónica", un homicida y genio de la tecnología, cuyo modus operandi consiste en robar agendas y matar a todos los contactos, se ha hecho con la suya y la ha elegido como su próxima víctima. De camino a la casa de la protagonista, el asesino sufre un accidente de coche sin sentido, es llevado al hospital más cercano y allí, mientras le someten a un escaner, una tormenta eléctrica provoca un cortocircuito que acaba con su cuerpo terrenal, pero transfiere su alma a la corriente eléctrica. Ahora puede matar a través de enchufes o microondas como si de accidentes a lo Destino Final se trataran.

La trama de la película es bastante absurda vista con los ojos de hoy en día, pero lo cierto es que despierta nuestra nostalgia por esa época, en los inicios de Internet, en la que el cine nos mostraba que aquellos ordenadores arcaicos eran capaces de prácticamente cualquier cosa y si no, acordaros de la que liaba Matthew Broderick en War Games (1983). Aquí estamos ante  una serie B con un asesino cibernético totalmente plano, del que desconocemos totalmente sus motivaciones para matar y que tras su muerte terrenal y convertirse en una entidad incorpórea con poderes casi divinos para controlar cualquier aparato electrónico, las líneas telefónicas e internet, sigue con su fiebre homicida de acabar con personas totalmente aleatorias.

El guión tiene cosas que carecen totalmente de sentido. El accidente que lleva el asesino al hospital es la cosa más absurda del mundo, en plena noche y bajo la lluvia, le entra tal frenesí homicida por llegar a casa de su próxima víctima que se pone adelantar y a conducir como un kamikaze, ¿por qué? En fin, como ésta, hay otras acciones y la representación de la realidad virtual que chirrían bastante, pero si nos dejamos llevar sin hacernos demasiadas preguntas, Ghost in the machine puede ser una película muy entretenida con una ambientación tenebrosa, una música inquietante y alguna muerte más que espectacular.



Si por algo destaca Ghost in the machine es por sus  muertes, precursoras en cierto manera, de las de Final Destination (2000). Mi favorita es la que se produce en la cocina con un microondas que acaba friéndolo todo. Me pareció una de las mejores muertes que yo he visto en un slasher noventero y me sorprendió ver esta calidad es una cinta tan pequeñita. Si bien es cierto que las siguientes, no tienen el mismo nivel de espectacularidad y medios, es también bastante disfrutable ver como la concatenación de cortocircuitos y mal funcionamiento de las máquinas que aquí provoca el asesino, van eliminando a los contactos de la agenda de nuestra protagonista. En contraposición, el CGI que reproduce el mundo cibernético y la realidad virtual es bastante arcaico y recuerdan en todo momento a la estética de The Lawnmower Man (1992).

A pesar de sus problemas de guión, Ghost in the machine me parece un slasher sobrenatural con cierto encanto añejo por la ingenuidad de su argumento y su estética de otra época. Aunque se preocupa en presentarnos una atmósfera siniestra, lo cierto es que salvo la escena que os comentaba antes, el resto de la película carece de gore y de tensión. Sin embargo, a pesar de todos sus fallos, su falta de terror y de sentido de la trama en muchas ocasiones, fue una película que disfruté y en la que tuve que rebobinar la escena del microondas asador porque ya os he dicho que me pareció grandiosa y sólo por eso creo que ya merece la pena su visionado.