viernes, 16 de febrero de 2018

THE RITUAL (2018)


Seguimos con las interrupciones del Women in Horror Month, pero es que menudo mes llevamos de fechas especiales y estrenos inesperados. ¡¡No doy abasto Netflix!! jejeje. La verdad es que no podía estar más contenta con el ansiado estreno de The Ritual (2018), que llevaba esperando desde el pasado Festival de Sitges desde dónde sólo nos llegaban buenas críticas. Todo el mundo que la vio decía que era lo que tenía haber sido el fallido remake de Blair Witch (2016), pero que queréis que os diga, yo nunca he sido amante de esta pieza clave de found footage, así que ni me acerque a su nueva versión. Para mi ya era suficiente atractivo enfrentarme a un survival en un bosque tenebroso y que el problema añadido al que se enfrentarían estos urbanitas, fuese algun tipo de fuerza sobrenatural o misteriosa.

La premisa parte de esa costumbre tan típica que tiene el mundo anglosajon de llevar a cabo una actividad en plena naturaleza que se escapa a su control, para honrar la memoria de un fallecido. En este caso, tenemos a cuatro británicos que se embarcan en una ruta de senderismo por Suecia y todo va bien, bueno siempre está el típico pesado alérgico al campo que se queja continuamente, pero nada alarmante. El problema llega cuando uno de ellos se lesiona y deciden abandonar la ruta señalizada para seguir un camino más recto hacia el refugio, lo que implica atravesar un frondoso bosque. Pero en la espesura del paraje, algo o alguien les acecha...

The Ritual supone el cuarto trabajo para su director, David Bruckner, aunque es el primero que emprende en solitario. Anteriormente, le conocimos en The Signal (2007)Amateur Night, uno de los segmentos más conocido de VHS (2012), Southbound (2015) y Siren (2016), la película nacida a raiz de su exitoso personaje de VHS. Aunque Bruckner suele escribir la mayor parte de los guiones de sus películas, en esta ocasión, ha sido Joe Barton el encargado de adaptar el bestseller del Adam Nevill en el que se basa la película.

Si hay una cosa que me repatea de los survivals en los que tenemos varios personajes, es la típica escena inicial con la foto de grupo y si luego, nos la vuelven a poner al final para recordarnos todos los personajes que hemos perdido por el camino, ya me subo por la paredes. Menos mal que aquí se han ahorrado esa escena final, pero la foto de grupo no nos la perdona nadie, jajaja. Obviemos este tema y pasemos a la película en la que nos presentan a grupo de amigos que ha sufrido una desgracia en su pasado, lo que, en cierta manera, enturbia su relación actual y que en situaciones extremas como la que van vivir, acabarán dificultando su supervivencia. Nuestros protagonistas lejos de ser jóvenes inmaduros y temerarios, son hombres en su treintena con sus familias y vidas independientes que ven este viaje, la oportunidad de pasar un tiempo juntos. El cuarteto está formado por Luke (Rafe Spall), que carga a sus espaldas con toda la culpa por la muerte de su amigo, Hutch (Robert James-Collier) el líder, Dom (Sam Troughton), el amigo torpe y quejica y Phil (Asher Ali) el paranoico. La relación entre ellos es en todo momento muy creíble y en todo momento te parece estar viendo a unos amigos de verdad. Por encima de todos resalta Rafe Spall, un personaje para nada simpático, que poco a poco va ganándose nuestra aprovación, a medida que vemos como lucha contra sus monstruos del pasado, para poder vencer a los del presente.



La primera parte de la película, en la que este cuarteto se adentra en el bosque, desoyendo la primera lección del perfecto senderista que señala que nunca se debe abandonar el camino marcado, es absolutamente soberbia. La ambientacion de ese bosque tan siniestro, tétrico y aterrador me mantuvo absorta mirando la pantalla, por temor a perderme el susto que estas esperando en todo momento. Pero no, aquí la tensión se va cociendo a fuego lento, mientras vamos recorriendo un bosque lleno de oscuros secretos que no sabemos a que naturaleza pertenecen: paganismo, brujería, satanismo, ... Sin duda, esta parte de paranoia, tensión y sugestión en lo mejor de la cinta. 

Una vez que descubrimos la amenaza, la película pierde un poco de fuelle, no porque ésta funcione mal, si no porque siempre que se revela la naturaleza del "monstruo", el efecto sorpresa se acaba. El problema que le veo yo a este último tercio es que es demasiado esplícito. Nos dan demasiadas explicaciones y el terror pasa a ser mucho más convencional  que el misterio y la tensión, casi insostenible, de la primera parte. Aunque el final pierda un poco de intensidad, no creo que perjudique para nada, la experiencia de una película que sin duda para mi, se ha convertido en lo mejor en lo que llevamos de año. Una de esas ocasiones en las que la película consigue estar a la altura de las expectativas generadas.

En definitiva, no se que es lo que le hacía falta a The Blair Witch (2016) para triunfar, pero seguro que si hubiese sabido reproducir la angustia y paronia que imperan en The Ritual, no le hubiese ido nada mal. A mi esta película me ha recordado más a The Descent (2005), que como yo sabéis es una de mis películas favoritas. Ambas comparten esa atmósfera angustiosa y aterradora, a la que no le hace falta ningun elemento externo para funcionar a la perfección. Sin duda, The Ritual es un de los mejores survivals, psicothrillers con elementos sobrenaturales que os vais a encontrar en el mercado. Habrá que seguir muy de cerca al Sr. Bruckner porque está claro que tiene un amplio conocimiento y pasión por el cine de terror y le está tomando el relevo a las promesas de hace unos años: Adam Windgard, Greg MacLean, Alexandre Bustillo que ultimamente están en horas bajas.



miércoles, 14 de febrero de 2018

MY BLOODY VALENTINE (1981)


¡¡¡Feliz San Valentin horror lovers!!! Que nosotros también lo celebramos aunque sea de una manera más sangrienta, jejeje. Este Women in Horror Month está sufriendo muchas interrupciones, pero es que menudo mesecito llevamos con estrenos inesperados y celebraciones varias. No obstante, estoy echando horas extras en el blog para que estos incisos no repercutan en el número de películas que tenía pensado dedicar a esta causa y ya os aviso que durante todo el año os iré trayendo películas de terror dirigidas por mujeres porque quiero darles la importancia que se merecen y rescatarlas del olvido.

Ya se que os he traído la película más típica para celebrar un san Valentín sangriento, pero es que me había dado cuenta que no la había reseñado y considero que es un slasher ochentero infravalorado que bien merece un análisis a fondo. Hasta Tarantino la eligió como uno de sus slasher favoritos, aunque esto no es decir mucho porque este hombre tiene una lista interminable de pelicular favoritas, jejeje. 

Según cuenta la leyenda, en 1961 hubo un accidente en una mina canadiense durante la noche de San Valentin y varios mineros murieron. Sólo uno sobrevivió, Harry Warden y tras recuperarse en una institución mental, volvió al pueblo por el aniversario de la tragedia y mató a los responsables. Veinte años después, el alcalde de la localidad decide volver a celebrar un baile en la noche de los enamorados, desoyendo la advertencias de Warden y los cadáveres empiezan a apilarse.

La película surgió en plena fiebre ochentera por los slashers y continuó con la moda de situar la trama en una fecha señalada como ya lo habían hecho antes Black Chritmas (1974), Halloween (1979) o Friday the 13th (1980). Según su director George Mihalka, el proceso de grabación fue bastante acelerado precisamente porque la película debía estrenarse alrededor del 14 de Febrero y en Julio del año anterior, todavía no tenían el guion preparado. El título de la cinta se mantuvo en secreto para evitar que alguien les robara la idea, ya que por aquella época que tu slasher tuviera exclusividad sobre una fecha o fiesta popular debía ser oro puro, así que durante todo el periodo de rodaje y post-producción, el equipo y los actores conocieron a la película como The Secret.

Pero el principal problema al que se enfrentó My Bloody Valentine fue la MPAA (Asociación Cinematográfica de los Estados Unidos) que según se rumorea, le recortó 9 minutos de metraje. La versión extendida vio la luz en 2009, dónde se incluyen parte de esos minutos censurados y es bastante evidente porque en las escenas de asesinatos vemos como cambia la luz y la calidad de la imagen es peor. Con esto se pierde el efecto sorpresa, pero se le perdona porque muchos de las muertes son increíblemente imaginativas e impactantes como la de la lavandería y la ducha. Sin embargo, creo que esta película funcionaría igualmente bien sin las escenas más sangrientas y gore porque a diferencia de otros slashers de la época, la trama es suficientemente sólida como para sustentarse por si misma.



My Bloody Valentine arranca con una escena de película erótica barata en la que una mujer y un minero que no se quita su máscara de gas, van a practicar sexo en la mina, pero cuando el minero ve el corazón que su amante tiene tatuado en el pecho, su cerebro hace chispazo y la atraviesa con el pico. La relación que guarda esta escena con el resto de la trama, no queda muy clara porque rápidamente nos situamos en el pueblo imaginario de Valentine Bluffs dónde todo el mundo parece estar volcado con los preparativos del baile de los enamorados, 20 después de la tragedia. El hijo del alcalde, T.J. ha vuelto al pueblo, después de haber fracasado en sus planes y claro, su novia de toda la vida, Sarah, ahora está con Axel. Además, como el único empleo disponible que hay en este pueblo para chicos jóvenes parece ser la mina, estos dos gallitos coincidirán en el trabajo, generando una ambiento de tensión y mal rollo a su paso, mientras que la bella y cándida Sarah se encontrará entre dos mares y no sabrá que hacer con su vida. Pues bien, aunque esta trío amoroso es muy interesante, sus peripecias se van a ver interrumpidas por el supuesto regreso de Harry Warden con sus cajas de bombones sangrientas y sus asesinatos de lo más creativos. 

Otro de los aspectos que destacan en este slasher es su ambientación en un mina lúgubre y claustrofóbica, pero es que realmente se grabó en una mina real abandonada. Esto contribuyó a hacer todavía más difíciles las condiciones de grabación, ya que las escenas que tenían lugar en la mina (un tercer acto excesivamente alargado), requerían que todo el equipo utilizase un ascensor que sólo podía transportar 25 personas por trayecto, lo que suponía una hora en tener a todo el mundo preparado para grabar en el fondo de la mina. 

Me parece muy triste que se recuerde a esta película como el slasher del minero perturbado que asesina a gente en la noche de San Valentin, porque a mi parecer, es mucho más que eso. La historia es suficientemente interesante como para que nos cautive sin escenas sangrientas, pero es que los asesinatos de esta película están muy bien conseguidos y son bastante originales. Además, el nivel de suspense también está bien equilibrado porque en escenas como la de la lavandería, dónde la ropa de los mineros se empieza descolgar sobre la chica, produce bastante tensión. También, hacia el final de la película, cuando el asesino se se acerca a nuestros protagonistas y va rompiendo las luces de uno de los túneles, genera gran desasosiego sin derramar una gota de sangre. Es por eso que creo que esta película funciona bastante bien a diferentes niveles y oye, aquí todas las víctimas no son adolescentes que eso queráis o no, es bastante novedoso para la época. 

Pues bien, sólo me queda deciros que paséis una buena noche de San Valentin y que si es con el visionado de este clásico pues todavía mejor. Creo que merece la pena recuperar esta pequeña joyita de cine de terror que a mi parecer, ha sido injustamente infravalorada.




lunes, 12 de febrero de 2018

HUMANOIDS FROM THE DEEP (1980)


Tenía muchas ganas de ver esta película pero nunca encontraba el momento, así que cuando me decidí a hacer un especial de películas dirigidas por mujeres, sabía que ésta sería una de las primeras seleccionadas. 

Roger Corman vuelve a pasearse por el blog después de haberlo hecho la semana pasada, en The Slumber Party Massacre (1982), pero es que por algo es uno de los productores más prolíficos, sino el que más, de la historia cinematográfica americana. Corman que nunca pierde una oportunidad, cuando se le presenta, vio el éxito que había cosechado Spielberg con Jaws (1975) y quiso sacar tajada de ello. En primer lugar, produjo Piranha (1978) con la que alcanzó cierto éxito en la salas de cine, pero no contento con ello, se embarcó en el proyecto de Humanoids from the Deep que aunaba los tres pilares fundamentales de su cine: muertes espectaculares, desnudos y acción. 

El argumento de la película es un tanto curioso. En un pueblo pesquero, en el que se han realizado experimentos con los salmones para que éstos aumenten su tamaño y prolifere su reproducción, se empiezan a producir extrañas mutaciones en otras especies marinas. El resultado es una especie de anfibios humanoides que surgen del mar con ganas de aparearse con bellas mujeres y matar a los hombres. En el otro bando, un pueblo que tendrá que dejar atrás sus rencillas, si quiere deshacerse de esta plaga mortal.

Aunque nos puede resultar un tanto sorprendente que una película de este tipo fuera rodada por una mujer, lo cierto es que una vez que Barbara Peeters finalizó su trabajo en la dirección, el controvertido productor pensó que no había suficientes escenas sangrientas, ni desnudos porque a él lo que le iba era el exploit y ante la negativa de Peeters de rodarlas, Corman la despidió y contrato a Jimmy T. Murakami para que hiciera el trabajo. Quizás ésta fuera la causa por la que Corman nunca volvió a trabajar con una mujer y que Peeters, a partir de este momento, sólo se dedicará a dirigir capítulos de series de televisión. Lo más irónico de todo es que la mayor parte de estas escenas añadidas fueron eliminadas en la versión final de la película y por eso Peters aparece como la única directora acreditada. 

Es interesante como en plena fiebre por el slasher surgió una película como Humanoids from the Deep que rescataba, en cierta manera, las monsters movies de los 70 y las actualizaba con elementos propios del cine de explotación e introducía un tema tan novedoso por aquel entonces, como el de la modificación genética. Por un lado tenemos la trama de los anfibios violadores, en la que un grupo de científicos y expertos, liderados por la Dra. Susan Drake, van a intentar descubrir que es lo que está produciendo las extrañas muertes en el pueblo, pero por otro lado, tenemos una subtrama igual de interesante y mucho más seria, que nos habla de las diferencias que existen entre un grupo de pescadores y Johnny Eagle, que si no recuerdo mal, se negaba al plan de instaurar una planta conservera en el pueblo.

En cuanto a las actuaciones, los actores veteranos como Doug McClure o Vic Morrow están más que correctos, pero no podemos decir lo mismo de los actores jóvenes que dejan bastante que desear. Teniendo en cuenta que alguna de las actrices sólo estaba allí para lucir palmito y sucumbir ante los deseos de estos lujuriosos anfibios mutantes, tampoco le podemos pedir peras al olmo.



El principal atractivo de esta película son las muertes y aunque no hay muchas, se disfrutan igualmente por el altísimo nivel del maquillaje y del diseño de los mutantes obra del maestro Rob Bottin. Cómo, ¿que no sabéis quién es Bottin? Pues el artista encargado del maquillaje de películas tan emblemáticas como Robocop (1987), Total Recall (1990) o Seven (1995), pero si os digo que fue el responsable del diseño de los monstruos de una de las obras magnas del cine de terror, como es The Thing (1982), ¿cómo os quedáis?  Con el culo torcido imagino y es que Corman, a pesar de estar inmerso en una película de bajo presupuesto como ésta, tenía ojo clínico para elegir a sus colaboradores, porque no sólo contó con Bottin, sino que el encargado de la banda sonora fue el mismísimo James Horner. ¡Alucinante!

No todo en Humanoids from the Deep podía ser bueno, y es que hay alguna escena que podrían habérsela ahorrado porque es evidente que está metida con calzador para que la actriz de turno enseñase cacha. Sí, me estoy refiriendo a esa escena tan ridícula de la tienda de campaña. No se que es peor, si el ventrílocuo que intenta seducir a su novia con su muñeco parlachín o la chica que se desnuda en un santiamén porque rápidamente va a ser atacada por nuestros anfibios lujuriosos. Totalmente penoso porque no conocíamos a estos personajes de antes y la verdad es que nos da bastante igual su trágico destino. 

Pero sin duda, la confrontación decisiva llega durante la fiesta del salmón que tiene lugar en el embarcadero y que reúne a toda la gente de pueblo. La fiesta se convierte en una batalla campal de explosiones, gente corriendo, mutantes saliendo de debajo del suelo, un amplio abanico de muertes y todos nuestros queridos protagonistas intentando acabar con ellos. Sin duda, un gran broche final para esta excesiva producción.

En definitiva, a pesar de contar con más desnudos de los necesarias y cientos de pechos gratuitos, que como comprenderéis, a mi no es que me hagan mucha ilusión, Humanoids from the deep es una cinta de serie B bastante entretenida, con algunos elementos novedosos, como el tema de las mutaciones genéticas y con unos efectos de maquillaje absolutamente soberbios. Puede que el diseño de los anfibios violadores no sea el mejor, ya que nos recuerda mucho a monstruos de tiempos pasados como el de Creature of the Black Lagoon (1954), pero el trabajo de Rob Bottin con las heridas y amputaciones es sencillamente espectacular y bien merece que le echéis un vistazo. Así que ya sabéis, si os gustan los desnudos femeninos, unos monstruos de los más cachondos y muertes muy bien ejecutadas, ésta es vuestra película.





viernes, 9 de febrero de 2018

CLOVERFIELD PARADOX (2018)


Hago un pequeño inciso en el Women in Horror Month, para comentar la que sin duda ha sido la sensación de la semana. Todos nos fuimos a dormir el pasado domingo 4 de Febrero muy felices y tranquilos sin saber que, durante la retransmisión del partido de la Super Bowl, que era seguido por millones de espectadores en todo el mundo, no sólo se mostraría el trailer de una de las cintas más esperadas por los amantes del syfy, si no que se anunciaría su estreno para apenas tres horas después, en el imperio Netflix. Así que todos nos levantamos con este bombazo y esa brillante estrategia de marketing que nos incitaba a volver a casa para devorar la siguiente película del "universo" de J.J Abrams, después del buen sabor de boca que nos había dejado 10 Cloverfield Lane (2016), pero todavía nos quedaba una larga jornada laboral por delante. Durante todo el día se sucedieron los tweets que la tildaban de gran decepción, batacazo o basura absoluta, pero yo no me desanimé ante la adversidad y me enfrenté esa misma noche a Cloverfield Paradox, aunque debo confesar que con las expectativas por lo suelos. Y, ¿qué pasa cuando uno espera muy poco de una película? Pues que no le acaba resultado tan sumamente mala y es que dada mi pasión por el terror espacial, yo con poquito voy, jejeje. 

En esta ocasión, sus guionistas Oren Uziel y Doug Jung nos sitúan en un futuro distópico en el que la Tierra sufre una severa crisis energética que está provocando tal tensión entre las potencias mundiales que ya se atisban los inicios de una tercera Guerra Mundial. La última esperanza de la humanidad es el Shepard, una nave tripulada por una serie de expertos internacionales, que órbita alrededor de la Tierra y que posee un acelerador de partículas con el que abastecerá de energía infinita a todo el planeta.

Hasta aquí la cosa no pintaba mal, ¿no? Un argumento un tanto naive pero bueno. El problema llega cuando, tras varios intentos fallidos con el acelerados de partículas, el aparato parece funcionar pero, tras un sobrecarga, la Tierra ha desaparecido de su campo de visión y todos asumen aterrorizados que han sido trasladados a una nueva dimensión. A estas alturas, yo ya empezaba a no entender muy bien los derroteros que iba tomando la historia porque lo primero que se me ocurrió fue que habían sido transportados a millones de años luz de nuestra galaxia y por eso no divisaban la Tierra. No terminaba de entender por qué asumían con esa facilidad que estaban en otra dimensión y lo que es más, por qué la nave empezaba a revelarse contra ellos.

Estas escenas que podríamos denominar como la parte más terrorífica de la cinta, a modo de casa encantada espacial, es lo que más me gustó, aunque no entendía la razón de todo esto. Puede que sea por el respeto que me da cualquier cosa que tenga que ver con los visión (es por eso que nunca me operaré de mi miopía), pero la escena que más me impactó fue la del ojo bailarín. Me gustó mucho ese efecto, pero hasta ahí, porque todas las peripecias que le suceden a este personaje, no tenían ni pies ni cabeza. En resto de "ataques" me parecieron un tanto flojos y sí que eché de menos algo más de sangre. 



En cuanto a los personajes, como ya os he comentado antes, tenemos a una tripulación internacional, encabezada por Gugu Mbatha-Raw que, ¡quién la manda salir de San Junipero (2016) con lo bien que se vivía ahí! El caso es que aquí es la teniente Hamilton que ha dejado en la Tierra a su marido, en plena crisis matrimonial, pero gracias a cuál tendremos idea de que es lo que está pasando en el mundo, mientras los salvadores del Shepard se sitúan en el universo. Otro de los personajes más relevantes y ambiguos es el alemán Schmidt, interpretado por el siempre genial Daniel Brühl. Completando el elenco tenemos a actores de la talla de David Oyelowo, Ziyi Zhang o Chris O'Dowd que para mi gusto están muy desaprovechados en personajes apenas definidos. 

Pues bien en esta película todo se explica, de hecho tenemos a un experto que aparece en una entrevista de televisión contándonoslo de pasada, porque un acelerador de partículas tan potente como el del Shepard puede mezclar realidades, liberar monstruos en varias dimensiones al mismo tiempo. En definitiva, que puede pasar cualquier cosa, en cualquier espacio-tiempo y todo estaría justificado porque un acelerador de partículas ha puesto patas arriba la realidad tal y como la conocemos. Así que a partir de aquí, ya podéis sacar vuestras propias conclusiones y tratar de discernir cómo encajan las tres películas de la saga Cloverfield que tenemos hasta ahora y cómo lo hará Cloverfield Overlord, la esperadísima cuarta entrega que llegará a los cines a finales de año y que según toda apunta, se desarrollará durante la Segunda Guerra Mundial. 

En definitiva, a mi Cloverfield Paradox no me ha decepcionado tanto como a la mayoría porque aunque la historia tiene muchas incongruencias y tramas que se abandonan sin apenas explicación, lo cierto es que todo va adquiriendo más sentido, a medida que le voy dando vueltas en mi cabeza. Disfruto mucho las películas de terror espacial y aunque prefiero cosas como Alien (1979) o Life (2017) con una amenaza real (me río yo ahora de los que decían que la cinta de Daniel Espinosa era mala, jejeje) o mi preferida, Event Horizon (1997), una nave espacial embrujada mucho mas coherente y entendible que ésta, sí que puedo disfrutar del entretenimiento que me proporciona Paradox. Quién sabe, quizás tenga que llegar Overlord para que todas las piezas del rompecabezas encajen pero, hasta entonces, no seamos tan duros con esta tercera entrega por no ser tan fantástica como su antecesora y veámosla como un mero producto de entretenimiento y tensión de rápido consumo. 



jueves, 8 de febrero de 2018

THE SLUMBER PARTY MASSACRE (1982)


Seguimos con las películas dedicadas al Women in Horror Month y esta vez os traigo un slasher ochentero que si bien no es de los más destacables, sí que tiene un cierto regusto feminista que le otorga cierta originalidad al producto.

Rita Mae Brown, una importante activista feminista durante los 60 y 70, escribió a primeros de los 80, el guion para un slasher titulado Don't Open The Door que pretendía ser una parodia contra los estereotipos machistas que definían el género. El guión estuvo un tiempo durmiendo el sueño de los justos, hasta que la editora, Amy Holden Jones, que pretendía dar el salto a la dirección, lo rescató y grabó un prólogo de 9 minutos con el que consiguió captar la atención de Roger Corman y obtener la financiación para la película. Tras pasar por el filtro de los productores, la película perdió su tono de comedia y pasó a llamarse, The Slumber Party Massacre, aunque sigue conservando cierto tono cómico, muchas veces involuntario.

La trama de la película es bastante simple, un grupo de chicas del último año de instituto hacen una fiesta de pijamas, con tan mala suerte que ese mismo día, un peligro psicópata se escapa del manicomio y decide hacerles una vista con tu taladro gigantesco. Lo que en un primer momento nos podría parecer más de lo mismo, introduce unas cuantos aspectos novedosos. En primer lugar, las protagonistas absolutas son este grupo de chicas, jugadoras de un equipo de baloncesto (nada de animadoras) y la figura de poder es su entrenadora, otra mujer. Los personajes masculinos en The Slumber Party Massacre son mero atrezzo y carne de cañón para el asesino. Las chicas se van a defender por si mismas, tomarán decisiones más razonables que a las que estamos acostumbrados en este tipo de películas y no tendremos una, sino dos Final Girls que lucharán hasta su último aliento por sobrevivir.

Otro de los aspectos novedosos de la película, teniendo en cuenta que surgió al rebufo de Halloween (1978) o Friday the 13th (1980) es su peculiar asesino. Éste actúa, en todo momento, con la cara descubierta, no lleva ningún atuendo especial, simplemente chaqueta y pantalón vaquero y no existe ningún tipo de misterio acerca de su origen o su motivación. Además, la mayor parte de tiempo está en silencio hasta que en el último tercio, empieza a decir tonterías sobre estar enamorado de las chicas. Todo esto deja bastante claro que el foco de atención no recae en la figura del asesino, sino en el grupo de amigas. Si os dais cuenta sus personajes, las relaciones de amistad o, incluso las de hermanas, entre dos personajes que no están invitados a la fiesta, pero que al ser vecinas, tendrán un papel determinante en la trama, están muy bien construidos y resultan creíbles. Sin embargo, el psicópata es un ser carente de carisma que está ahí como una cosa tonta con su taladro gigante, con forma fálica, que por si no nos ha quedado claro, en una de las escenas y que sirvió como imagen para el póster, aparece con el taladro entre las piernas para acabar con su próxima víctima. 


Las chicas son guerreras

El gran número de desnudos que tenemos en la película podría verse como una crítica contra el abuso que se hace de ellos en los slashers. Tenemos a las chicas duchándose después del entrenamiento, secándose con toallas minúsculas que más bien parecen de lavabo, para dejar bien a la vista su anatomía. También nos deleitan con un primer plano de un trasero durante más tiempo del necesario y una de las chicas de la fiesta de pijamas lleva un conjunto lencero con un escote vertiginoso que ninguna llevaríamos para pasar la noche con las amigas, pero sí que formaría parte de las fantasías masculinas. 

Debido al éxito que tuvo esta cinta, sobretodo en el mercado doméstico, tiene dos secuelas. Una, sólo 5 años después y que según tengo entendido es más una comedia de terror, con un asesino con una guitarra cuyo mástil tiene forma de taladro gigante y una tercera en 1990. Todas ellas tiene en común el haber sido escritas y dirigidas por mujeres y espero traéroslas pronto porque la verdad es que la original me ha dejado buen sabor de boca y tengo curiosidad por ver como ha continuado la saga.

Es cierto que The Slumber Party Massacre peca de tener un inicio bastante lento dónde nos presentan a las protagonistas, sus partidos de baloncestos, las reticencias que tienen para invitar a la fiesta a la chica nueva y los preparativos para la noche de chicas. Sin embargo, a pesar de tener un asesino totalmente anticlimático y sobreactuado, considero que es un slasher que merece bastante la pena, principalmente por este cambio de roles entre sus personajes. Yo siempre disfruto cuando veo a personajes femeninos fuertes que no necesitan un hombre para escapar de una situación difícil o hacer frente a los problemas por muy terroríficos que sean. Así que, todos aquellos que fliparon con Scream (1996) que se mofaba y le daba una vuelta de tuerca a los estereotipos y canónes de los slashers, tenéis que darle una oportunidad a The Slumber Party Massacre porque en este sentido, fue pionera. 


lunes, 5 de febrero de 2018

THE LURE (2015)


Con los años, me he dado cuenta que soy un poco obsesiva y que cuando me da por algo, no paro hasta que mi foco de atención recae en otra cosa. Sin embargo, ya era hora de frenar momentaneamente mi fiebre por el cine de terror asiático porque este mes celebramos el Woman in Horror Month y en este blog nos gusta celebrarlo a lo grande. Así que si el Febrero pasado lo dediqué a reseñar películas protagonizadas por mujeres malvadas y fuertes, este año cambio totalmente de tercio, porque quiero traeros cintas de terror dirigidas o escritas por mujeres. He descartado tanto las películas muy conocidas como: Pet Semetary (1989)The Babadook (2014) o aquellas que ya os había reseñado: Ravenous (1999), American Mary (2012), The Invitation (2015) Raw (2017) porque lo que quiero es descubrir títulos menos conocidos y difundir la importancia de la mujer y su enfoque en el cine de terror. 

La verdad es que la película de hoy es bastante conocida entre los círculos más festivaleros, pero me apetecía traerla porque es una rara avis procedente de un país no muy prolífico en este tipo de cine y protagonizada por dos sirenas mortíferas, ¿qué más se puede pedir? Pues que esté dirigida por una mujer, ¿no? Pues lo está, su directora es la polaca, Agnieszka Smoczynska y ésta fue su ópera prima. Actualmente está inmersa en uno de los segmentos de Field Guide to Evil, una película antológica de terror sobre los mitos y leyendas que suponen la base del género de terror. Suena bastante interesante y estaremos atentos.

Ya adentrándonos en The Lure, os diré que trata la historia de un par de hermanas sirenas que salen a la superficie en el río Vístula, atraídas por el canto de unos borrachos a la salida de un club nocturno. Las jóvenes empiezan a trabajar en dicho club con unos números musicales que se convierten en la sensación del lugar, hasta que una de ellas se enamora, desatando la maldición que esto acarrea para las sirenas.

Estamos ante una película inclasificable, en la que la visión amable de la sirenas que nos proporcionó Disney desaparece y volvemos a la tradición clásica en la que éstas eran unos depredadores que hipnotizaban a los marineros con su canto y los atraían a la muerte. En el caso de la película, los dueños de la discoteca piensan que pueden hacer fortuna con su mezcla de belleza y voz y es entonces cuando comienza esta especie de musical con números que van desde ABBA, al pop electrónico, todos con una marcada estética Eurovisiva de luces y  colores chillones


Lo cierto es que en la película no abundan los elementos terroríficos, a excepción de unas cuantas pinceladas sobre todo en su tramo final. Sin embargo, lo que sí se refleja es la perversion y sexualización de unos seres "aparentemente" virginales e inocentes que se convierten en el objeto de deseo de todos los hombres que frecuentan el local pero, cuando una de ellas, Silver, se enamora del bajista del grupo, cometiendo el mayor pecado para una sirena, es rechazada por éste por no tener una vagina y no ser una mujer normal. En contrapartida, tenemos a Golden, que bien por venganza de ver como su hermana está siendo engañada por los hombre a los que ellas tienen que dominar o porque no puede reprimir sus intintos más carnívoros, se dedica a devorar a unos y a otros. ofrenciéndonos los episodios más sangrientos de la película.



El conjunto de secundarios que completan el elenco de The Lure,no están muy bien definidos o se nos escapa su función en la trama por la diferencias culturales. Por un lado, desconozco el sentido del tritón que ha perdido su cuernos para tocar en un grupo de punk y que aparece como mera escusa para que el espectador conozca la maldición que sufren las sirenas si se enomoran de alguien y éste acaba casándose con otra. Por otro lado, tenemos a toda la gente del cabaret a los que parece no llamarles demasiado la atención el estar frente a seres mitológicos; la antigua cantante que ve como se revalorizada su espectáculo con la llegada de las chicas, a las que tiene cierta envidia y el bajista descafeinado y puerco que trata a la sirena como un objeto sexual que, al no poder satisfacer sus deseos, desperdicia como mercancia defectuosa. La verdad es que el final no me agradó del todo, ya que yo hubiese preferido una esperiral de violencia y gore como venganza, pero menos mal que contabamos con Golden para poner un poco de orden ahí, ¿no os parece?.

Me gustaría destacar la calidad del maquillaje y los efectos especiales que logran reproducir a unos sirenas de una forma bastante creíble. Estéticamente, The Lure es espectacular y se nota el cuidado de su fotografía y ambientación, pero pierde algo de intensidad en un guión que, en ocasiones, termina siendo tedioso. 

En resumidas cuenta, The Lure es una de las mayores bizarras que he visto y que me ha dejado con un buen sabor de boca. Me he dejado embriagar por la estética y ambientación de este musical de terror que se mueve entre lo onírico y la fealdad de una realidad que sigue explotando a las almas más puras. Espero que os acerquéis a ella como ese experimento que os apetece conocer y no porque estéis esperando una gran película de terror entre sirenas y humanos porque aquí no la encontraréis. 



martes, 30 de enero de 2018

CARVED (2007)


Como podéis comprobar, sigo con mi obsesión por el cine de terror asiático y descubriendo cosas, algunas más interesante que otras, la verdad. No confundir esta película con aquel slasher infumable, Carver (2008), que ya desperdicié yo una hora y media de mi vida, jejeje. En este caso, es posible que encontréis esta cinta bajo el explícito título de The Slit-Mouthed Woman que, la verdad, es que tiene más relación con el tema de la película que el que luego se usó para su promoción en EEUU porque lo que se dice tallar (carved), nuestra protagonista no es que sea una experta, es un poco más tosca con el uso de las tijeras, jejeje.

Una mujer que maltrataba a sus hijos es poseída por el espiritu de la mitología nipona de la mujer de la boca cortada. Tiempo después, en un pequeña localidad se empieza a correr el rumor por el patio del colegio que este fantasma ha vuelto y que se aparece a las 5 de la tarde en un conocido parque para acabar con más niños. Lo que parece una leyenda urbana sin fundamento, se transforma en realidad cuando se produce el secuestro de varios niños. La pareja formada por la controvertida profesora Yamashita y el empanado del profesor Noburu, son los únicos que saben que el fantasma es el responsable de estas desapariciones y juntos emprenderán una carrera contrareloj para acabar con ella, a medida que los cadaveres se van apilando.

Si os digo que el responsable de Carved es el director japonés Kôji Shiraishi, quizás no os diga nada, pero si os recuerdo otras películas en su haber como la muy recomendable Noroi (2005) o la reciente Sadako vs. Kayako (2016), ya os va sonando más, ¿verdad?. En esta ocasión, Shiraishi y su guionista, Naoyuki Yokota, han cambiado un poco la leyenda de Kuchisake-onna, la mujer de la boca cortada, ya que en origen era una mujer que fue asesinada y mutilada por su esposo y regresó de la muerte convertida en espiritu demoniaco que asesinaba a todos a los que les pregunataba si era hermosa.

En Carved, el origen del espírito cambia, asi como el caracter vengativo tan característico del terror japonés con sus fantasmas de largas cabelleras negras y los ñinos que hace ruiditos. En este ocasión, sí que vamos a tener un fantasma de largo pelo moreno que viste una gabardina y lleva una mascarilla quirúrgica para tapar su boca rasgada, pero su motivación no va ser la venganza, si no que como veremos más tarde cuando descubramos su historia, es un ser maligno y perturbado, al que le gusta maltratar y matar niños porque sí. El espíritu en cuestión es del tipo del demonio de Fallen (1998), que va saltando de cuerpo en cuerpo cuando el huesped es eliminado, por lo que la difilcultad para acabar con él, se intensifica. 



En cuanto a los protagonistas, tenemos un par bastante atípico. Por un lado, la profesora Yamashita, a la que su exmarido ha alejado de su hija por pegarle y, por otro, el profesor Noburu que cada vez que el fantasma va a cometer un nuevo ataque, escucha en su mente: "¿Soy guapa?" y ya sabe la localización exacta del crimen (es una especia de GPS sobrenatural). La pachorra de este personaje sólo se podría explicar por un ataque repentino de amnesia porque es verdaderamnete irritante que siga practicamente el mismo ritmo de deducción que el resto de los personajes. 

Lo realmente perturbador de Carved, más que la mujer en cuestión con la boca rajada, de la que podremos ver varios primeros planos muy interesantes, son todas las escenas que reflejan maltrato hacia niños. Es sobrecojedor ver como todas estan madres pegan y maltatran a sus hijos, ya que es algo que no se suele representar muy a menudo en el cine occidental y aquí los japonese lo muestran sin pudor ninguno .

Estamos ante una película de bajo presupuesto a la que se le nota la escasez de medios y las malas interpretaciones de sus actores, pero lo cierto es que su tono onírico y esta leyenda de la mujer de la boca rasgada, que lo mismo te rapta un niño, que le clava las tijeras al primero que pasa por allí sin mediar palabra, me terminó conquistando. Así que entra dentro de lo probable que vea la secuela porque ya os digo no me desagradó. Es una historia sencilla, sin grandes pretensiones, pero que sólo recomendaría a aquellos a los que le guste el cine de terror japonés y que quieran descubrir un poco más sobre esa prolífica mitología de fantamas y Yokais que tienen.