jueves, 19 de abril de 2018

THE COTTAGE (2008)


Hoy le toca el turno a una de esas comedías de terror que me llevaban persiguiendo años, de la que sólo había leído cosas buenas, pero que esquivaba una y otra vez en beneficio de un terror más serio y crudo. Lo cierto es que suelo disfrutar bastante con las comedias de terror, pero tengo que tener el humor apropiado para verlas, algo parecido a lo que le pasa al resto de mundo con un drama lacrimógeno o una película gore. En mi caso, suelo estar más predispuesta a ver productos del estilo de Hostel (2005) o Wolf Creek (2005), pero de vez en cuando, me apetece una buena comedia de terror como la que tenemos entre manos.

David y Peter son dos delincuentes de poca monta que secuestran a la hija de un gánster local para conseguir el dinero que necesitan para cumplir sus sueños: Peter quiere comprarle a su hermano la mitad de la casa que han heredado de su madre y éste quiere comprarse un barco con el que dejar su vida atrás. El problema es que la víctima no es la típica joven indefensa y tras una serie de desafortunados incidentes, terminarán con sus huesos en la granja de un familiar de Leatherface que transformará el secuestro, en una lucha sin cuartel por su supervivencia. 

El segundo largometraje de Paul Andrew Williams se mueve entra una comedia negra británica y un slasher de serie B con altas dosis de sangre y vísceras. Una película que comienza con un humor muy británico en la que los tres secuestradores aficionados, (a los hermanos se les une un tercero que lo único que aporta en más inutilidad a la ecuación) la pifian de todas las maneras posibles con su insoportable secuestrada. Pero, a medida que la historia avanza, ésta se irá convirtiendo en un slasher rural del tipo de Texas Chainsaw Massacre (1974) o The Hills Have Eyes (1977) pero con un tono de parodia más similar a Hatchet (2006)con la que su deformado asesino tiene cierto parecido. 

Como os he comentado, la película podría dividirse en dos partes en cuanto a su argumento. La primera tendría lugar en la cabaña que da título a la película y sería una especie de comedia entre gánsters en la que estos tres incompetentes secuestradores se pasan el rato discutiendo y culpándose unos con otros acerca de sus fallos y cagadas durante el secuestro, mientras la situación se les va de las manos. La gran fuerza cómica de The Cottage reside en gran medida en sus dos actores protagonistas: Andy Serkis, interpreta a David, el hermano mayor con esperiencia en trapicheos, que tiene todo planeado, pero cuando todo se desbarata es muy gracioso ver como se desquicia y se enfrenta a su ineptos compañeros. Por otro lado, Reese Shearsmitht da vida a Peter, el desquiciante hermano pequeño, con fobia a las polillas que sólo esta en este lio para conseguir el dinero que le proporcione una casa en propiedad. Dos personajes totalmente antagónicos que nos proporcionan lo momentos más divertidos de la cinta. El personaje que interpreta la única representante femenina de todo el elenco, Jennifer Ellison, no me podía resultar más repelente. Una poligonera más bruta y mal hablada que un pandillero del Bronx, a la que sólo quería ver morir  y si era pronto, mejor, jejeje.



Tras la huida de la secuestrada, la historia cambia de rumbo cuando ésta se topa con una granja habitada por un monstruo psicópata y nos adentramos en una película de terror propiamente dicho, concretamente en un slasher. Como era previsible, es aquí dónde se concentran la mayor parte de escenas sangrientas y no se escatima en tensión y muertes imaginativas. Los paseos nocturnos por un campo plagado de trampas para osos, los ruidos en el sótano y las persecuenciones por la granja a manos de este fiero y descomunal asesino, son solo algunos de los ingredientes de este frenético tramo final.

A algunas personas puede resultarle un tanto decepcionante que un montruo que aparece en el póster, no haga su aparición hasta bien entrada la segunda parte de la cinta, pero considero que el humor negro de la primer parte y como éste va recudreciéndose hasta estallar en una orgía gore, es bastante disfrutable. 

En definitiva, puede que The Cottage no sea tan efectiva como otras comedias de terror británicas: Shaun of the dead (2004) o Severance (2006), pero sin duda, es una película muy divertida y disfrutable. No podéis perderos a Serkis en su papel de delicuente , la desternillante escena del pasa montañas y el asesinato mítico de esta película. Sí amigos, si Hatchet (2006) tenía la muerte de la mandíbula y Tucker and Dale vs Evil (2010) la de la máquina corta madera, aquí hay otra que podría estar a la altura y que arrancaría los aplausos del público si se proyectase en un festival, así que yo que vosotros no la dejaría escapar. 



martes, 17 de abril de 2018

NINE MILES DOWN (2009)


No me digáis que la de la foto no se parece a los gatos humanoides de Sleepwalkers (1992). Debe ser su prima lejana, jejeje. Llegué a esta película gracias a uno de esos maravillosos especiales de Blog Horror, en esta ocasión, el de sus 60 mejores peliculas de terror del s.XXI. Ya he visto la mayor parte de los títulos que nos propone Mono, su responsable, pero todavía me queda alguna en el tintero. He disfrutado la mayor parte de las películas de esta lista y he descubierto varias joyas, pero lamento deciros que en esta ocasión, no comparto el entusiasmo de mi querido Mono.

Jack, un experto en seguridad de zonas de guerra, es enviado para inspeccionar un campamento científico en medio del desierto del Sáhara, después de haber perdido toda comunicación con ellos. Tras una terrible tormenta de arena, consigue entrar en el reciento que está totalmente abandonado, salvo por el lobo despedazado que encuentra en una de las habitaciones con frases en árabe escritas por las paredes. A la mañana siguiente, casi salida de la nada, se encuentra con la atractiva doctora Christianson, bastante evasiva a sus preguntas, pero que le informa de la muerte de dos miembros del equipo. Jack recibe órdenes de no abandonar el lugar por si algún otro de los científicos regresa, pero a medida que pasa el tiempo, sus dudas con respecto a la misteriosa doctora y el ambiente enrarecido del lugar, empezarán a perturbar la mente del pobre Jack.

La película está dirigida por Anthony Waller que seguro que os sonará por la secuela, un tanto fatídica, de An American Werewolf in Paris (1997) y que no tardará en volver al blog con nada menos que su ópera prima, Mute Witness (1995), ya que fue recomendada por Emma de Spooky Astronaut, en su selección de cine ruso, . Y, ¿qué pinta un director británico haciendo una película rusa? Pues que a veces hay que buscar la financiación de las películas allá dónde estén, jejeje. Como dato curioso, os diré que el bueno de Waller tiene un pequeño papel en Nine Miles Down.

Y, como de casualidades está hecha la vida, resulta que el guionista de Nine Miles Down, Everett De Roche, es el mismo que el de otra película que visioné el mismo fin de semana, Visitors (2003), sobre una regatista que da la vuelta al mundo y sufre episodios de locura. A pesar de que De Roche fue un importante y reconocido guionista australiano reponsable de algunas de las películas más importantes del cine australiano durante los 70 y 80: Patrick (1978), Long Weekend (1978), Roadgames (1981) o Razorback (1984), su experiencia con esta película fue bastante decepcionante. El guion, que se desarrollaba en Australia, llevaba escrito varios años e incluso el propio Carpenter estuvo interesado en él. Cuando Waller compró los derechos del guión, De Roche, salió del proyecto y el guion sufrió varios cambios hasta el punto de cambiar la localización al Sáhara. 



Adentrándonos ya en materia, os diré que estamos frente a una de esas películas engañosas, en la que se juega con el espectador acerca de sí lo que está viendo en pantalla es la realidad o las visiones de una mente perturbada que actua como narrador de la historia. Todo en Nine Miles Down girá en torno a esta premisa y tendremos que averiguar si el entorno está perturbando a Jack, haciendo aflorar sus demonios interiores o si por el contrario, el pozo de gas de los científicos ha perforado el propio Infierno y la carismática Dra Christianson es la encarnación del mismísimo Diablo. Esta idea se basa en la leyenda urbana del Pozo del Infierno, un supuesto pozo escavado en Rusia de tal profundidad (9 millas) del que se dice que alcanzó el propio Infierno y dónde se registraron los lamentos y gritos de los condenados. 

Pues bien, si la trama se basa en creer a uno o a otro, lo que necesitaríamos serían dos personajes sólidos y unas buenas interpretaciones, pero éste es uno de los principales puntos flojos de esta cinta. Adrian Paul que interpreta a este duro agente de seguridad que descenderá a los infiernos, bien por fruto de su locura o bien por el propio Diablo, me pareció bastante inexpresivo y más como un héroe de acción al que no le han dado enemigos reales a los que poder dar mamporros, jejeje. Por su lado, la bellisíma, Kate Nauta, encaja perfectamente en su papel de doctora sexy y la dualidad de su personaje, muy bien llevado en ambas facetas, no sólo hará dudar a Jack sobre su verdadera naturaleza, si no a nosotros como espectadores.

Aunque en su mayor parte, Nine Miles Down es una película entretenida y con una premisa interesante, lo cierto es que, en algunos momentos, se me hizo un poco pesada y me parecía estar viendo una película de Antena 3 por la tarde. Hay mucho dramón chusco que atormenta a nuestro protagonista y escenas que no encajan con la dualidad del personaje de la Dra. Christianson, es decir, sólo responden a su faceta como encarnación del Diablo y está claro que se incluyeron porque son divertidas y sexys. Me refiero a una de las escenas más conocidas de esta película, en la que Nauta aparece con su provocativo delantal rojo, dispuesta a preparar una cena muy peculiar.

Pero no todo en Nine Miles Down es malo, ni muchísimo menos. La sensación de aislamiento y vulnerabilidad, en un entorno en el que no sabes si vas a ser atacado por demonios o insurgentes saharianos, dudas de que la persona que tienes al lado sea de fiar y la ayuda no está cerca, se transmite a la perfección. 

Estamos ante un thriller psicológico en el que todo gira en torno a un juego de realidades e ilusiones. ¿Qué será cierto y qué no? Para mí esta dualidad no está del todo bien llevada en algunas ocasiones y las limitaciones interpretativas de Adrian Paul, no muestran la intensidad del declive psicológico de su personaje. No obstante, creo que es una película entretenida y con una premisa interesante, pero creo que se podría haber explotado mejor. ¡¡Ay, si esto llega a caer en manos de Carpenter!! Siento no coincidir con Mono esta vez,  pero para mi, Nine Miles Down, no le quitaría el puesto a ninguna de las películas que incluí en Mis 50 terrores favoritos del s.XXI



jueves, 12 de abril de 2018

END OF THE LINE (2007)


Seguro que os preguntaréis como llegué hasta esta película canadiense tan poco conocida. Lo cierto es que me he aficionado al canal de YouTube de Emma, más conocida como Spooky Astronaut, una verdadera apasionada de cine de terror australiana con la que comparto muchos gustos y, además, practico mi inglés, que nunca viene mal. Pues bien, al poco de empezar con su canal de terror, le dedicó unos cuantos vídeos a recomendar las que para ella eran las mejores películas de género de cada país, pero siempre evitando lo más  mainstream, para aportarnos cosas más desconocidas. Y, como a mí no hay cosa que me atraiga más que descubrir joyas ocultas y explorar el cine de género por el mundo, pues me voy a lanzar a ver todas estas películas, cual horror lover posesa. Digamos que ahora mismo el cine asiático y las recomendaciones de Emma son mis dos nuevas obsesiones y es que así soy yo, muy de venazos porque basta que esté pesando en hacer un especial de terror australiano, para que lo único que me apetezca ver en ese momento sea terror francés. En fin, que a mi las planificaciones e imposiciones no me sientan demasiado bien, pero lucharé contra mi misma si es necesario, para traeros algún especial jugoso este año.

Después de todo el rollo que os he contado, habréis deducido que descubrí esta película en el vídeo que Emma dedicaba al terror canadiense. La película nos presenta a Karen, una joven enfermera del ala de psiquiatría, que tras coger el último metro, éste se detiene repentinamente en un túnel. Aquí dará comienzo su pesadilla, cuando los miembros de un extraño culto que también viajaban en el metro, decidan que ese es el día del Juicio Final y la única manera de salvar las almas de los vivos es matarlos a sangre fría. Pero puede que éste no sea el único problema al que tendrán que enfrentarse Karen y un puñado de supervivientes que aunarán fuerzas para intentar escapar con vida de esta noche fatídica. 

El responsable de la cinta en su conjunto es Maurice Deveraux porque hace las veces de guionista, director, editor y productor. Éste ha sido su última trabajo tras una corta carrera formada por tan sólo 4 películas y que se ha caracterizado por unos presupuestos reducidos y un cine de serie B. Pero digamos que End of the Line es su apuesta más ambiciosa, con un mayor presupuesto y una puesta en escena mucho más atractiva. No se a qué se deberá su desaparición del mundo del cine, pero lo que sí os puede asegurar es que hemos perdido a un cineasta que prometía bastante.

A pesar de ser una película pequeña que mezcla el terror con la ciencia ficción, lo cierto es que tiene algunos aspectos destacables que la convierten en un producto muy interesante. En primer lugar, uno de los principales aspectos que transmite la película es la claustrofobia que padecen los personajes atrapados en el túnel del metro, mientras son perseguidos por fanáticos que quieren matarlos en nombre de Dios. La oscuridad, los pasadizos y los espacios reducidos serán la seña de identidad en The End of the Line.




Por otro lado, tenemos un subtexto de crítica contra los fanatismos religiosos, en pos de los cuáles siguen cometiéndose actos atroces que poco se diferencian de los que ocurren en esta película. Y si no recordad lo que hicieron los miembros de la secta Verdad Suprema en el metro de Tokyo en 1995. Pues bien, en la película cuando el busca de estos fanáticos se pone a pitar, avisándoles de que el Armagedón ha llegado, éstos sacan sus cuchillos en forma de cruz y se dedican a matar a todo lo que pillan a su paso. Entre los seguidores del culto hay mujeres, ancianos, embarazadas y hasta niños y es que esto es lo bueno del cine independiente, que no tiene limitaciones. Así que si aquí tiene que morir gente que en otra película más comercial hubiese sido impensable, pues muere porque nadie escapa a la furia de Dios, jejeje.

Pero lo que me resultó más interesante de la película fue el gran número de incógnitas que surgen principalmente en el último tramo de la cinta y que dejan al expectador su resolución. La película no te muestra si realmente el Juicio Final ha llegado, si los fanáticos están en lo cierto o si por el contrario, están todos locos y los supervivientes son víctimas de alucinaciones, al encontrarse en una situación de extrema tensión o porque han ingerido o tocado alguna sustancia que altere sus sentidos. En la última escena de la película vemos como Karen contempla con verdadero pavor algo que se encuentra fuera de la pantalla y que nunca llegamos a descubrir. La ambigüedad de su final totalmente abierto, según palabras del propio Deveroux, queda a la interpretacion del propio espectador que dependiendo de cuáles sean sus creencias religiosas, se decantará por un final u otro.

Para los que nos va la marcha y necesitamos emociones fuertes, os diré que hay asesinatos y sangre por doquier, pero también escenas con una gran carga emocional que te dejan el corazón machacado y sino contadme, tras verla, como se os quedó el cuerpo con la escena de uno de los empleados del metro y su mujer. 

No me queda más que recomendaros una película inteligente, entretenida y original en la que el fanatismo religioso, la ciencia ficción y la paranoia se dan la mano. No os quiero hacer creer que estamos ante la quinta esencia del cine de terror porque no es así. Es una cinta pequeña de serie B, pero bastante curiosa y que puede requerir de varios visionados para conseguir rellenar todos esos acertijos que su guionista/director ha considerado que somos lo suficientemente inteligentes como para resolver.



martes, 10 de abril de 2018

PHOBIA / 4BIA (2008)


Creo que ya es más que conocida mi pasión por el cine de terror que proviene de otros países y no del inmenso mercado yanqui. Es muy interesante conocer la cultura y las creencias de un país a través de sus miedos que se reflejan perfectamente en las películas de género. En cuanto al mundo asiático, una de mis debilidades es el cine de terror tailandés que con sus historias sobre el mundo de los muertos, sus tradiciones y supersticiones, unas atmósferas de los más inquietantes, su devoción por los fantasmas y la vida tras la muerte, me conquistan y me atrapan muy fuerte.

En esta ocasión, tenemos una antología formada por 4 historias, tal y como se indica en el juego de palabras del título y cada uno de ellas está dirigida por un reconocido cineasta tailandés. Dada la composición de esta película en segmentos independientes, considero que la mejor forma de comentarla es ir uno a uno y, posteriormente, hacer una valoración de todo el conjunto. Así que vamos allá:




HAPPYNESS dirigida por Yongyoot Thongkongtoon nos presenta a una joven recluida en su casa, a causa de las heridas sufridas en una accidente de taxi y cuya única conexión con el mundo exterior es a través de un teléfono móvil. Esto no la salva del tedio de estar atrapada en unos pocos metros cuadrado, hasta que un día empieza a recibir los amistosos SMS (estamos en el 2007 y el whatsapp no apareció hasta el 2009) de un extraño. Los mensajes se irán volviendo cada vez mas perturbadores, hasta que nuestra joven protagonista averigüe la naturaleza de su acosador. 

Aunque el género en el que se ha especializado Thongkongtoon ha sido la comedia, lo cierto es que en este segmento ha sabido crear un atmósfera angustiosa y muy inquietante con una historia que mezcla la tradición, con la vida moderna. La situación en la que se encuentra la protagonista nos recuerda a la La Ventana Indiscreta (1954) de Hitchcock, pero digamos que aquí toma un giro sobrenatural y aterrador.

Happyness es uno de los segmentos que más me gustó y en gran medida por el reflejo de la forma de vida de algunas personas en Tailandia. La protagonista se encuentra recluida en su casa, que tiene el tamaño de una habitación de matrimonio, como mucho y, aunque tiene una pierna rota y chatea con algún amigo por teléfono, nadie va a visitarla. La historia refleja una soledad tal que abruma, a pesar de estar en la ciudad super poblada que ella contempla desde su balcón. Un modo de vida que no me resulta extraño ya que lo he visto reflejado en otras películas asiáticas, pero que para un persona criada en una cultura donde los amigos y la interacción social es tan importante, resulta aterrador. 



TIT FOR TAT está dirigida por Paween Purikitpanya que sí que se ha dedicado más activamente al genero de terror y del que tengo pendiente Body 19 (2007), de la que he leído muy buenas críticas. 

En este segmento tenemos a un grupo de adolescentes que se drogan y se divierten pegando a los débiles, hasta que su última víctima les maldice con magia negra antes de morir. Aquí comenzará una especie de venganza desde el más allá que hará que los jóvenes implicados en la muerte del chaval, bien por acción o por omisión, vayan muriendo una tras otro, al más puro estilo de Final Destination (2000).

Este fue el capítulo que menos me gustó y no por la historia, ya que todo el tema de la maldición y de cómo funciona la magia negra en Tailandia, me interesaba bastante, pero lo que me echó para atrás fue la forma en la que estaba grabada. La cámara no paraba de moverse en un intento de tener una estética videoclipera, pero el visionado terminaba haciéndose tedioso y restaba seriedad a la historia. Lo que sí que abunda en este segmento es la hemoglobina y alguna que otra muerte interesante, pero el exceso de CGI de baratillo provoca que el efecto no sea el deseado

Lo cierto es que Tit for Tat, que vendría a significarse ojo por ojo, es el más flojo de todos los segmentos y eso en una antología es la que ninguna de sus capítulo es una maravilla, ya es decir mucho.




IN THE MIDDLE era uno de los episodios que junto con el último de la antología, más expectación me causaban, precisamente porque estaban dirigidos por Banjong Pisanthanakun  y Parkpoom Wongpoon, respectivamente. Quería averiguar que tal funcionaban estos dos cineastas por separado porque juntos ya nos habían proporcionado alguna de las mejores películas del cine tailandés como Shutter (2004) y Alone (2007). Si no las habéis visto, dejad todo lo que estéis haciendo (menos dejaros la comida en el fuego) y poneros con ellas porque nos os defraudarán. Bueno, lo cierto es que no a todo el mundo le fascinó tanto Alone como a mi, pero para gustos los colores.

In the Middle es la única comedia de terror de toda la antología y nos presenta a cuatro amigos que se van de excursión por el bosque y que para entretenerse se dedican a contar historias de miedo unos a otros. Al día siguiente, sufren un accidente haciendo rafting y uno de ellos desaparece bajo las aguas. El problema llega cuando por la noche, éste vuelve a aparecer como si tal cosa y sus amigos duden de sí lo que ven sus ojos es real o se han dejado influenciar por las historias de fantasmas.

El tono de comedia le sienta muy bien a esta historia que se desenvuelve en un bosque inquietante y tenebroso, dónde no tienes la menor duda de que van a empezar a aparecer  fantasmas y espectros por doquier, porque la verdad es que da bastante mal rollo. Durante todo el segmento, los protagonistas hacen referencia a los finales de algunas películas de terror, (cuidado, hay spoilers) entre las que se encuentra Shutter, que te van dando pistas sobre el camino que va seguir el guión. Lo que más me gustó fue esta atmósfera de historia gótica y que en la cultura tailandesa el que los muertos regresen para atormentar a los vivos es algo perfectamente aceptado, aunque les provoque pavor. Las situaciones y conversaciones que tienen los personajes son bastante divertidas y el equilibrio entre humor e inquietud, porque miedo tampoco, está perfectamente conseguido. Aunque el final, es bastante predecible por lo que os comentaba antes, es un episodio bastante entretenido y disfrutable.





THE LAST FLIGHT es el segmento final de la antología, dirigido por Parkpoom Wongpoon. En él conocemos a Pim, una azafata que tras la indisposición de su compañera, tiene que asistir sola el vuelo de una princesa que la ha solicitado expresamente a ella. La princesa se dedica a vejar y humillar a Pim, hasta el punto de quemarla, vertiendo un te caliente sobre su brazo. Cuando llega el momento de servir la cena, la princesa solicita la comida de la azafata, fideos con gambas y digamos, que no le sientan muy bien.

Es complicado hablaros de este segmento sin no caer en spoilers, porque está construido a modo de thriller, en el que poco a poco iremos descubriendo la verdad que mueve a los personajes. Sólo deciros que junto con el primer episodio, este es el segmento más terrorífico de todos y que sólo basta con la presencia de la princesa y esa mirada que te atraviesa, para ponerte los pelos como escarpias..



Aunque a simple vista, ninguno de los episodios están relacionados entre sí, lo cierto es que hay conexiones a través de sus personajes. En el segmento 3, In the Middle, uno de los jóvenes se llama Ter. A su vez, Ter es el hermano de la compañera que no ha podido acudir al vuelo con Pim. La protagonista de Happynes está leyendo en internet las noticias sobre la princesa y los chicos de Tit for Tat ven una foto de la chica escayolada. Las conexiones son muy sutiles y os confieso que yo no me di cuenta de la mitad, jejeje.

En conjunto, Phobia es una antología floja, pero entretenida, si obviamos su mareante segundo segmento. Me gusta su atmósfera tenebrosa e inquietante y como os comentaba antes, lo mucho que creen los tailandeses en los fantasmas y que aquí lo vamos a ver reflejado de todas las maneras posibles. Tiene un tono similar a Tales from the Crypt (1989-1996), sobre todo The Last Flight, así que si os gustan este tipo de historias sencillas, con algún toque de terror y mucha ambientación mal rollera, seguro que os gustará Phobia. Mis capítulos favoritos son el primero y el último porque considero que son los más terroríficos y el que consigan inquietarte en tan poco tiempo, dice mucho de lo bien ejecutados que están. 

No es la antología definitiva, ni una que recomendaría a diestro y siniestro  pero creo que para comprobar cómo en tan sólo unos pocos minutos se puede construir una historia tremendamente inquietante y perturbadora, merece la pena. Además, algo tiene que tener cuando ha vuelto a desatar mi fiebre por el cine asiático, así que ya os aviso que en las próximas semanas empezarán a llover la críticas de este cine tan sugerente. Existe Phobia 2 (2009), esta vez con 5 segmentos y quién sabe, quizá me ponga con ella para cerrar el circulo porque me los voy dejando todos abiertos, jejeje.



martes, 3 de abril de 2018

TO ALL GOODNIGHT (1980)


Yo era de esas que se tiraba horas en el videoclub ojeando películas hasta que por fin, daba con la elegida. Pues bien, esto mismo me pasa ahora con el catálogo de cine de terror de Filmin porque es tan extenso que puedo estar buceando en él, sin exagerar, el tiempo que dura una película. Así que agradezco mucho cuando alguno de mis amigos me recomienda alguna película de Filmin porque no me lo pienso dos veces y voy directamente a por ella. Este fue el caso de To all Goodninght (1980), un slasher ochentero que no había visto (como si me faltaran pocos), que recomendó el Reverendo Wilson, el gran gurú del culto, hace ya algunos meses.

En esta ocasión, nos presentan a un grupo de amigas que se han quedado en la residencia de estudiantes durante las vacaciones de Navidad y deciden montar una fiesta con el novio de una de ellas y sus amigos. Sin embargo, uno a uno serán eliminados a manos de un asesino disfrazado de Papa Noel. 

Aunque estamos ante unos de los primeros slashers surgidos en el auge de este subgénero durante los años ochenta y ese valor hay que reconocérselo, no es que sea una película original o con un guión sorprendente, pero sí que tiene algunos aspectos que hacen a esta producción más especial de lo que parece a primera vista.

En primer lugar, To all Goodnight fue la única película que dirigió David Heiss, un actor muy conocido para los horror lovers por haber protagonizado The Last House on the Left (1972), el mítico rape & vengeance de Wes Craven. Heiss no sólo se dedicó a la actuación si no que, en varias ocasiones, realizó trabajos detrás de las cámaras como compositor de bandas sonoras o guionista, lo que le brindó la oportunidad en 1980 de dirigir esta película. Por otro lado, el guionista de la cinta, Alex Rebar, protagonizó The Incredible Meelting Man (1977), así que no me negaréis que To all Goodnight no tiene un equipo de lo más original.

Si tenemos en cuenta la fecha de estreno de esta cinta, enero de 1980, nos percatamos de que es unos meses anterior a Friday the 13th (1980) que no aparecería en los cines hasta el 9 de mayo. Así que aunque su argumento nos parezca muy trillado y sus asesinatos poco creativos, no tenemos que juzgarla tan duramente porque fue uno de los primeros slashers en aparecer en el mercado. Sí que pudo verse influenciada por Black Christmas (1974), con la que guarda ciertos aspectos en común, como situarla en una escuela de chicas durante las vacaciones de Navidad o una mayor presencia policial de la que tendremos posteriormente, pero hasta ahí los nexos de unión. 

Otro de los aspectos a resaltar es que To all Goodnight fue la primera película en la que vimos a un asesino disfrazado de Papá Noel, algo que luego se ha convertido casi en un subgenero propio del cine de terror y que se popularizó con Silent Night, Deadly Night (1984). La lástima es que aquí este aspecto no está muy explotado y salvo por unas pocas luces de colores, no hay ninguna otra relación con la Navidad, por lo que más bien parece un intento de situar al slasher en una fecha señalada, como ya había puesto de moda Halloween (1978).




El momento álgido de la película se produce cuando el asesino revela su identidad y aunque no es demasiado sorprendente si hemos estado lo suficientemente atentos a la historia, no deja de ser bastante perturbador. Toda esta masacre se produce como venganza por una novatada o broma que salió mal dos años antes y es que este siempre ha sido un tema bastante recurrente en los slasher. En mi opinión, creo que esta premisa sirve para que no veamos a los jóvenes que van a morir posteriormente, como víctimas totalmente inocentes, si no como los culpables de una negligencia o de una broma que ha traspasado la raya hasta el infinito y más allá. Algunas de las películas de terror que han usado esta premisa son: Terror Train (1980) y el encuentro sexual traumático, The Burning (1981) con su conserje en llamas, The House on Sorority Row (1983) con la broma a la directora de la casa y la madre de todas las películas de bromas macabras, April Fool's Day (1986) y su posterior remake en 2008.

Por lo demás, tenemos el esquema de un slasher clásico: un preámbulo sangriento que siembra las bases de la venganza, un grupo de adolescentes, interpretados por treintañeros, con las hormonas extremadamente revolucionadas, un asesino enmascarado, la virginal final girl, un puñado de muertes originales y un giro final con el que dejar al espectador con el culo torcido, aunque ya os digo que aquí no es para tanto. 

En definitiva, To all Goodnight es un slasher bastante simple que no cuenta con ninguna escena o muerte memorable, pero que se deja ver. Creo que sólo se la recomendaría a los amantes de este subgénero, como una servidora, que quieran tachar de su lista, uno de los slasher pioneros de los años ochenta y a todos aquellos que quieran descubrir la única película dirigida por ese icono del cine de terror que fue y será David Heiss



viernes, 16 de marzo de 2018

MUESTRA SYFY (2018) (PARTE 2)


¿Qué os pensábais? ¿Qué esto ya se había terminado? Pues no, llega la traca final y viene todavía más cargadita de películas y, además, en este segundo tramo se concentran las mejores y más bizarras películas que pudimos disfrutar en la Muestra Syfy. ¡¡¡¡¡EMPEZAMOS!!!!!!


THE CURED



Seguimos con la vuelta al mundo a través del cine y esta vez le toca el turno a la película irlandesa de la Muestra que nos proponía una drama zombi, pero ligeramente diferente a lo que estamos acostumbrados.

La cura contra el virus zombi ha sido descubierta y lejos de convertirse en un motivo de alegría, trae consigo más problemas. Los curados, que pueden recordar los crímenes que  cometieron bajo el influjo de virus, no serán aceptados por la sociedad, ni por sus familias que nunca les perdonará lo que hicieron. Esto provoca revueltas y actos vandálicos, en contra y a favor de los retornados, hasta que la situación se hace tan insostenible que el ejército debe intervenir para frenar una nueva guerra zombi.

La verdad es que yo no soy muy amante de los dramas zombis porque me suelen resultar bastante aburridos. Lo que suelo buscar en este tipo de películas es diversión, muertes por doquier y unos buenos maquillajes de no-muertos. Sin embargo, debo reconocer que The Cured me gustó más de lo que imaginaba, principalmente por la carga socio-política del mundo postapocalíptico que nos plantea, en el que las conspiraciones y revueltas de los retornados, podrían verse como alegorías de los ataques del IRA. Ese ambiente de tensión y descontento que se respira tanto en el bando de los no-infectados, como en el de los retornados, bien podría estar representando un problema político, más que el peligro zombi. Me gustó mucho la idea que plantea de que siendo capaces de encontrar una cura para los infectados, la sociedad sería incapaz de perdonarles todos sus crímenes y los trataría como delincuentes. En cierta manera, refleja el ambiente de odio que vivimos hoy en día, en el que no hay lugar para el perdón o el arrepentimiento.

Ellen Page, protagoniza la película, dando vida a una periodista que quiere destapar la verdad sobre la crisis, al mismo tiempo que acoje a su cuñado retornado en su casa, en la que vive con su hijo pequeño, tras haberse quedado viuda. Page siempre es un valor seguro en cualquier película y aquí está correcta y muy divertida cuando la vemos, hacha en mano, dispuesta a acabar con los zombis cuerpo a cuerpo. Al otro protagonista, Sam Keeley, no tenía el gusto de conocerle, aunque tiene una notable carrera a sus espaldas y también está perfecto en su rol de zombi retornado que no sabe a qué mundo pertenece.

En cuanto a la trama, ésta se desarrolla de una forma pausada, pero cuenta con momentos de tensión y suspense que te mantienen enganchado a la pantalla. La historia cuenta con flashbacks en los que los retornados recuerdan su vida como zombis, en los que podemos contemplar su extraño comportamiento. Aunque su aspecto exterior era el del clásico zombi/infectado con los ojos inyectados en sangre y poco más, se relacionan más con ese instinto de camaradería propio  de los hombres lobo que se olfatean y se buscan. No se, la verdad es que resultaba bastante extraño.

En definitiva, creo que la ópera prima de David Freyre bien merece un visionado por plantearnos una historia muy sencilla, pero que al mismo tiempo nos muestra un aspecto novedoso en el trillado género zombi. Tantas guerra y enfrentamientos contra los zombis en decenas de películas y cuando por fin encontramos la cura contra el virus, no estamos preparados para disfrutarlo. Pues algo muy parecido a lo que nos plantea Black Mirror (2011-  ) con la tecnología. Hay que ver cómo hilo, ¿verdad? jajajaa. 





SALUYT-7



Es curioso que mi película favorita de la Muestra no fuese ni terror, ni fantástico, ¿verdad? Pues así fue. La cinta que nos mostraba el problema al que la industria espacial rusa tuvo que enfrentarse en los años 80, fue la que me mantuvo totalmente absorta, sintiendo la tensión de esta apasionante historia en cada momento. 

En plena Guerra Fría, el centro de mando ruso pierde el contacto con la estación espacial Salyut-7 y, por miedo a que ésta sea intervenida por los americanos o se precipite sobre la Tierra, deciden enviar a sus dos mejores astronautas a una misión casi imposible. La estación, no tripulada, estaba fuera de control y la nave de los cosmonautas debía acoplarse a ella para repararla, en lo que se conoce como el mayor desafío técnico de la historia de la exploración espacial. 

Estamos acostumbrados a que las superproducciones espaciales que exigen una gran calidad técnica y de efectos especiales, tengan un claro acento estadounidense y para prueba de ello: Gravity (2013), Interstellar (2014), The Martian (2015), The Arrival (2016), Life (2017) y eso sólo en los últimos 5 años. Pues bien, Salyut-7 no tiene nada que envidiarles técnicamente y además, recrea una historia real de una manera muy emocionante y tensa. Cierto es que su director, Klim Shipenko, se tomó ciertas licencias a la hora de contar la historia del Salyut-7, pero según sus propias declaraciones, todos los problemas e incidentes a los que se enfrentan en la película, ocurrieron el alguna misión espacial rusa. 

Si lo que más sorprende en Salyut-7 es su potencia visual, no hay que desmerecer en nada una historia trepidante que nos mantuvo a todos con el corazón en un puño. A diferencia de lo que nos ocurre con las películas basadas en episodios espaciales americanos, de los cuáles tenemos más información, en este caso no sabíamos nada sobre el devenir de los protagonistas y, por lo tanto, la construcción de la trama a modo de thriller le sienta estupendamente.

La crisis de la estación espacial se vive desde varias perceptivas, por un lado, los astronautas que tienen que hacer verdaderas proezas para hacerse con la nave, la tensión y la limitación de maniobra al que tuvo que enfrentarse el centro de mando por cuestiones políticas y las familias de los intrépidos pilotos, esas mujeres que se quedan sufriendo en casa, sin saber si volverán a ver a sus maridos de nuevo.

En definitiva, si tenéis la oportunidad de ver Salyut-7, no os lo penséis dos veces e ir a verla porque os aseguro casi dos horas de tensión extrema, ritmo trepidante, unas fotografías del espacio impresionantes y una historia para quitar el hipo. No me gustó apenas, ¿eh? jajaja.






HOW TO TALK TO GIRLS AT PARTIES



Si de verdad se va a liar este follón para hablar con las chicas en las fiestas, mejor quédate en casa, contrata Netflix o en mi caso, Filmin y olvídate de tu vida social. Fuera bromas ya, la expectación por la nueva película de John Cameron Mitchell, basada en un relato corto del famoso Neil Gaiman, se vio recompensada con esta comedia de amor psicódelico, al ritmo de música punk. Por algún sitio he leído que la definen como un Romeo y Julieta pero con punk y aliens y no puedo estar más de acuerdo.

Nos situamos en Londres en 1977, en el que un trío de amigos, amantes del punk, quieren colarse en una fiesta, pero ninguno sabe la dirección correcta. Al final, atraídos por la música, dan con sus huesos en una mansión en la que una multitud de personas ataviadas con ropa psicodélica, bailan y se contorsionan al ritmo de una música que jamás habían escuchado. Deciden explorar  la fiesta por separado y Enn decide entablar conversación con una chica vestida de amarillo chillón que parece haber discutido con su tutor. Los jóvenes deciden pasar un par de días juntos en los que Enn le enseñará en que consiste el punk y averiguará que su amada procede de una galaxia muy muy lejana.

Es complicado comentar una película tan extraña, pero al mismo tiempo coherente y entretenidísima. Todo en ella encaja a la perfección: el tono de comedia absurda, alguna  que otra escena delirante, el divertido y bizarro tratamiento del sexo, ver a Nicole Kidman como la dueña de una sala Punk, la ambientación sententera en Londres, la ternura y la inocencia del primer amor, el misticismo de esta cultura indígena y algún que otro numero musical delirante.

How to talk to girls at parties es una película que no admite ningún tipo de clasificación y yo, aunque conozco de sobra la obra de Gaiman, pero no he leído nada, esta película ha servido para darme ese empujoncito que necesitaba y os prometo que de este año no pasa, que me ponga con Sandman o American Gods, que quiero leerlo antes de ver la serie.

Una auténtica delicia visual y argumental que prometo que no dejará indiferente a nadie y que a pesar de su bizarrismo y locura, guarda una historia de amor conmovedora y tierna que te llega al corazón. Todos los mandaguers salieron extasiados con esta película, así que si no eres uno de ellos, ¿no serás tu el extraterrestre?



I  AM NOT A WITCH 



Una de las películas mas controvertidas de las Muestra, principalmente porque nos planteaba en clave de humor, un tema tan sorprendente como cierto, el de los campamentos de brujas en África, a una hora que todos teníamos más sueño que otra cosa.

Shula, una niña de 8 años solitaria y callada, es acusada de brujería por un pequeño incidente en su aldea y llevada ante las autoridades que la declaran culpable y la envían a un campamento de brujas. Una vez allí, la dan a elegir entre llevar una cinta blanca a la cintura y vivir como bruja o cortar dicha cinta y escapar, lo que la acabaría convirtiendo en una cabra. Shula decide quedarse en el campamento dónde, a pesar de ser la única niña, se siente a gusto y acogida, hasta que un funcionario local decide explotar el "don" de Shula y hacer dinero a su costa.

La ópera prima de su guionista y directora Rungano Nyoni, nacida en Zambia y criada en Gales, supone una dura crítica contra la discriminación de las mujeres y lo más desfavorecidos, la corrupción política y la hipocresía de una sociedad que se ha quedado anclada en la Edad Media. Sin embargo, con distopías como la que se plantea en Handmaid's Tale (2017- ), la historia que nos cuenta Nyoni no se nos antoja tan ajena. El problema es que estos campamentos de brujas existen realmente en Ghana, donde al menos hay 6 que acogen alrededor de 1000 mujeres. Esto sí que me provoca verdadero terror.

Volviendo a I am not a Witch, Nyoni decide contarnos este drama en clave de humor, con situaciones rocambolescas y diálogos absurdos, pero a medida que avanza la trama este tono cómico se va perdiendo, transformándose en un drama desolador y triste. El problema que le vi a esta película en que en ocasiones el ritmo decaía, debido principalmente a un guión un tanto caótico, que terminaba haciéndote perder el interés en la trama. También hay que tener en cuenta que eran las 16.00 de la tarde del domingo y a lo mejor, no era el mejor momento para proyectar una película tan cruda y densa.

En definitiva, I am not a Witch es una película curiosa, diferente y descorazonadora que bien merece una oportunidad para contemplar las tradiciones y costumbres de un país  anclado en el pasado y la interpretación de la joven actriz que da vida a Shula, Maggie Mulubwa. Sin pronunciar apenas palabra, con la simple expresión de sus ojos, ésta joven promesa se come literalmente la pantalla. 





THE ENDLESS 



Al fin llegaba una de las películas que más ganas tenía de ver después de los estupendos comentarios que había cosechado por los Festivales en los que se había proyectado. Una nueva película de Justin Benson y Aaron Moorhead que no sólo escriben y dirigen, sino que también protagonizan este nuevo enfoque sobre las sectas americanas. 

Un par de hermanos vuelven a la secta de las que escaparon 10 años antes, a causa de la extraña cinta que les envía una antigua compañera. Una vez allí, empiezan a presenciar comportamientos y situaciones extrañas que les llevan pensar que posiblemente las locas ideas que defiende el culto, no sean tan disparatadas.

Según me contó mi amigo y experto cinéfilo Óscar de Todo desde mi sofá, con el que disfruté la mayor parte de la Muestra, tanto The Endless, como la ópera prima de Benson y Moorhead, Resolution (2012) forman parte del mismo universo y hay personajes que intervienen en ambas películas. La verdad es que yo vi Resolution hace un par de años y como que me quería sonar algo, pero hasta que él no me confirmó esta conexión, no caí en la cuenta. Según Óscar, hay que ver las dos películas seguidas o en un corto período de tiempo, para entender este universo de bucles temporales y de personajes enigmáticos. Así que habrá que tomar nota.

La historia se sitúa en una especia de comuna en medio de la nada, donde las estancias se distribuyen en una especie de cabañitas en las que toda la comunidad se autoabastece con pequeños trabajos. La cosa es que no están totalmente solos en este remoto paraje, si no que tienen "vecinos" que son casi más extraños que los propios miembros del culto.

The Endless es otra de esas película inclasificables, en la que tenemos algunas notas de humor, drama en alguno de los personajes y la sensación de que algo terrible invade el ambiente y está a punto de estallar. La vuelta de estos dos hermanos a la secta parece un poco arriesgada, no tanto porque puedan caer bajo su influjo de nuevo, sino porque tras haber aparecido en múltiples entrevistas de televisión tras su huida, a lo mejor éstos no les reciben con los brazos abiertos. Pero lo que en un principio, puede parecer un conflicto terrenal, pronto irá tomando un cariz más extraño que nos alejará totalmente de la idea que teníamos hasta ese momento.

No os puedo revelar mucho mas de The Endless, sin caer en spoilers que os estropearían la experiencia. Sin duda os recomiendo una película que os volará la cabeza y a la que una vez terminada, intentaréis encontrar una explicación lógica, que fue lo que nos pasó a todos los mandanguers y la cola para la siguiente película era todo un hervidero de interpretaciones, conclusiones e ideas.  




THELMA 



Y vamos con la que para mí se convirtió en la joya de la corona de esta Muestra, un coming of age noruego, con ciertos toques fantásticos. A pesar de su ritmo pausado, la cinta de Joachim Trier me atrapó y es que a mi estas historias de represión en la que la trama toma derroteros fantásticos o terroríficos, me apasionan. 

La Thelma del título es una estudiante solitaria y tímida que procede de una familia religiosa muy estricta y que se acaba de trasladar a Oslo donde va a empezar la universidad. Un día, mientras estaba estudiando en la biblioteca, conoce a la bella Anja y, de repente, sufre una especie de ataque epiléptico. Tras el incidente, las dos chicas inician una relación muy especial y Thelma acude al medico para averiguar lo que le está sucediendo, a espaldas de sus padres.

Debido a la estrictas enseñanzas religiosas que Thelma ha vivido en su hogar, intenta reprimir su orientación homosexual y su deseo hacia Anja, pero su subconsciente, que en Thelma se manifiesta con mucha fuerza, se revela contra esta represión. La historia esta construida como un thriller en el que hay que descubrir que le pasa a Thelma y para ello contaremos con una serie de flashbacks completamente inquietantes que nos irán revelando ciertos aspectos de su pasado que están interfiriendo con su nueva vida. La culpa o el pecado son conceptos que en esta película adquieren una nueva dimensión, al provocar reacciones paranormales. Y, para ejemplo, el simbolismo de la serpiente que aparece en una de las escenas y que claramente marca el pecado que a ojos del cristianismo está cometiendo Thelma.

Esta cinta tiene muchas conexiones con la reciente Raw (2017). En ambas tenemos a adolescentes que salen de hogares muy estrictos y hasta un tanto enfermizos para ir a estudiar a la universidad. Esto representa una liberación para estas jóvenes que empiezan a conocer su verdadero yo, pero claro, de formas un tanto terroríficas e inquietantes. 

La actriz protagonista, Eili Harboe, representa a la perfección la confusión de su personaje que se mueve entre dos mundos, el del deseo carnal y el de la doctrina cristiana. Un aspecto curioso de Thelma es que, aunque empatizamos con ella a medida que vamos descubriendo más aspectos de su vida, lo cierto es que no es un personaje bueno, ni malo. La mayor parte del tiempo, podemos pensar que actúa con la mayor bondad del mundo, pero en otras, al igual que cualquier otro ser humano, es egoísta y vengativa, el problema es que en su caso, eso tiene consecuencias que se escapan a su control. 

Sólo me queda decir que Thelma es una gran película, de la que no os tiene que echar para atrás su ritmo pausado porque es así como se tiene que contar esta historia, esto no en Hollywood y sus ritmos trepidantes y explosiones por doquier. Un thriller sorprendente, tierno y feminista que os dejará con el culo torcido en su tramo final, ya os aviso. 



Y, hasta aquí, dio de sí la Muestra Syfy 2018, sin duda el año más intenso y que más películas he visto. Sólo me queda desear que el año que viene Syfy vuelva a traernos una selección de películas tan buena porque como habéis podido observar, la media ha sido bastante positiva. Ha sido un placer disfrutar de este Festival con mi gran amiga Mari Carmen y con mis mandanguers favoritos: Oscar, Dani, La Henryteca y Javier Molina. Además, me encantó volver a encontrarme con 2/3 del blog Fin de los mundos porque no hay bloguera más simpática que Bárbara y con mi querida Mensajera de Mojave. Chicas, el próximo Festival foto para que se note que las horror lovers estamos juntas y revueltas. 




martes, 13 de marzo de 2018

MUESTRA SYFY (2018) (PARTE 1)


Después de un fin de semana frenético en la Muestra Syfy, en la que he podido ver 12 películas en tan sólo tres días, estoy aquí para traeros mi valoración de todas ellas. Bueno de todas no, porque el domingo pude asistir a la proyección de Parque Jurásico (1993) por su 25 aniversario y creo que no es necesaria una crítica de la que para mí es una película fuera de serie que marcó mi infancia.

Y qué mejor forma que disfrutar de la Muestra que en la sala Mandaguer (para mi la sala sileciosa no es una opción), que es ese lugar donde se crean los mantras e iconos emblemáticos del Festival. Cómo si no vamos a saber qué hacer cuando aparece una luna en pantalla, qué responder al grito de canino o por qué gritamos A Todd Acosta o Charles Wallace, últimas incorporaciones, al ya de por sí amplio reperterio del buen mandanguer. Este año, tengo que dar la enhorabuena a los publicistas de la Muestra porque las frases que proyectaban durante los descansos fueron muy muy buenas y hasta verbalizaron mi lema de toda la vida:

Pero ya no me lio y más y vamos con lo que verdaderamente nos importa que son las películas, donde tuvimos un poco de todo, pero la valoración general es bastante positiva.


AS BOAS MANEIRAS



La película que se proyecta los Viernes a las 16.00, suele ser una que invita a la siesta más que otra cosa y para prueba tenemos Villmark 2 (2015) y Worry Dolls (2016) de pasadas ediciones, de las que os acosejo que alejéis mucho. En el caso de la propuesta brasileña del Festival no fue así y, aunque es excesivamente larga, mereció bastante la pena. Antes de nada, tengo que adelantaros, que esta Muestra ha supuesto todo un viaje alrededor del mundo a traves del cine, así que detengamonos en la primera parada.

Clara, una enfermera de las afueras de Sao Paulo, es contratada por una misteriosa  y acaudalada mujer para que cuide de su hijo no nato. Entre las dos mujeres surge un fuerte vínculo que una noche cambiará la vida de una de ellas para siempre.

La película cuya frecuencia, como dirían los mandaguers de pro, es el amor, se divide en dos partes, la primera nos muestra el amor entre dos adultos y la segunda entre una madre y su niño. Pero como ya nos enseña el poster, la película va de hombres lobo, pero desde una perpectiva muy humana y tierna. Si los dramas zombis en los que tu hija, Maggie (2005) o tu novia, Burying the Ex (2014), Life after Beth (2014), se infectan y sus seres queridos tienen que lidiar con el problema son más que habituales, aquí tenemos la misma premisa pero desde el punto de vista de la licantropía. 

Pero As Boas Maneiras, no es simplemente una película de hombres lobo, sino que aprovecha esta temática para mostrarnos el tranfondo social de la sociedad brasileña. Las dos protagonistas no pueden ser más opuestas. Por un lado, Clara, vive en una habitación alquilada a un paso de las favelas y busca desesperadamente un trabajo para pagar el alquiler. En contraposición, tenemos a la adinerada y solitaria, Ana, que necesita a alguien que la ayude con su futuro hijo, aunque lo que verdaderamente ansía es compañia, ya que su familia la dio de lado, cuando se quedó embarazada. A pesar de sus diferencias, las dos mujeres entablan una fuerte relación que sobrepasa cualquier barrera. Pero todavía nos quedará por delante una hora, en la que disfrutar de un bebe lobito, echo por CGI, pero que es puro amor y de un niño y una madre que tienen que lidiar con las tentaciones de la luna y la carne.

En definitiva, As Boas Maneiras, sin ser una maravilla, me resultó una película muy interesante, con una fotografia y una banda sonora muy cuidada y una demostración más de que el amor puede con todo. No os quedéis sin conocer a Joel y a su amigo Mauricio, os prometo que sus 2 horas y 15 minutos de metraje merecerán la pena.




A DAY



Pasamos a la película surcoreana de la Muestra y por lo tanto, mis expectativas eran altas, ya que este cine nunca suele defraudarme. En esta ocasión volvíamos a enfrentarnos por segunda vez en poco tiempo, a una nueva versión del día de la Marmota, una premisa que a este paso se va a convertir en todo un subgénero. En esta ocasión, abandonamos el tono de terror adolescente desenfadado que tan bien funcionó en Happy Death Day (2017) y nos adentramos en los thrillers dramáticos, que tanto gustan a los surcoreanos.

Ya os aviso que ni os acerquéis a la sinopsis de IMDB porque es un spoiler en toda regla. La historia nos situa en el camino de vuelta a casa de Jun-young, un reconocido cirujano que ha estado mucho tiempo en el extranjero en tareas de ayuda humanitaria. Ilusionado con la idea de volver a estrechar lazos con su hija, a la que hace mucho tiempo que no ve, se encuentra con un accidente de coche en el que ésta está involucrada. A partir de este momento, volverá a revivir una y otra vez el mismo día, es una especie de bucle siniestro, hasta que sea capaz de salvar a la niña o de hallar un sentido a todo esto.

El punto original que introduce A Day a la premisa del día de la Marmota es que el looping de tiempo que se repite en la vida del protagonista, va a interceder con el de otro personaje al que le está pasando lo mismo y que será determinante para descubrir la verdad. Construido como un thriller de misterio en el que trataremos de averiguar por qué se esta produciendo esta repetición de tiempo, lo cierto es que la explicacion, aunque encaja, está un poco traída por los pelos. Me entenderéis mejor cuando veáis la película, pero lo que quiero decir es que nos dan a entender que todo estaba planeado en una especie de plan perfecto y, la verdad, es que es imposible. 

Ésta en una de las causas principales por las que A Day no me funcionó del todo y también por ese último tercio que se transforma en un dramón lacrimógeno, algo que le gusta mucho a los surcoreanos, pero que aquí resulta excesivo. Sin embargo, A Day tiene la calidad de producción de este tipo de cine, una fotografía muy cuidada y un trabajo actoral perfecto. En definitiva, es una película muy entretenida para pasar el rato, con un ritmo frenético y una vuelta de tuerca más a este cuasi subgénero marmotil. Así por lo bajini, os confieso que eché de menos escuchar el tono pegadizo de Happy Death Day, jejeje. 




DOWNRANGE



La película en la que conocimos a uno de los iconos de la Muestra, el gran Todd Acosta, al que tenéis en la imagen y cuyo nombre no paramos de corear una y otra vez durante todo el Festival. Lo cierto es que a pesar de que la película estaba co-escrita y dirigida por Riûhei Kitamura, al que yo conocí en la impresionante The Midnight Meat Train (2008) y posteriormente en No one Lives (2012), no tenía muchas esperanzas en su nuevo trabajo, pricipalmete porque la premisa no me daba para una película de 90 minutos.

En resumidas cuentas, tenemos a un grupo de chicos que comparten coche para hacer un viaje, cuando una de sus ruedas revienta y se quedan tirados en medio de la nada. Intentan cambiar la rueda, pero pronto se darán cuenta que todo esto no ha sido un simple accidente y que un siniestro francotirador les ha elegido como víctimas de su caza macabra.

El problema que yo le veo a Downrange es que tenemos a un grupo de jovenes, a cada cuál más estupido, a excepción de una de las protagonistas experta en armas, que intentan escapar de esta terrible situación de las maneras mas absurdas que os podáis imaginar. Pero sin duda, el que se lleva la palma, es nuestro querido Todd Acosta, que cada vez que una de sus tontas ideas fracasaba o sus compañeras la desestimaban, él se golpeaba la cabeza contra el coche, por lo que si no moría por un disparo, lo haría por una conmoción cerebral. 

Lo que sí podemos resaltar es el excelente trabajo de Kitamura con la cámara, en unos planos aéreos y de 360 grados que le dan espectacularidad a alguna de las escenas. Destacaría una en la que la cámara sale de dentro del agujero que una bala ha hecho en una de las víctimas, hacia afuera. Algunas de las muertes son estupendas porque las heridas que hacen las balas del francotirador dejan sesos esparcidos por la calzada o ojos fuera de sus órbitas y como comprederéis, esto hacía estallar de júbilo a todos los mandaguers. La pena es que no todas las muertas son tan espectaculares como para ocultar un guion pobre y unos personajes anodinos.

Downrange es una de esas películas en las que cuando no hay una muerte espectacular o un climax ante un nuevo plan de escape de las víctimas, el ritmo decae extrepitosamente y caemos en el tedio más absoluto. Creo que la única manera de disfrutar de esta película es en un festival tan descarado como la Muestra Syfy porque de otra manera no se si conseguiréis terminarla. La verdad es que es una pena porque toda la problemática recae en el guion y no en el trabajo de Kitamura que una vez más, vuelve a deleitarnos con su maestría detrás de las cámaras. 



BRAWL IN THE CELL BLOCK 99



Tras su paso por el Festival de Sitges y las buenas críticas que recibió allí, tenía muchas ganas de ver esta nueva faceta de Vince Vaughn en plan mamporrero y ¡madre mia!, me dejó con el culo torcido.

Bradley ha perdido su trabajo y como último recurso empieza a trabajar como mensajero para un traficante de droga. La cosa sale mal y termina con sus huesos en la cárcel, pero este será el menor de su problemas ya que alguien quiere recuperar el dinero perdido y le encargará un trabajito muy especial que debe acometer entre rejas, si quiere salvar a su familia.

Estamos ante el nuevo trabajo de S. Craig Zahner, que tan sólo hace una par de años nos sorprendió, también en la Muestra Syfy, con Bone Tomahawk (2015)ese western macabro de con el que se daba a conocer en la meca del cine. Zahner se caracteriza por un estilo bastante directo en el que no escatima en violencia o gore y en el que la acción se va deshilbanando poco a poco, hasta llegar a un último tercio brutal, en que los huesos crujirán por doquier. Digamos que esta película requiere cierta paciencia y no es adecuada para ver cansado, tras una maratón de peliculas porque su ritmo inicial lento puede aburrir a más de uno.

Sorprende el papel de Vince Vaughn, al que estamos acostumbrados a ver en comedias románticas y desenfadadas, a excepción de su interpetación de Norman Bates en el remake de Psycho (1998) o en Domestic Disturbance (2001). Ya en la segunda temporada de True Detective (2015) osbservamos un cambio en su carrera, pero sin duda, el gran salto ha llegado con Brawl in the Cell... donde interpreta a un hombre rudo, de pocas palabras, que apenas se inmuta a la hora de partirle el brazo o la cabeza a sus contricantes. Es como una mezcla entre Charles Bronson y Terminator pero en plan tranquilo e inmutable. Hay una escena al principio de la película en la que se muestra la violencia que puede tener Bradley ante una nimiedad, por lo que deducimos que cuando su personaje sea puesto contra las cuerdas, estallará como una auténtica máquina de matar. No es ningun psicópata pero contra la calaña a la que tiene que enfrentarse, su única forma de comunicación es la violencia. Completando el elenco tenemos a la esquelética Jennifer Carpenter, Udo Kier y a un Don Johnson en plena forma. 

Brawn in the Cell... merece mucho la pena. No es una de esas películas en la que sabes perfectamnete lo que estás a punto de presenciar en pantalla porque es más brutal y demoledera que todo lo que te imaginas. Aunque me gustó bastante, también es cierto que no la disfruté en toda su magnitud debido a que era la tercera película del viernes y por lo tanto, la falta de concentración y el sueño empezaban a hacer mella en mi. Pero considero que es una película muy recomendable y diferente que confirma que Zahner siempre tiene que estar en nuestro radar porque nunca defrauda. 




HAVE A NICE DAY



Y, como por arte de magia, llegamos a la que para mi fue la peor película de toda la muestra y que tenía pensado saltarme por la recomedacion de mi amigo @Danilovich3, que la sufrió en Sitges, pero por culpa de la lluvia que el sábado invadió Madrid, pensé que la mejor opción sería reguardarme en el cine. ¡Qué equivocada estaba!

Ya os adelanto que el título es una tomadura de pelo en toda regla porque creo que la mayor parte de público se fue con la sensación de haber perdido 77 minutos de su vida.

Según la sinopsis que podemos leer en diferentes medios, porque ya os digo que después de haber visto Have a Nice Day, todavía no tengo muy claro de qué iba, Xiao Zhang le roba una importante suma de dinero a su jefe para salvar la cirugía plástica de su prometida, pero al poco tiempor todo el mundo se entera y vas tras Zhang y el dinero. Pues si los expertos lo dicen, así será porque yo sólo recuerdo retazos de esta trama, ya que la historia está contada de una forma bastante incoherente. La trama está dividida en capítulos que no entendí muy bien que pretendían separar porque ya os digo que todo era bastante confuso, pero lo que sí recuerdo fue un número musical que no tenía ningun sentido y que provocó que a todos se nos desencajase la mandíbula.

Tampoco soy gran fan de esta tendencia de la animación para adultos feista que ya pudimos ver con algo más de acierto en Seoul Station (2016). Tenemos dibujos con líneas simples y sencillas, colores apagados y con muy poca animación. Es decir, que los personajes estaban bastante estáticos y apenas había movimiento, a excepción de las pantallas luminosas de los móviles y los coches que cruzaban la pantalla constatemente.

En todo este galimatías de delicuentes, mafiosos y crímenes, su director Jian Liu prentende, en cierta manera, imitar el estilo de Tarantino con esos diálogos filosóficos que se marca el jefe mafioso de Zhang, en lo que supone una crítica contra el capitalismo que ha asolado la cultura china.

El definitiva, una pelicula aburrida, inconexa y con una trama que aunque sencilla, se lia con con un gran número de personajes que no sabes a qué han venido, ni por qué. Yo os aconsejaría que os alejaraís todo lo posible de ella, pero si algún valiente quiere arriesgarse, no seré yo la que se lo impida, jejeje.