martes, 28 de febrero de 2017

CHICAS MALAS: GINGER SNAPS (2000)


Creo que ya os había confesado mi pasión por las películas de hombres lobo y sus metamorfosis en pantalla. Pues bien, Ginger Snaps siempre será una de mis favoritas, a pesar de que no se centra en la transformación física de su protagonista, ni cuenta con unos efectos de maquillaje espectaculares. Aquí la importancia radica en el carácter psicológico de la historia y en la analogía que existe entre la licantropía y la entrada en la adolescencia. Nuestra asesina de hoy es Ginger Fitzgerald, una joven de 16 años que, tras ser atacada por un hombre lobo, se convertirá en una bestia incontrolable con un ansia desmedida por aniquilar y despedazar seres vivos.

Esta película canadiense, encumbrada hoy hasta el estatus de culto, cuenta la historia de las hermanas Fitzgerald, Ginger y Brigitte, unas adolescentes marginadas y algo obsesionadas con la muerte. Durante una escapada nocturna para gastarle una broma a una chica, Ginger es atacada por un hombre lobo. Al mismo tiempo que su transformación física y psicológica empieza a producirse y sus ansias por carne humana son incontrolables, su hermana, Brigitte, intentará encontrar una cura para salvarla, mientras intenta ocultar todas sus fechorías.

La película está escrita y dirigida por el canadiense John Fawcett que tras este trabajo se ha dedicado casi exclusivamente al mundo de la televisión. Aquí nos muestra, de una manera muy inteligente, el cambio tanto psicólogo como corporal que se produce en una mujer al iniciar su adolescencia, comporándolo con su transformación en licántropo. Sin embargo, la trama de los hombres/mujeres lobo es simplemente el telón de fondo de lo verdaderamente importante para esta película: la relación entre las hermanas. Al principio, podemos ver lo unidas que están, no les importa ser las raritas del instituto porque se tienen la una a la otra. Sin embargo, después de que Ginger sea mordida se empieza a producir un distanciamiento entre ellas, sus intereses son diferentes y las discusiones son constantes. Este alejamiento podría deberse a que Brigitte sigue siendo todavía una niña y no puede compartir las nuevas inquietudes que se están despertando en el cuerpo de su hermana, representadas de una manera algo salvaje, claro, jejeje.

Las mujeres son las absolutas protagonistas de esta pequeña producción canadiense. El único personaje masculino con algo de relevancia es el camello del instituto que las ayuda a buscar una cura, mientras que el resto no son más que meros instrumentos sexuales o como el padre, que es lo más parecido a una maceta. De hecho, cuando la madre, interpretada por una pedante y divertida Mimi Rogers, descubre los asesinatos de su hija, decide abandonar a su marido y huir con sus hijas para permanecer siempre unidas.

Aparte de tener un guion bastante sólido, Ginger Snaps puede presumir de contar con la gran actuación de sus dos actrices protagonistas. Katharine Isabelle, de nuevo por el blog, interpreta a la perfección el cambio psicológico que experimenta su personaje y como, tras su primera menstruación/ mordisco del licántropo, la chica retraída se convierte en todo un objeto sexual para sus compañeros de instituto, gracias a su cambio de actitud. Su hermana, a la que da vida una inquietante Emely Perkins, hace todo lo posible por encontrar una cura que salve a Ginger, ocultar sus asesinatos y lidiar con un mundo adolescente, que siendo todavía una niña, no termina de comprender.

A pesar de ser una película de terror adolescente, Ginger Snaps no cae en los cliches habituales de este subgénero. Las protagonistas huyen de la popularidad y hacen todo lo posible por no integrarse. Al inicio de la película, tenemos una escena memorable en la que las hermanas están en plena sesión de fotos, representando diferentes formas de suicidio para un trabajo del instituto. Con esto, las jóvenes no sólo intentan incomodar a su profesor y a sus compañeros, si no que ponen de manifiesto su deseo de diferenciarse de la manada. La adolescencia aquí aparece reprentada como un tormento, como una especie de enfermedad que cambia a las personas y que no es nada dulce ni para el propio individuo, ni para las personas que están a su alrededor.

En definitiva, Ginger Snaps es una de las películas de hombres lobos más originales que he visto. Una auntentica delicia para todos aquellos que quieran disfrutar del drama que conlleva abandonar la niñez o convertirse en mujer lobo, pero sin escatimar en sordidez, sangre y gore en ningún momento. Y, como últimamente estoy finiquitando las sagas que tenía pendientes, tengo ganas de averiguar como continua la historia de Ginger en Brigitte en las dos secuelas que surgieron tras esta cinta: Ginger Snaps II: Los malditos (2004) y Ginger Snaps III: El origen (2004).

Creo que esta película supone un gran broche final para cerrar este especial del WiHM. Elegí algunos de los títulos que consideré más representativos y que todavía no habían aparecido en el blog, para mostraros a personajes femeninos fuertes y diabólicos pero que, de alguna manera, consiguen empatizar con el espectador. Me ha sorprendido bastante descubrir que, a pesar de que la mayoría de la gente conoce estas películas, muchos no las habían visto todavía. Todas son auténticas joyas del cine de terror, muy disfrutables y con unos personajes femeninos inolvidables. Y no os preocupéis porque el mes de Febrero esté llegando a su fin, porque seguiré reseñando más películas para la sección de Chicas Malas. Me gusta descubrir nuevos personajes femeninos fuertes en el cine de terror que no sean siempre Final Girls o Screams Queens, porque nosotras también podemos ser las asesinas que atemoricen al personal y digo yo, ¿para cuándo un slasher con una psicokiller enmascarada? 



Más chicas Malas:

miércoles, 22 de febrero de 2017

CHICAS MALAS: DREAM HOME (2010)


Cuando uno lucha y hace todo lo posible por alcanzar sus sueños, no siempre los consigue y la frustración de comprobar que todo ese esfuerzo no ha servido para nada, puede llevar a la locura a más de uno. Ese es el caso de nuestra asesina de hoy, la encantadora y letal Cheng Lai Sheung que lejos de caer en una depresión por no haber conseguido la casa de sus sueños, hará todo lo humanamente posible por conseguirla, aunque ello implique matar...

Dream Home fue considerado como el primer slasher de origen Hongkonés pero, lejos de limitarse a presentar una asesina que mata compulsivamente, el festival gore está enmarcado dentro de una fuerte crítica sociopolítica contra la crisis inmobiliaria en Hong Kong. Esta ciudad asiática está superpoblada y las viviendas disponibles escasean, así que teniendo en cuenta que la demanda es mucho más elevada que la oferta, el mercado inmobiliario en Hong Kong es el más caro del mundo y conseguir un piso es una odisea para la población.

La película, escrita y dirigida por Ho-Cheung Pan, nos pone en la piel de Chen Lai, una joven que tiene dos trabajos y lleva ahorrando durante años para conseguir comprarse un apartamento en un lujoso edificio. Una vez que la joven ha ahorrado lo suficiente para dar la entrada de la casa de sus sueños, los propietarios deciden incrementar el precio y dejarla en la estacada. Sin embargo, Chen Lai, lejos de deprimirse ante semejante injusticia, empezará a eliminar a los inquilinos uno a uno.  

Aunque la historia comienza con nuestra protagonista aniquilando a los residentes del edificio al más puro estilo de un Home Invasion salvaje, la historia está salpicada de flasbacks que nos muestran la verdadera razón de esta reacción tan desproporcionada. En estos episodios vemos cómo la niñez de Chen Lai estuvo marcada por las continuas presiones que recibían su familia y sus vecinos para abandonar sus hogares. Será en ese momento, cuando empiece a idealizar una casa con vistas al mar, como las que se divisan desde el banco al que va a buscar a su abuelo todos los días. Más adelante, veremos a Chen Lai como una mujer adulta y pluriempleada que sacrificará todo y a todos para alcanzar su meta. 

Hasta aquí el drama de la protagonista que refleja una realidad vigente en la población hongkonesa, pero si por algo esta película merece estar presente en este blog es por su vertiente slasher. Los asesinatos son brutales, la sangre corre a raudales y es que hay que tener en cuenta que los asiáticos, cuando quieren, no escatiman en violencia, gore y sadismo. Nuestra querida protagonista no hará distinciones a la hora de eliminar inquilinos y le dará igual, ancianas que embarazas y usará para ello todos los elementos que tiene a su alcance. La escena de la embarazada con la aspiradora es muy dura y descorazonadora, pero también tendremos empalamientos, apuntaciones, degollamientos y toda una serie de macabras prácticas que sí que harán disfrutar a los amantes del gore.


A pesar de ser una película tan sangrienta, conseguimos empatizar con el personaje de Chen Lai, interpretado magistralmente por la actriz y cantante Josie Ho y entender su trasformación en una asesina sin escrúpulos. En cierta manera, sentimos que su venganza está justificada por la presión a la que se ha visto sometida desde niña a tener un apartamento en propiedad que nadie pueda quitarle. La verdad es que su víctimas no tienen nada que ver con esta injusticia pero, como la mayoria, a excepción de la embarazada, son hombres despreciables que o bien engañan sus esposas o se drogan y se mofan de unas prostitutas, tampoco sentiremos demasiado su perdida.

Toda la tensión acumulada en las escenas más gore de la película se ve aligerada por el humor bastante negro que destilan varios de los personajes, aunque éstos tengan sus tripas esparcidas por el suelo. Esta combinación de drama, slasher y humor está muy bien equilibrada y encaja a la perfección.

En definitiva, Dream Home es un slasher refrescante con un trasfondo sociopolítico que nos muestra la cruda realidad de muchas ciudades asiáticas, pero no por ello escatima en asesinatos imaginativos, sangrientos y disfrutables. La atmósfera que se respira en ese bloque de apartamentos es opresiva y ninguno de los personajes tendrá escapatoria. Sin duda, una propuesta muy interesante que no deberíais dejar escapar. 


lunes, 20 de febrero de 2017

CHICAS MALAS: AMERICAN MARY (2012)


La protagonista de hoy es una de esas personas que se ha visto obligada a convertirse en asesina por la vejaciones y humillaciones a las que se ve sometida. A grandes rasgos estaríamos hablando de un rape & vengeance, pero American Mary es mucho más eso y Mary Mason no es una víctima cualquiera.

Puede ser contradictorio que, a mí como mujer, me gusten las películas con esta temática y más cuando en la reseña de The Loved Ones (2009), os comentaba que el subgénero de torturas me resulta bastante desagradable. Pues bien, para mí, los rape & vengeance son algo diferentes porque a pesar de que sufro con la violación o la tortura de la protagonista, ver como después ésta se redime de su calvario con casi más sadismo que al que ella fue sometida, se convierte en una experiencia más o menos satisfactoria. En el cine nos suele gustar que los malos paguen por sus pecados y, teniendo en cuenta que la violación es uno de los crímenes más atroces que puede sufrir un ser humano, (no olvidemos que en Deliverance (1972) la víctima era un hombre) aquí los culpables pagarán de tal manera que, si alguno sobrevive, no volverá a hacer nunca, nada parecido.

Mary Mason es una aventajada estudiante de cirugía con problemas económicos que no dudará en hacer todo lo que haga falta para alcanzar su sueño de ser una brillante cirujana. Cuando acepta ayudar a la víctima de unos matones, se introducirá de lleno en el oscuro mundo de las cirugías ilegales. Sin embargo, sus aspiraciones se derrumban tras ser violada en una fiesta, pero lejos de convertirse en una víctima, se vengará de todos aquellos que han estado involucrados.

American Mary es, por partida doble, una película perfecta para este Woman in Horror Month, ya que además de contar con la imponente Katherine Isabelle como protagonista, las responsables del guión y de la dirección son las hermanas Soska, Jen y Sylvia. Las controvertidas directoras, más conocidas como las twisted twins, además de reservarse un pequeño papel para sí mismas en la película, son unas de las principales impulsoras de WiHM y cada año dirigen un anuncio promocional para la donación de sangre. Os dejo aquí el de este año que no tiene desperdicio y tiene una clara estética videoclipera.

Aunque como os he comentado antes, American Mary es esencialmente un rape and vengeance, las hermanas Soska no se limitan a mostrarnos a Mary como una sádica asesina con todo un arsenal de torturas bajo la manga, cómo en I spit on your Grave (2010). El deterioro que produce en Mary las controvertidas operaciones que realiza a sus clientes y las venganzas que va llevando acabo, convierten su vida en una espiral de locura que acabará explotando salvajemente.

Katherine Isabelle, que ya por aquella época empezaba a consolidarse como una de las reinas del grito del s. XXI, borda el papel de esta estudiante de cirugía, fuerte, independiente y luchadora, que es consciente de su atractivo y sabe como sacarle partido. Pero no os dejéis engañar por esta cara bonita y esos vestidos sexys porque a la hora de torturar a sus agresores, gracias a sus conocimientos médicos, será sádica y retorcida hasta niveles inimaginables.



American Mary nos intruduce en el oscuro mundo de las modificaciones corporales extremas y nos muestra como su protagonista se deja seducir por el dinero fácil sin percatarse de que ella también se está sometiendo a una profunda transformación psicológica. El lema de esta película dice que las apariencias lo son todo y nos muestra a personas para las que la modificación de su cuerpo es una forma de afianzar su individualismo y sentirse especiales.

Uno de los puntos flacos de la cinta es lo poco desarrollados que están los papeles masculinos. Los agresores nos asustan por quienes son, no porque ellos den miedo o nos acojonen con su presencia. Esto provocará que en manos de Mary se conviertan en una especie de animalillos indefensos que no tienen escapatoria. En este aspecto, el enfrentamiento entre la víctima y sus agresores me parece un tanto flojo, pero supongo que las twisted twins quisieron darle un enfoque femenino a toda la historia y que los hombres simplemente fuesen el desencadenante para que Mary se acabase convirtiendo en una asesina despiadada.  

Una de las cosas que no logré entender muy bien es la aparente historia de amor que existe entre Mary y Billy, el matón que la contrata para salvar a sus secuaces de las palizas recibidas. Está claro que Billy siente una especie de fascinación por Mary, aunque al mismo tiempo le tiene miedo. Sin embargo, ella tiene una actitud un tanto esquiva, como si sólo fuese una relación comercial, pero cuando Mary ve a Billy con otra chica, estalla en uno de los episodios más violentos de toda la cinta. La verdad es que no entendí a qué venía todo aquello.

Ha quedado claro que American Mary no es una película perfecta y su anticlimático final contribuye notablemente a ello, pero sin duda, es una cinta muy recomendable que nos consigue incomodar más que por lo que muestra, por lo que nos hace imaginar. Una Katherine Isabelle que borda su papel y que no se limita a ser la víctima vengativa de cualquier rape And vengeance, sino que todos sus actos contribuirán a su deterioro psicológico. Pero lo más interesante es el mundo de las modificaciones corporales extremas que nos muestran las hermanas Soska y que lejos de criticarlo, nos lo presentan como una forma diferente de entender la vida y de expresar exteriormente los deseos más íntimos. En definitiva, una película diferente, perturbadora e inolvidable.

 

martes, 14 de febrero de 2017

CHICAS MALAS: THE LOVED ONES (2009)


No había mejor manera de empezar las críticas del WiHM que el día de San Valentin con la australiana The Loved Ones y la enamoradiza Lola Stone. Lola es una de las asesinas más maquiavélicas, sádicas, locas y divertidas que nos ha dado el cine de terror durante esta última década y, por ello, merecía ser la encargada de dar el pistoletazo de salida, algo tarde, al Woman in Horror Month. Además, ella todo lo que hace, lo hace buscando a su hombre ideal con el que ser feliz toda la vida.

La verdad es que no soy una gran aficionada al género de torturas que tanto éxito tuvo durante la primera década del s.XXI. Reconozco que abandoné la saga de Saw en su segunda parte, que no pude terminar The Collector (2009), que tuve que apartar la mirada en el último tercio de Martyrs (2008) y que no vi Hostel (2005), hasta el año pasado, a causa de las críticas que la señalaban como una película muy desagradable y dura. La realidad fue que no me pareció que fuera para tanto y hasta me gustó. Con esto, creo que queda bastante claro que no soy muy fan de este género,¿no? jejeje.

The Loved Ones nos pone en la piel de Brent, un adolescente deprimido tras la trágica muerte de su padre y el sentimiento de culpa al que le tiene sometido su madre. Se acerca el baile de graduación y Lola, una chica algo tímida, le pide que la acompañe a la fiesta. Aunque Brent rechaza amablemente la invitación porque quiere ir con su novia, Holly, Lola no permitirá que la cosas se queden así y hará todo lo posible por tener la fiesta de graduación que había soñado. 

El responsable tanto del guion, como de la dirección de esta película es Sean Byrne, que hasta la fecha sólo cuenta con otro largometraje, The Devil's Candy (2015). No he tenido oportunidad de ver esta película pero sí que estoy al tanto de las buenas impresiones que ha causado tanto a crítica como público, así que ya estoy deseando hincarle el diente a lo nuevo de Byrne.

Estamos frente a una película diferente, inteligente y fresca que supone una vuelta de tuerca a lo que suele ser habitual en las cintas de torture porn que os he mencionado antes. En primer lugar, tenemos una inversión de roles, el hombre va ser la víctima de las sádicas torturas a las que le somete la mujer. Digamos que es una especie de moderna Annie Wilkes, la protagonista de Misery (1990), pero mucho más sangrienta y perturbada. Por otro lado, el joven protagonista, Brent, no es el típico quarterback guaperas del instituto, sino un chico deprimido y marcado por la tragedia, por lo que nos dará  más pena verle pasar por este calvario.

La ambientación no es nada sórdida y oscura como suele ser lo normal en este género, sino que es luminosa e inundada de rosa. Lola ha reproducido en su casa, el baile del instituto con sus luces de colores, su vestido de fiesta y hasta la coronación del rey y la reina.

Aunque la parte de la tortura de Brent es la trama principal de la película, tenemos una serie de historias que ocurren de forma paralela. Por un lado, tenemos al amigo de Brent que va a ir al baile con la chica de sus sueños y a Holly, tratando de averiguar que le ha pasado a su novio. Al final, todas las historias, hasta la escena inicial de la película que trascurre seis meses antes de estos acontecimientos, encajarán a la perfección de una forma muy inteligente y dejándonos un buen sabor de boca.

Pero si por algo, The Loved Ones, se convirtió casi automáticamente en una película de culto, fue por la gran interpretación de Robin McLeavy, dando vida a esta joven asesina impredecible, sádica y loca de remate. Ver como su personaje se toma la tortura como un juego y pasa de tener una cara amable y angelical, a la de una loca sádica, pone la piel de gallina. Pero no penséis que Lola va a estar sola en esta difícil tarea, sino que va a contar con la inestimable ayuda de su padre, al que le une una relación de los más perturbadora. El padre parece intentar cumplir todos los deseos de su pequeña y participa felizmente en la tarea de torturar al chico. El tercer miembro de la familia es Ojos Brillantes, de la que no tengo muy claro si era la madre de Lola o no, pero sí que ésta le tenía bastante odio por las atenciones que recibía de su padre. El complejo de Electra se le queda corto a nuestra querida Lola.

Y, si todos estos ingredientes no os han parecido suficientes, hay una revelación final de lo más sorprendente y descorazonadora que os dejará totalmente locos. Así que si todavía queda alguien que no haya visto este peliculón, que deje todo lo que esté haciendo y se ponga a la tarea porque no se arrepentirá ni lo más mínimo.




¡¡¡ Happy Bloody Valentine !!!



jueves, 9 de febrero de 2017

WOMEN IN HORROR MONTH



Como todos sabéis Febrero es el mes de las mujeres en el cine de terror y éste es el octavo año que lo celebramos. Women in Horror Month (WiHM) es una iniciativa internacional que pretende promover mediante una serie de actos y eventos, el importante papel que ha desempeñado la mujer en el cine de género, y que no siempre se ha reconocido. 

La influencia femenina, tanto fuera como dentro de la pantalla, es cada vez más notable y a la vista está el incremento de películas de terror dirigidas por mujeres en los últimos años: Babadook (2013), A Girl Walks Home Alone at Night (2014), The Invitation (2015) o Raw (2016).


Así que como no podía ser de otra manera este mes va a estar dedicado a las mujeres y en especial aquellas que tiene un papel protagonista en alguna película de género. Y, no os equivoquéis porque no me estoy refiriendo a las Final Girls o las Screem Queen que tanto nos gustan, si no a mujeres malvadas, desequilibradas o que se han visto empujadas por la situación a vengarse cruelmente de sus agresores. En resumen, que la sangre y la violencia están servidas. En breve, tendréis la primera critica de esta temática.

¡Qué empiece el Girl Bloody Power!




martes, 7 de febrero de 2017

THE HORROR IS COMING (2/17)


Ya estoy de vuelta con las películas más atractivas que nos deparará este 2017. Me hubiese gustado empezar esta seccion el mes de Enero, pero con la fiebre que tenía, por aquel entonces, con las secuelas, me fue imposible preparar a tiempo esta entrada. Prometo que esto no volverá a suceder y que cada mes tendréis pultualmente los tráilers de lo último que se cuece en el cine de terror y que ha conseguido pasar por mi estrechísimo y exigente filtro. Esperemos que este año sea tan bueno para el cine de terror como lo fue el 2016 y recordad que todavía tenemos 11 meses para disfrutar y descubrir nuevas joyas cinéfilas. ¡Qué empiece el terror del 2017!:


THE GRACEFIELD INCIDENT



Hay gente, entre ellos muchos críticos de cine, que piensan que el found footage es una técnica narrativa menor, pero la realidad es que es una forma de entender el cine que no deja de crecer y reinventarse. Aunque ha sido un recurso utilizado mayoritariamente  por directores noveles que intentan abaratar el coste de sus películas, un director ya experimentado como Shyamalan, decidií emplear esta técnica en su penúltimo trabajo, La visita (2015), con más o menos éxito.

Matt es un desarrollador de videojuegos y su último proyecto consiste en incorporar una cámara a su ojo protésico que probará durante una escapada de fin de semana con sus amigos. Las cosas tomarán un rumbo inesperado cuando un meteorito se estrelle cerca de la casa y Matt grabe su batalla contra los extraterrestres.

El máximo responsable de The Gracefield Incident es Mathieu Ratthe que ha escrito, producido, editado, dirigido e incluso actuado en esta película. Ratthe estuvo trabajando en este proyecto durante tres años, en el estudio que montó en el sótano de casa de sus padres y, por fin, la cinta en el que ha trabajado tan duramente verá la luz este 2017.

La película se prensenta como la grabación que prueba los sucesos paranormales ocurridos en Gracefield y que, hasta ahora, habían estado en posesión del Gobierno de los EEUU. Este concepto es bastante similar a la premisa que desarrolló, durante toda su exitosa andadura, Expediente X (1993-2016): investigaciones de sucesos paranormales probados y encubiertos por el Gobierno.


El tráiler cuenta con el atractivo de ver a la gente volando como absorbidos por una aspiradora gigante, corriendo aterrorizados ante algo que los espectadores no podemos ver. Este avance, apenas muestra imágenes sobre el aspecto de los extraterrestres y desconocemos totalmente cuáles son sus intenciones, pero, sin duda, estos aspectos determinarán el éxito o fracaso de esta pequeña cinta de ciencia ficción.  



ANGELICA



La ambientación gótica tiene un encanto especial y es el marco perfecto para situar una película de fantasmas. Eso es algo que debía saber muy bien su director, Mitchell Lichtenstein, responsable de la controvertida Teeth (2007), que aquí cambia de ambientación, aunque no tanto de registro, para adaptar la novela homónima de Arthur Phillips.

Angelica nos sitúa en el Londres de 1880, donde Constance, una joven dependienta, se enamora de un famoso científico con el que termina casándose. Tras el complicado nacimiento de su hija Angelica, la salud de Constance se ve  deteriorda y decide que la única forma de recuperarse es prescindir de todo apetito sexual. A raíz de esta abstinencia, la relación con su marido se deteriora notablemente y una extraña presencia intenta dañar a la pequeña Angelica.  

Como se demuestra por su premisa, la temática de esta cinta de terror psicológico gira en torno a la problemas a los que se enfrenta una mujer del s.XIX a causa de su sexualidad, al igual que le pasaba a la protagonista adolescente de Teeth, en pleno s. XXI. Aquí la abstinencia es autoimpuesta, y busca una mejora de la salud, mientras que en la cinta de 2007 era más bien una imposición genética, que la chica acaba aceptando y utilizando como arma frente los indiseables que intentan abusar de ella.

La película está protagonizada por Jenna Malone, a la que pudimos ver en Donnie Darko (2001), Las Ruinas (2008) o en la más reciente, The Neon Demon (2016) y que aquí se enfrenta a la dura tarea de representar a una esposa y madre en plena epoca victoriana, con graves problemas psicológicos y morales.

A pesar de que Angelica se proyectó en varios festivales durante el 2015, su estreno oficial no se producirá hasta este año, en el que comprobaremos si esta historia gótica, en la que se mezclan fantasmas, frustraciones sexuales y una mujer al borde de la locura, funciona realmente. 


KILLING GROUND


Es curioso el interés que tienen los australianos en mostramos su propio país como una tierra hostil y llena de peligros. Todos tenemos claro que si viajamos a la tierra de los aussies, podemos ser atacados por bestias salvajes como en Razorback (1984) o en Rogue (2007), por lugareños psicópatas como en Road Games (1981), Wolf Creek (2005) o The Loved Ones (2009) y hasta por zombis como en Wyrmwood (2014), si se diese la ocasión. Así que no es de extrañar que el debutante, Damien Power, contribuya con Killing Ground a seguir fomentando esa imagen terrorífica que tenemos del territorio australiano.

En esta ocasión, la cinta, de clara estética setentera, nos pone en la piel de una joven pareja que decide pasar un fin de semana romántico de acampada en un lugar idílico. Allí se encuentran con otra tienda de campaña, pero ni rastro de sus ocupantes. Al anochecer, al ver que los campistas no han regresado, la pareja empieza a preocuparse y las cosas no harán más que empeorar cuando encuentren en el bosque a un niño pequeño malherido.

Un survival en un bosque que no conocen, unos pueblerinos con toda la pinta de ser familiares directos del mismísimo Mick Taylor, que quieren darles caza y un bebé al que tienen que proteger, hacen de Killing Ground una propuesta de lo más angustiosa y tensa. Una historia que podría considerarse una mezcla entre Straw Dogs (1971) y Eden Lake (2008), pero que según afirma Power, la idea le sobrevino cuando se topó, por casualidad, con una tienda de campaña abandonada y pensó en lo peor que le podría haber pasado a sus dueños.

Sin duda, una propuesta bastante interesante que, si cuenta con la crueldad y violencia de la que suelen hacer gala las películas australianas de terror, promete ser una cinta de lo más suculenta para este 2017.

viernes, 27 de enero de 2017

THE DESCENT: PART 2 (2009)


Como ya os habréis dado cuenta, últimamente me estoy poniendo al día con las secuelas de películas que me habían gustado pero que, por alguna extraña razón, no había continuado con sus siguientes estregas. The Descent (2005) es una de esas joyas que nos ha dado el cine de terror moderno y hacer una secuela sobre una película tan redonda y con un final cerrado era una tarea peliaguda. Sí a eso le sumamos que Neil Marshall no iba a estar al frente de esta segunda entrega, si no que iba a ser el debut y único trabajo frente a la dirección de Jon Harris, su editor en la primera parte, la cosa se complicaba…

Antes de pasar a hablaros de la sinopsis de la película convendría comentaros un detalle determinante para entender esta nueva historia. El final que todos recordáis fue uno de los dos que grabó Marshall y la secuela continua la historia que se proponía en ese final alternativo que se proyectó en EEUU y que traicionaba claramente al otro. Dicho esto, la historia comienza dos días después, con Sarah siendo rescatada por los servicios de emergencia y devuelta de nuevo a la cueva para que ayude a las autoridades a encontrar a sus amigas desaparecidas.

La excusa para hacer volver a Sarah a la cueva es bastante absurda: la policía obliga a una mujer traumatizada y amnésica, a volver al mismo sitio que le ha provocado ese estado, para intentar que recuperé la memoria y arrojar algo de luz sobre el paradero de sus amigas. Pero para complicar más la cosa, utilizan una entrada diferente a la que ella usó la primera vez.

Tendremos que obviar esta absurdez para poder disfrutar de una historia que no deja de reproducir los mismos sucesos que ocurrieron en la primera entrega, cosa que resulta incomprensible en la primera parte. Ahora todos sabemos lo que se esconde en la cueva, no contamos con el golpe de efecto que supuso en la original, así que carece de sentido que los “rastreadores” tarden tanto tiempo en aparecer en pantalla. 

A partir de la separación del grupo por un derrumbamiento, como en la anterior ocasión, la película se vuelve más gore, tensa y extrema. Las criaturas van a verse mejor y más definidas, en gran medida, debido a un aumento de luz con respecto a la primera parte. Este es un factor que me llamó bastante la atención porque resultaba un tanto artificial ver a los personajes iluminados por fuentes de luz de procedencia desconocida, que provocaban que la situación no resultase nada creíble. Además, no sé si era por el aumento de luz o por una falta de presupuesto pero la cueva parecía de cartón piedra, jejeje.

El personaje principal vuelve a ser Sarah, interpretado por Shauna Mcdonald. Aquí su papel adquiere un mayor protagonismo al tratarse de la única superviviente y conocedora de los peligros de la cueva. No es que en la primera parte fuese un personaje simpático, pero aquí se convierte es una persona un tanto detestable, cuyo mayor interés en salvar su propio pellejo. Del resto de personajes, poco o nada sabemos y tenemos claro, desde el primer momento, que no son nada más que carnaza para las criaturas. Destacar la aparición de un personaje sorpresa que más que sorprender, decepcionará  a los amantes de la primera entrega.

En esta secuela encontramos varias secuencias terroríficas como aquella en la que uno de los personajes está atrapado entre unas rocas, mientras un rastreador escava frenéticamente para acceder a su habitáculo. También es muy interesante ver cómo han conseguido unir las dos películas de una manera bastante efectiva y sumamente atractiva para los fans. No debemos olvidar que la acción de esta película tiene lugar tan sólo un par de días después de la acción de la primera, por lo que estos nuevos personajes se van a ir encontrando con los cadáveres de las amigas de Sarah y con alguna de las grabaciones que éstas  realizaron.

La escena final, que supone la última lucha entre humanos y monstruos, es brutal porque al haber aumentado el número de “rastreadores”, el enfrentamiento es extremo y te deja con un buen sabor de boca. Todo lo contrario al epílogo que se marcan intentando emular el final descorazonador de la primera entrega. Una resolución innecesaria y carente de sentido, pero que dejaba la puerta abierta a una tercera parte de la que, de momento, no se sabe nada, pero en esta fiebre de remakes y secuelas que vivimos, quién sabe…


A pesar de reproducir prácticamente plano a plano la película de 2005, The Descent: Part 2 no logra transmitir el miedo y la claustrofobia que lograba ésta. Los personajes aquí carecen del carisma y la fuerza que tenía ese grupo de chicas que, no sólo se enfrentaban al hecho de estar perdidas dentro de una cueva, siendo las presas de unas criaturas sanguinarias, sino que además tenían que lidiar con los problemas que tenían entre ellas. A pesar de todas sus carencias y pasando por alto varios aspectos de la trama, esta secuela consigue ser entretenida gracias a un alto nivel de acción, sangre y guiños a la primera parte. Puede que a los amantes de obra de Marshall esta película les moleste porque, estrictamente hablando, no aporta nada nuevo a la historia, pero considero que es una secuela bastante aceptable y que promete un último tercio de pura diversión gore.