jueves, 3 de mayo de 2018

CHILD'S PLAY (1988)


Cómo pasa el tiempo, ¿verdad? Pero hoy vuelve a ser mi cumpleaños y como ya viene siendo tradición desde que abrí el blog, os traigo una película relacionada con esta celebración. La elección de hoy, no podía ser más especial para mí porque Child's Play marcó mi infancia, ya que fue la primera película de terror que vi, nada menos que en el cine y seguramente fue la causante de mi pasión por este género. Pero dejad que os cuente mi particular historia con este muñeco asesino porque es bastante divertida.


Rondaba el año 1989 y yo era una tierna infante que iba frecuentemente al cine de su pueblo con sus amigos, uno de estos antiguos teatros con una única sala enorme, en la que no tenían muy en cuenta las fechas de estrenos oficiales. El ritual era sencillo: nuestros padres nos dejaban en la puerta y nos recogían a la salida. La casualidad hizo que aquel fin de semana cercano a las Navidades del 89, (la cinta se estrenó el 25 de Abril de ese mismo año en Madrid) estuviese diluviando y el padre que nos llevaba no pudo dejarnos en la puerta, sino que lo hizo en la esquina más próxima, dado el caos de coches y personas generado por la lluvia. No penséis que nuestros padres eran tan modernos como para llevarnos a ver una película de terror cuando ninguno de los niños superábamos los 10 años, sino que supuestamente, íbamos a ver el pestiño de The Adventures of Baron Münchausen (1988) y, por alguna extraña razón que desconozco, la cambiaron. Así que ahí estábamos nosotros, en la puerta del cine, viendo el cartel de una muñeco asesino cuchillo en mano y sin posibilidad de llamar porque os recuerdo que en esta época no había móviles. Así que tomamos la única decisión posible, pasar a ver la película. La verdad es que no recuerdo haber pasado miedo viéndola, sino que el problema llego más tarde, con las consecuencias que acarreó este visionado para una mente infantil. Poco tiempo después de haber visto la película, los Reyes Magos me trajeron un Baby Feber, el muñeco de moda de la época y clon de Chucky. Las pesadillas surgieron al instante y me despertaba en plena noche gritando que el muñeco iba a matarme (mi madre no supo a qué se debía todo esto, porque el visionado de la película se mantuvo en secreto) y no me consolaba que se lo llevaran a otra habitación, porque claro, Chucky andaba. Así que en este desconcierto, mis padres tuvieron que devolver el muñeco por una muñeca rubia a la que le crecía el pelo y fin de las pesadillas y de la historia, jejejeje. 

Espero no haberos aburrido demasiado con mi anécdota de Child's Play y ahora sí, vamos con la película. En los primeros minutos de metraje, vemos como el asesino Charle Lee Ray es abatido en una juguetearía, pero antes de morir realiza un conjuro de vudú y le transfiere su alma a un muñeco. El joven Andy Barclay, un niño de 6 años, recibe este muñeco como regalo por su cumpleaños, pero cuando la amiga de su madre muere, nadie le cree cuando dice que el juguete está vivo. Mientras Andy es considerado el culpable de las fechorías del muñeco, éste va dejando a su paso todo un rastro de sangre mientras intenta dar con la solución para volver a un cuerpo de carne y hueso.

Después del éxito de su primera película, Fright Night (1985), Tom Holland volvía a sacudir la industria, con esta nueva obra de culto para los amantes del cine de terror. Tras ella orientó su carrera hacia el mundo de la televisión, casi siempre dentro del ámbito del terror y sus siguientes largometrajes, The Temp (1993) y  The Thinner (1996), ya no gozaron del mismo éxito que sus antecesoras. El creador del icónico asesino de medio metro fue Don Mancini, quién por su parte, ha consagrado la mayor parte de su carrera a Chucky, trabajando en todos los guiones de la franquicia y dirigiendo las tres últimas películas. 

Child's Play es un thriller o un slasher cargado de tensión, en el que en todo momento se juega con la idea de que Andy o el Muñeco sean los asesinos, principalmente gracias a los planos subjetivos del asesino a media altura. Nosotros, como espectadores, sabemos la verdad, pero es cierto que hasta que los adultos no ven al bueno de Chucky en acción, es bastante ambigua la autoría de los crímenes. En este sentido, nuestras ansias por ver al deslenguado muñeco pasearse por la pantalla, con su cara de mala leche y cuchillo en mano, también se hacen esperar, ya que no es hasta la mitad de la película, cuando vemos al Chucky mal encarado que conocemos. Como os he dicho antes, la tensión está muy bien medida, con los golpes de música y los planos subjetivos y esta espera no se hace para nada larga.


El tono de comedia que impera en el resto de películas de la saga, aquí no existe a penas y se eligió un tono más serio y siniestro, a pesar de tener a un muñeco de plástico como asesino. Lo que ya se deja ver y sería clara seña de identidad de la imagen de Chucky que tenemos hoy en día, sería su mala leche y su lenguaje soez y lleno de insultos. 

El vudú vuelve a aparecer en el cine de género, tras su importante papel en los inicios del cine zombi con White Zombie (1932) o I walked with a zombie (1943), como medio para trasmitir el alma de un ser humano, a un objeto animado o inanimado, en este caso, el alma de un estrangulador se transfiere a un muñeco. El nombre del asesino, Charles Lee Ray, fue creado por la unión de los nombres de tres famosos asesinos: Charles Manson, Lee Harvey Oswald y James Earl Ray. Uno de los puntos fuertes de la película es el carisma y la voz de Brad Durif, verdadera alma de Chucky, que ha seguido dándole vida en todas y cada una de las películas de la saga. Los efectos especiales siguen pareciéndome bastante buenos y el muñeco animado sin necesidad de recurrir a CGI me parece que esta muy bien conseguido y que ha superado bien la barrera del tiempo.

En este último visionado de Child's Play y ya teniendo en mente traeros esta crítica, me he dado cuanta de un par de referencias cinéfilas bastante curiosas. En primer lugar, hay una escena que claramente nos rememora a ese momento en el que Jack Torrance golpeaba una puerta con un hacha, en pleno ataque de locura en The Shinning (1980). Y, también el final de la película, con un muñeco echo polvo que se arrastra, en un último esfuerzo, para acabar con la vida de Andy, recuerda, sin ninguna duda, al final de Terminator (1984), en el que un T-800 destrozado intentaba matar una vez más a Sarah Connor. Os dejo enlazadas las escenas a las que hago referencia para que disfrutéis todavía más de un nuevo visionado de Child's Play.

A pesar de que esta cinta sigue encantándome y me sigue transmitiendo el mismo mal rollo de mi infancia, sí que veo unos cuantos aspectos en el guión que no me cuadran del todo. En primer lugar, nos presentan a la madre de Andy, como una mujer trabajadora de clase media que no tiene el suficiente dinero como para comprar el muñeco en una tienda, sino de manera ilegal a un vendedor ambulante. Pues bien, en el final de la película, que se desarrolla casi totalmente en la casa familiar, podemos ver gracias a la persecución del muñeco, todas las estancias de la casa, y nos damos cuenta que para no tener dinero, la madre de Andy vive en un casoplón que es prácticamente dos veces el mio, jejeje. Por otro lado, me pareció muy cruel, esa especie de institución para niños problemáticos en la que encierran al pobre Andy, es literalmente una cárcel con sus celdas y ventanas con barrotes y se me partía el corazón ver a ese niño tan pequeño ahí encerrado. Esto sería impensable hoy en día, pero en el cine ochentero no eran precisamente políticamente correctos y la extrema sensibilidad no era uno de sus fuerte, jajaja.

En definitiva, ha sido un placer celebrar mi cumpleaños junto al de Andy, al que le trajo consecuencias nefastas durante tres décadas y las que le quedan. La franquicia se siente muy cómoda en su nicho de terror sangriento+humor deslenguado y no tiene pinta de ir a acabarse pronto. Ya os iré reseñando todas las películas poco a poco, para no pillarme un empacho, porque lo cierto es que sólo he visto la primeras y no he llegado a conocer a la cónyuge y descendencia de Chucky, así que promete ser muy divertido. Por el momento, disfrutad de la entrega más seria de toda la saga dónde la tensión, la música y las apariciones del muñeco, que protagonizó más de una de mis pesadillas, están muy bien medidas y siguen haciendo de la película de Holland, un producto muy disfrutable y entretenido. Por delante nos queda otro año plagado de cine de terror, de descubriros joyas ocultas y de traeros algún especial que tengo en mente y que todavía sigue resistiéndose, ¿nerviosos? Yo sí.