miércoles, 29 de abril de 2015

ROGUE (2007)



Parece que este mes la cosa va de cocodrilos, jejeje. La verdad es que el subgénero de animales asesinos es uno de mis preferidos y últimamente no paro de ver películas de este tipo. Precisamente cuando había decidido no hacer más monográficos mensuales para no verme presionada a ver un cierto género durante todo un mes, me vuelvo súper monotemática. Tiene guasa la cosa, ¿no? Tengo que deciros que los monográficos no van a desaparecer totalmente, sino que aparecerán de manera esporádica, cuando menos os lo esperéis.
   
Descubrí Rogue (2007) gracias al blog de Michele, The Girl Who Loves Horror, otra amante de este subgénero, que la apuntaba como una de las mejores películas sobre cocodrilos. Si no tenéis problemas con el idioma, os recomiendo que le echéis un vistazo a este blog porque es absolutamente increíble. Al poco tiempo, escuchando un especial sobre animales mortíferos en uno de los podcast que sigo habitualmente, Aguas Turbias, hablaron también sobre esta película y la pusieron por las nubes, así que generó en mi tal expectación que no tuve más remedio que verla en mi #FrightFriday de hace un par de semanas
Sin duda, Rogue es una de las películas sobre animales asesinos más realistas que he visto. Aquí no tenemos animales alterados genéticamente en laboratorios, ni mutados por la radiactividad o por vertidos tóxicos. Se trata simplemente de un cocodrilo enorme, de unos siete metros y medio de longitud, que se comporta de manera agresiva cuando un grupo de humanos osa invadir su territorio…

Un periodista de viajes americano, que está haciendo un reportaje sobre el turismo en el norte de Australia, se embarca junto con otros viajeros en un crucero para avistar cocodrilos. Todo va bien hasta que la guía decide salirse de la ruta habitual para atender una llamada de socorro. Un acto de solidaridad que, sin embargo, se convertirá en la peor decisión de su vida y en el comienzo de la más terrible pesadilla para todo el pasaje.
El responsable de esta película no es otro que el conocido director australiano Greg Mclean, que saltó a la fama con su opera prima, Wolf Creek (2005), slasher donde conocimos a uno de los asesinos más despiadados del momento, el gran Mick Taylor. Mclean escribió el guión de Rogue doce años antes de su estreno, pero fue gracias al éxito cosechado con su primera película lo que le dio el empuje para realizar este proyecto. Una vez escrito el guión, se fue de camping él solo durante una semana, visitó cada granja de cocodrilos que encontró e hizo todos los cruceros que pudo. De hecho, el crucero que realizan los turistas en la película es uno de los que él efectuó.
Lo primero que tengo que contaros es que la película se basa, tomándose ciertas licencias claro, en una historia real. Entre 1974 y 1979, un cocodrilo de 5,1 metros, al que llamaron Sweetheart, sembró el terror en Australia atacando fuerabordas, lanchas hinchables y barcas de pescadores. Lo capturaron en 1979 y hoy en día está expuesto en un Museo de la zona norte de Australia.

Lo que más me gustó de Rogue es que la situación que nos presenta podría ser perfectamente real. Las decisiones que toman son perfectamente normales, no hay ningún héroe  con una fuerza descomunal o con grandes habilidades para la supervivencia en territorios hostiles. No hay ningún médico, ni ningún ex marine, se trata simplemente de un grupo de turistas corrientes que tiene que enfrentarse a un cocodrilo que los ha elegido como presas.

También son interesantes todos los datos que la guía, interpretada por Radha Mitchell, nos da al principio del tour y que luego identificaremos a lo largo de la película. Como por ejemplo que los cocodrilos de agua salada son muy territoriales, que no atacan a algo más grande que ellos y que son capaces de permanecer bajo el agua pacientemente durante horas vigilando a su presa, buscando el mejor momento para atacar. La mayor parte de los comportamientos que apunta la cinta son ciertos, menos el de que no atacan a algo más grande, sí que lo hacen, lo único que cambian es la técnica ofensiva. Tampoco el almacenaje de comida en cuevas es una práctica habitual entre estos animales.

Algo que Mclean consigue de forma soberbia es que,  en apenas cinco minutos, con unos pocos detalles y unas cuantas conversaciones, consigue presentarnos a todos los personajes. Destaca Michael Vartan como el periodista de viajes americano que se encuentra al principio bastante fuera de lugar, cuando nos lo muestra trajeado en un bar rodeado por rudos lugareños, con las paredes atestadas de cabezas disecadas de animales y recortes de periódico con ataques de cocodrilos. Radha Mitchell también me gustó como la guía del crucero que se ve superada por la situación y no sabe muy bien que hacer. Me parece completamente normal, ¿no? ¿O conocéis vosotros a algún guía de crucero o excursión que ante la adversidad se convierta en el mayor experto en supervivencia al más puro estilo  Rambo? Pero, sin duda, el actor al que más ilusión me hizo ver y que dibujó en mi cara una sonrisa fue John Jarrat. El mítico asesino Mick Tylor de Wolf Creek aparece aquí prácticamente irreconocible, en un papel muy alejado de aquél que le hizo famoso. Por lo visto, Jarrat tuvo que insistirle bastante a Mclean para conseguir el papel, ya que no contaba con él para esta película.
Los planos y la fotografía del paisaje que nos muestran en la primera parte de la cinta son espectaculares. Parece mentira que un lugar tan bonito se vaya a convertir en una pesadilla. La guía menciona que el rio por el que navegan tiene mareas, algo que se convertirá en un problema mucho mayor que la presencia y acecho del propio cocodrilo.
Algo que me pareció un poco raro es que de algunos ataques nos enteramos porque la persona desaparece y vemos la parte trasera del cocodrilo sumergirse en el agua o desaparecer entre la maleza. Ni un grito, ni nada. Vamos, ni que el cocodrilo se los hubiese engullido de un solo bocado, ¿no?
El final, para mi gusto, falla un poco, no porque esté mal planteado, no, sino que después del tono realista y verosímil que nos intentan transmitir en toda la película, el final es el típico en el que se te queda una cara de “esto no se lo cree nadie”, alucinante.
Pero bueno, esto no empaña la satisfacción que me produjo Rogue. Es una película que vais a disfrutar de principio a fin, que transmite a la perfección la angustia y la tensión que viven los personajes, que nos tendrá reservado algún que otro susto y donde no siempre sucede lo que esperamos. Además, si tenéis pensado iros de camping por el norte de Australia, ya habréis aprendido que debéis variar vuestros hábitos porque estos cocodrilos son capaces de memorizar vuestras rutinas para daros caza…


viernes, 24 de abril de 2015

TRUCO O TRATO: TERROR EN HALLOWEEN (2007)



Tenía muchas ganas de ver Truco o trato: Terror en Halloween (2007), después de haber leído numerosas críticas en otros blogs que la ponían por las nubes. Además, no había visto ninguna antología de terror al estilo de películas como  Creepshow (1982) o V/H/S (2012), que por cierto, tengo previstas para mis próximos Fright Fridays, jejeje. Mis expectativas se han cumplido con creces ya que la película me parece una auténtica joya y uno de los mejores ejemplos de cine de terror ambientado en Halloween.   
Sé que esta cinta tuvo problemas de distribución y es algo que, una vez vista y conociendo la repercusión que ha tenido entre el público, me cuesta todavía más entender. Su estreno estaba previsto para el Halloween de 2007, pero sin previo aviso la Warner lo canceló y lanzó directamente la película al mercado doméstico dos años después, en octubre de 2009. Me parece una decisión de lo más desafortunada después de haber visto cómo esta película no ha parado de cosechar premios en diferentes festivales,  y cómo el disfraz de Sam, el pequeño demonio con cabeza de trapo e imagen del cartel de la película, se ha convertido tras su estreno en uno de los preferidos por la gente.
Durante las celebraciones de la noche de Halloween  seremos testigos de cómo, en un barrio de Warren Valley, Ohio, se van a suceder cuatro historias entrelazadas en las que nos visitarán: vampiros, hombres lobo, asesinos, fantasmas y el pequeño Sam, diminutivo de Samhain, la festividad celta que está en el origen de Halloween. Este personaje se encargará de que todo el mundo respete las tradiciones de esta noche tan especial, ya sea por las buenas o por las malas…
Michael Dougherty, guionista y director, debutó en el mundo del largometraje con esta película, que se basa en su propio corto de animación Season's Greetings (1996). El corto, dibujado y pintado enteramente a mano y de tan sólo cuatro minutos de duración, nos introducía por primera vez al personaje de Sam. Dougherty siempre soñó con convertirlo en un personaje de película de carne y hueso, y no sólo lo consiguió sino que ha pasado a convertirse en uno de los iconos de Halloween. Os dejo el enlace del corto, porque me parece muy gracioso y con esa atmósfera tan especial que también se refleja en la cinta. 
Season's Greetings

Los títulos de crédito de Truco o trato son una autentica pasada. Aparecen en forma de viñetas de cómic y, sin duda, reflejan la influencia de su corto animado. Otra película que he visto hace poco que, aunque no tiene nada que ver, también tiene unos créditos en forma de comic fabulosos  y que me parecen pequeñas joyas dentro de las películas, es Found (2012), título que no os deberíais perder.
Creo que para lograr que una película como ésta, formada por varias historias funcione, hay que conseguir un equilibrio entre todas ellas, que ninguna destaque sobre otra y que todas funcionen a la perfección tanto de manera independiente, como conjunta. En esta película esto se cumple a la perfección porque todas las historias funcionan por sí mismas y además, gracias a un gran número de detalles que no seremos capaces de averiguar en su totalidad tras el primer visionado, todo se entrelaza, unas veces de manera sutil y otras de manera más evidente. Así que, os invito a que averigüéis las diferentes pistas que tiene la película que su director introdujo a modo de recompensa para los más atentos y que nos hacen descubrir algo nuevo cada vez que la vemos.
En cierto modo, Truco o trato refleja cómo se vive esta festividad en las diferentes etapas de la vida: el niño pequeño, ilusionado con tallar una calabaza con su padre, los niños de 12 o 13 años que se sugestionan con las leyendas urbanas y gastan bromas pesadas, las veinteañeras para las que Halloween es un sinónimo de fiesta y sexo, el matrimonio de treintañeros, en el que uno sigue ilusionando con la magia de la fiesta y el otro es reacio a celebrarla y, por último el anciano al que acertadamente he leído que suelen llamar el señor Scrooge de Halloween, al que ya no le interesa para nada la Noche de Brujas.
Lo que más me gustó de la película fue su atmósfera cargada de magia y que, a pesar de que en España esta festividad no está muy arraigada, nos teletransporta perfectamente a un universo cargado de calabazas, esqueletos, fantasmas, disfraces y de toda la iconografía de Halloween de la que deseamos formar parte.
Como veis, estoy intentando no adentrarme mucho en las diferentes historias para que las descubráis y disfrutéis por vosotros mismos. Pero sí que me gustaría comentar la escena del autobús, en la que viajan varios niños disfrazados con caretas, porque he leído algo muy interesante. Según su director, se llevó a cabo un casting de máscaras. Sí, como oís, de máscaras.  Seleccionaron unas cuantas e hicieron que los actores se las pusieran y se las intercambiaran. Dougherty no quería que fuese simplemente una escena inquietante, sino que al proceder del mundo de la animación, para él era muy importante el esquema de color, el diseño y cómo funcionaban todas las máscaras como conjunto.
El estreno de Truco o trato 2 está previsto para el 2016 y su director ya nos ha anunciado que tiene una extensa lista de iconos de Halloween que todavía no ha utilizado y que espera hacerlo en próximas entregas. Según he leído, le hubiese gustado ambientar la primera película en un calabazar o en un campo de trigo, así que quién sabe con qué nos sorprenderá en la secuela.
Y para todos aquellos que no puedan esperar hasta el Halloween del año que viene para ver a Sam, os dejo un canal de Youtube, FEARnet’s, para el que hace algunos años, Dougherty hizo una serie de cortos promocionales, de poco más de un minuto, en los que este querido personaje aparece invadiendo otras festividades como: el día del Padre, la vuelta al cole,…

Se me olvidaba. Os dejo el enlace al podcast de mi amigo Salva de Noches de Miedo, donde hicieron un especial de Halloween y entre otras cosas reseñaban esta película. Espero que os guste porque es un programa muy completito. http://www.ivoox.com/noches-miedo-12-truco-o-trato-audios-mp3_rf_3671077_1.html



martes, 21 de abril de 2015

CAMPAMENTO SANGRIENTO (1983)



¿No os pasa a vosotros a veces que hay películas de culto o muy conocidas que, por circunstancias de la vida, nunca encontráis el momento de ver? Pues eso es lo que me pasaba a mí con Campamento Sangriento (1983), que no la había visto y para una amante del cine de terror, y especialmente de los slashers como yo, esto era un pecado. Le puse solución hace bien poco, cuando tuve que verla para hacer un especial sobre campamentos en el podcast de mi amigo Salva Valero,  Noches de Miedo. 
 
Lo primero que tengo que decir es: ¡Uoooooh! ¿Cómo podía no haber visto este slasher? No creo que hayáis visto una película como ésta. Vamos a ver, aunque en un principio puede parecer la típica película de asesinatos ambientada en un campamento de verano, toda la cinta tiene una atmosfera muy rara y unas connotaciones sexuales de lo más extrañas. Y mejor no hablemos de ese final, que si no lo conocéis, os dejará con la boca abierta y se quedará grabado a fuego en vuestra memoria. 

Ocho años después de que su padre y su hermano perdieran la vida en un trágico accidente en un lago, Angela se dispone a pasar el verano junto a su primo Ricky en el campamento Arawak. Nuestra protagonista, todavía traumatizada y prácticamente catatónica, se convertirá en el blanco de las burlas  y pesadas bromas de sus compañeros. Su primo no dudará en defenderla de estos ataques y enfrentarse a todo el mundo que ose meterse con Angela. Al poco tiempo, los campistas empezarán a ser asesinados uno a uno, con lo que el terror llegará hasta ese apacible lugar.

Su peculiar guionista y director es Robert Hiltzik, que dedicó la película a su madre, dedicatoria rara que alcanzará su punto álgido con el desenlace final, jajaja. Hiltzik sólo dirigió esta película y una secuela casi 25 años después, Campamento sangriento: el regreso (2007), que fue directamente lanzada al mercado doméstico. ¿Y dónde diréis que se inspiró nuestro amigo para escribir esta historia? Efectivamente, en un campamento de verano de su infancia, donde le sorprendió la poca supervisión que tenían los menores y cómo éstos corrían como posesos por el lugar. Esto último aparece reflejado en el comienzo de la película cuando riadas de niños salen de los autobuses corriendo como locos hacia el campamento, como si fuesen mini Usain Bolts en plena competición.

Aunque, aparentemente, Campamento Sangriento parece una de tantas copias que se hicieron en la época de Viernes 13 (1980), es mucho más que eso. Coincide con la película de Sean S. Cunningham en su localización en un campamento, con un asesino que va matando poco a poco a los campistas y del que desconocemos su identidad,… pero se diferencia en que la mayoría de los protagonistas de la película son verdaderamente niños o preadolescentes, lo que no impide que exista una carga sexual bastante perturbadora durante toda la cinta. Aquí los que más carne enseñan son los chicos con sus shorts y sus camisetas ombligueras, como ese monitor que parece sacado de un concurso de culturismo.

Pero sin duda, lo que más me llamó la atención es esa sexualidad tan perturbadora y extraña que actúa como telón de fondo, como os comentaba antes. Me quedé alucinada con esa escena en la que el equipo de cocina del campamento está viendo la llegada de los niños que corren compulsivamente, y el jefe de cocina los mira con lascivia y hace comentarios sexuales .Yo miraba la pantalla con ojos como platos y pensaba ¡pero si son sólo niños! Me pareció una escena de lo más rara y dudo bastante que, en el tantas veces puritano cine americano actual, se mostrase algo así de manera tan explícita. 

En cuanto a las actuaciones destaca una genial Felissa Rose en su interpretación de la traumatizada Angela. Esas escenas en las que aparece catatónica, mirando fijamente a la persona que le esta hablando, sin pestañear, ni pronunciar una palabra, se han convertido ya en míticas en el cine de terror. Me hizo mucho gracia también la actuación de Jonathan Tiersten como ese primo sobreprotector que defenderá a su prima de todos los que se meten con ella, insultándoles y diciéndoles auténticas barbaridades. Yo pensé que en algún momento le iba a dar una ataque de lo rojo y colérico que se ponía, jajajaja.

La cinta no se recrea especialmente en los asesinatos, no hay mucha sangre. Incluso en uno de ellos no se ve nada, sólo se insinúa por medio de sombras y el arma utilizada: un rizador de pelo, de lo más original, ¿verdad? A pesar de ser una película de bajo presupuesto, el maquillaje y los efectos especiales están muy conseguidos.

El guión tiene muchos fallos y es difícil tomárselo en serio, pero solamente por ese giro que da toda la historia al final, merece la pena verla. Cuesta entender cómo, a pesar de que los asesinatos se van sucediendo, la vida en el campamento sigue igual. Incluso bromean con ello cuando al tercer asesinato o así, muchos de los padres se han llevado a sus hijos y uno de los monitores apunta que ahora no va a haber gente suficiente para jugar un partido de beisbol. Algo de suma importancia en ese momento, se ve. Y digo yo, los padres de los niños que se quedan ¿en qué estaban pensado dejándoles en un sitio donde no paran de asesinar a gente?

Sin duda, recomiendo encarecidamente Campamento sangriento a todos aquellos que no la hayáis visto porque por algo se ha convertido en una película de culto que cuenta con muchos seguidores. Por si os quedáis con ganas de saber más, os dejo el enlace a una de las páginas más importantes sobre la saga. Aquí podréis encontrar desde entrevistas a los actores, hasta mapas del campamento y noticias sobre los lanzamientos en DVD. De verdad, pasaros por la página porque no tiene desperdicio. 





sábado, 18 de abril de 2015

THE BURNING (1981)



Hacía tiempo que había oído hablar de esta película, pero no fue hasta que mi amigo Salva de Noches de Miedo me la recomendó, que no me decidí a verla. 

El cine de la década de los 80 se caracterizó por la proliferación de slashers que surgieron sobretodo tras el éxito de La noche de Halloween (1978) y Viernes 13 (1980). En realidad, era el género del que más películas se hacían. ¡Qué maravilla!, ¿verdad? Ojalá hubiese sido adolescente en esta época, me la hubiese gozado pero bien, jejejeje.


Un grupo de chicos, que se encuentra en el campamento Blackfoot de vacaciones, decide burlarse de Cropsy, el conserje que lleva atormentándoles todo el verano.  Deciden gastarle una broma que se les acaba escapando de las manos y el hombre acabará quemándose vivo. Cuando a los cinco años recibe el alta del hospital, regresará  buscando venganza.

Su guionista y director, Tony Maylam, no hizo nada más destacable después de esta película. Sin embargo, los productores Bob y Harvey Weinstein, fundadores de Miramax, se convirtieron con el tiempo en los más importantes e influyentes de la industria de Hollywood. De hecho, Harvey suele defenderse de las críticas que acusan a esta película de ser una copia de Viernes 13 argumentado que el guión empezó a escribirse mucho antes  y que se basaba en una leyenda que suele contarse en los campamentos de Nueva Jersey y Nueva York, tal y como se muestra en la cinta. Sí que contaron con el mismo técnico de maquillaje, Tom Savini, que rechazó participar en Viernes 13 parte 2 (1981), para estar en esta película.

The Burning (1981) supuso el debut de actores tan conocidos como Jason Alexander (Seinfeld 1980), Fisher Stevens (Cortocircuito 1986) y la ganadora de un Oscar, Holly Hunter (El piano 1993). Ninguno de ellos tiene un papel principal, y si no estamos atentos no veremos siquiera a  Holly Hunter porque sólo aparece unos segundos.

La verdad es que esta película cayó en el olvido entre los muchos slashers similares que aparecieron en la época, pero hay varios factores que la hacen destacable y que introducen elementos innovadores en este género. Aquí el origen y la motivación del asesino no son ningún misterio que vamos a tener que ir averiguando durante el metraje de la película. Tenemos un prólogo donde se nos muestra muy claramente quién es Cropsy, lo que le sucede y por qué llevará a cabo una cruenta venganza. Además, en una de las escenas más memorables de  esta película, se lleva a cabo un asesinato múltiple a plena luz del día, cuando lo habitual es que el asesino acabe con sus víctimas una a una, cuando están a solas. 

Cropsy es un asesino que oculta su rostro bajo un sombrero, que no dice una sola palabra en toda la película, y que sabe ocultarse perfectamente porque nadie le oye nunca llegar. Cuando vemos, a través de sus ojos, cómo espía a los adolescentes desde el bosque, vemos una imagen borrosa que pretende imitar su vista dañada. Este efecto se consiguió untando vaselina en los bordes de la lente. Qué sencillo, ¿verdad? Al igual que sucede en otras películas como  Halloween (1978), la aparición del homicida suele ir acompañada siempre de una cierta música sumamente inquietante y a un volumen demasiado alto. Yo creo que lo hacían para “avisar” a la gente, por si estaba despistada, para que no se perdiese las apariciones del asesino, en plan: ¡Atentos, que viene! Os lo digo porque a mí me pasó, estaba a otras cosas y fue oír la musiquita y automáticamente clavar los ojos en la pantalla.

El arma elegida por Cropsy serán unas tijeras de podar que utilizará para todos sus asesinatos, a excepción del que comete en la ciudad antes de llegar al campamento Stonewater, un campamento cercano al de la tragedia. Un dato curioso es que el actor que interpretaba a Cropsy no podía levantar las tijeras de podar tal y como quería el director, así que tuvo que ser éste, Tony Maylan, quien interpretase al asesino es más de una ocasión. Algo que me llamó la atención fue que, en prácticamente todos los asesinatos, independientemente de dónde  le clavase las tijeras a las víctimas, todas acababan sangrando por la boca. Se me ocurre que a lo mejor las capsulas de sangre artificial que suelen usarse para tales efectos estaban en oferta, ¿no os parece?

El momento más esperado de The Burning es la visión del rostro de Cropsy, desfigurado por el fuego, pero esto no ocurrirá hasta prácticamente el final de la cinta. La verdad es que a mí no me gustó mucho ya que, más que quemada, la piel parecía derretida como una versión de Freddy a medio hacer. Según he leído a Tom Savini sólo le dieron tres días para trabajar en el maquillaje y no quedó muy contento con el resultado. 

Otro detalle  que no me gustó nada fue cuando, al principio, Cropsy se encuentra en el hospital recuperándose de sus heridas y uno de los sanitarios quiere enseñárselo a un médico nuevo y le dice algo así como: “¡El tío está muy quemado, está cocinado! ¡Es un jodido Big Mac muy hecho!”. Me quedé alucinada por la guasa con la que se toma el sanitario lo que le ha pasado a un paciente que ha sufrido quemaduras muy graves. No sé, a lo mejor era un tipo de humor habitual en los 80, pero a mí me pareció de muy mal gusto.

Sin duda, The Burning es un gran slasher que no debería haber caído en el olvido, y es una pena que no se hiciera ninguna secuela. Aunque es posible que, debido a la falta de ideas que asola a la industria de Hollywood últimamente y que no para de hacer remakes de éxitos de los 80, alguien nos sorprenda con una película protagoniza por Cropsy, tijeras en mano. Y ya sabéis: “No miréis, él os verá. No os mováis, os oirá. No respiréis, ¡estáis muertos!

miércoles, 15 de abril de 2015

UN HOMBRE LOBO AMERICANO EN LONDRES (1981)



Los hombres lobo, al igual que los vampiros, Frankenstein o los zombies, son monstruos que pertenecen desde siempre al imaginario del cine de terror, y la mayoría de ellos cuenta ya con géneros propios dentro del cine. Aunque la primera película sobre hombres lobo se remonta a los años cuarenta, fue en el año 1981 con el estreno de tres películas (Un hombre lobo Americano en Londres, Aullidos y Wolfen) cuando se produjo una auténtica revolución en la forma de entender este género, tanto en las técnicas de maquillaje, cómo en el tratamiento de la historia.
Para mí la mejor de las tres, y convertida hoy en película de culto, es la obra de John Landis, Un hombre lobo americano en Londres. Cuenta la historia de dos jóvenes mochileros estadounidenses, David Kessler (David Naughton) y Jack Goodman (Griffin Dune), que están recorriendo la campiña inglesa y tras desoír las inquietantes advertencias de los clientes de una taberna a la que acuden refugiándose de la lluvia, serán atacados por un hombre lobo, sufriendo las graves consecuencias que esto supone.

Es una película con un ritmo trepidante que consigue a la perfección algo que no siempre es fácil de conseguir en el cine de terror, como es su perfecta combinación con la comedia. Cuenta con escenas brutales y aterradoras, donde la sangre corre de lo lindo, pero sin duda lo más sorprendente son las escenas cómicas, perfectamente integradas en la historia. Mítica es la escena que transcurre en el cine porno, de las más bizarras de la película, junto con la del sueño de David con zombis nazis. Todo un visionario este John Landis, jejeje.
Uno de los puntos fuertes de esta película y por el que obtuvo el Oscar son los efectos de maquillaje, obra del afamado Rick Baker. La transformación en hombre lobo, clímax absoluto de toda película del género que se precie, es absolutamente soberbia y magistral, y el sufrimiento de David traspasa la pantalla. Hasta ese momento, estas escenas se realizaban mediante la grabación de secuencias separadas en las que se iban produciendo los cambios de maquillaje y luego se unían una detrás de otra creando una escena continua. Sin embargo, Un hombre lobo americano en Londres supuso una innovación en este campo ya que combinó a la perfección, elementos mecánicos y de maquillaje en la transformación, lo que permitió grabarla en una sola secuencia.

Las actuaciones de los secundarios son maravillosas. Los habitantes del pueblo que se encuentran en la taberna “El Cordero Degollado”, (el nombre acojona), dan bastante miedo. Me encanta la atmosfera de tensión que se respira cuando los dos amigos llegan por casualidad a la taberna. Tampoco hay que olvidar el papel del médico, convertido aquí en todo un investigador privado. Bastante peculiar, pero en sintonía con el tono bizarro de la película.
 
La elección de la musica fue todo un acierto. Es bastante marchosa y animada para este tipo de película, pero gracias a esa mezcla de géneros, encaja perfectamente. Según he leído, todas las canciones que aparecen tienen la palabra luna en su título. Pero sin duda, la canción que suena mientras se produce la transformación de David, “Bad Moon Rising”, dotó a esta escena de mayor fuerza y quedará para siempre ligada a esta película.
Las únicas cosas que me chirriaron un poco fueron su protagonista, David Naughton al que veo bastante soso y falto de carisma, y la relación que este mantiene con la enfermera. Me pareció muy precipitada y poco creíble, y más bien propiciada por los gustos de la época de dotar de cierta dosis de erotismo y desnudos a las películas de terror. No me pareció verosímil que una enfermera acoja en su casa a un paciente con aparentes problemas psíquicos y que le confiese, a la primera de cambio, los amantes que ha tenido a lo largo de su vida. La enfermera me pareció más loba, que el propio hombre lobo.

A pesar de esto, Un hombre lobo Americano en Londres es una auténtica joya de cine de terror de los ochenta. Una película magistral, con un ritmo trepidante. Una historia muy bien estructurada, dotada de un terror brutal y unos elementos cómicos desternillantes. Sin lugar a duda, una de las mejores películas sobre hombres lobo que existen hasta la fecha. Estoy segura que disfrutareis con su visionado y ya sabéis, “Cuidado con la luna”.

Os dejo el enlace al podcast de Noches de Miedo, en el que a veces participo, donde podéis escuchar el repaso que le dimos a esta película y a Aullidos. Por si no lo conocéis, Noches de Miedo es un podcast muy conocido, dirigido por mi amigo Salva Valero, sobre películas de terror. Los programas son muy divertidos y se aprenden un montón de cosas sobre este género que tanto nos gusta: http://www.ivoox.com/noches-miedo-23-cine-hombres-audios-mp3_rf_4100674_1.html

domingo, 12 de abril de 2015

MANDÍBULAS (1999)


Después de una semana de vacaciones y merecido descanso, vuelvo con las pilas totalmente cargadas y con un montón de ideas para el blog que espero que os gusten.

Para este regreso he elegido una cinta que pertenece a uno de los subgéneros del cine de terror que más me gustan y me divierten: los animales asesinos. Aunque el argumento de todas las películas es similar: animales o insectos que atacan y matan seres humanos, sí que es cierto que la variedad de fauna que aparece en este subgénero es sorprendente. Las hay sobre animales que tradicionalmente nos provocan temor como son los tiburones (Deep Blue Sea (1999)), las arañas (Aracnofobia (1990)) o las serpientes (Anaconda (1997)). Pero también las hay sobre seres que normalmente no percibimos como una amenaza, como pueden ser las ovejas (Ovejas asesinas 2006)), las ranas (Ranas (1972)) o por extraño que nos parezca, un San Bernardo (Cujo (1983)). Como podéis ver existen títulos para todos los gustos. Yo os tengo que confesar que me gustan todas, jejeje.

El protagonista de nuestra crítica de hoy, Mandíbulas (1999), no es otro que uno de los animales más temidos del medio acuático, el cocodrilo.

Un guardabosques que está realizando un seguimiento sobre el comportamiento de los castores en Black Lake, un lago ficticio situado en Maine (EEUU), es atacado por un animal desconocido. El equipo encargado de la investigación del suceso, el guardabosques (Bill Pullman) y el sheriff del pueblo (Brendan Gleeson), encuentran en el cuerpo de la víctima un colmillo de origen prehistórico. Deciden pedir ayuda a una paleontóloga de un museo Nueva York (Bridget Fonda), poco acostumbrada a los trabajos de campo. A este grupo tan peculiar  se les unirá un excéntrico filántropo (Oliver Platt) que les prestará su ayuda para dar caza a la bestia que atemoriza al pueblo.

Lo primero que tengo que señalar es que Mandíbulas es malilla, tanto en el guión que es bastante flojo, como en la dirección. Sin embargo para mí posee un encanto especial que me hace tenerle cariño. Llama la atención el elenco de actores tan conocidos con el que cuenta esta película de bajo presupuesto. La verdad es que me parece un buen reclamo publicitario, para captar un mayor número de espectadores. Algo similar a lo que se hizo en Anaconda (1997), poniendo al frente a Jennifer Lopez y John Voight.

Su director es el prestigioso Steve Miner, muy conocido por los amantes del cine de terror. Comenzó su carrera en el cine, nada más y nada menos, como asistente de dirección de Wes Craven en La última casa a la izquierda (1972). Participó en Viernes 13 (1980) como productor y esto le llevo a conseguir su primer trabajo como director de la secuela, Viernes 13 2ª parte (1981) y posteriormente con Viernes 13 3ª parte (1982). Éstos son sólo sus inicios, interesante, ¿verdad? Os animo a que echéis un vistazo a la filmografía de este gran director porque ha tratado todo tipo de géneros tanto en el cine como en la televisión y es muy interesante.

La acción se sitúa, como es habitual, en un idílico pueblo donde todos vivían felices y tranquilos hasta la aparición del cocodrilo. Su origen no está muy claro, lo único que comentan en la película es que parece proceder de Asia, pero no saben cómo ha podido llegar hasta un pueblo de Maine. Yo no soy nada experta en cocodrilos, pero tampoco me explico cómo se ha podido cruzar el Océano Pacífico y luego bordear el continente americano hasta llegar a Maine, debe ser el David Meca de los cocodrilos, ¿no os parece?

Mandíbulas es divertida y bastante entretenida. No es una película seria sobre animales asesinos, sino que mezcla las escenas sangrientas, del ataque del cocodrilo, con diálogos cargados de humor e ironía. Las escenas más cómicas son las que muestran el enfrentamiento entre los personajes: entre la paleontóloga de ciudad y el guardabosques del pueblo, entre el filántropo que venera y quiere cazar al cocodrilo y el sheriff que sólo quiere eliminarlo. El papel de filántropo interpretado por un histriónico Oliver Platt me parece de lo mejor de la cinta. No sé si a vosotros os pasa lo mismo, pero es que no puedo con  Bill Pullman, creo que pone esa cara de póker para todo y lo mismo da si está asustado, contento o cabreado. Ahora, el personaje que nos robará más de una sonrisa es el interpretado por Betty White, la famosa Rose de  Las chicas de Oro (1985-1992), una abuelita deslenguada que nos tendrá reservada una gran sorpresa, determinante para el desenlace de la película.

Los efectos especiales están bastante bien hechos para ser una película de serie B, y no es de extrañar ya que estaban realizados por el prestigioso Stan Winston. Cómo, ¿que no os suena? Y qué tal si os digo que fue el especialista de efectos especiales y de maquillaje en películas tan espectaculares como Alien (1979), Depredador (1987), Eduardo Manostijeras (1990), Terminator 2 (1991) o Parque Jurásico (1993) y que obtuvo un total de 4 Oscars. Un auténtico genio, sin el cual la historia del cine no habría sido la misma.  En Mandíbulas, nuestro querido cocodrilo, algunas veces generado por ordenador y otras veces creado mediante animatrónica, parece bastante real y nos tendrá reservado más de un susto.

En resumen, aunque Mandíbulas no es ningún peliculón, a mí, como amante de este subgénero, me encanta. Esos paisajes idílicos, ese cocodrilo enorme que es capaz de saltar y atrapar entre sus fauces uno de los flotadores de un helicóptero acuático, esa Betty White soberbia,… Una cinta entretenida pero que no será recordada por ser el mejor ejemplo de cocodrilos asesinos en la historia del cine.