lunes, 16 de enero de 2017

REFUGIO MACABRO (1972)



Los domingos me deprimen, no me gustan nada. Es el día en el que preparo las comidas de la semana y en el que toca la actividad doméstica que más odio en el mundo: LA PLANCHA. Por eso, para conseguir amenizar un poco esta actividad tan aburrida, exploro el catálogo de Filmin y busco alguna película que no tenga una duración excesiva y que disponga de versión en castellano. Ésta es de las pocas ocasiones en la que veo películas de terror dobladas porque como voy a apartar la vista varias veces de la pantalla, no quiero perderme nada y en mi idioma siempre es más fácil, jejeje.

A veces no es fácil encontrar una película que se adecue a estos requisitos y que despierte mi interés (es muy exigente ;)). A veces encuentro pequeñas joyas, para mí desconocidas, que convierten las aburridas tardes de domingo, en un momento inolvidable. Este fue el caso de uno de estos últimos domingos que, investigando la amplia sección de terror de Filmin y después de haber descartado Host (2006) por su excesiva duración, di por casualidad con Refugio Macabro.

Martin, un joven psiquiatra, necesita demostrar su valía para poder optar a una vacante en una intuición mental. La prueba consiste en entrevistar a los pacientes incurables del psiquiatrico y determinar quién es su predecesor, el Dr Starr, que ha enloquecido repentinamente.

Refugio Maldito fue producida por la productora británica Amicus que, desde su fundación en los años 60, se convirtió en competencia directa de la Hammer. Amicus se especializó en las películas divididas en episodios, que se caracterizaban por un terror más psicológico y sugerido. Los directores y actores de la época trabajaban indistintamente para ambas compañías y, en este ocasión, tenemos en la dirección a Roy Ward Baker conocido por títulos como Quartermass and the Pit (1967) o Las cicatrices de Drácula (1970) ambas de las Hammer. El responsable del guion no es otro que Robert Bloch, autor de la novela Psicosis y de su posterior adaptacion al cine y que aquí adaptó varios de sus cuentos.

Un elemento común en todas las historias es esa atmósfera malsana, un aura de pesadilla que te mantiene inquieto durante todo el metraje. Todos los episodios no son igual de interesantes, aunque todos ellos están muy bien atados. Mis preferidos son el primero y el segundo, pero ahora os hablo de todos ellos detenidamente y por órden de aparición:

FROZEN FEAR: Bonnie le cuenta el doctor el plan que ella y su amante tenían para matar a la rica esposa de éste. El problema fue que la difunta había estado estudiando vudú y los macabros planes de estos dos canallas acaban volviéndose en su contra. Una de las historias más creepys de toda la película, relacionada, en cierta manera, con el origen del cine zombi previo a la revolución de George A. Romero.

THE WEIRD TAYLOR: Bruno, un antiguo sastre, relata la historia de cómo, debido a los problemas económicos por los que estaba atravesando, aceptó un encargo de lo más extraño, para la confección de un traje. Este trabajo arruinairía su vida y su razón, llevándole a cometer varios asesinatos. Este es el episodio que más me gustó y no sólo porque en él intervenga, el siempre inquietante, Peter Cushing, sino por esa ambientación tan oscura y tétrica que guarda similitudes con el terror gótico.

LUCY COMES TO STAY: La protagonista de esta historia es Bárbara, una joven con problemas psicológicos que, tras su salida de una institución mental, irá a vivir con su hermano. Éste, con la ayuda de una enfermera, tendrá a la joven totalmente vigilada, hasta que su malévola amiga Lucy acuda a visitarla con planes para liberarla. Para mí, esta historia fue la más predecible y menos imaginativa de todas. Puede que en la época de su estreno fuese más sorprendente pero, hoy en día, todo aquel que haya visto un mínimo de cine de intriga y suspense, no le costará dar con el giro de la historia. Esto no quiere decir que desluzca la efectividad del conjunto porque sigue conservando esta atmósfera pesadillesca y elegante presente en toda la película. 

MANNIKINS OF HORROR: El Dr. Byron está trabajando en la transferencia de su alma a un pequeño robot que ha construido a su imagen y semejanza. Byron le explica al psiquiatra que el interior del muñeco es totalmente orgánico y contiene sus vísceras y órganos a perfecta proporción. Está es una de los segmentos más extraños, que nos llevará de cabeza a un desenlace de lo más loco y enigmático en el que Martin conocerá, de primera mano, la identidad del Dr. Starr.

Las historias que cuentan los pacientes,están representadas en forma de flashbacks y ninguna de ellas guarda relación entre sí. Lo único que tienen en común todas esas personas es que están encerrados en la misma institución mental y todos han sido diagnosticados como "incurables".

No considero que sea una cinta que haya envejecido mal, aunque sí que tiene algunos recursos que, a día de hoy, pueden resultar un tanto ingenuos. Sin embargo, creo que Refugio Macabro es una gran antología no sólo, porque la mayor parte de las historias sean buenas y cuenten con un reparto excepcional, sino porque el relato de todas estas vivencias tiene sentido y esta perfectamente justificado: un doctor que tiene que entrevistar a todas estas personas y conocer la historia que los llevo a estar internados en la institución, para tratar de averiguar quién de ellos es el Dr. Starr. (no olvidemos que en inglés, la palabra Doctor o su abreviatura Dr. es invariable en cuanto a género)

Si sois de los que os gustan los productos del estilo de Historias de la Cripta (1989-1996),ésta es vuestra cinta. La verdad es que suelen gustarme mucho más las películas episódicas de los años 70 y 80 que las que se hacen actualmente. Quizás sea porque se apoyan mucho más en el carácter psicológico del terror y crean unas historias muy imaginativas y disparatadas. Una locura que parece haberse perdido en los últimos años, en beneficio de historias más sangrientas y turbulentas. Sigo recordando con mucho cariño Condenados de ultratumba (1972), otra gran antología de la productora Amicus y la archiconocida Creepshow (1982), ambas igualmente recomendables. Es muy posible que no tarde en traeros más antologías de este periodo porque cuando algo me gusta, puedo volverme igual de obsesiva que los protagonistas de esta película jejeje. 



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