viernes, 29 de enero de 2016

RAVENOUS (1999)


Ya todos conocéis mi gran afición por los podcast sobre cine y series y que, afortunadamente, en España tenemos unos programas buenísimos sobre esta temática realizados por personas que, como yo, vivimos con pasión el cine y la televisión.  Ya os iré contando pero este año, si todo va bien, volveré a participar en algunos podcast que es algo que ya empezaba a echar de menos.
Volviendo al tema que nos ocupa, oí hablar de Ravenous (1999) en el podcast del Pájaro Burlón, que creo que ya os lo había mencionado en alguna otra crítica y que descubrí a finales del año pasado. Los podcasts de este programa suelen tener una duración de 10-15 minutos y tienen un especial de Halloween en el que cada uno de los 31 días del mes de octubre recomiendan y reseñan una película de terror, abarcando diferentes épocas. Tras escuchar las alabanzas que le hicieron a esta película, totalmente desconocida para mí, mis ganas por verla crecieron sin control.   
En pleno siglo XIX, durante la guerra entre Estados Unidos y México, el capitán John Boyd ha sido destinado al remoto Fuerte Spencer en Sierra Nevada, California. El fuerte acoge a  un grupo de militares bastante peculiar, al que se une un extraño al que encuentran medio muerto. Tras recuperarse, éste les relata la historia de cómo él y sus compañeros de viaje se perdieron a causa de las duras condiciones del terreno y, muertos de hambre, tuvieron que recurrir al canibalismo. Los militares inician una expedición de rescate para salvar a los supervivientes, pero el desconocido les conduce hasta una trampa que no se esperarían ni en la peor de sus pesadillas.
El guionista de la película, Ted Griffin, señaló que había encontrado la inspiración para crear al personaje del caníbal leyendo la última novela de Dashiell Hammet, El hombre delgado (1932) que trata acerca de un detective privado que tiene que resolver un misterioso crimen en las Navidades de 1932. Como no me he leído el libro no os puedo especificar cuál es la relación, pero con lo que sí parece que tiene ciertas similitudes es con un suceso ocurrido en 1847, denominado “El desastre de Donner”. Este acontecimiento hace referencia a las vicisitudes que tuvieron que vivir un grupo de pioneros estadounidenses que tomaron un atajo a través de las montañas para llegar a California y, al quedar atrapados en Sierra Nevada, tuvieron que recurrir al canibalismo para no morir de inanición. Esto nos suena más, ¿verdad? Jejeje.
La dirección de Ravenous fue bastante controvertida. En un primer momento se fichó a Milcho Manchevski, pero a las dos semanas decidieron prescindir de él ya que los ejecutivos de la 20th Century Fox querían una película dirigida al gran público, lo que difería totalmente del concepto del  director. Acto seguido contrataron a Antonia Bird por mediación de Robert Carlyle, uno de los protagonistas, con el que había trabajado anteriormente.
Ravenous es una película bastante desconocida y que no tuvo mucha relevancia tras su estreno. Podría considerarse como una película de terror con tintes de comedia negra, aunque anda de puntillas sobre estos dos subgéneros sin asentarse realmente en ninguno. No vamos a experimentar terror en estado puro, ni reírnos a carcajadas, pero os puedo asegurar que hay momentos verdaderamente tensos que nos cortarán el aliento y diálogos con un humor muy sutil e inteligente.
Me pareció muy acertada la idea de ambientar la historia en el s.XIX porque el enfoque que se le da al tema del canibalismo en esta película se podría enfocar como una metáfora de la política expansiva que llevaron a cabo los EEUU durante esta época, devorando todo a su paso.
La actuación de Guy Pearce que interpreta al Capitán Boyd, no me gustó especialmente. El actor no es santo de mi devoción, pero en esta película le vi especialmente inexpresivo y anodino. La mejor parte casi podría ser la escena en la que le hacen comer un filete mientras pone una cara de desagrado descomunal, y es que Pearce es vegetariano en la vida real, así que seguramente le tuvo que resultar sumamente molesto rodar esta parte. Las carencias de Pearce en su actuación se hacen todavía más patentes al tener como co-protagonista a Robert Carlyle, que nos vuelve a regalar una actuación soberbia. Carlyle borda el papel de este hombre misterioso que llega al fuerte y es, con diferencia, lo mejor de la película. El cambio de registro que sufre su personaje tras la revelación de su engaño es sorprendente, aunque totalmente creíble. Aparte de los dos protagonistas, el resto del reparto no es precisamente desdeñable contando con grandes actores como: Jeffrey Jones y  John Spencer. Lo que sí  me sorprendió fue la aparición de David Arquette entre este elenco y creo que lo más probable es que estuviese ahí como gancho publicitario porque la verdad es que no me pega nada.
A pesar de que Ravenous trata el tema del canibalismo, lo hace de una forma muy diferente a como se ha tratado normalmente en el cine de terror donde se potenciaba el salvajismo y el gore. Aquí se equipara el canibalismo a una “enfermedad” similar al vampirismo o a los zombis, es decir, que aquél que come carne humana, automáticamente y sin poder remediarlo, se convierte en caníbal y partir de ese momento sus deseos por ingerir carne humana son, prácticamente, irrefrenables. La verdad es que me pareció una forma muy interesante de mostrar el canibalismo y como hoy en día los zombis están tan de moda con series como Walkind Dead (2010 - ) e infinidad de películas, ¿por qué no crear un subgénero nuevo con este nuevo tipo de infectados, los caníbales?
La película trasmite a la perfección la soledad que sienten los caníbales, porque aunque nos pueda resultar gracioso, se comen a todos los que tienen alrededor. Por eso en la cinta uno de los caníbales quiere convertir a otros a su misma condición para no sentirse tan solo. Me pareció una forma de humanizar el canibalismo muy acertada.
Esta soledad de la que os hablo se ve acentuada también por el lugar tan inhóspito en el que se encuentran, un fuerte en plenas montañas de Sierra Nevada, rodeado por un terreno de lo más abrupto y cubierto de nieve. La fotografía es espectacular y está muy cuidada.
Un tema bastante controvertido, y por el que recibió numerosas críticas, es la banda sonora creada por el compositor clásico Michael Nyman y Damon Albarn, cantante de los grupos de Rock, Blur y Gorillaz. El problema es que hay escenas muy tensas en las que la música es bastante animada y no encaja con lo que estamos viendo en pantalla. En concreto, hay una persecución por el bosque en la que la música le otorga a la escena un cariz cómico que desentona totalmente con la tensión que nos están transmitiendo a través de las imágenes. Hay gente a la que le puede gustar este toque rocambolesco, pero a mí, sinceramente, me sacaba un poco del tono de la película.
En definitiva, Ravenous me pareció una película muy buena e interesante que, a pesar de los fallos que os he comentado anteriormente, disfruté de principio a fin. Creo que ha sido injustamente infravalorada y desde aquí me uno al fervor con el que la recomendaban desde el podcast del Pájaro Burlón. Su ambientación en el siglo XIX, la belleza de los paisajes, la poderosa actuación de Carlyle y una historia de lo más original la convierten en una apuesta segura para cualquier amante del cine. Y, a partir de ahora, vigilad lo que coméis, porque algunas cosas… no tienen vuelta atrás.

lunes, 25 de enero de 2016

CLOWN (2014)

Admito que pertenezco a esa generación  que sufre fobia a los payasos tras haber visto IT (1990) en su adolescencia. Por eso tengo cierto rechazo a la hora de enfrentarme a películas con payasos malvados, ya que mi trauma debe seguir vigente, jejeje. Dicho esto os preguntareis cómo he podido ver una película en cuyo poster aparece un payaso tan terrorífico, ¿no? La respuesta es bien sencilla, esta cinta encabeza la lista de Blog Horror sobre las mejores películas de género de 2015 y para mí es imprescindible verlas todas, porque suelen ser una apuesta segura.  

Kent MacCoy es agente inmobiliario y un buen padre. Con motivo del décimo cumpleaños de su hijo, su mujer y él han contratado a un payaso para que amenice la fiesta, pero éste se equivoca de casa y, en el último minuto, cancela su actuación. Kent encuentra un disfraz de payaso en una de las casas que estaba enseñando y decide ponérselo para darle a su hijo una sorpresa. Agotado tras la fiesta, Kent se duerme con el traje puesto y al día siguiente se da cuenta de que no puede quitárselo, parece estar adherido a su piel. Pero lo peor de todo está aún por llegar, el disfraz le irá poseyendo poco a poco, creándole la necesidad de alimentarse de carne de… niños.
Volviendo al cartel de Clown (2014), tengo que deciros que es un pelín tramposo, ya que en él se indica que es la nueva obra “del maestro del terror Eli Roth” y no es del todo cierto. El co-guionista y director de la cinta es John Watts, un nombre que va empezar a sonar fuerte en la industria cinematográfica tras ser elegido como el responsable de la nueva película de Spiderman, protagonizada por Tom Holland, y prevista para el 2017.
La implicación del bueno de Eli Roth en esta cinta es un tanto curiosa. Watts y su compañero en el guion, Christopher D. Ford, colgaron un falso tráiler de Clown en YouTube alegando que era el nuevo trabajo de Eli Roth pero, a pesar de que no era cierto, sirvió para captar la atención del cineasta. Finalmente, Roth, sorprendido por el atrevimiento de estos dos caballeros, accedió a producir la película e incluso a realizar un cameo (permaneced atentos para encontrarle, porque no es nada fácil.) Y, sinceramente, creo que es un poco exagerado denominar a Roth maestro del terror y pensar que cualquier producto asociado a él va a ser un éxito seguro, porque Knock, Knock (2015), escrita y dirigida por él, es un autentico peñazo. 
En Clown se mezclan bastante bien el terror y el humor negro. La primera parte de la película, que se hace un poco lenta, es una especie de drama en el que Kent se da cuenta de que está siendo poseído por  el demonio de un payaso demoniaco y sufre viendo cómo se transforma y crece su hambre de carne humana. En esta parte es donde encontramos los momentos más cómicos de la cinta cuando, por ejemplo, el desesperado padre intenta cubrir el maquillaje y el disfraz para ir a trabajar a una casa que se está remodelando e intentar allí quitarse el traje con las herramientas a su alcance.
En la segunda mitad de la cinta ya se desata la locura con los asesinatos y vemos las mayores dosis de sangre y gore. Aunque en un primer momento podía parecer bastante atrevida la elección de los niños como las víctimas de este payaso caníbal, no resulta tan impactante como cabía esperar ya que todos los asesinatos tiene lugar fuera de pantalla.
Eli Roth apuntaba en una entrevista que Clown pretendía ser una versión de La mosca (1986) en el sentido de que el protagonista experimentaba un cambio físico y los espectadores empatizaban con el monstruo, hasta que éste se transformaba totalmente y mostraba su cara más aterradora. Si su intención era hacer un Body Horror creo que la película se queda un poco corta en este sentido. Bien es cierto que el aspecto del payaso es cada vez más siniestro pero, quitando la escena en la que pierde un trocito de nariz  y otra en la que sus manos se convierten en garras, yo no vi ninguna transformación corporal desagradable que produzca el rechazo del espectador, como ocurría en La Mosca o en la más reciente Starry Eyes (2014) y creo que ésta es un característica imprescindible del Body Horror, que no se puede obviar. Para mí, era simplemente un hombre vestido de payaso y su disfraz y maquillaje cada vez daban más miedo, pero nada más allá de eso.
Algo que me pareció muy interesante, y que incluso me llevó a consultar en Internet si estaba basada en alguna leyenda, fue la mitología del demonio que habita en los payasos, me resultó fascinante.
Los personajes no están muy desarrollados porque apenas tenemos unos segundos para ver al protagonista en su vida real sin el disfraz puesto. Tanto Andy Powers, en su papel de Kent, como Laura Allen, que interpreta a su esposa, están correctos en su actuación, pero tampoco es  para tirar cohetes. El niño, Christian Distefano, no me resultó odioso, como suele pasar con los menores en este tipo de producciones y eso es un gran punto a su favor. Pero el que más me gustó fue Peter Stormare, que interpreta a un personaje que tiene toda la información acerca de la maldición del disfraz de payaso e intentará ayudar a Kent y su familia.
Me encanta el diseño y el maquillaje del payaso porque creo que da bastante miedo. Los asesinatos y las escenas gore  están muy bien realizadas para ser una película de bajo presupuesto. Lo que me gustaría destacar es la atmósfera de terror ochentero que tiene Clown, tan oscura, sórdida y siniestra,…
A pesar de los fallos que tiene esta cinta creo que deberíais darle una oportunidad, es bastante entretenida y sólo por ver a este payaso tan terrorífico merece la pena. A mí, en líneas generales, me gustó y me mantuvo durante todo el rato pendiente de la pantalla, que es algo que últimamente me cuesta porque me distraigo casi con cualquier cosa. Y voy a ser pesada con el cartel de la película, que por cierto me encanta, pero ¿os podéis creer que en Italia, la cuna del Giallo, se llegó a censurar? Así que, aunque Clown no vaya a permanecer por siempre en vuestra memoria seguro que la imagen del payaso tardará más en abandonaros y…. ¿os dará tanto miedo como a los italianos?

jueves, 21 de enero de 2016

DOG SOLDIERS (2002)



Todo amante del cine de licántropos que se precie debe haber visto o por lo menos haber oído hablar de esta película con la que, allá por el 2002, irrumpía Neil Marshall en el cine de género. Sin embargo, puede que no sea tan conocida para el gran público y debería serlo porque esta pequeña obra de bajo presupuesto se encuentra entre las mejores películas de hombres-lobo de todos los tiempos. Así que, a los que no la habéis visto (que no debéis ser muchos) ¿no os empieza a picar la curiosidad?

Un grupo de soldados británicos está de maniobras en tierras escocesas cuando se topan con un campamento militar totalmente arrasado en el que sólo queda un superviviente. Acto seguido, una manada de hombres-lobo empieza a perseguirles y una zoóloga, que pasaba por allí, les recoge en su coche para refugiarles en una cabaña cercana. Allí dará comienzo una lucha sin cuartel por sobrevivir a lo que se ha convertido en la peor noche de sus vidas.

Estamos frente a la ópera prima de un conocido de este blog: el gran Neil Marshall, que tan sólo 3 años después nos traería esa otra joyita que ya os comenté: The Descent (2005). No os preocupéis que no os voy a volver a contar su obra y milagros en el mundo del cine y la televisión, pero sí aquellos aspectos relevantes para entender esta producción. Marshall es hijo y nieto de militares y siempre quiso hacer una película en la que interviniesen soldados y hombres-lobo, un género al que siempre había sido muy aficionado aunque no terminaban de convencerle las caracterizaciones de los licántropos porque le resultaban poco aterradoras. Además, quería ambientarla en Escocia puesto que solía viajar allí de pequeño y fantasear con la posibilidad de que “algo”  habitara esos bosques. 

A pesar del bajo presupuesto con el que contaba Marshall, ya se atisbaba su gran calidad como guionista y director. Consiguió devolver la originalidad y frescura a un género que se hallaba totalmente  estancado por aquella época. Dog soldiers (2002) fue sin duda un fantástico debut que focalizó toda la atención sobre su director y todo el mundo, incluida yo, esperábamos una secuela. Sin embargo, según aclaró Marshall en una entrevista, lo que él había planeado era una trilogía en la que el soldado Cooper siguiese luchando contra más hombres-lobo u otras criaturas sobrenaturales. El problema es que Marshall ya no tiene los derechos sobre la franquicia, así que nos quedaremos con las ganas.

¿Vosotros pensáis que Marshall consiguió hacer a los licántropos tan aterradores como pretendía? Porque, aparte de ser enormes y muy agresivos, su aspecto no me impactó tanto. Para conseguir que el espectador viese a las bestias tan grandes el recurso que utilizó el director fue construir un decorado con proporciones inferiores a las habituales, así los hombres-lobo tenían que entrar encorvados por la puerta y, en comparación con las habitaciones o el atrezo, se les veía gigantescos.

El ritmo de Dog Soldiers es vertiginoso, no decae en ningún momento. Los diálogos, muy ingeniosos, están cargados de un humor bastante negro que no empaña para nada el tono terrorífico de la película. La conversación entre Cooper y el Sargento Wells cuando a éste se le salen las tripas por el zarpazo de un hombre-lobo, es graciosísima.

Lo más interesante de la película es ver cómo este grupo de duros y aguerridos soldados se enfrenta a las bestias con los pocos medios de  que disponen en la cabaña en la que están acorralados.  Se asemejan a los tres cerditos del cuento que deben impedir que el lobo entre en la cabaña, pero aquí los lobos no se contentan con soplar, sino que rompen puertas, ventanas y lo que haga falta. La escena más delirante es aquélla en la que Spoon lucha cuerpo a cuerpo contra un hombre-lobo enorme y, literalmente, lo da todo, peleando con uñas y dientes para acabar con la bestia. Sin duda, una escena mítica del cine de terror.

Además de tener una buena historia y una dirección notable, Dog Soldiers, cuenta con un elenco de actores de lo más solvente: Sean Pertwee, Kevin McKidd, Liam Cunningham,… Sus actuaciones son totalmente creíbles y nunca caen en la parodia o en la exageración. Particularmente me encantó Sean Pertwee como ese sargento duro como el acero que es capaz de encontrar el humor en todas las situaciones, a pesar de que éstas sean  desastrosas.

Un dato curioso sobre los actores es que, en un primer momento, se pensó en Jason Statham para el papel de Cooper, pero éste lo rechazó para participar en la película de Carpenter, Fantasmas de Marte (2001). Hoy sabemos que esta decisión no fue nada acertada pero cualquiera, en la misma situación, habría hecho lo mismo o ¿vosotros habríais desperdiciado la oportunidad de trabajar con un maestro del cine, frente a la oferta de un debutante? También se barajó la posibilidad de que Simon Pegg interpretase a Spoon, pero como éste ya se había comprometido a participar en The Shaun of the Dead (2004) no pudo ser, pero la jugada le salió bastante mejor, jejeje.

En la cinta encontramos un montón de referencias a otras películas como: Zulú (1964), Alien (1979) o Evil Dead (1981) y, algo que partir de este momento se convirtió en una costumbre para Marshall fue incluir la mención a Eddie Oswald en todas sus películas. Su nombre aparece en conversaciones o carteles, pero nunca ha sido un personaje, así que ¿a qué esperáis para buscarlo en toda su filmografía? Yo pienso ponerme con ello y de paso visionar varias películas que todavía no he tenido la oportunidad de ver.

Algo que no se entiende viendo la calidad de la cinta y el bodrio de producciones que llega, en muchas ocasiones, a los cines, es que Dog Soldiers no se estrenara en las salas norteamericanas sino en el canal SyFy, algo que desde luego tuvo que ser indignante. Pero, en fin, qué le vamos a hacer, la industria del cine es un negocio y lo que busca es dinero y rentabilizar todos sus productos.

Para finalizar, sólo me queda recomendaros Dog Soldiers porque sin duda es una de las películas imprescindibles de este subgénero. Supone un nuevo enfoque desde el que ver a las bestias, en una película de acción/terror, al más puro estilo de Depredador (1987). Esto no quiere decir que sea perfecta, también tiene sus fallos como una calidad de imagen muy mejorable o un giro final en el argumento que carece de sentido pero, independientemente de esto, no podemos negarle a Marshall el mérito de haber creado con su ópera prima una obra de culto para el género. Un aplauso para él y sólo me queda pedirle que vuelva pronto al cine de terror, que lo hace muy bien y decirle que su participación en uno de los segmentos de Tales of Halloween (2015), nos ha sabido a poco.

lunes, 18 de enero de 2016

CHICAS MALAS: MAY (2002)


¡¡¡Estrenamos nueva temporada en el blog!!! Y, ¿eso qué significa? Que os tengo preparadas un montón de cosas nuevas: secciones, especiales, monográficos,... Eso no quiere decir que las que ya aparecían: Truños varios o Zombis moments, que tanto gustan, vayan a desaparecer, porque películas de no-muertos y bodrios hay para rato, jejeje.

Así que para inaugurar el nuevo año os he traído una nueva sección porque no todo en el cine de terror van a ser Jasons, Freddys o Hellraisers, ¿verdad? Las chicas también podemos ser malas, pero que muy malas, y acojonar tanto o más que cualquier hombre. Sólo deciros que todas las cintas que os voy a traer son auténticos peliculones que no os deberíais perder por nada del mundo y que algunas de ellas, o mejor todas, deberían estar en el top 10 de cualquier horror lover que se precie. Así que sin más dilación damos paso a la primera de nuestras ilustres invitadas:


MAY (2002)

Estamos frente a una de esas pequeñas joyas que nos proporciona el cine muy de vez en cuando y que se convierte en película de culto casi en el acto. Una cinta rara, que te atrapa desde su primer minuto de metraje gracias a una atmósfera embriagadora y a un personaje principal, May, que te inquieta y enternece al mismo tiempo.

May es una chica solitaria y traumatizada desde pequeña por un pequeño defecto en uno de sus ojos. La joven vive sola con la única compañía de su muñeca y trabaja como asistente de veterinaria en un centro de Los Angeles. May, que ansía tener amigos, conoce a Adam, del que se enamora de manera obsesiva, al mismo tiempo que una compañera de trabajo se hace amiga suya e intenta seducirla. Cuando ambas relaciones fracasan, una May humillada y totalmente desequilibrada se vengará de todos aquellos que han osado apartarse de su lado.

Es la primera película en solitario del ya conocido Lucky McKee tras su opera prima, All cheerleders die (2001), en la que contó con la colaboración, tanto en el guion como en la dirección, de su compañero en la Universidad del Sur de California, Chris Sivertson. A raíz de los premios y del éxito que cosechó esta película en numerosos festivales, McKee alcanzó cierto prestigio. En 2005 dirigió un capítulo de la serie Masters of Horror, Sick Girl, que está protagonizada por la misma actriz de esta película Angela Bettis, con la que por aquella época tenía una estrecha relación. Tanto es así que en el debut de ésta detrás de las cámaras en Roman (2006), el protagonista de la cinta no era otro que nuestro querido Lucky McKee. ¡Qué fructífero es el amor en ocasiones! ¿Verdad? Creo que  lo más interesante que ha hecho McKee tras su opera prima ha sido The Woman (2011), basada en una novela escrita por él mismo y por el siempre sorprendente Jack Ketchum, por lo que más o menos podéis intuir el tono de la cinta: sordidez y depravación en estado puro.

May es una de esas películas que te hace reflexionar sobre lo dura que puede llegar a ser la soledad y el no sentirte aceptado por los demás. Todo el mundo necesita un hombro sobre el que llorar, alguien que le escuche, que comparta sus alegrías y no tenerlo puede conducir a la locura. Además, en una sociedad como la de hoy en día en la que los individuos tienden a aislarse cada vez más detrás de la pantalla de un ordenador o un teléfono y las relaciones cara a cara entre las personas están desapareciendo, el problema de la soledad es más frecuente de lo que pensamos.

En esta película podemos identificar varios subgéneros como el drama, la comedia, el romance o el slasher y todos encajan a la perfección como en un gran puzzle. Pero si hasta aparece una muñeca diabólica que da bastante mal rollo y que tiene cierta relación con el estado psicológico de May, ya que a medida que ésta va enloqueciendo, la urna de cristal que protege a la muñeca, se va resquebrajando.

McKee consigue, desde el primer momento, que el espectador empatice con May a pesar de sus rarezas y de su enfermizo gusto por la sangre. La vemos como un ser frágil al que no queremos que hagan daño, por lo que aunque el desenlace es bastante sorprendente no lo lamentamos en absoluto. Angela Bettis es una auténtica fuera de serie, está soberbia en su interpretación de la retraída y solitaria May. Desde aquí reivindico ese gran papel que le otorgue a esta actriz el reconocimiento que se merece ya que en todas las ocasiones en las que la he visto se come, literalmente, la pantalla.

Con la que no contaba era con la aparición de Anna Faris, a la que me es imposible desligar de su papel cómico en la saga de Scary Movie y la verdad es que me sorprendió para bien en este papel tan sexy y manipulador. Sin duda son las féminas las que destacan en esta película, porque el chico del que May se enamora, interpretado por Jeremy Sisto, me pareció un tanto anodino y robótico aunque, sinceramente, el papel no requería más y al lado de la grandiosa interpretación de la Bettis a ver quién era el que la hacía sombra.

Parece mentira que se consiguiese realizar esta magnífica película con apenas 50.000$. Pero, como siempre digo, el secreto de una buena película no está en grandes sumas de dinero empleadas en efectos especiales o decorados espectaculares, la verdadera esencia del buen cine reside en las grandes ideas, en la pasión, ilusión y el entusiasmo con la que se realizan. Así que animemos a los guionistas a que expriman sus cerebros y nos traigan ideas refrescantes e innovadoras que ya estamos más que aburridos del bombardeo constante de remakes y reboots.
En definitiva, si todavía no habéis tenido la oportunidad de conocer a May, no deberíais dejar pasar más tiempo y visionar esta película que estoy segura que no dejará indiferente a nadie. Además, conoceréis a una mujer que, aunque en un primer momento puede pareceros muy frágil y tímida, cuenta con los mecanismos necesarios para castigar por sí misma a aquéllos que no han querido permanecer a su lado. Así que: ¿estáis seguros de que no queréis ser amigos de May?

lunes, 28 de diciembre de 2015

PELICULAS DE TERROR NAVIDEÑAS



¡¡Feliz Navidad, Horror lovers!! ¿Saturados ya de las comedias familiares y las películas de animación que inundan nuestras pantallas por esta época? Para daros un pequeño respiro de todo este ambiente bucólico de paz y amor, os he preparado una selección de películas de terror pero, eso sí, muy navideñas, para no perder la tradición, ¡ho, ho, ho!
En esta lista no he incluido títulos tan obvios como: Gremlins (1984) o Pesadilla antes de Navidad (1993), porque creo que ya todos las conocemos y si no es así,  deberíais preguntaros en qué agujero habéis estado metidos durante toda vuestra vida. Tampoco me ha parecido oportuno incluir el gran estreno de este mes de Diciembre: Krampus (2015), porque creo que ya se ha hablado suficiente sobre él y lo que quería era traeros títulos  menos conocidos para todo el mundo. Así que, empecemos ya con nuestra lista de Bloody Christmas y espero que no me odiéis demasiado si a partir de ahora las Navidades se convierten en algo aterrador y siniestro para vosotros…
BLACK CHRISTMAS (1974)



Slasher navideño en el que una serie de chicas de una fraternidad universitaria celebran una fiesta antes de marcharse de vacaciones. Durante la celebración reciben la llamada de un acosador y, aunque al principio no le dan mucha importancia, una de ellas desaparece, iniciando una escala de terror sin límites…

Se considera a Black Christmas o Navidades Negras (1974), título que recibió aquí en España (un aplauso para el Sr. de los títulos por esta gran traducción), como uno de los primeros slashers junto con El fotógrafo del pánico (1960) o La matanza de Texas (1974).

Black Christmas es una gran película, injustamente olvidada, cuya principal baza es crear una atmosfera totalmente asfixiante entre las cuatro paredes que conforman esa residencia universitaria. Una de las cosas que más me llamó la atención, y que seguro que a vosotros os sorprende, es que tras la desaparición de la primera chica sus amigas se preocupan y llaman a la policía. Es increíble como esta sensatez se perdió en los slashers de los 80 y 90 en los que la gente desaparecía y los amigos o familiares no se daban cuenta o no le daban la mayor importancia y se quedaban todos tan tranquilos mientras las muertes se iban sucediendo.

En cuanto al grupo de chicas se reproducen todos los cánones habituales de este tipo de producciones: la chica virginal, la descarada, la sensata que, al igual que ocurre en The House on Sorority Row (1983), es la protagonista. Las interpretaciones son más que correctas y cabe destacar la aparición de Margot Kidder, pocos años antes de convertirse en la novia de Superman (1978) y de John Saxon, un actor bastante habitual en el cine de género, que ha participado en películas tan conocidas como: Planeta sangriento (1966), Pesadilla en Elm Street (1984) o Abierto hasta el amanecer (1995)
Es un slasher canadiense muy recomendable, con unos asesinatos bastante originales e imaginativos, un homicida de lo más perturbador y un ambiente de lo más opresivo que no se debería perder ningún amante del género.


DEAD END (2003)



Película francesa en la que un matrimonio viaja en coche junto a sus dos hijos mayores para pasar la Nochebuena con los abuelos. Durante más de 20 años siempre habían seguido la misma ruta, pero esa noche el Sr. Harrington decide coger un atajo y se pierden. No son conscientes de que esa decisión cambiará sus vidas para siempre

Película de culto que tenéis que ver sí o sí y que a mí me pareció estupenda. Estamos frente a una road movie con tintes de comedia negra y de survival  horror, con un argumento que, aunque no es para nada original, consigue mantenerte enganchado a la pantalla en todo momento.

Lo mejor de la película son los partes de comedia negra con las que nos deleitan el Sr. y la Sra. Harrington. El padre, interpretado por Ray Wise conocido por su aparición en Twin Peaks (1990-1991) y la madre, Lin Shaye, a la que hemos podido ver recientemente en la saga de Insidious, son absolutamente geniales y eclipsan a los demás personajes de la película.  En serio, hay momentos absolutamente desternillantes, como el de las confesiones, que es de lo mejor que yo he visto últimamente.

Aunque en un primer momento el argumento parece sencillo: una  familia que ha cogido un atajo y se ha perdido, los elementos que se van sucediendo en la pantalla son cada vez más perturbadores y en más de una ocasión nos llevan a preguntarnos qué es lo que está pasando verdaderamente en la película. La mujer misteriosa, el coche negro, el carrito de bebé en medio de la carretera, ese pueblo al que nunca llegan, todo esto unido a ese escenario tan espeluznante en una carretera solitaria que atraviesa el bosque en plena noche, trasmiten al espectador una sensación de intranquilidad  que sólo se reduce en los momentos cómicos que antes os comentaba.

En Dead End no hay apenas elementos gore, aquí todo se basa en la sugestión, en la ambientación, en las expresiones de horror de los que sí ven lo que está pasando. Y aquí todos esos elementos funcionan a la perfección creando un entorno de lo más claustrofóbico,  y eso que estamos al aire libre…

El final puede que os resulte sorprendente o decepcionante, dependiendo de si habéis visto películas similares o no. A mí no me desagradó porque, a pesar de que sí que he visto este desenlace en otras ocasiones, creo que aquí está todo muy bien atado y funciona perfectamente.
No os podéis perder Dead End, es perfecta para disfrutar a oscuras, solos o con vuestra pareja y dejar que su oscuridad y el misterio os embriaguen.
 


SHEITAN (2006)



Otra cinta francesa que se cuela en esta lista. Cuando hablamos sobre Terror Extremo Francés, el movimiento que revolucionó el cine de terror durante la primera década del siglo XXI, suele incluirse esta película. La verdad es que no estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación porque, aunque sí que comparte elementos habituales en el movimiento: ambientes sórdidos, personajes marginales y/o extraños, no creo que la extrema violencia o el gore que caracterizan a este subgénero estén presentes en esta producción.



En Nochebuena, un grupo de gamberros sale de una discoteca y una de las chicas con las que uno de ellos había estado tonteando, les invita a su casa de campo. Allí conocerán al guarda de la finca, un hombre extraño de sonrisa permanente, que les tiene preparada una celebración de lo más macabra.


La palabra que definiría perfectamente a esta película sería: perturbadora. Puedes amarla u odiarla, pero no dejará indiferente a nadie. No le hace falta recurrir a grandes dosis de sangre para mostrarnos escenas muy desagradables. Os lo digo yo, que puedo verme Á l’interièur (2007) sin pestañear,  que aquí hubo escenas que me resultaron repulsivas. 


Vicent Cassel, que interpreta al guarda perturbado, lo es todo en esta película, sin él, seguramente, habría sido un fracaso absoluto. Sin duda, es lo mejor de Sheitan y el doble papel que interpreta os dejará locos de remate. El resto del reparto no es para tirar cohetes y además, interpretan a personajes tan odiosos que no te importará lo más mínimo lo que les pase.
Sheitan no es una película que recomendaría a todo el mundo, de hecho a mí me decepcionó porque esperaba la brutalidad y el gore del Terror Extremo Francés, que aquí no abunda. Digamos que tiene un estilo similar, salvando las distancias claro, a Calvaire (2004), película belga bastante recomendable. Dejo a vuestra elección el que queráis verla o no y si deseáis conocer más acerca de las películas que dan nombre a este subgénero, podéis ver el especial que hice hace algún tiempo y que os enlazo aquí. De todas maneras, pronto os traeré un nuevo especial con todas aquellas películas que me dejé en el tintero, que seguro que os encantará.

TALES FROM THE CRYPT (1972)



Seguro que todos conocéis la famosa serie de finales de los 80 y  principio de los 90  que tiene el mismo título y que se basaba, al igual que esta película, en los comics de terror de EC.


Un grupo de 5 personas visita unas catacumbas y, al despistarse un minuto de su guía, se pierden. Pronto se dan cuenta de que están atrapados en una cripta junto al guardián de la misma y éste les va a relatar cinco historias de las que ellos son los principales protagonistas.
La verdad es que el formato de las antologías, varias historias cortas en una misma película, me gusta bastante, siempre y cuando todos los segmentos tengan una calidad aceptable. Afortunadamente, este es el caso de la película que nos ocupa y además, me pareció muy original la premisa de la que parten las historias. Sin embargo, aunque todos los segmentos merecen la pena, quiero que os quedéis con el primero: And All Through The House, que es el que transcurre en Navidad. En él encontramos a una joven y bellísima Joan Collins que, cansada de su marido, decide deshacerse de él en Nochebuena, coincidiendo con la fuga de un loco de un manicomio que ha decidido castigar a las chicas malas disfrazado de Papá Noel…

Esta historia es la menos original de todas, pero sólo por ver a Joan Collins y a Peter Cushing en plena acción merece la pena, aunque yo os recomendaría que vieseis todas porque, por ejemplo, la última: Blinde Alleys, es una auténtica delicia.
Ya sabéis que en este tipo de producciones no abunda la sangre, sino que es un terror de corte mucho más clásico, donde la vileza de los personajes de cada una de las historias  ya es suficientemente aterradora. Seguro que a todos los que os gusten las antologías o las series del tipo de Tales from de Crypt (1989-1996) o Twilight Zone (1985-1989) os encantará.



WIND CHILL (2007)


Otra película de terror psicológico, con un argumento muy similar a Dead End (2003), aunque aquí prescinden del tono cómico y la historia va por unos derroteros diferentes a pesar de que parten de la misma premisa.

Una universitaria vuelve a su casa en Delaware por Navidad y decide compartir coche con otro estudiante que va al mismo destino. El chico decide tomar un atajo, tienen un accidente, el coche se queda atrapado en la nieve y los estudiantes, sin comida, ni cobertura, se encuentran en una situación desesperada. Sin embargo, éste no va ser el único de sus problemas ya que los sucesos y presencias extrañas se empiezan a manifestar en ese inhóspito lugar.

El principal atractivo con el que cuenta Wind Chill es la presencia de Emily Blunt como protagonista. Es curioso que en ningún momento nos dicen cuál es su nombre, ni el del chico protagonista (Ashton Holmes), lo que le da un cariz más intrigante a la historia.

En un primer momento nos hacen creer que la película va de algo totalmente diferente, ya que el chico protagonista parece saber muchas cosas sobre la chica y sabemos que le ha mentido para poder hacer ese viaje juntos. Sin embargo, la segunda parte toma otro cariz totalmente diferente, aunque no sabemos si podemos fiarnos totalmente del chico y si el haber elegido ese atajo ha sido algo casual o totalmente premeditado.

La localización me pareció perfecta, un paraje aislado del mundo, gélido, cubierto por la nieve, en el que no hay cobertura, que lograba transmitir a la perfección la sensación de aislamiento y angustia de los dos protagonistas. También es meritorio hacer una película con sólo dos personajes y que la acción no decaiga en ningún momento.
Wind chill es una producción interesante, en la que no vais a encontrar prácticamente sangre, pero que consigue asustarnos con esa atmosfera tan conseguida y esa historia en la que muchas veces no sabemos lo que está pasando. Y, por cierto, espero que ya os haya quedado claro lo que no hay que hacer en Navidad: coger atajos por los que nunca hemos ido, porque seguramente nunca lleguemos a nuestro destino. ¿Todavía queréis arriesgaros?


SILENT NIGHT (2012)


Aunque fue promocionada como el remake de la película de culto de los 80 Silent Night, Deadly Night (1984), yo más bien creo que lo que intentaron fue un reboot, aunque no creo que lograsen, en ningún momento, mejorar la historia o al personaje original. De hecho, no creo que tenga que ver mucho con la película de los 80, a excepción de un Papa Noel asesino y algún que otro guiño en los asesinatos.
Un psicópata, traumatizado por la muerte de su padre cuando era un niño, decide aniquilar, disfrazado de Papa Noel, a los habitantes de un pequeño pueblo estadounidense.

Estamos frente a la película más sangrienta de toda la lista y la que debéis tomaros como puro entretenimiento gore, porque la historia es muy, pero que muy floja. En primer lugar, no tenemos a un protagonista con cara de chico bueno que se va transformando en psicokiller, que era lo que nos acojonaba de la película ochentera. Aquí tenemos un Papa Noel tan grande como una mole, con una careta transparente que da bastante miedo, pero del que desconocemos su identidad hasta prácticamente el final de la historia, por lo que la empatía que nos pudo producir el personaje de la historia original, aquí se pierde por completo. Tenemos un asesino mudo más cercano a Michael Myers o Jason Voorhees, que a cualquier otra cosa.

Según algunas fuentes que he consultado, en cierta manera, la película se habría inspirado en la masacre navideña de Covina (Los Ángeles, 2008), en la que un hombre disfrazado de Papa Noel mató a 9 personas, familiares de su reciente exmujer.

Lo mejor que tiene Silent Night es un reparto con caras bastante conocidas. Jaime King, la policía atormentada encargada de detener a este asesino navideño es un rostro habitual  en películas de género como: El republicano (2006), San Valentín sangriento 3D (2009) o Mother’s Day (2010). Su jefe, el sheriff de la comisaria, interpretado por Malcom McDowell, seguro que os suena como el nuevo Dr. Loomis en Halloween, el origen (2007) y Halloween II (2009). Yo le tengo bastante manía a este actor desde que le vi en las películas de Rob Zombie, debido al personaje tan odioso al que interpretaba y, si os digo la verdad, la cosa sigue sin mejorar en esta película.

Los asesinatos son bastante sangrientos e imaginativos y, por supuesto, no podía faltar el más famoso de la película ochentera, el relacionado con unas astas de ciervo. Pero, además, también utiliza otra serie de armas como lanzas, cuchillos o lanzallamas, y no tiene ningún miramiento en la hora de elegir a sus víctimas.
Si queréis ver un slasher más que aceptable con un asesino disfrazado de Papa Noel yo os recomendaría antes el Silent Night, Deadly Night del 84 ,pero si teneis ganas de sangre a borbotones y no os importa demasiado que la historia sea un tanto mediocre, Silent Night es vuestra película.


Hasta aquí las recomendaciones de terror navideño para este año, pero si os ha sabido a poco, siempre podéis echar un vistazo a otros títulos que ya han aparecido por el blog y que son auténticas joyas como: Á l’interièur (2007), The Parking 2 (2007) y The Children (2008).

sábado, 19 de diciembre de 2015

THE HOUSE ON SORORITY ROW (1983)

 
Regreso de nuevo con ese subgénero que tanto me gusta y que últimamente tenía un pelín abandonado: los slashers ochenteros. Últimamente he estado revisando varios que son de obligada visión para una enamorada del tema como yo, pero es que hay tantas y tantas películas de terror, que no hay horas, ni días en el año para que yo pueda ver todo lo que me gustaría. Los que me seguís en twitter sabréis que, últimamente, he empezado a saldar mi deuda con los clásicos de culto que todavía no había visto como: La mosca (1986) o Hellraiser (1987). Sé que es para matarme por no haberlas visto antes, pero ya os contaré, en otro momento, los prejuicios absurdos que tenía con estas dos cintas y sabréis el por qué del retraso, jejeje.
 
The House on Sorority Row (1983) es uno de esos típicos slashers ochenteros que se me viene a la cabeza cuando hablo sobre este subgénero, pero que no es muy conocido fuera de los círculos de los amantes del cine de terror. No es tan gore como The Burning (1981) o tan sorprendente como CampamentoSangriento (1983), pero sin duda tiene algo que la hace ser superior a la media. Puede que sólo sea recordada por la musicalidad de su título: … Sorority… no me digáis que no es sugerente, jajaja. Precisamente, lo contrario de lo que ocurre en la versión española donde se la llamó Siete mujeres atrapadas, titulo soso donde los haya y para nada atrayente. Sin duda, otra cagada de nuestro Sr. de los títulos.
Vamos con el argumento que me enrollo como siempre: Siete chicas de la hermandad Pi Zheta quieren celebrar una fiesta por su graduación, a pesar de que cuentan con la negativa de su tutora y dueña de la casa, la Sra. Slater. Las jóvenes deciden hacerle caso omiso y seguir adelante con los preparativos de la fiesta, mientras una de ellas planea gastarle una inocentada que no olvidará mientras viva. Y así es, porque la Sra. Slater muere como consecuencia de esta broma y las chicas implicadas serán perseguidas por un ser desconocido.
La película fue escrita y dirigida por Mark Rossman que, después de sus inicios en el cine de terror y la ciencia ficción, ha consagrado su carrera a la dirección de películas y series de televisión para niños y adolescentes ñoños. Para que entendáis mejor a que me refiero, basta deciros que una de sus musas es Hilary Duff y entre sus películas tenemos títulos tan impactantes como Una cenicienta moderna (2004) o El hombre perfecto (2005). Vamos, que ni loca me vais a encontrar viendo nada más de este director, pufff.
The House on Sorority Row no es un gran slasher, pero la verdad es que me gusta y creo que es bastante entretenido. Puede que sea por su puesta en escena en la residencia de una hermandad universitaria, que eso siempre resulta atractivo, o que  la chica mala de turno resulta bastante carismática y odiosa, como tiene que ser, jejeje. Además, la intriga que produce en el espectador el hecho de desconocer la identidad del asesino y preguntarse en más de una ocasión si la Sra. Slater está realmente muerta, le da a la película un carácter de thriller bastante interesante. Y, ¿qué me decís del arma elegida? ¿Dónde se ha visto un asesino que use como arma homicida un bastón de anciana? Me pareció buenísimo, jajaja.
 
En la película las protagonistas son estas siete chicas de la hermandad y los hombres, a excepción del médico, son meramente accesorios. El grupo de adolescentes es bastante heterogéneo, tanto que yo a veces me preguntaba cómo era posible que estas chicas fuesen amigas. En primer lugar, tenemos a la chica mala que os comentaba antes, Vicky, interpretada por Eileen Davison y que por esta época era bastante conocida debido a su participación en varias telenovelas de éxito de la época. Me pareció la perfecta líder del grupo, manipuladora y conspiradora, a la que todas siguen sin rechistar. En el lado opuesto está Kathry (Kate McNeil), la chica buena y responsable que no se deja influenciar totalmente por Vicky y que intenta que el resto del grupo entre en razón. Después está Morgan (Jodi Draigie), que se viste como una autentica buscona, pero es con la que mejor me lo pasé. Y no hay que olvidar a Jeanie (Robin Meloy) que parece una niña de prescolar con sus coletas, pero es la que tiene la muerte más brutal de la cinta.
Algo que, a mí parecer, aporta mucha frescura al argumento de The House on Sorority Row es que el asesinato y su posterior venganza son consecutivos. Normalmente estamos acostumbrados a que un crimen tenga su venganza 20 años después simplemente porque un hecho del presente reaviva la rabia del agraviado, convirtiéndolo en un homicida como pasa en: Prom Night (1980), Viernes 13 (1980), The Prowler (1981), My Bloody Valentine (1981), etc. Con este tipo de películas yo siempre me pregunto una cosa: si estas personas que de adultos se han convertido en asesinos habían sufrido el trauma que genera dicho instinto criminal durante su infancia, ¿cómo es posible que nadie notase nada raro durante su niñez o adolescencia? Sólo Rob Zombie nos explicó lo que le sucedió a Michael Myers durante este lapso de tiempo en Halloween (2007), el resto permanecen como Bellas durmientes hasta que a los 15 o 20 años algo despierta su ganas de matar…
La cinta contaba con dos finales alternativos, uno en el que se mostraba a Kathry en sillas de ruedas en un hospital y donde lo impactante era ver quién empujaba su silla y no os digo más, jejeje. En el otro, la policía encuentra el cadáver de Kathry en la piscina vestida con un disfraz de payaso, dándonos a entender que ella era la asesina, muy al estilo de Happy Bithday to me (1981). ¿Con que final os hubieseis quedado? Yo creo que con el primero porque el otro me resulta demasiado forzado.
La escena más bizarra se encuentra hacia el final de la película, cuando el médico inyecta un tranquilizante a Kathry y ésta empieza a tener alucinaciones con sus amigas muertas, la Sra. Slater y el bastón, que parece haber cobrado vida y se mueve sólo. Una escena muy rara, pero estupenda.
The House on Sorority Row también tiene algún que otro aspecto negativo como por ejemplo la falta de gore y de unos asesinatos originales. No hay apenas sangre y las muertes no son nada del otro mundo, a excepción de una, pero claro, no todo el mundo puede contar con un Tom Savini como técnico de efectos especiales, ¿no? El final es también un poco dudoso y nos deja con varios interrogantes, pero a pesar de esto es un slasher muy entretenido y, en ciertos aspectos, diferente: aquí las asesinadas son las chicas implicadas en el asesinato de la Sra. Slater y no personas que no tenían nada que ver con el crimen, pero que 20 años después se toparon con el asesino cuando este decide convertirse en un monstruo. Seguramente no se convertirá en vuestro slasher favorito pero, sin duda, cumple su función: entretener, algo que en ocasiones es difícil de conseguir, ¿no os parece?