lunes, 12 de febrero de 2018

HUMANOIDS FROM THE DEEP (1980)


Tenía muchas ganas de ver esta película pero nunca encontraba el momento, así que cuando me decidí a hacer un especial de películas dirigidas por mujeres, sabía que ésta sería una de las primeras seleccionadas. 

Roger Corman vuelve a pasearse por el blog después de haberlo hecho la semana pasada, en The Slumber Party Massacre (1982), pero es que por algo es uno de los productores más prolíficos, sino el que más, de la historia cinematográfica americana. Corman que nunca pierde una oportunidad, cuando se le presenta, vio el éxito que había cosechado Spielberg con Jaws (1975) y quiso sacar tajada de ello. En primer lugar, produjo Piranha (1978) con la que alcanzó cierto éxito en la salas de cine, pero no contento con ello, se embarcó en el proyecto de Humanoids from the Deep que aunaba los tres pilares fundamentales de su cine: muertes espectaculares, desnudos y acción. 

El argumento de la película es un tanto curioso. En un pueblo pesquero, en el que se han realizado experimentos con los salmones para que éstos aumenten su tamaño y prolifere su reproducción, se empiezan a producir extrañas mutaciones en otras especies marinas. El resultado es una especie de anfibios humanoides que surgen del mar con ganas de aparearse con bellas mujeres y matar a los hombres. En el otro bando, un pueblo que tendrá que dejar atrás sus rencillas, si quiere deshacerse de esta plaga mortal.

Aunque nos puede resultar un tanto sorprendente que una película de este tipo fuera rodada por una mujer, lo cierto es que una vez que Barbara Peeters finalizó su trabajo en la dirección, el controvertido productor pensó que no había suficientes escenas sangrientas, ni desnudos porque a él lo que le iba era el exploit y ante la negativa de Peeters de rodarlas, Corman la despidió y contrato a Jimmy T. Murakami para que hiciera el trabajo. Quizás ésta fuera la causa por la que Corman nunca volvió a trabajar con una mujer y que Peeters, a partir de este momento, sólo se dedicará a dirigir capítulos de series de televisión. Lo más irónico de todo es que la mayor parte de estas escenas añadidas fueron eliminadas en la versión final de la película y por eso Peters aparece como la única directora acreditada. 

Es interesante como en plena fiebre por el slasher surgió una película como Humanoids from the Deep que rescataba, en cierta manera, las monsters movies de los 70 y las actualizaba con elementos propios del cine de explotación e introducía un tema tan novedoso por aquel entonces, como el de la modificación genética. Por un lado tenemos la trama de los anfibios violadores, en la que un grupo de científicos y expertos, liderados por la Dra. Susan Drake, van a intentar descubrir que es lo que está produciendo las extrañas muertes en el pueblo, pero por otro lado, tenemos una subtrama igual de interesante y mucho más seria, que nos habla de las diferencias que existen entre un grupo de pescadores y Johnny Eagle, que si no recuerdo mal, se negaba al plan de instaurar una planta conservera en el pueblo.

En cuanto a las actuaciones, los actores veteranos como Doug McClure o Vic Morrow están más que correctos, pero no podemos decir lo mismo de los actores jóvenes que dejan bastante que desear. Teniendo en cuenta que alguna de las actrices sólo estaba allí para lucir palmito y sucumbir ante los deseos de estos lujuriosos anfibios mutantes, tampoco le podemos pedir peras al olmo.



El principal atractivo de esta película son las muertes y aunque no hay muchas, se disfrutan igualmente por el altísimo nivel del maquillaje y del diseño de los mutantes obra del maestro Rob Bottin. Cómo, ¿que no sabéis quién es Bottin? Pues el artista encargado del maquillaje de películas tan emblemáticas como Robocop (1987), Total Recall (1990) o Seven (1995), pero si os digo que fue el responsable del diseño de los monstruos de una de las obras magnas del cine de terror, como es The Thing (1982), ¿cómo os quedáis?  Con el culo torcido imagino y es que Corman, a pesar de estar inmerso en una película de bajo presupuesto como ésta, tenía ojo clínico para elegir a sus colaboradores, porque no sólo contó con Bottin, sino que el encargado de la banda sonora fue el mismísimo James Horner. ¡Alucinante!

No todo en Humanoids from the Deep podía ser bueno, y es que hay alguna escena que podrían habérsela ahorrado porque es evidente que está metida con calzador para que la actriz de turno enseñase cacha. Sí, me estoy refiriendo a esa escena tan ridícula de la tienda de campaña. No se que es peor, si el ventrílocuo que intenta seducir a su novia con su muñeco parlachín o la chica que se desnuda en un santiamén porque rápidamente va a ser atacada por nuestros anfibios lujuriosos. Totalmente penoso porque no conocíamos a estos personajes de antes y la verdad es que nos da bastante igual su trágico destino. 

Pero sin duda, la confrontación decisiva llega durante la fiesta del salmón que tiene lugar en el embarcadero y que reúne a toda la gente de pueblo. La fiesta se convierte en una batalla campal de explosiones, gente corriendo, mutantes saliendo de debajo del suelo, un amplio abanico de muertes y todos nuestros queridos protagonistas intentando acabar con ellos. Sin duda, un gran broche final para esta excesiva producción.

En definitiva, a pesar de contar con más desnudos de los necesarias y cientos de pechos gratuitos, que como comprenderéis, a mi no es que me hagan mucha ilusión, Humanoids from the deep es una cinta de serie B bastante entretenida, con algunos elementos novedosos, como el tema de las mutaciones genéticas y con unos efectos de maquillaje absolutamente soberbios. Puede que el diseño de los anfibios violadores no sea el mejor, ya que nos recuerda mucho a monstruos de tiempos pasados como el de Creature of the Black Lagoon (1954), pero el trabajo de Rob Bottin con las heridas y amputaciones es sencillamente espectacular y bien merece que le echéis un vistazo. Así que ya sabéis, si os gustan los desnudos femeninos, unos monstruos de los más cachondos y muertes muy bien ejecutadas, ésta es vuestra película.





viernes, 9 de febrero de 2018

CLOVERFIELD PARADOX (2018)


Hago un pequeño inciso en el Women in Horror Month, para comentar la que sin duda ha sido la sensación de la semana. Todos nos fuimos a dormir el pasado domingo 4 de Febrero muy felices y tranquilos sin saber que, durante la retransmisión del partido de la Super Bowl, que era seguido por millones de espectadores en todo el mundo, no sólo se mostraría el trailer de una de las cintas más esperadas por los amantes del syfy, si no que se anunciaría su estreno para apenas tres horas después, en el imperio Netflix. Así que todos nos levantamos con este bombazo y esa brillante estrategia de marketing que nos incitaba a volver a casa para devorar la siguiente película del "universo" de J.J Abrams, después del buen sabor de boca que nos había dejado 10 Cloverfield Lane (2016), pero todavía nos quedaba una larga jornada laboral por delante. Durante todo el día se sucedieron los tweets que la tildaban de gran decepción, batacazo o basura absoluta, pero yo no me desanimé ante la adversidad y me enfrenté esa misma noche a Cloverfield Paradox, aunque debo confesar que con las expectativas por lo suelos. Y, ¿qué pasa cuando uno espera muy poco de una película? Pues que no le acaba resultado tan sumamente mala y es que dada mi pasión por el terror espacial, yo con poquito voy, jejeje. 

En esta ocasión, sus guionistas Oren Uziel y Doug Jung nos sitúan en un futuro distópico en el que la Tierra sufre una severa crisis energética que está provocando tal tensión entre las potencias mundiales que ya se atisban los inicios de una tercera Guerra Mundial. La última esperanza de la humanidad es el Shepard, una nave tripulada por una serie de expertos internacionales, que órbita alrededor de la Tierra y que posee un acelerador de partículas con el que abastecerá de energía infinita a todo el planeta.

Hasta aquí la cosa no pintaba mal, ¿no? Un argumento un tanto naive pero bueno. El problema llega cuando, tras varios intentos fallidos con el acelerados de partículas, el aparato parece funcionar pero, tras un sobrecarga, la Tierra ha desaparecido de su campo de visión y todos asumen aterrorizados que han sido trasladados a una nueva dimensión. A estas alturas, yo ya empezaba a no entender muy bien los derroteros que iba tomando la historia porque lo primero que se me ocurrió fue que habían sido transportados a millones de años luz de nuestra galaxia y por eso no divisaban la Tierra. No terminaba de entender por qué asumían con esa facilidad que estaban en otra dimensión y lo que es más, por qué la nave empezaba a revelarse contra ellos.

Estas escenas que podríamos denominar como la parte más terrorífica de la cinta, a modo de casa encantada espacial, es lo que más me gustó, aunque no entendía la razón de todo esto. Puede que sea por el respeto que me da cualquier cosa que tenga que ver con los visión (es por eso que nunca me operaré de mi miopía), pero la escena que más me impactó fue la del ojo bailarín. Me gustó mucho ese efecto, pero hasta ahí, porque todas las peripecias que le suceden a este personaje, no tenían ni pies ni cabeza. En resto de "ataques" me parecieron un tanto flojos y sí que eché de menos algo más de sangre. 



En cuanto a los personajes, como ya os he comentado antes, tenemos a una tripulación internacional, encabezada por Gugu Mbatha-Raw que, ¡quién la manda salir de San Junipero (2016) con lo bien que se vivía ahí! El caso es que aquí es la teniente Hamilton que ha dejado en la Tierra a su marido, en plena crisis matrimonial, pero gracias a cuál tendremos idea de que es lo que está pasando en el mundo, mientras los salvadores del Shepard se sitúan en el universo. Otro de los personajes más relevantes y ambiguos es el alemán Schmidt, interpretado por el siempre genial Daniel Brühl. Completando el elenco tenemos a actores de la talla de David Oyelowo, Ziyi Zhang o Chris O'Dowd que para mi gusto están muy desaprovechados en personajes apenas definidos. 

Pues bien en esta película todo se explica, de hecho tenemos a un experto que aparece en una entrevista de televisión contándonoslo de pasada, porque un acelerador de partículas tan potente como el del Shepard puede mezclar realidades, liberar monstruos en varias dimensiones al mismo tiempo. En definitiva, que puede pasar cualquier cosa, en cualquier espacio-tiempo y todo estaría justificado porque un acelerador de partículas ha puesto patas arriba la realidad tal y como la conocemos. Así que a partir de aquí, ya podéis sacar vuestras propias conclusiones y tratar de discernir cómo encajan las tres películas de la saga Cloverfield que tenemos hasta ahora y cómo lo hará Cloverfield Overlord, la esperadísima cuarta entrega que llegará a los cines a finales de año y que según toda apunta, se desarrollará durante la Segunda Guerra Mundial. 

En definitiva, a mi Cloverfield Paradox no me ha decepcionado tanto como a la mayoría porque aunque la historia tiene muchas incongruencias y tramas que se abandonan sin apenas explicación, lo cierto es que todo va adquiriendo más sentido, a medida que le voy dando vueltas en mi cabeza. Disfruto mucho las películas de terror espacial y aunque prefiero cosas como Alien (1979) o Life (2017) con una amenaza real (me río yo ahora de los que decían que la cinta de Daniel Espinosa era mala, jejeje) o mi preferida, Event Horizon (1997), una nave espacial embrujada mucho mas coherente y entendible que ésta, sí que puedo disfrutar del entretenimiento que me proporciona Paradox. Quién sabe, quizás tenga que llegar Overlord para que todas las piezas del rompecabezas encajen pero, hasta entonces, no seamos tan duros con esta tercera entrega por no ser tan fantástica como su antecesora y veámosla como un mero producto de entretenimiento y tensión de rápido consumo. 



jueves, 8 de febrero de 2018

THE SLUMBER PARTY MASSACRE (1982)


Seguimos con las películas dedicadas al Women in Horror Month y esta vez os traigo un slasher ochentero que si bien no es de los más destacables, sí que tiene un cierto regusto feminista que le otorga cierta originalidad al producto.

Rita Mae Brown, una importante activista feminista durante los 60 y 70, escribió a primeros de los 80, el guion para un slasher titulado Don't Open The Door que pretendía ser una parodia contra los estereotipos machistas que definían el género. El guión estuvo un tiempo durmiendo el sueño de los justos, hasta que la editora, Amy Holden Jones, que pretendía dar el salto a la dirección, lo rescató y grabó un prólogo de 9 minutos con el que consiguió captar la atención de Roger Corman y obtener la financiación para la película. Tras pasar por el filtro de los productores, la película perdió su tono de comedia y pasó a llamarse, The Slumber Party Massacre, aunque sigue conservando cierto tono cómico, muchas veces involuntario.

La trama de la película es bastante simple, un grupo de chicas del último año de instituto hacen una fiesta de pijamas, con tan mala suerte que ese mismo día, un peligro psicópata se escapa del manicomio y decide hacerles una vista con tu taladro gigantesco. Lo que en un primer momento nos podría parecer más de lo mismo, introduce unas cuantos aspectos novedosos. En primer lugar, las protagonistas absolutas son este grupo de chicas, jugadoras de un equipo de baloncesto (nada de animadoras) y la figura de poder es su entrenadora, otra mujer. Los personajes masculinos en The Slumber Party Massacre son mero atrezzo y carne de cañón para el asesino. Las chicas se van a defender por si mismas, tomarán decisiones más razonables que a las que estamos acostumbrados en este tipo de películas y no tendremos una, sino dos Final Girls que lucharán hasta su último aliento por sobrevivir.

Otro de los aspectos novedosos de la película, teniendo en cuenta que surgió al rebufo de Halloween (1978) o Friday the 13th (1980) es su peculiar asesino. Éste actúa, en todo momento, con la cara descubierta, no lleva ningún atuendo especial, simplemente chaqueta y pantalón vaquero y no existe ningún tipo de misterio acerca de su origen o su motivación. Además, la mayor parte de tiempo está en silencio hasta que en el último tercio, empieza a decir tonterías sobre estar enamorado de las chicas. Todo esto deja bastante claro que el foco de atención no recae en la figura del asesino, sino en el grupo de amigas. Si os dais cuenta sus personajes, las relaciones de amistad o, incluso las de hermanas, entre dos personajes que no están invitados a la fiesta, pero que al ser vecinas, tendrán un papel determinante en la trama, están muy bien construidos y resultan creíbles. Sin embargo, el psicópata es un ser carente de carisma que está ahí como una cosa tonta con su taladro gigante, con forma fálica, que por si no nos ha quedado claro, en una de las escenas y que sirvió como imagen para el póster, aparece con el taladro entre las piernas para acabar con su próxima víctima. 


Las chicas son guerreras

El gran número de desnudos que tenemos en la película podría verse como una crítica contra el abuso que se hace de ellos en los slashers. Tenemos a las chicas duchándose después del entrenamiento, secándose con toallas minúsculas que más bien parecen de lavabo, para dejar bien a la vista su anatomía. También nos deleitan con un primer plano de un trasero durante más tiempo del necesario y una de las chicas de la fiesta de pijamas lleva un conjunto lencero con un escote vertiginoso que ninguna llevaríamos para pasar la noche con las amigas, pero sí que formaría parte de las fantasías masculinas. 

Debido al éxito que tuvo esta cinta, sobretodo en el mercado doméstico, tiene dos secuelas. Una, sólo 5 años después y que según tengo entendido es más una comedia de terror, con un asesino con una guitarra cuyo mástil tiene forma de taladro gigante y una tercera en 1990. Todas ellas tiene en común el haber sido escritas y dirigidas por mujeres y espero traéroslas pronto porque la verdad es que la original me ha dejado buen sabor de boca y tengo curiosidad por ver como ha continuado la saga.

Es cierto que The Slumber Party Massacre peca de tener un inicio bastante lento dónde nos presentan a las protagonistas, sus partidos de baloncestos, las reticencias que tienen para invitar a la fiesta a la chica nueva y los preparativos para la noche de chicas. Sin embargo, a pesar de tener un asesino totalmente anticlimático y sobreactuado, considero que es un slasher que merece bastante la pena, principalmente por este cambio de roles entre sus personajes. Yo siempre disfruto cuando veo a personajes femeninos fuertes que no necesitan un hombre para escapar de una situación difícil o hacer frente a los problemas por muy terroríficos que sean. Así que, todos aquellos que fliparon con Scream (1996) que se mofaba y le daba una vuelta de tuerca a los estereotipos y canónes de los slashers, tenéis que darle una oportunidad a The Slumber Party Massacre porque en este sentido, fue pionera. 


lunes, 5 de febrero de 2018

THE LURE (2015)


Con los años, me he dado cuenta que soy un poco obsesiva y que cuando me da por algo, no paro hasta que mi foco de atención recae en otra cosa. Sin embargo, ya era hora de frenar momentaneamente mi fiebre por el cine de terror asiático porque este mes celebramos el Woman in Horror Month y en este blog nos gusta celebrarlo a lo grande. Así que si el Febrero pasado lo dediqué a reseñar películas protagonizadas por mujeres malvadas y fuertes, este año cambio totalmente de tercio, porque quiero traeros cintas de terror dirigidas o escritas por mujeres. He descartado tanto las películas muy conocidas como: Pet Semetary (1989)The Babadook (2014) o aquellas que ya os había reseñado: Ravenous (1999), American Mary (2012), The Invitation (2015) Raw (2017) porque lo que quiero es descubrir títulos menos conocidos y difundir la importancia de la mujer y su enfoque en el cine de terror. 

La verdad es que la película de hoy es bastante conocida entre los círculos más festivaleros, pero me apetecía traerla porque es una rara avis procedente de un país no muy prolífico en este tipo de cine y protagonizada por dos sirenas mortíferas, ¿qué más se puede pedir? Pues que esté dirigida por una mujer, ¿no? Pues lo está, su directora es la polaca, Agnieszka Smoczynska y ésta fue su ópera prima. Actualmente está inmersa en uno de los segmentos de Field Guide to Evil, una película antológica de terror sobre los mitos y leyendas que suponen la base del género de terror. Suena bastante interesante y estaremos atentos.

Ya adentrándonos en The Lure, os diré que trata la historia de un par de hermanas sirenas que salen a la superficie en el río Vístula, atraídas por el canto de unos borrachos a la salida de un club nocturno. Las jóvenes empiezan a trabajar en dicho club con unos números musicales que se convierten en la sensación del lugar, hasta que una de ellas se enamora, desatando la maldición que esto acarrea para las sirenas.

Estamos ante una película inclasificable, en la que la visión amable de la sirenas que nos proporcionó Disney desaparece y volvemos a la tradición clásica en la que éstas eran unos depredadores que hipnotizaban a los marineros con su canto y los atraían a la muerte. En el caso de la película, los dueños de la discoteca piensan que pueden hacer fortuna con su mezcla de belleza y voz y es entonces cuando comienza esta especie de musical con números que van desde ABBA, al pop electrónico, todos con una marcada estética Eurovisiva de luces y  colores chillones


Lo cierto es que en la película no abundan los elementos terroríficos, a excepción de unas cuantas pinceladas sobre todo en su tramo final. Sin embargo, lo que sí se refleja es la perversion y sexualización de unos seres "aparentemente" virginales e inocentes que se convierten en el objeto de deseo de todos los hombres que frecuentan el local pero, cuando una de ellas, Silver, se enamora del bajista del grupo, cometiendo el mayor pecado para una sirena, es rechazada por éste por no tener una vagina y no ser una mujer normal. En contrapartida, tenemos a Golden, que bien por venganza de ver como su hermana está siendo engañada por los hombre a los que ellas tienen que dominar o porque no puede reprimir sus intintos más carnívoros, se dedica a devorar a unos y a otros. ofrenciéndonos los episodios más sangrientos de la película.



El conjunto de secundarios que completan el elenco de The Lure,no están muy bien definidos o se nos escapa su función en la trama por la diferencias culturales. Por un lado, desconozco el sentido del tritón que ha perdido su cuernos para tocar en un grupo de punk y que aparece como mera escusa para que el espectador conozca la maldición que sufren las sirenas si se enomoran de alguien y éste acaba casándose con otra. Por otro lado, tenemos a toda la gente del cabaret a los que parece no llamarles demasiado la atención el estar frente a seres mitológicos; la antigua cantante que ve como se revalorizada su espectáculo con la llegada de las chicas, a las que tiene cierta envidia y el bajista descafeinado y puerco que trata a la sirena como un objeto sexual que, al no poder satisfacer sus deseos, desperdicia como mercancia defectuosa. La verdad es que el final no me agradó del todo, ya que yo hubiese preferido una esperiral de violencia y gore como venganza, pero menos mal que contabamos con Golden para poner un poco de orden ahí, ¿no os parece?.

Me gustaría destacar la calidad del maquillaje y los efectos especiales que logran reproducir a unos sirenas de una forma bastante creíble. Estéticamente, The Lure es espectacular y se nota el cuidado de su fotografía y ambientación, pero pierde algo de intensidad en un guión que, en ocasiones, termina siendo tedioso. 

En resumidas cuenta, The Lure es una de las mayores bizarras que he visto y que me ha dejado con un buen sabor de boca. Me he dejado embriagar por la estética y ambientación de este musical de terror que se mueve entre lo onírico y la fealdad de una realidad que sigue explotando a las almas más puras. Espero que os acerquéis a ella como ese experimento que os apetece conocer y no porque estéis esperando una gran película de terror entre sirenas y humanos porque aquí no la encontraréis. 



martes, 30 de enero de 2018

CARVED (2007)


Como podéis comprobar, sigo con mi obsesión por el cine de terror asiático y descubriendo cosas, algunas más interesante que otras, la verdad. No confundir esta película con aquel slasher infumable, Carver (2008), que ya desperdicié yo una hora y media de mi vida, jejeje. En este caso, es posible que encontréis esta cinta bajo el explícito título de The Slit-Mouthed Woman que, la verdad, es que tiene más relación con el tema de la película que el que luego se usó para su promoción en EEUU porque lo que se dice tallar (carved), nuestra protagonista no es que sea una experta, es un poco más tosca con el uso de las tijeras, jejeje.

Una mujer que maltrataba a sus hijos es poseída por el espiritu de la mitología nipona de la mujer de la boca cortada. Tiempo después, en un pequeña localidad se empieza a correr el rumor por el patio del colegio que este fantasma ha vuelto y que se aparece a las 5 de la tarde en un conocido parque para acabar con más niños. Lo que parece una leyenda urbana sin fundamento, se transforma en realidad cuando se produce el secuestro de varios niños. La pareja formada por la controvertida profesora Yamashita y el empanado del profesor Noburu, son los únicos que saben que el fantasma es el responsable de estas desapariciones y juntos emprenderán una carrera contrareloj para acabar con ella, a medida que los cadaveres se van apilando.

Si os digo que el responsable de Carved es el director japonés Kôji Shiraishi, quizás no os diga nada, pero si os recuerdo otras películas en su haber como la muy recomendable Noroi (2005) o la reciente Sadako vs. Kayako (2016), ya os va sonando más, ¿verdad?. En esta ocasión, Shiraishi y su guionista, Naoyuki Yokota, han cambiado un poco la leyenda de Kuchisake-onna, la mujer de la boca cortada, ya que en origen era una mujer que fue asesinada y mutilada por su esposo y regresó de la muerte convertida en espiritu demoniaco que asesinaba a todos a los que les pregunataba si era hermosa.

En Carved, el origen del espírito cambia, asi como el caracter vengativo tan característico del terror japonés con sus fantasmas de largas cabelleras negras y los ñinos que hace ruiditos. En este ocasión, sí que vamos a tener un fantasma de largo pelo moreno que viste una gabardina y lleva una mascarilla quirúrgica para tapar su boca rasgada, pero su motivación no va ser la venganza, si no que como veremos más tarde cuando descubramos su historia, es un ser maligno y perturbado, al que le gusta maltratar y matar niños porque sí. El espíritu en cuestión es del tipo del demonio de Fallen (1998), que va saltando de cuerpo en cuerpo cuando el huesped es eliminado, por lo que la difilcultad para acabar con él, se intensifica. 



En cuanto a los protagonistas, tenemos un par bastante atípico. Por un lado, la profesora Yamashita, a la que su exmarido ha alejado de su hija por pegarle y, por otro, el profesor Noburu que cada vez que el fantasma va a cometer un nuevo ataque, escucha en su mente: "¿Soy guapa?" y ya sabe la localización exacta del crimen (es una especia de GPS sobrenatural). La pachorra de este personaje sólo se podría explicar por un ataque repentino de amnesia porque es verdaderamnete irritante que siga practicamente el mismo ritmo de deducción que el resto de los personajes. 

Lo realmente perturbador de Carved, más que la mujer en cuestión con la boca rajada, de la que podremos ver varios primeros planos muy interesantes, son todas las escenas que reflejan maltrato hacia niños. Es sobrecojedor ver como todas estan madres pegan y maltatran a sus hijos, ya que es algo que no se suele representar muy a menudo en el cine occidental y aquí los japonese lo muestran sin pudor ninguno .

Estamos ante una película de bajo presupuesto a la que se le nota la escasez de medios y las malas interpretaciones de sus actores, pero lo cierto es que su tono onírico y esta leyenda de la mujer de la boca rasgada, que lo mismo te rapta un niño, que le clava las tijeras al primero que pasa por allí sin mediar palabra, me terminó conquistando. Así que entra dentro de lo probable que vea la secuela porque ya os digo no me desagradó. Es una historia sencilla, sin grandes pretensiones, pero que sólo recomendaría a aquellos a los que le guste el cine de terror japonés y que quieran descubrir un poco más sobre esa prolífica mitología de fantamas y Yokais que tienen.


jueves, 25 de enero de 2018

LADDA LAND (2011)


Ya os aviso que estoy siendo víctima de una fiebre por el cine de terror asiático producida por mi relectura del libro Horror Movie a Day, en el que el mes de enero está dedicado a ello. Yo, al igual que a su autor, Brian W. Collins, atravesé una etapa de cierto rechazo o pereza por el cine de terror asiático, tras haber visto bastante joven ese aluvión de películas con mujeres pálidas con largas cabelleras morenas sobre la cara, niños mortecinos de ojos negros y haberme parecido muy lentas y aburridas. Afortunadamente, un día me acerqué a los thrillers coreanos y quedé totalmente impresionada por esas historias tan duras y crudas que no imposibilitaban una belleza estética cautivadora y esto fue lo que me abrió las puertas al cine de terror thailandés (uno de mis preferidos), indonesio, honghkonés, japonés, ...

Pues bien, hoy os traigo un drama familiar thailandés con tintes paranormales del tipo fantasmagórico, pero con un toque diferente. La película, basada ligeramente en una historia real, arranca con Thee, un hombre de unos 40 años que gracias a un nuevo trabajo ha hecho realidad el sueño de comprar una gran casa para su familia. Todos se trasladan desde Bangkok a este lujuso complejo residencial y aunque, la única que muestra cierto recelo con el cambio es la hija adolescente, todos cambiarán de opinión, tras presenciar los trágicos asesinatos que tienen lugar en la urbanización y que disparan los rumores de fantasmas y visiones de gente muerta.

Segundo trabajo como director de Sophon Sakdaphisit tras Coming Soon (2008) que todavía tengo pendiente y que ya se ha paseado unas cuantas veces por este blog con The Swimmers (2014) y con su participación en los guiones de las maravillosas Shutter (2004) y Alone (2007). Aunque, los elementos terroríficos aquí no son tan abundates, lo cierto es que consigue crear una atmósfera tan inquientante que te mantiene en vilo durante toda la película.

No penséis que esta cinta es una de las tantas que nos llegan a tropel desde el mundo asiático. Ladda Land fue todo un éxito en Thailandia, dónde alcanzó en numero 1 de taquilla en la primera semana de estreno y obtuvo 6 galadones en la Thailand National Film Asssociation Awards. Algunos, entre ellos el Hollywood Reporter, otorgaron este éxito a la leyenda urbana local en la que se basaba la película y es que Ladda Land es un complejo de apartamentos real en Chiang Mai, en el que una criada fue asesinada y cuyo fantasma ha sido visto sentado en el porche de la casa.

Una de las novedades del argumento de Ladda Land es que la casa embrujada con fantasmas no es la de los protagonistas, sino las de los vecinos. Sin embargo, esto les va a afectar igualmente, ya que de alguna manera se sienten atraídos por la casa y esto terminará desmoronando una familia de la que poco a poco iremos descubriendo que no era tan perfecta como aparentaban en un principio. El drama doméstico va in crecendo a medida que avanza la película: el sueño de tener una casa se recrudece cuando Thee es despedido del trabajo, intentaban construir un hogar para recompensar a su hija mayor por todo el tiempo que de pequeña estuvo al cuidado de su abuela, pero su relación es más distante que nunca, la relación entre el propio matrimonio es cada vez más dificil, .... A medida que todo se va desmoronando, las presencia de los fantasmas se intensifica, envolviendo a toda la familia en una espiral de terror y locura de la que posiblemente no escapen todos con vida. 



Lo cierto es que ninguno de los personajes es totalmente simpático para el espectador. Thee es un hombre vapuleado en su trabajo que paga muchas veces sus frustación con su familia, la hija adolescente está manipulada por la abuela para que odie a su padre, un personaje, el de la abuela, que aunque sólo aparece en pantalla durante el visionado de un video de la boda de los protagonistas, es tan odioso y determinante para las relaciones de ese núcleo familiar, que me ponía enferma. Los menos molestos son el niño pequeño y la madre, aunque tampoco es que te encariñes con ellos.

Por todos es sabido que el cine asiático tiene especial predilección por la mezcla de géneros. Yo lo he podido observar en el surcoreano y tailandés y en Ladda Land no iban a ser menos. El drama doméstico impera en la mayor parte del metraje pero a éste se le suma esa parte terrorífica que aportan los fantasmas mutilados y sanguinolientos y ¿que me decís de esos 5 minutos finales de melodrama barato? ¿Eran realmente necesarios? Yo creo que está totalmente fuera de tono y que deja al expectador un poco perpejo con este momento de lágrima facil que parece sacado de una película barata de Antena 3 por la tarde. No enturbia para nada el resultado de la película pero queda como un añadido melodramático innecesario.

Ladda Land es de estos dramas en los que los problemas domésticos se acrecentan con la presencia de elementos paranormales, como estamos hartos de ver en el cine zombi o como en la reciente Hostile (2017), dónde teníamos un dramón post-apocalíptico con extrañas bestias nocturnas. En este caso, tenemos fantasmas y no de los vengativos, como suele ser habitual en este género, si no de esos que sólo pretenden asustar al protagonista y de paso a la audiencia. Es posible que esta cinta no sea del agrado de todo el mundo porque su fuerte carga dramática puede alejar a aquellos que busquen emociones más fuertes. Lo que más me gustó fue la atmósfera siniestra y espeluznante de un barrio maldito, que poco a poco se va quedando abandonado por los extraños sucesos que asolan al vecindario. No es la quinta esencia del cine de terror thailandés, pero se deja ver y termina siendo interesante averiguar el destino de los protagonistas.

martes, 23 de enero de 2018

LIFEFORCE (1985)


Las películas de terror espacial son mi debilidad, hay pocas cosas que me entusiasmen tanto como un grupo de personas encerradas en una nave que tienen que enfrentarse a un depredador o a una fuerza sobrenatural. ¿No os parecería una buena idea para revitalizar un reality show tan denostado con Gran Hermano? El grupo de personas aisladas y encerradas ya lo tenemos y sólo nos faltaría meter en la casa un alien o un parásito carnívoro para animar el cotarro, ¿qué os parece? Un éxito asegurado, jejeje.

Volviendo a este cine que combina perfectamente el terror y la ciencia ficción, la claustrofobia y la acción, a manos de Aliens, parásitos, monstruos, naves malditas y secuelas de sagas famosas que se trasladaron a escenarios interplanetarios como: Critter 4 (1992), Leprechaun 4 (1196) o Jason X (2001), llegaba el momento de enfrentarme a los vampiros espaciales de Lifeforce (1985). Tenía mis dudas sobre esta película porque pensaba que iba a ser un producto casposo y sexualizado tipo: Twins of evil (1971), pero nada más lejos de esa opinión. La verdad es que sí que tenemos a una bellísima humanoide paseando su palmito desnudo por la película pero esta cinta me supuso un gran disfrute gracias, en gran medida, a esos maravillosos efectos especiales y animatronics y a una trama de lo más descabellada pero altamente entretenida, a pesar de sus dos horas de duración.  

La nave espacial Churchill, que estudia el cometa Halley, ha detectado una enorme nave estraterrestre en la cola de éste y, una vez dentro, descubren los cuerpos de tres humanoides en una especie de ataúdes de cristal. La expedición del Churchill decide llevarlos a su nave, sin saber que esto provocará el fin de su tripulación y, posiblemente, el de toda la población de Londres...

Lifeforce fue una de esas películas creadas bajo el sello de la Cannon, aquella mítica productora de los 80 capitaneada por los israelís Menahem Golam y Yoram Globus (claros antecedentes de los Weinstein) que se caracterizaba por las películas de acción de serie B, con guiones practicamente inesitentes y creadas a destajo para conseguir dinero rápido. A esta productora, recordada por sus películas de Chuck Norris y Charles Bronson, pertenecen  títulos como: Desaparecido en combate (1984), El guerrero Americano (1985) o Cobra, el brazo fuerte de la ley (1986). Os dejo aquí el avance del documental Electric Boogaloo: La Loca Historia de la Cannon Films (1984) en el que se hace un repaso a la trayectoria de esta emblemática productora, a algunos de sus títulos más conocidos y las estrategias de marketing que utilizaron para conseguir el éxito hasta su precipitado ocaso. 

Golam y Globus invirtieron 45 millones en la adaptacion de la novela de Colin Wilson, The Space Vampires y contrataron a Dan o'Bannon y Don Jakoby para que la adaptaran. Para la dirección querían contar con alguien de igual renombre y se decantaron por Tobe Hopper, que tras los éxitos de The Texas Chainsaw Massacre (1974) y Poltergeist (1982) era uno de lo cineastas más relevantes del cine de terror de los 80. La Cannon firmó con él un contrato de tres películas que incluyó: Lifeforce (1985), Invaders from Mars (1986) y The Texas Chainsaw Massacre 2 (1986), a la que muchos tachan de una parodia de muy mal gusto. Con este gran equipo de profesionales, los ambiciosos productores israelís, pensaron que tenían entre sus manos, la película que haría disfrutar a los jóvenes del verano del 85, pero no consiguó el éxito esperado.




Adentrandonos ya en materia, ya os adelanto que estamos ante una película muy loca que auna la acción, el terror y la cienca ficción con una estética muy British, unos diálogos de lo más rocambolescos y un maquillaje y efectos especiales alucinantes. Por un lado, tenemos una trama de ciencia ficción, con unos astronautas (graciosísimo el modo en el que se desplazan) que descubren una nave extraterrestre llena de una especie de murciélagos gigantes disecados y los tres ataúdes de cristal dónde encuentran a unos humanoides de muy buen ver, totalmente criogenizados. Una vez en la Tierra, concretamente en territorio británico, estos seres vuelven a la vida y resultan ser unos vampiros estraterrestres que se diferencian de los tradicionales chupasangres en que éstos lo que absorben es la fuerza vital de las personas, dejándolos como aunténticas uvas pasas. Una vez en este estado, vuelven a la vida en forma de zombis que necesitan de la fuerza vital de otros individuos para sobrevivir y no convertirse en polvo. Así que, en definitiva, lo que tenemos es una unión de los conceptos de vampirismo y zombificación, que va a contar hasta con su propia invasión zombi por las calles de Londres.  

Pero por si a esta mezcolanza de géneros le quedaba algo, también tenemos una historia de amor, entre el protagonista, el coronel Tom Carlsen, que acaba totalmente prendado de nuestra atractiva extraterrestre y lo arriesgará todo por estar junto a ella. 

En cuanto al reparto, la presencia casi divina de Mathilda May lo eclipsa todo. Su cuerpo desnudo y su belleza natural roban cada minuto que aparece en pantalla. El resto del reparto formado por actores británicos no muy conocidos como: Steve Railsback, Peter Firth o un jovencísimo Patrick Stewart, consiguen hacer verosímiles unos diálogos que, en muchas ocasiones, son de lo más absurdos.

El maquillaje y los efectos especiales obra de John Dykstra, que también trabajo en Star Wars (1977), siguen sorprendiendo hoy en día. Esas tranformaciones de los humanos en momias resecas, esos rayos de luz tan ochenteros y esos murciélagos gigantes a modo de gárgolas, rezuman esa magia característica de los efectos tradicionales y que a los nostálgicos de este arte, siempre nos maravillan. 

En definitiva, Lifeforce es una película muy entretenica y disfrutable, a pesar de no ser un gran producto. Hay determinados detalles que no se explican, como la fuerte conexión que existe entre la humanoide y el coronel Carlsen que apunta que "separarse de ella, es lo más dificil que ha hecho nunca, aunque ha matado a todos sus colegas". Pero, a pesar de estos errores y de algún que otro problema de continuidad en la trama, esta película tiene magia propia y consiguió cautivarme de principio a fin. Sin duda, fue mi película favorita de aquella maratón que hice por el mes de diciembre. Todo un descubrimiento que me encantó conocer y que todavía tengo muy vívido en la memoria.