viernes, 29 de diciembre de 2017

LAS MEJORES PELICULAS DE TERROR DEL 2017




Ha llegado ese momento crucial para todo cinéfilo, seriéfilo o lector, en el que tiene que poner en el asador todo lo que ha visto o leído durante todo el año y elaborar esas ansiadas listas con lo mejor y lo peor de los últimos 365 días.

Según apuntaba el New York Times en su especial de hace tan sólo unas semanas que os dejo aquí, el 2017 ha sido el año del cine de terror y lo celebraba con una serie de cortos de lo más inquietantes, protagonizados por los actores del año. Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación, a pesar de que me ha costado bastante elaborar esta lista y he considerado que sólo 9 películas merecían estar en mi selección anual. No creo que este 2017 hayamos tenido cientos de buenas películas de género, pero sí que se ha producido un viraje de las grandes producciones, directores y actores hacia el cine de terror. Películas como Get Out, A cure for Wellness, IT Happy Death Day han elevado la calidad de un cine que hasta ahora había estado relegado a un segundo plano y que empieza a dar sus primeros pasos hacia la importancia que tenía en los años 70 y 80. Es posible que este cambio hacia el terror cinematográfico, refleje un periodo político y social marcado por atentados, terroristas y un creciente auge del nazismo y las posturas más radicales y discriminatorias. Tanto en así, que el primer spin off de la saga de X-Men, The New Mutants (2018), se alejará de su tradicional tono de aventuras y acción, para abrazar el terror más perturbador.

Así que esperemos que en el 2018, el cine de terror siga creciendo y las grandes productores se rindan a sus encantos. Por el momento, la cosa no pinta nada mal con la segunda parte de IT, A quiet place Annihilation, todas ellas con grandes actores y presupuestos más que decentes. Pero vamos a dejar de hablar del futuro y centrémonos en lo mejor que hemos tenido este año en el cine de terror. ¡¡¡¡¡ EMPEZAMOS!!!!



9. IT STAINS THE SANDS RED 



Este año los zombis también tiene su puesto en la lista, aunque no en una posición tan elevada como el año pasado con Train to Busan (2016). En esta ocasión, estamos ante un producto más minimalista que las hordas de zombis surcoreanas, pero no por ello deja de ser una propuesta igualmente refrescante y entretenida, en un subgénero que lejos de estar agotado, está demostrando ser una fuente inagotables de ideas. 

Como suele ser habitual, una apocalipsis zombi estalla en los EEUU y los supervivientes pretender huir hacia zonas seguras. Este es el caso de Molly, una stripper de Las Vegas que en su huida a México, sufre un percance con su coche y se queda tirada en medio del desierto con un zombi que la persigue incansablemente. Aunque el no-muerto es del tipo lento y Molly, a un paso normal, puede sacarle cierta ventaja, lo cierto es que éste no necesita descansar, ni comer, ni le afectan las duras temperaturas del desierto, lo que le acaba convirtiendo en un cazador infalible.

Colin Minihan y Stuart Ortiz responsables de esta película y a los que recordaremos por Grave Encounters (2011) y Extreterrestial (2014), nos proporcionan en esta ocasión, un gran equilibrio entre el terror y un humor negro de lo mas efectivo. El drama que se nos va perfilando mediante flasbacks que salpican toda la película y que finalmente estalla en el último acto, es posiblemente lo menos interesante de toda la trama, pero constituye un final perfecto para nuestra inesperada heroína. 

El aspecto más curioso de esta cinta es que durante la mayor parte del metraje sólo tenemos a dos protagonistas: una moribunda muerta de sed por el desierto y un zombi que no pronuncia una sola palabra. En ningún momento caemos en el aburrimiento de seguir a Molly por este calvario que termina transformándola en una persona totalmente nueva porque no nos engañemos, ninguno de los personajes que aparecen en la trama son buenas personas, si acaso, el único sería nuestro amigo el zombi que no ha tenido elección. 

Aunque no es perfecta, It stains de sands red se posiciona como una de las mejores películas de zombis de este 2017. Además, tendréis que verla para averiguar por qué se mancha la arena de rojo, algo que posiblemente no os esperéis, pero que si lo pensáis fríamente es una forma muy innovadora e igualmente efectiva de dar esquinazo a un zombi, ¿no os parece? Jejeje.


8. KILLING GROUND 



Ya os comenté a mediados de año que mi lista con el TOP de 2017, iba a tener un cierto regusto australiano y así ha sido. El cine de género australiano, es como esa bestia dormida que no ha gozado de ningún movimiento de gran repercusión como lo hizo el cine de terror Francés, allá por la década del 2000, ni tampoco suele gozar de una distribución internacional. A pesar de todo esto, todos los años suelen deleitarnos con un puñado de películas superiores a la media y que se caracterizaran por una crudeza y violencia extrema, así como por una total ausencia de tabúes.

Una vez hechas las oportunas presentaciones, Killing Ground se configura como uno de los mejores survivals de año del tipo: asesinos campestres. La película nos presenta a una joven pareja que se va de acampada a un paraje idílico para celebrar el fin de año. Allí encuentran otra tienda de campaña, que parece estar deshabitada, a pesar de que ha sido instalada recientemente. A medida que van pasando las horas y los propietarios no aparecen, empezarán a descubrir una serie de indicios que les conducirán a una terrible pesadilla, pero esta vez, ellos serán los protagonistas. 

Lo interesante de Killing Ground es que está construida en dos planos temporales: uno en el pasado, en el que vemos el terrible destino de la familia propietaria de la tienda y otro en el presente, en el que esta joven pareja se ha metido en la boca del lobo sin saberlo. La violencia y la crudeza de la historia es tan desgarradora que te hace perder la fe en la raza humana, si es que en algún momento puede considerarse seres humanos a este par de ex convictos a los que le da igual cazar a un ciervo que a una familia. 

El ritmo de la película va in crescendo, desde una lenta presentación de personajes que ayuda a que el espectador empatice con ellos, hasta la frenética persecución por el bosque intentando sobrevivir. Será aquí dónde obtengamos algunas de las escenas más perturbadoras de toda la película como la de lata de cerveza o el bebé, así como la evidencia de que algunas personas no han nacido para ser héroes. 

Killing Ground es uno de esos survivals en los que, aunque tienes muy claro lo que va a pasar en todo momento porque sigue el patrón: asesinos-bosque-caza humana, lo interesante es la creciente tensión que se va produciendo en el espectador y la crudeza de una violencia que en todo momento recuerda a la que vivimos en uno de los grandes survivals rurales de todos lo tiempos, Eden Lake (2008).


7. RAW



No me podía olvidar de una de la grandes películas que nos llegó a primeros de año y de la que se dijo, como en su momento de Martyrs (2008), que en sus exhibiciónes en festivales, la gente se desmayaba o salía vomitando de la sala, debido a la crudeza de las imágenes. Seguramente todas estas informaciones serían consecuencia de una brillante campaña de marketing porque la cinta no es tan impactante, pero sí que resulta muy atractivo este despertar de la pubertad desde una vertiente canibalesca.

Esta co-producción franco-belga nos presenta a una estudiante vegetariana que al llegar a la universidad y sufrir una novatada de tintes carnívoros, desarrollará una extraña predilección por la carne, a medida que sus instintos primarios empiezan a aflorar. 

Raw nos habla de la dura adaptación de Justine, una joven criada bajo una estricta educación y unas férreas normas vegetarianas, al mundo de desenfreno y violencia de la universidad, lo que provocará su perdida de la inocencia y el despertar de su rebeldía. Aunque en su momento se la comparó con Ginger Snaps (2000), creo que ambas tienen notables diferencias, a pesar de que las dos relacionan la adolescencia con un elemento propio del cine de terror. En la película canadiense, lo que se vinculaba a la licantropía, eran los cambios físicos y psicológicos característicos de la juventud, mientras que en Raw es el despertar del apetito sexual, lo que está intrínsecamente relacionado con el apetito carnívoro desmedido de la protagonista. 

Tanto la interpretación de Garance Marillier como Justine y de su hermana mayor, Alexia,  a la que da vida Ella Rumpf, son impresionantes. La relación de amor-odio entre ambas traspasa la pantalla y, a pesar de que Alexia ya está en la universidad y debería ayudar a su hermana en estos primeros momentos, focaliza todas las envidias que tiene hacia ella y le hace este camino mucho más complicado. 

A medida que avanza la película, iremos adentrándonos en una vorágine de descontrol, sangre y surrealismo en la que no sabremos diferenciar muy bien si lo que estamos presenciando forma parte de la imaginación de la joven o verdaderamente está ocurriendo tal atrocidad. Las escenas de canibalismo son muy efectivas, sin caer nunca en nada desagradable que provoque el vómito, aunque como siempre digo, todo eso depende del nivel de sugestión del espectador.

Raw no es una película de canivales al uso, al estilo de Cannibal Holocaust (1980) en la que lo que prima es el gore y lo macabro, sino que aquí la importancia reside en el componente psicológico y en el tono enfermizo de la historia. Una propuesta diferente y provocativa que bien merece un par de visionados para descifrar las múltiples lecturas que esconde esta trama. Y recordando el programa de Resonator (1986) y Society (1989) de mis amigos de Aguas Turbias, Raw sería otra perfecta candidata de la nueva carne sin Cronenberg porque ingredientes no le faltan. 


6. HOUNDS OF LOVE




La segunda producción australiana que se cuela en lista, comparte con la anterior la crudeza de una historia perturbadora y unos psicópatas totalmente despiadados que podrían ser perfectamente reales. Sin embargo, esta vez no viviremos el terror al aire libre mediante una caza humana por el bosque, sino que éste tendrá lugar entre las cuatro paredes en las que una pareja de desequilibrados, ha dejado encerrada a su secuestrada.

Ambientada en los años ochenta, este thiller psicológico nos lleva hasta un suburbio de Perth, en el que se han producido unos cuantas desapariciones de adolescentes. Vicki Malone es la última secuestrada por esta pareja de depredadores, que tendrá que hacer uso de toda su astucia para intentar hallar un resquicio que consiga destruir la relación de sus captores.

Aunque estamos ante una cinta de secuestros, violaciones y asesinatos que bien podría pertenecer a un episodio de Criminal Minds (2005 - ), la primera película de Ben Young, no ahonda en lo macabro o en el gore de estos actos, sino que posiciona su interés hacia el aspecto psicológico de todos los personajes: la enfermiza y psicótica relación de esta pareja que secuestra y mata a jóvenes y la terrorífica situación de Vicky que no sabe si alguno de sus intentos por escapar, va a provocar su asesinato. Una situación realmente tensa que asquea y perturba al espectador que, a pesar de estar presenciando una ficción, tiene un regusto a real que la hace casi insoportable.

Hounds of love funciona en gran medida a las excelentes actuaciones de sus tres protagonistas y lo bien construidos que están sus personajes. Stephen Curry y Emma Booth consiguen hacer bastante creíble a esta pareja de perturbados, para los que el secuestro y el asesinato es una especie de terapia conyugal. En el papel de esta joven víctima que tiene que ser más inteligente que sus propios captores, tenemos a Ashleigh Cummings, en un personaje que, a pesar de tirarse la mayor parte del tiempo atada a una cama, como la protagonista de la siguiente película, consigue crear un personaje lo suficientemente rico e interesante como para que nos mantenga en vilo con cada una de sus decisiones.

El éxito de esta película no sólo reside en una producción excelente, una gran fotografía y ese granulo característico de las películas setenteras que tan bien nos transporta a otra época, sino que su verdadera fuerza está en el terror tan real que nos plantea. Un thriller perturbador que va adentrándose poco a poco en nuestra mente y que nos lleva a investigar los terribles sucesos que inspiraron esta historia porque sí, esto es ficción, pero como siempre, la realidad lo supera todo.


5. THE GERALD'S GAME



Una de las mayores sorpresas del año, nos llegó con la menos mediática de las adaptaciones de las novelas de Stephen King, el autor que en este 2017 ha estado más de moda que nunca. Aunque yo todavía no me he leído la novela, me resultó totalmente sorprendente como una historia tan sencilla y que se desarrolla en un espacio tan reducido, con tan pocos personajes, logra mantenerte en vilo durante hora y media de metraje.

Siempre digo que Mike Flanangan nunca decepciona, pero con Gerald's Game estamos ante su mejor trabajo hasta la fecha. La película nos cuenta como una matrimonio intenta darle nuevos bríos a su monótona vida sexual, escapándose a una remota cabaña en medio de la nada, dónde el marido pretende un juego de sometimiento con su mujer. Sin embargo, la cosa se tuerce cuando el hombre sufre un infarto, dejando a su mujer esposada a la cama, en uno de los cautiverios mas peculiares de la historia. 

El desdoblamiento de la psique de la protagonista nos muestra lo terrible y absurda de su situación que puede conducirla hasta la muerte, así como las alucinaciones propias de la falta de alimento y agua. Al mismo tiempo, todo esto se va intercalando con flasbacks de un terrible suceso ocurrido en su infancia y que la han convertido en la mujer sometida que es hoy en día. Su lucha contra estos recuerdos, la harán conocerse mejor como persona y luchar contra los fantasmas que intentan retenerla en la cama.

Sin duda, Gerald's Game es una de las propuestas más interesantes de este año, así como la excelente interpretación de Carla Gugino que nos muestra la evolución de su personaje, desde su total anulación como persona, hasta la lucha por su supervivencia y la superación de un trauma infantil que te pondrá los pelos de punta. 


4. GET OUT




Pocas veces ocurre, pero la expectación que creó en la primera parte del año, la ópera prima del cómico Jordan Peele, estuvo a la altura de las circunstancias. Una crítica social, con claros tintes de terror, sobre las tensiones raciales todavía tan persistentes en los EEUU.


Todo empieza cuando Chris, un joven fotógrafo afroamericano, visita a la familia de su novia blanca en su adinerada casa de campo. Chris está agobiado porque su novia no ha considerado conveniente comentarle a sus padres que es negro, pero una vez allí, todos parecen muy complacientes y excesivamente atentos con él. A medida que van pasando las horas, nuestro protagonista se irá dando cuenta de pequeños detalles y personas que parecen no comportarse con normalidad y quizás, para cuando se de cuenta de lo que verdaderamente está pasando en esa bonita casa de campo, sea demasiado tarde para él.  

Para mi esta película es una mezcla entre Guess who's coming to dinner (1967) y Rosemary's Baby (1968). En el caso de la primera, por la pareja interracial que se enfrenta a las suspicacias de la familia de la chica y en el caso de la cinta de Polansky, por esa sensación malrrollera del protagonista de que algo perverso esté ocurriendo delante de sus narices y el resto no parece darse cuenta.

Uno de los puntos fuerte de Get Out es que consigue hacer inquietante y perturbadora una situación tan normal como la de una visita a los suegros, aunque haya personas para las que esto puede ser toda una pesadilla, jejeje. Las apariencias engañan, pero nunca lo habían hecho de tal forma y si pensamos que el problema racial ya ha sido erradicado es que somos unos ingenuos. El verdadero peligro no está en los que muestran sus ideas racistas en público, si no en esa multitud que ha reprimido esos sentimientos en lo más profundo de su corazón y un día pueden revelarse y estallar del modo más perverso. Y, como dije tras ver la que para mi ha sido la mejor serie del año, Housemaid's Tale (2017), por muy difícil que nos parezca, si nuestra sociedad pretende seguir el camino de odio y discriminación de los últimos tiempos, los hechos que se relatan en estas dos producciones están más cerca de lo que imaginamos, por muy crudo que nos parezca. 

Get Out es uno de esos thriller psicológicos en los que el espectador asume el papel del protagonista y, como él, permanece inquieto durante la primera mitad de la película, sin saber lo que está pasando exactamente y sin imaginar hacia dónde le conducirá esta pesadilla. Una cinta perfectamente apta para aquellas personas que no sean amantes del terror, pero no tanto para aquellos que no puedan pasar 103 minutos de angustia, nerviosismo y tensión. 



3.  IT



Aquí tenemos la gran superproducción que todos temíamos, esa nueva versión de la obra de culto de Stephen King y que para sorpresa de muchos se convirtió en un producto incluso superior a la famosa miniserie de los 90.

La historia del grupo de niños que se enfrentan a una fuerza malévola en forma de payaso en el infecto pueblo de Derry, ha sufrido varios cambios en la adaptación del argentino, Andrés Muschietti, que le han sentado bastante bien. En esta ocasión, las dos historias paralelas que suceden en el libro, la de la juventud del grupo de niños y la de su madurez, se han separado y en esta primera parte de la película, sólo se ha desarrollado el primer enfrentamiento de los chavales con el payaso. Además, entiendo que debido al auge de la estética ochentera en el cine y la televisión de los últimos años, se decidió cambiar a esta época la trama de los niños que originalmente se desarrollaba en los años cincuenta.

La versión de Muschietti es mucho más aterradora y esa impactante escena inicial de Georgie y su barquito de papel, ya nos señala el terror sobrenatural que va a imperar en la película: siniestros caserones, zombis leprosos, cuadros que cobran vida y como no, un perturbador payaso, esta vez interpretado por Bill Skarsgard que más que inquietar, produce autentico pavor. Pero tampoco hay que olvidar el terror y las oscuridad que se ha apoderado de la ciudad de Derry y que en esta película se plasma muy bien en la actitud de esos adultos que miran hacia otro lado, cuando son testigos de una agresión.

Independientemente de los efectos especiales que en esta película consiguen reproducir autenticas maravillas pesadillescas, la verdadera magia de IT reside en su casting y en la gran química que existe entre todos los niños. Ya se hacen cábalas para averiguar quién dará vida a estos chavales en su versión adulta y si podrán estar a la altura de unas interpretaciones que han dejado el listón muy alto.


2. THE VOID



Por el momento, mis conocimientos sobre la obra de H. P. Lovecraft y el terror cósmico son bastante limitados, aunque con mi reciente descubrimiento del podcast de Noviembre Nocturno, esto va a cambiar radicalmente en el 2018. Con esto quiero decir que, aunque esta película parece basarse en algunos aspectos de esa mitología, es igualmente disfrutable por todos aquellos que no la conocemos. 

En The Void, un policía lleva a un hospital falto de personal, a un herido que se ha encontrado en medio de la carreta. Hasta aquí todo bastante sencillo, ¿verdad? Pues en este semi-abandonado hospital, nuestros protagonistas tendrán que hacer frente a unos cuantos problemas: Un inquietante grupo de personas que parecen pertenecer a alguna secta y que les impiden salir del edificio, el agresivo y extraño comportamiento de alguno de los pacientes, una peculiar pareja de supervivientes que consiguen entrar en el hospital, armados hasta los dientes y.... monstruos de otra dimensión.

Esa tensión y desasosiego que produce el enfrentarse a una película con tantos frentes abiertos que no sabes por cuál se va a decantar el guionista y que te tiene en vilo todo el rato, es exactamente lo que me produjo de The Void. Una experiencia increíble para cualquier horror lover, que podrá experimentar como aquí se aúnan varios aspectos de las películas de Carpenter: las suspicacias y desconfianza de los personajes de The Thing (1982), así como sus monstruos amorfos y el aislamiento en un lugar medio abandonado que se acaba convirtiendo en el epicentro del mal y la violencia como el de Assault on Precinct 13 (1976). Aunque las referencias principales de la película se encuentran en la obra de Carpenter, lo cierto es que hay otras tantas: Fulci, Cronenberg, Stuart Gordon que configuran un enorme pastiche de influencias ochenteras que funcionan a la perfección.  

A pesar de ser una película financiada a través de crowfunding y contar con unos medios limitados, posee uno de los efectos especiales y de maquillaje artesanales más impactantes de lo últimos años. Una gozada poder disfrutar de un producto que parece estar sacado directamente del los años 80 y no una producción actual que intenta imitarlos. No me extraña que tras su fulgurante carrera por los festivales de medio mundo el año pasado, terminase ganándose el corazón de los espectadores y este 2017 consiguiese la distribución, aunque limitada, para ser proyectada en las salas de cine.

El único aspecto que no me funcionó del todo en The Void fue la parte de dimensiones ocultas y elementos cuasi-extraterrestres de la última parte, pero posiblemente estén relacionados con mi desconocimiento de la obra de Lovecraft y esto no enturbió para nada la satisfacción y disfrute que experimenté con esta cinta.



1. VERONICA



¿Quien me iba a decir a mi cuando comenzó el año que la película de terror que más me iba a entusiasmar fuera española? Ese cine de género patrio que en contadas ocasiones nos deleita con grandes producciones del fantástico o del terror y no por falta de ideas o buenos guiones, sino por la desconfianza de las productoras españolas que todavía no parecen haberse dado cuenta que el futuro del mercado cinematográfico está en el terror.

Verónica es una película de terror sobrenatural, con posesiones y presencias demoníacas que no intenta copiar las características de otros productos similares que han tenido gran éxito los últimos años, como la saga The Conjuring. En esta ocasión, Paco Plaza, creador de la saga REC junto a Jaume Balageró, toma como referencia el único caso oficialmente registrado por la policía de actividad paranormal y que tuvo lugar en Vallecas en el año 1992. 

La película nos pone en la piel de Verónica, una joven de 15 años que está al cuidado de sus tres hermanos pequeños y que el día de un eclipse lunar, accede a jugar a la ouija con sus amigas porque siente que se esta separando de ellas por su fuerte carga de obligaciones. Como no podía ser de otra manera, las chicas acaban invocando a un ser maligno que pondrá en peligro a toda su familia y es que, de lo que no te despides, se queda contigo...

La película refleja a la perfección lo dura que es la vida de Verónica, una joven que está totalmente desbordada por su función como madre, ya que la suya, una rescatada Ana Torrent, está la mayor parte del tiempo ausente por su trabajo. Los miedos propios de la infancia, las locuras que hacemos por seguir perteneciendo al grupo de amigos y la ouija que tan de moda estaba por aquella época, convierten a Verónica en un producto castizo, pero con una personalidad arrolladora, de la que no tardarán en surgir copias.

La ambientación de la película en un barrio obrero de los 90 esta cuidada hasta el más mínimo detalle y la escena inicial en la que suena Maldito Duende de los Héroes del Silencio consiguió ponerme la piel de gallina. Los efectos especiales, aunque pocos, están utilizados con tal delicadeza y precisión que se integran perfectamente en una película que va de menos a más en intensidad y tensión.

Me resulta increíble hasta mí, el haber elegido como gran película de año una cinta de claros tintes paranormales porque como sabéis no es algo en lo que yo crea y, por lo tanto, me cuesta mucho más entrar en este tipo de temáticas. Pero en el caso de Verónica, me metí tanto en una historia que parece tan creíble, no se si porque los episodios sobrenaturales se van produciendo de manera paulatina, casi sin darte cuenta o porque los personajes que experimentan esta pesadilla y todo lo que se mueve a su alrededor, están ambientados en una época en la que yo viví mi juventud y por eso me es mucho más familiar y reconocible, que unos demónologos luchando contra portegeist.

Así que en resumidas cuentas, si Veronica consiguió acojonarme y mantenerme pegadita a la butaca, estoy segura que será muy disfrutable para todos vosotros y que mejor oportunidad que ahora, que la tenemos en Netflix para poder disfrutarla en bucle. 


Menciones especiales: 1902, THE BABYSITTER, HAPPY DEATH DAY, MOM AND DAD, THE CURE FOR WELLNESS, SPLIT, THE BELKO EXPERIMENT, TRAGEDY GIRLS, REVENGE.

Truños: TONIGHT SHE COMES, OPEN WATER 3: CAGE DIVE, WISH UPON, WORRY DOLLS, LAKE BODOM, IT COMES AT NIGHT, LEATHERFACE, LES AFFAMÉS.


Y, hasta aquí ha llegado el resumen de este año y sólo me queda desear que el 2018 nos traiga un año lleno de buenas películas de terror y nuevos iniciativas y proyectos que consiguen difundir este gran género a todo el mundo, porque si no exploramos nuestros miedos, ¿cómo vamos a ser capaces de superarlos?

¡¡¡¡Feliz años Horror Lovers!!!!



lunes, 18 de diciembre de 2017

OPEN WATER 3: CAGE DIVE (2017)


Es bastante significativo ver lo ilusionada que me he enfrentado a todos los clásicos de mi maratón y lo poco que lo estaba con las películas de este año. ¿Habré elegido mal? Lo cierto es que con Wish Upon (2017) y con Cage Dive (2017) sabía, casi a ciencia cierta, que no iba a descubrir la joya del año, pero tampoco esperaba que casi ninguna me fuese a gustar. La única razón por la que decidí incluir la tercera pseudo-entrega de Open Water en mi visionado fue porque los chicos del podcast de Aguas Turbias, me preguntaron la semana pasada sí la había visto y no sé si sería porque conocen de sobra mi pasión por escualos cinematográficos o porque tienen pensada algún nuevo volumen de animales mortíferos en el que quieren que participe. Así que chicos, ¡¡ya estoy preparada!! jajaja.

Antes decía lo de pseudo-secuela porque tanto ésta, como la segunda parte de la trilogía, Open Water 2: Adrift (2006), no fueron concebidas desde un principio como secuelas directas de la película de 2002, sino que se decidió incluir ese sobre-título con fines únicamente publicitarios y económicos. El único nexo de unión que existe entre todas ellas, ya que no comparten ni directores, ni país de origen, sería que en sus tramas siempre hay un grupo de gente que acaba a la deriva en alta mar. El tema de los de los tiburones ya es algo opcional y si no que me lo digan a mí, que todavía estoy esperando que aparezcan los escualos en Adrift, jajajaja.

Tres amigos norteamericanos viajan a Australia con la intención de grabar un vídeo nadando entre tiburones para un concurso de actividades extremas. Como no podía ser de otra manera, la cosa sale mal y una ola impresionante azota el barco en el que viajaban todos los excursionistas, dejándolos a la deriva en un agua infectada de tiburones. 



La verdad es que con esta sinopsis bien podíamos pensar que estamos ante una película cargada de acción, con momentos angustiosos y espeluznantes esquivando las fauces de los reyes del mar, pero nada más lejos de la realidad porque Cage Dive es una película que se hace larga, a pesar de que sólo dura 80 minutos. Uno de sus principales problemas es la dilatada presentación de unos personajes que resultan totalmente aborrecibles. Tenemos a un par de hermanos y la novia de uno de ellos que se comportan como adolescentes descerebrados que sólo piensan en beber y pasárselo bien, pero el problema es que tienen más pinta de treintañeros y como que no encaja mucho ese comportamiento tan alocado. Os prometo que paré la cinta para buscar la edad de los actores, pero parece ser un secreto mejor guardado que el asesinato de Kennedy porque no hubo manera de encontrarlo.

El director australiano Gerald Rascionato para el que Cage Dive ha sido su ópera prima, se vanagloria de haber realizado la primera película de tiburones en formato Found Footage, con sus entrevistas y fragmentos de noticias adicionales, para dar credibilidad a todo el asunto. No se si esto es algo de lo que enorgullecerse porque es posible que no existiera ninguna, al resultar un poco forzado que una persona que tiene que nadar para mantenerse a flote y está luchando por sobrevivir, quiera inutilizar una de sus manos para grabar su propia agonía y la de sus amigos. Así que sintiéndolo mucho, en este caso, el formato cámara en mano me parece bastante forzado y no resulta muy creíble.

La parte en la que se empiezan a producir los ataques de los tiburones y que por lo tanto, suele ser las más tensa en este tipo de películas, no termina de funcionar del todo bien en Cage Dive. Se echan en falta un mayor número de ataques de tiburón, más víctimas, más movimiento, más acción porque en resumidas cuentas, lo que tenemos, son las conversaciones y los problemas de un trío de inútiles cerebrales que no nos interesan ni lo más mínimo.

En definitiva, Cage Dive es una película de tiburones mortíferos totalmente prescindible que queda ensombrecida después de las recientes The Shallows (2016) o 47 Meters Down (2016), que son bastante superiores. Aunque esta tercera entrega de Open Water tiene alguna escena interesante como la de la ola que vuelca el barco o algún ataque de tiburón, el conjunto no consigue interesar, ni mantener al espectador interesado. Sólo me queda deciros que ésta ha sido la peor película de la saga y de mi maratón, así que allá vosotros si queréis darle una oportunidad. 

jueves, 14 de diciembre de 2017

MANIAC (2012)


Seguimos con los clásicos de la maratón y, aunque éste no lo es mucho, sí que era una de esas cintas que habían tenído bastante repercusión en los últimos años y yo no me había encontrado motivada para verla. Sí, motivada, jejeje. El problema que tenía con este remake era precisamente la cinta original de William Lustig, que me resultó bastante tediosa y no puede siquiera acabarla. Así que podréis imaginar mis reparos, a la hora de enfrentarme de nuevo a este asesino corta cabelleras pero, como ya he aprendido que la audiencia es sabía, si todo el mundo apuntaba que era un buen remake, tendría que darle una oportunidad.

Frank es un joven que se dedica a restaurar maniquís, mientras que en sus ratos libres,  contacta con chicas a través de Internet, a las que luego asesina, arrancándoles la cabellera que se lleva consigo como una especie de trofeo. Un día, entra en su tienda una joven artista, Anna, que se interesa por sus trabajo y quiere utilizar algunas de sus figuras para su exposición. Frank se enamora perdidamente de ella, pero sus instintos psicópatas y su obsesión por la chica, desatarán sus ansias de acosar y asesinar.

Alexandre Aja, uno de los mejores realizadores del panorama actual del terror que, tras su debut con Haute Tension (2003) y dirigir alguno de los remakes mas interesantes de los últimos años: The hills have eyes (2006) y Piranha 3D (2010), volvió a contar con su colaborador habitual, Grégory Levasseur para adaptar el guion de la obra original. En la dirección tenemos a Franck Khalfoun, gran amigo de Aja, al que conocimos hace algún tiempo por la más que solvente Parking 2 (2007) y al que veremos a principios de año por la salas españolas, con la enésima versión de la leyenda de Amytiville, en Amytiville: The Awakening (2018).

La elección del actor que da vida a uno de lo asesinos más perturbados y enfermizos del cine de terror, fue bastante curiosa al elegir a Elijah Wood, el eterno hobbit. Es interesante ver los esfuerzos de dos actores como son el propio Wood y Daniel Radcliffe, recordados eternamente por dos papeles míticos, en desprenderse de ese encasillamiento mediante la elección de papeles totalmente alejados de la imagen dulce e inocente que tenemos de ellos. La mayor parte de la interpretación de Wood se basa en su voz, por lo que tendréis que ver la VOS si queréis disfrutar de ella, ya que las pocas imágenes que tenemos de él, es cuando se refleja en cristales o espejos. Creo que no os lo había contado todavía, pero uno de los principales atractivos de esta versión es que está grabada desde el punto de vista del asesino, es decir, que el propio Wood llevaba una cámara sobre sus hombros que iba grabando todo desde sus perspectiva. Os dejo aquí un documental muy interesante sobre el Making of de la película que, sin duda, implementara vuestra experiencia tras el visionado de Maniac.



Es complicado enfrentarse a un slasher de culto como lo fue el de los 80, con una atmósfera tan sucia y desoladora, un asesino tan inquietante y terrorífico como el que nos brindó Joe Spinell y salir airoso. Pero si en algo en experto Alexandre Aja es en ofrecernos remakes superiores a la película original y, aunque nunca se podrá igualar la escalofriante  interpretación de Spinell, sí que ha conseguido crear un producto actualizado y con un ritmo más ágil que el de la obra original. Son interesantes las diferencias del personaje de Wood, ya que a diferencia de Spinell, él el un joven atractivo que no tiene problemas en seducir a la chicas con las que contacta por Internet, pero cuando llega el momento de la verdad, se vuelve violento, al recordar su traumática niñez con una madre que le obligaba a presenciar su encuentros más tórridos. Es un aspecto bastante interesante, ya que sitúa a Frank, muy cerca de algunos de los asesinos más conocidos del cine, también a causa de una infancia difícil, como lo fueron Norman Bates en Psicosis (1960) o el psicokiller de The Silence of the Lambs (1991).

La cinematografía de esta película, obra de Maxime Alexandre, es sencillamente  espectacular. La representación de la ciudad de Nueva York, como un lugar desapacible y terrorífico o la belleza que poseen las imágenes de los asesinatos, por muy macabras que sean, son verdaderamente sorprendentes. Además, si a esto le sumamos la brillante escena final en la que el gore y la locura se dan la mano, obtenemos una de las mejores cintas protagonizadas por un asesino de los últimos años. No me atrevería a deciros que es mejor que la original, porque no sería justo ya que no conseguí terminarla, pero lo que sí me que encuentro en posición de afirmar es que ésta versión es mucho mas accesible para el publico en general.

En resumidas cuentas, Maniac es un gran remake que nos pone sobre la palestra a un asesino frio, desalmado y perturbado, en una más que solvente interpretación de Elijah Wood. Teniendo en cuenta que las películas y series sobre asesinos reales están tan de moda, creo que esta cinta podría de ser del agrado de muchos de vosotros y además, poder dormir con la tranquilidad de que nuestro Frank, nunca existió. 



lunes, 11 de diciembre de 2017

WISH UPON (2017)


Os confieso que me daba mucha pereza ver esta película y que su visionado sólo ha sido motivado por mi necesidad de ver el mayor número posible de películas de 2017, para, a final de año, poder elaborar una lista lo más justa posible. No sabéis bien el sacrifico que supone ser horror lover y tener que lidiar con cintas que sólo han sido concebidas para recaudar dinero de un público adolescente y que no aportan nada nuevo a un género que ofrece infinidad de posibilidades de innovar.

Claire es una joven que no ha superado la muerte de su madre y que sufre las burlas de las chicas populares del instituto. Un buen día, su padre que suele rebuscar en la basura, le regala una misteriosa caja que se ha encontrado en alguna de sus incursiones. La caja, que posee poderes mágicos, le concederá a su dueña 7 deseos, pero tendrá que pagar un alto precio por ellos.

Es curioso que tras el fiasco que supuso la primera película del multiverso creado por James Wang, Anabelle (2014), la carrera de su director, John R. Leonetti, se haya disparado. Ésta no es la única película que ha estrenado en 2017, si no que también tiene en su haber Wolves at the door (2017), un Home Invasion que se inspira en los asesinatos de Sharon Tate y sus amigos, a manos de Charles Manson y la Familia. Tampoco ha recibido muy buenas críticas, así que, a pesar de que este tema me podría interesar, lo cierto es que también me da mucha pereza enfrentarme a ella, pero el deber es el deber, jajaja.

El que una película esté dirigida a un público adolescente, no tiene que significar forzosamente que sea mala o un mezcla de muchas cosas que no funcionen. En el cine de terror de los 90, de la que claramente bebe Wish Upon, tenemos títulos como The Craft (1996), The Faculty (1998) o Urband Legend (1998) mucho mas interesantes y que pueden llegar a un público adulto. Por no hablar de Final Destination (2000), de la que esta película ha sacado su patrón de asesinatos. Si en la película del 2000, las potenciales víctimas de un accidente que escapaban milagrosamente, iban muriendo de manera fortuita, perseguidas por la muerte, en Wish Upon es el pago por los deseos de la protagonista, lo que pone a sus seres queridos en el punto de mira, para morir fruto de la fatalidad o de una serie de accidentes producto de la mala suerte. El problema no es que esta cinta copie el sistema de muertes azarosas, sino que éstas no son lo suficientemente espectaculares como para evitar que pensemos que estamos ante una versión blanca y ñoña de Final Destination (La película de James Wong obtuvo una clasificación R, mientras que la de Leonetti es PG-13).


En cuanto al elenco de actores tenemos como protagonista a Joey King,a la que ya pudimos ver en The Conjuring (2013), que termina convirtiéndose en un personaje tan odioso, como las acosadoras que la molestan en el instituto. No voy a entrar en el debate de si los deseos que le pide a la caja son egoístas y de niñata, porque lo son, pero estamos ante una película enfocada a un público adolescente y pedir la paz o la erradicación del hambre en el mundo, pues igual no hubiese sido tan interesante para una película de terror, ¿no os parece? El problema con su personaje, Claire, es que a medida que va consiguiendo sus deseos: ser amada por el chico de sus sueños, ser la chica mas popular o  ser rica, se vuelve egoísta hasta unos límites extratosféricos y no parece demasiado afectada por la muerte de sus allegados. 

El resto de actores elegidos para los diferentes personajes, parecen haber sido elegidos para una especie de tributo a varias generaciones del fantástico y del terror. Por un lado tenemos a la vecina amorosa, preocupada por la situación de Claire, a la que da vida Sherilyn Fenn, inolvidable por su papel de Audrey Horne en Twin Peaks (1990-1991). En el papel del padre recolector de basura, tenemos a Ryan Phillippe, al que los fans del terror recordamos por el slasher noventero, I know what you did last summer (1997) y para goze de las nuevas generaciones, una de las amigas de Claire, no es otra que Shannon Purser, la icónica Barb de Stranger Things (2016-2017). También me gustaría destacar la aparición de Jerry O'Connell y su mujer Rebecca Romijn como lo antiguos dueños de la caja, en un flasback que nos muestra su trágico final. A mi parecer hubiese sido una historia mucho más interesante que la que tenemos entre manos, pero conociendo a la productoras de Hollywood, si Wish Upon tiene un éxito aceptable, no será raro que nos sorprendan con esta precuela.

En definitiva, Wish Upon es una película que sólo veo apta para adolescentes y pre-adolescentes a los que le guste pegar grititos en el cine, para desesperación de los adultos que, en este caso, se habran equivocado de sala. Así que si no tenéis hijos o sobrinos en este tramo de edad, con los que justificar el visionado de esta cinta, podéis prescindir de ella con toda la tranquilidad del mundo.


jueves, 7 de diciembre de 2017

SOCIETY (1989)


En total, este año he hecho dos maratones en casa de cine de terror para intentar darle un empujón a mi visionado de películas anuales, que este año se ha visto algo perjudicado. Una de las principales causas ha sido mi agitada vida social, que me ha mantenido, en ocasiones,  alejada de mis tan amados #frightfridays y a esto se le ha unido mi ausencia, en la Maratón de las 12h de Molins, dónde en una sola noche habría visto 6 películas (increíble, pero cierto). Así que con la intención de poder paliar un poco esta situación y acercarme a las 206 películas que vi en 2016, este puente de diciembre he decido hacer una maratón de cine de terror, en la que tengo programadas la friolera de 10 películas, en 5 días. Entre las elegidas, que iré desvelando a medida que las vaya visionando porque la lista inicial siempre sufre cambios, he querido combinar clásicos imprescindibles con películas del 2017 porque, siendo sincera, no se que voy a hacer para completar el TOP 10 del año.  

La primera elegida fue un clásico de culto de los 80, que supuso el debut en la dirección de Brian Yuzna. El productor y director filipino, peso pesado del cine fantástico y de terror durante los 80 y principios de los 90, trabajó en la producción de títulos tan emblemáticos como Re-Animator (1985), Re-Sonator (1986) Dolls (1987), casi siempre al lado de su amigo Stuart Gordon. Ya una vez a los mandos de la dirección, Yuzna siguió esta estela de cine bizarro con títulos como Bride of Re-animator (1989) o Return of the Living Dead III (1993), pero ya sus trabajos fueron perdiendo calidad y el beneplácito del público. A principios de los años 2000, funda junto a Julio Fernández, la Fantastic Factory con la que pretendía producir películas españolas de terror a la altura de las norteamericanas. A esta etapa pertenecen Faust: Love of the Dammed (2000), Beyond Re-Animator (2003), Rotweiler (2004) o Beneath Still Waters (2005).

Society nos presenta a Bill Whitney, un joven de 17 años que vive con sus padres y su hermana en una lujosa mansión de Beverly Hills. A pesar de contar con todos los privilegios que un chico de esa edad puede tener a su alcance, ser el mejor deportista y el líder de los concursos de debates, Bill siente que no encaja en su familia y que sus padres no le demuestran la misma devoción que a su hermana Jenny. Su paranoia le llevará a descubrir un extraño culto al que pertenecen las altas clases de su comunidad.

Aunque en la superficie, la cinta nos habla de la paranoia e inseguridad de un joven que, a pesar de triunfar entre sus compañeros de instituto, se siente un extraño con su propia familia, lo que Yuzna pretendía mostrarnos era una dura crítica contra la diferencia de clases y cómo los privilegiados se aprovechan de los que no pertenecen a su círculo. Una de las frases que acompañaban al cartel de la película apuntaba que "Los ricos siempre se han alimentado de los pobres" y, aunque esto siempre se ha dicho de manera metafórica, en Society adquiere un sentido literal, jejeje.


La película podría dividirse en dos partes, una primera es la que nos presentan el mundo de privilegios por el que se mueve Bill y su familia, con concursos de debates, novias pijas y fiestas de adolescentes ricos. En este universo, aparentemente idílico, se empiezan a manifestar las paranoias de Bill, al más puro estilo de Invasion of the Body Snatchers (1978), cuando le comenta al psiquiatra que le está tratando que "si rasca la superficie, habrá algo debajo". En este punto, empezamos a dudar si las cosas tan bizarras que ve el protagonista: a su hermana con el cuerpo retorcido o a su padres dándole un masaje nada inocente, en ropa interior, pertenecen a la realidad o son fruto de su propia paranoia.

En la segunda parte, todo este cúmulo de extraños sucesos alcanza su punto álgido en una especie de orgía de látex, sustancias viscosas y carne fundida en la que los jóvenes que no pertenecen al círculo de la alta sociedad, pasarán a convertirse en el alimento de este peculiar culto que sólo quiere divertirse y practicar sexo. Este desmadre de efectos prácticos, que a día de hoy siguen sorprendiendo, son obra del japonés Screaming Mad George que volvería a colaborar con Yuzna en Bride of Re-Animator (1989), Iniciation: Silent Night, Deadly Night 4 (1990) o en la antología de Necronomicon (1993). La carne derretida, que se funde con otros cuerpos para formar unas creaciones de lo más estrambóticas, llegará hasta el punto de que la expresión cara culo, adquiera un sentido literal, jejeje. Un espectáculo dantesco y repulsivo que es la seña de identidad de una película que no admite clasificaciones.

En cuento al reparto, la única cara conocida es la del protagonista Billy Warlock, que unos años después se convertiría en todo un icono sexual, al pasear su palmito por las soleadas playas de California en Baywatch (1989-2001). No hay ninguna actuación destacable, de hecho, lo único que la diferencia de ser una película de sobremesa de Antena 3, es lo bizarro de su argumento. Sin embargo, sí que me gustaría destacar la presencia de un personaje que, aunque no dice ninguna palabra, termina siendo más enigmática que los propios funde-carne y no es otra que la estrafalaria madre de la atractiva Clarissa, una mujer con una estaña predilección por el pelo humano.

Así que horror lovers, no nos engañemos, Society no es una buena película. Sí que es cierto que posee un guión de lo más interesante, pero que Yuzna no supo aprovechar del todo. Si eludimos sus últimos 20 minutos de festival gore funde-carne, el resto no deja de ser una mala película de adolescentes de instituto en la que ondea la presencia de algo extraño. Pero a pesar de todo, Society destila esa magia del cine de terror de los 80 y  se ha convertido en una de las joya del Body Horror y, como lo denominarían mis amigos de Aguas Turbias que la semana que viene sacaran un programa sobre esta cinta, de la nueva carne sin Cronenberg. Una cinta que no tuvo una gran acogida en EEUU, pero sí que fue recibida con los brazos abiertos en Europa. Así que si queréis formar parte del círculo y no ser devorados por una horda de ricachones lujuriosos, no tendréis más remedio que verla, jejejee.

lunes, 4 de diciembre de 2017

THE TUNNEL (2011)


The Tunnel es una de esas películas que me habían recomendado una y otra vez, pero nunca había encontrado el momento de ponerme con ella. Os confieso que necesito un ánimo especial para enfrentarme a un mockumentary, porque seamos sinceros, hay mucha morralla por el camino y no suele ser un formato fácil o ágil de ver. Pero, dada mi experiencia, hay que hacer caso a las recomendaciones de la gente, sobretodo cuando son en masa, porque le pueblo es sabio y nunca se equivoca o por lo menos en lo que a cine se refiere, jajaja.

Debido a los problemas de escasez de agua, el gobierno Australiano anuncia un proyecto en el que todo el agua depositada en los túneles en desuso, que hay bajo la ciudad de Sidney, se reciclaría. Pero de repente, el gobierno abandona el plan, en medio de una serie de noticias contradictorias acerca de vagabundos que se resguardan allí y que parecen haber desaparecido en extrañas circunstancias. Un grupo de periodísticas se adentrará en esta red de túneles con la intención de descubrir la verdad sobre esta historia pero, como muy bien apunta la frase que aparece en el cartel de la película, la historia les acabará encontrando a ellos. 

The Tunnel es la primera y única película, hasta el momento, de su director Carlo Ledesma que se ha dedicado más a los cortometrajes y a los documentales de denuncia contra la industria y los hábitos alimentarios. Los productores de la película emprendieron una campaña bastante creativa para la financiación y distribución de The Tunnel. Crearon el "135k Project", una especie de crowfounding, con el que pretendían alcanzar los 135.000 dolares, mediante la venta de fotogramas de la cinta, a un dolar. El proyecto fue todo un éxito y al contar con una promoción gratuita a través de las redes sociales, esto no hizo más que aumentar el interés de la gente hasta niveles estratosféricos. Una vez terminada, The Tunnel, se distribuyó simultáneamente por Bit Torrent, VOD, DVD y una proyección limitada en salas de Australia y Nueva Zelanda. 

La estructura de este mockumentary es bastante sólida, ya que pretende dar veracidad a los hechos que vivieron este grupo de periodistas, presentándolos mediante una combinación de secuencias de televisión falsas, imágenes de las cámaras de seguridad y del material que ellos consiguieron grabar y rescatar, así como entrevistas con algunos de los protagonistas. Sin embargo, esta estructura termina convirtiéndose en uno de sus principales puntos débiles, al mostramos, desde el principio, quién vive y quién muere, acabando así con la intriga en este aspecto.

Antes de que el equipo se adentre en los túneles tenemos una presentación de personajes breve, pero bastante efectiva. Natasha, la ambiciosa periodista que hará lo que sea por conseguir la noticia que le proporcione el reconocimiento que tanto anhela, la fuerte amistad entre el cámara y el técnico de sonido y las tiranteces que existen entre Peter, el productor y Natasha por haberle arrastrado a cubrir esta noticia. 

Una vez que ya conocemos a los pobres incautos que se van a meter en la boca del lobo, nos introducimos, no sin algunas dificultades, en estos tenebrosos y oscuros túneles abandonados. La oscuridad lo inunda todo y el temor a perderse por este entramado de túneles, a medida que se van quedando sin luz, empieza a elevar los niveles de tensión y claustrofobia no sólo de los protagonistas, sino también del espectador. Sin embargo, esto no será nada, para cuando empiecen a encontrar indicios de que algo terrible ha estado pasando en los túneles y sean conscientes de que una extraña presencia está acechándolos. 



Aunque la película no es terrorífica en sí misma, sí que la oscuridad, la suciedad y la fuerza de una atmósfera inquietante, consigue angustiar y sugestionar a las mil maravillas. Porque, ¿hay algo más acojonante que perderse por unos túneles sin apenas luz, porque estás huyendo sin control de una amenaza que no sabes muy bien en qué cosiste? Para mí no lo hay y es que este tipo películas, en cuyo grupo también metería a la excepcional The Descent (2005) o As above so below (2014) consiguen agobiar de lo lindo a una claustofóbica como yo. 

La idea principal que se extrae de la película es la ambición de una periodista, que hace todo posible, sin medir las consecuencias o posibles peligros, para conseguir su historia. En este sentido, la película me recordó a Starry Eyes (2014), ya que en ésta la ambición de una actriz se paga con la putrefacción de su cuerpo y The Tunnel con la amenaza de un ser cuya naturaleza no sabemos si es humana o sobrenatural. La ambición es un pecado de la humanidad que en el cine de terror recibe su castigo, pero como siempre apunto, me molesta este tipo de moralina "cristiana" que, especialmente, en los Body Horror actuales es bastante irritante o, ¿ recordáis alguna película de los últimos años en los que el deterioro del cuerpo del protagonista, que casi siempre es una mujer, no se deba a una especia de castigo divino por algún pecado? Perdonadme que me haya desviado del tema de la película, pero relacioné todo esto al ver a Natasha, desde el primer momento, muy apesadumbrada y arrepentida, soportando todo el peso de sus actos sobre sus hombros y, en definitiva, este es el castigo y penitencia, por su osadía.

A pesar de sus debilidades, considero que The Tunnel es una película bastante efectiva, ya que con un presupuesto muy ajustado, apenas 135.000 dolares, consigue crear una producto sugerente e inquietante. Esa atmósfera de leyenda urbana, en el que no se explica del todo el origen del mal que les acecha en las profundidades y unas cuantas escenas que consiguen hacerte saltar del sillón, la convierten en un mockumentary superior a la media. Se la recomendaría a todo aquel que no este saturado por este tipo de formato (porque haberlos haylos) y que todavía tenga alguna esperanza de encontrar algún producto destacable. 

Y, tengo una pregunta, ¿Sabéis por qué los directores australianos están tan empeñados en alejarnos de su país? Porque visto lo visto, ya nunca se me ocurriría visitar el Outback, ni las granjas de fertilizantes, ni sus pantanos, ni me montaría en ningún barco y ahora a todo esto se le suma, que tampoco pondría un pie en su metro. ¿Nos va a quedar algo que visitar? jajajaja.